Muchos
votos, pocas balas y algunas sorpresas dejaron
las elecciones del pasado 26 de octubre
de 2007 en Colombia. La gran ganadora fue
la paz. Todo indicaba que dichas elecciones
iban a ser una de las más violentas
en los últimos 30 años. Pero
no fue así. A pesar de las insistentes
amenazas de la guerrilla y de haber logrado
sabotear los comicios en 22 pequeños
municipios (de los 1.072 que hay), la gran
triunfadora de ellos fue la paz. Y la concurrencia
a las urnas fue la más alta en toda
la historia electoral de Colombia, al superar
los 10 millones de votos. La gran perdedora
ante la conciencia del país y ante
la opinión internacional fue la guerrilla.
Quedó al descubierto que no tiene
vocación democrática, que
no controla el territorio colombiano, que
no tiene liderazgo sobre la sociedad civil,
que no tiene capacidad de convocación
ni puede resistir a una acción coordinada
de la Fuerza Pública y la Policía
Nacional. Grandes derrotados fueron también
los pesimistas con su cantaleta, amplificada
por los medios, de que "todo está
perdido", de que "no es posible
la paz". |
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| Es
un hecho que Colombia sigue siendo electoralmente
liberal, seguida a mucha distancia por el
conservatismo. De las 32 gobernaciones,
22 quedaron en cabeza de liberales, 5 en
la de conservadores y otras 5 en poder de
independientes o fruto de coaliciones sin
definición oficial partidista. Hubo
varias sorpresas. Algunas anunciadas como
el fenómeno de Juan Gómez
Martínez, uno de los gestores del
actual "milagro paisa", quien
llega a la Alcaldía de Medellín
por segunda vez, duplicando el voto de sus
5 contrincantes. Asimismo Enrique Peñalosa,
liberal, obtiene la Alcaldía de Bogotá
apelando al voto de opinión de los
ciudadanos y no a la maquinaria de partido,
enfrentado a un candidato populista y demagogo
(Moreno de Caro) al que apoyaba el Partido
Conservador con demasiado oportunismo. Con
amplio respaldo cívico (Alborada
Ciudadana), llega a la alcaldía de
Neiva (Huila) el sacerdote Jorge Lorenzo
Escandón. Y el cura Hoyos vuelve
por segunda vez a la alcaldía de
Barranquilla, después de una campaña
que se caracterizó más por
las malas palabras que por las buenas ideas.
Sorpresa no anunciada fue la derrota que
el escritor y político Gustavo Alvarez
Gardeazábal ("Cóndores
no entierran todos los días",
1974), dos veces alcalde polémico
de Tuluá, infligió al político
conservador de brillante y larga trayectoria,
Carlos Holguín Sardi. Así
como la derrota que para la alcaldía
de Medellín dió el conservador
Alberto Builes Ortega a su contrincante
el exalcalde y exgobernador Alvaro Villegas
Moreno, apoyado por la corriente del actual
prestigioso gobernador Alvaro Vélez,
pero que no tenía el apoyo del actual
influyente elector de Antioquia, el senador
Fabio Valencia Cossio.
Los
escenarios posibles
Ante
los resultados de las elecciones populares
del 26 de octubre como respuesta plebiscitaria
a un mandato que se solicitó claramente
a favor de la Paz, la Vida, la Libertad,
son actualmente posibles en Colombia cuatro
escenarios, que podemos simbolizar en cuatro
figuras, con cierta originalidad grafica.
*
Avestruz. Esconder
la cabeza en la arena y decir ‘‘aquí
no ha pasado nada‘‘. Ha pasado
y mucho en 50 años. Ha corrido mucha
sangre en ese fuego cruzado. Y en todos
los sectores colombianos hay responsabilidad
de la violencia que prendió como
cañaveral por los campos. Y parece
llegada la hora de una gran reflexión
y reconversión nacional. <Siempre
es demasiado tarde para la Paz>.
*
Pato herido.
Es la imagen del ave con una ala rota, tratando
de despegar y avanzar. Colombia no ha retrocedido
en su desarrollo a pesar de la violencia.
