| El
día 26 de mayo 2002 pasará
a los anales de Colombia como una de esas
jornadas patrióticas en las que un
pueblo se juega su destino.
Una
nación a pesar de sí misma
David
Bushnell, investigador de Harvard, es quizás
el mejor colombianólogo con que cuenta
Estados Unidos. Es el autor del libro Colombia:
una nación a pesar de sí misma.
En pasada entrevista destaca que, a pesar
de las realidades negativas allí
estudiadas, “existe una reserva de
talentos y de inteligencias que es estadísticamente
improbable que se malgaste indefinidamente.
Pero es necesario que los colombianos se
dediquen, de tiempo completo , a la resolución
de los grandes problemas del país”.
Desafiando la intimidación de la
barbarie terrorista y el amedrentamiento
con que las Farc quisieron impedir los comicios,
el electorado acudió masivamente
a las urnas para apoyar una solución
valiente y en democracia a las grandes problemas
del país.
Colombia viene siendo un país ingobernable
no tanto porque su gente tenga una índole
arisca o por los altos niveles de pobreza
que la acosan. Es ingobernable por la precariedad
del mismo Estado. El colombiano es un Estado
muy débil y chantajeable, es medio-Estado.
Por ello, ha permitido que otras fuerzas
no legítimas ni legales hayan entrado
a llenar el vacío de poder por él
dejado. El narcotráfico, la guerrilla
subversiva hoy narcotraficante y terrorista,
el paramilitarismo y la delincuencia organizada
han venido eludiendo el monopolio del Estado,
han impuesto su ley y su propio tributo
a sectores amplios de la población,
han intentado organizar ‘repúblicas
independientes’ en bolsones de difícil
acceso del territorio nacional. |
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& Opinión
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Recuperación de la hegemonía
del Estado
Max
Weber, uno de los más lúcidos
sociólogos y politólogos,
decía en una conferencia dictada
en Munich en 1919, y que luégo se
publicó con el título de “Politik
als Beruf” (La política como
vocación): “En la actualidad
debemos señalar que el Estado es
una comunidad humana dentro de los límites
de un territorio establecido, la cual reclama
para sí con éxito (mit Erfolg)
el monopolio legítimo de la violencia
física”. Es decir, hay Estado
moderno donde hay una comunidad humana que
aspira a poder controlar, en una forma organizada,
el ejercicio de la violencia física.
Y ello con éxito (mit Erfolg), que
es lo que viene faltando en Colombia. La
tarea actual más urgente y sustancial
es reducir, con éxito, la violencia.
Irla organizando, con éxito. Sólo
así se ataca de raíz el origen
de casi todos los males del espectro colombiano.
Entonces sí vendrá, por añadidura,
la convivencia pacífica, fuente de
bienes. Y se podrá salir de la actual
“democracia secuestrada” y “democracia
embotellada” hacia una “democracia
legítima y efectiva”, que atienda
bien a los justos reclamos de bienestar
general. Esto implica que el Estado colombiano
recupere un triple monopolio interno que
ha perdido: 1 ) el de la fuerza, 2) el de
la justicia y los derechos humanos, 3) el
del tributo.
El
nuevo escenario
La
victoria electoral de Alvaro Uribe Vélez,
con su gran objetivo “Colombia primero”
y su lema central ‘Mano firme,
Ccrazón grande’ equivale
a una luz al final del túnel. Y permite
entrever un nuevo escenario de una Seguridad
Democrática para todos, con un país
nacional afianzándose institucionalmente
por sobre los partidos y las facciones,
por sobre los intereses del narcotráfico,
por sobre la violencia de los grupos armados
fuera de la ley, por sobre la masa informe
de la anarquía social.
Son enormes las esperanzas puestas en el
nuevo gobernante. Colombia no puede seguir
intentando volar como si fuera un pato herido,
con un ala rota y sometida a disparos desde
abajo. A pesar de todo, Colombia no ha retrocedido
en su desarrollo económico, sobrellevando
un peso de 50 años de violencia.
Pero un país así no puede
seguir haciéndose ilusiones. Un salto
hacia el desarrollo no lo puede intentar
Colombia rellena de perdigones como está.
La Reconstrucción del país
y la subsiguiente Paz es el gran reto para
la nueva Administración. No se ve
otro escenario posible y más deseable
que el de intentar reconfigurar el país
como una bandada de gansos migratorios.
Para ello, deben darse tres elementos simultáneamente.
A ellos deben corresponder tres rasgos definidos
del perfil presidencial, tres tareas prioritarias
para la gobernabilidad del país con
Mano firme, tres grandes objetivos nacionales
en la conducción del país
con Corazón grande.
1º El ACUERDO NACIONAL, para que el
país reinicie un vuelo animoso hacia
un objetivo común, hacia unas metas,
resultado de un consenso nacional expresado
ya en las urnas y que se consolidará
con alianzas ulteriores. El nuevo Presidente
debe poder concitar las fuerzas vivas del
país (que las hay y son apabullante
mayoría de 42 millones contra 20.000
hombres en armas), para reemprender el camino
de una Democracia segura y gobernable.
2° El LIDERAZGO CONVINCENTE (basado
en sus cualidades personales de clarividencia,
firmeza de carácter y honestidad)
como el que la bandada migratoria reconoce
en su guión que va adelante. Puede
darse, todavía, en Colombia un liderazgo
presidencial -dotado de gran visión
y de gran coraje-, que señale al
país derroteros, lo ilumine con su
acción y su prestancia, y ponga en
marcha fórmulas nuevas de accionar.
3º Una DISCIPLINA SOCIAL básica
y sin desfallecimiento debe hacer posible
la tarea del buen gobernante. La solidaridad
de unos debe apoyar la debilidad de otros.
Los ricos y los pobres; los de arriba y
los de abajo; los rojos, los azules, los
amarillos y los independientes, todos deben
contribuir a la reconstrucción de
un país que venía descuadernándose,
por no decir desmoronándose. La Democracia
en paz es fruto de la Justicia y de la Solidaridad.
Y ellas garantizan la Gobernabilidad. Estos
los retos prioritarios del nuevo Presidente
que asume el próximo 7 de agosto.
Sigue toda una Agenda de gobierno en consecuencia.
27 mayo 2002 |