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El
fenómeno Uribe
El
Presidente Uribe rompe todos los moldes.
Hecho muy destacable por tratarse del mandatario
de uno de los países más endiablados
del planeta para ser gobernados con éxito.
Colombia. reúne todos los desafíos
de un país pobre en desarrollo; una
clase política astuta y habilidosa,
reacia a sometimientos; una democracia asediada
sin tregua, desde hace 50 años, por
fuerzas irregulares y disolventes (guerrillas,
narcotráfico, paramilitares, delincuencia
organizada). Uribe recibió, en la
primera vuelta de las elecciones en el 2002,
el mandato contundente de acabar con la
guerrilla y demás agentes de la violencia
armada. Y Uribe le viene cumpliendo al país.
Su
objetivo ha sido llevar el Estado a todo
el territorio nacional para que la gente
pueda vivir en democracia con desarrollo.
Gracias a un liderazgo personal sin desfallecimiento,
a un esfuerzo fiscal sin precedentes reconocido
por el FMI, a la modernización de
las instituciones, a la asistencia de Washington,
al endurecimiento de las leyes y a la invaluable
colaboración de la ciudadanía,
Colombia ha vuelto a recuperar la esperanza.
La gente se siente más segura y toma
conciencia de que hay mejores condiciones
para un crecimiento económico sostenible.
Ha habido reestructuraciones en empresas
estatales que ningún gobierno había
encarado, como Telecom (comunicaciones),
Ecopetrol (petróleo y gas) y el sistema
pensional, con una nueva ley que acabó
con los costosos regímenes especiales
y se espera solucione la megadeuda que el
país había acumulado en las
últimas cuatro décadas. Según
el reciente estudio del Banco Mundial, que
analiza (con base en seis dimensiones) la
gobernabilidad de los países, Colombia
mejoró sus indicadores de gobernabilidad
en los últimos dos años.
En
la calidad de los controles a la corrupción
supera al 52.2% de los países y en
la efectividad del gobierno supera el 51%
de los países estudiados. Comentando
dicho informe, el vicepresidente Francisco
Santos expresó el 18 de mayo: “Le
torcimos el pescuezo a la curva descendente
que traía el país. Nos miraban
como un Estado fallido”. En el
último informe de Transparencia Internacional,
hecho público el pasado 18 de octubre,
entre 159 naciones, Colombia se ubica en
el puesto 130, con un promedio de 4 sobre
10, sólo superado en América
Latina por Chile y Uruguay.
Aciertos
y ejecutorias de Uribe
1)
Su perfil político. La figura
de Alvaro Uribe, desde su primera semana
como gobernante, despierta entusiasmo. Es
la de un político creíble,
carismático, un trabajador incansable
y un hombre comprometido con sacar a Colombia
adelante
2) Su política económica.
La confianza que ha generado Uribe, con
su pragmático estilo ‘paisa’
y sus actos de gobierno, ha sido clave para
aumentar la inversión extranjera
y nacional, y mantener un crecimiento económico
que no baja del 4% anual y apunta, a partir
de este año, a tasas superiores de
más del 5%. Entre los yuppies y los
hombres de negocios, la opinión era
muy favorable a su reelección. Tras
la decisión favorable de la Corte,
los indicadores de la Bolsa, de las inversiones,
de los negocios se han disparado inmediatamente
hacia arriba.
3) Su política de seguridad.
En todos los frentes los resultados han
sido continuos e innegables. El país
es hoy diferente al que recibió.
Y éste es el soporte estelar de su
prestigio en todas las regiones y clases
sociales. Con fuerza disuasiva aumentada
y modernizada, y capacidad de diálogo
dentro del marco legal actual de “Justicia
y Paz”, por fin se va viendo la salida
al tenebroso túnel de la violencia
armada. Y como “la culebra aún
está viva” (en palabras del
propio mandatario) y los resultados justifican
el apoyo militar de Estados Unidos y el
apoyo personal del presidente Bush, no es
fácil encontrar, para otros cuatro
años, otro mariscal de campo mejor
en la Casa de Nariño que el actual.
4) El clima de confianza. Todo
lo anterior ha producido una atmósfera
de optimismo. Según las grandes y
recientes encuestas (Invamer-Gallup-Semana-El
Tiempo), los ciudadanos consideran que el
país va por buen camino. Y como cosa
paradógica (según lo reseña
el New York Times del 9 octubre), aplicando
criterios no de desarrollo por el PIB (Producto
Interno Bruto), sino de FNB (Felicidad Nacional
en Bruto), Colombia obtiene hoy el puesto
10, con un puntaje de felicidad superior
al que pudiera sugerir su situación
económica y sus problemas. Ver para
creer. El horizonte se despeja bastante
para el vecino país, al menos a mediano
plazo. Se necesita mucha ceguera, por fanatismo
o prejuicios de larga data o desinformación
sistemática en el exterior, para
negar las bondades de la era uribista, que
apenas va para la mitad.
24
octubre 2005 |