Pero un país así no se puede
seguir haciendo ilusiones. Un salto hacia
el desarrollo no lo puede intentar Colombia
rellena de perdigones como está.
Tiene primero que pacificarse como sea,
y al precio que sea.
*
Icaro. Puede
intentar Colombia copiar hoy el modelo (que
tuvo vigencia hace 20 años) de dictaduras
militares que acabaron sin contemplación
con la subversión en Uruguay (tupamaros),
Argentina (montoneros), Chile y otros países.
Y lo lograron mientras echaban a volar un
pretendido populismo, dispensador generoso
de bienes para todos. Pero dicho intento
de lograr muchas cosas demasiado rápido
y querer volar demasiado alto, llevó
a Icaro a que se le derritieran las alas
por el calor del sol y entrara rápidamente
en barrena. Los costos y resultados negativos
que dejaron los regímenes de Seguridad
Nacional en América Latina, donde
estos se implantaron, superan con mucho
los parciales logros positivos que algunos
obtuvieron en la lucha antisubversiva o
en el desempeño económico
o en ambos. Pero la propuesta existe en
este momento en Colombia, con la candidatura
presidencial -que va tomando un inusitado
vuelo según la última encuesta
nacional de CM& y revista Semana (5
de octubre)- del exGral. Comandante de las
FFAA, Harold Bedoya. El perfil fuerte de
un próximo gobernante paga hoy, mientras
la debilidad nó, para un buen sector
de la opinión pública colombiana.
Indicativo de que habría cierto apoyo
para un eventual régimen militar
populista.
*
Bandada de gansos.
No se ve otro escenario posible y más
deseable para Colombia que el de intentar
reconstruir el país como una bandada
de gansos migratorios, con tres elementos
que deben darse simultáneamente.
*1º
Reiniciar un vuelo animoso
hacia un objetivo común, hacia unas
metas, resultado de un consenso nacional
reafirmado o reelaborado por las partes
en conflicto. Bien ha afirmado el sabio
politólogo italiano, M. Bobbio, que
‘‘ la solución de un
crisis grave que amenace la supervivencia
de un sistema político se tiene que
buscar, antes que nada, en la sociedad civil,
donde se pueden encontrar nuevas fuentes
de legitimación y, por tanto, nuevas
áreas de consenso‘‘.
Colombia debe poder concitar las fuerzas
vivas del país (que las hay y son
mayoría como lo atestiguan las pasadas
elecciones) para reemprender el camino de
la Paz y la Democracia .
*2º Avanzar bajo un liderazgo
convincente, como el que la bandada
reconoce en su guión que va adelante.
En casi todas las naciones con reservas
sanas (y Colombia las tiene) las épocas
de crisis saben descubrir y movilizar energías
populares renovadoras, alrededor de uno
o varios líderes dotados de gran
visión y gran coraje. El papel de
los líderes no ha pasado. Como bien
ha escrito Francisco Herrera Luque en su
<Bolívar de carne y hueso>,
‘‘los individuos egregios, llámense
líderes, profetas o gobernantes pueden
-al igual que enzimas- acelerar, congelar
o degradar los procesos sociales. Los gobernantes,
como parecen señalarlo los hechos,
no son, pues, puros efectores inertes del
medio social que los contienen. Así
como pueden frenarlo, desvirtuarlo y retrogradarlo;
pueden señalarle otros derroteros
e iluminarlo con su acción y con
su prestancia, poniendo en marcha fórmulas
nuevas en el quehacer social‘‘
(p.69-70). Puede darse, todavía,
en Colombia un liderazgo que señale
otros derroteros e ilumine con su acción
y su prestancia, poniendo en marcha fórmulas
nuevas…
*
3º Con una disciplina social
básica y sin desfallecimiento, en
la que la solidaridad de unos apoye la debilidad
de otros. Los ricos y los pobres, los de
arriba y los de abajo, los rojos y los azules,
todos deben contribuir a la reconstrucción
de un país que se ha venido descuadernando
o desmoronando. La Paz, así como
es fruto o producto de la Justicia (pax
opus iustitiae : Pablo VI) es o debe
ser fruto o producto de la Solidaridad (pax
opus solidaritatis: Juan Pablo II).
3
noviembre 1997 |