Sí a la democracia, nó a la guerrilla
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El pasado proceso electoral del 10 de marzo fue un rechazo democrático a la escalada terrorista desatada por la guerrilla. Los ciudadanos colombianos acudieron a las urnas para elegir a 166 nuevos congresistas de la Cámara de Diputados y 102 Senadores. Los ciudadanos votaron en 1.052 municipios (ciudades qrandes, ciudades intermedias y poblaciones) que abarcan el 98.6% del territorio colombiano. Solamente en 15 circunscripciones apartadas la intimidación guerrillera pudo más que la voluntad de voto. Lo ocurrido en Colombia es un mensaje tranquilizador para lo comunidad internacional y un mentís o los Casandras, vaticinadoras de males en Colombia. Aumentó la votación en comparación con la de 1998; pero de todos modos, la abstención ronda el 57%. El bipartidismo, de larga data en Colombia (desde mitad del siglo XIX) pierde su hegemonía cediendo terreno frente o sectores independientes y personalidades de arrastre. Pero sigue mandando la parada, con una presencia significativa en el escenario político colombiano.

 

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Feria de resultados

- El Partido Liberal quedó en la nueva Cámara alta con 30 senadores (26 menos que en la actual) y con 56 diputados en la Cámara baja (38 menos que en la actual). El Partido Conservador quedó con 13 senadores (4 menos que en el actual senado) y con 25 diputados (21 menos que en la actual Cámara). El Partido Liberal perdió, por primera vez, su mayoría absoluta en las dos cámaras. Y también por primera vez, en cincuenta años, el candidato liberal disidente tiene clara ventaja sobre el candidato oficial del partido.
- Los resultados de la elección parlamentaria, no son, en Colombia, garantía de la intención de voto para la elección presidencial. En 1998, Serpa ganó -con mucho ventaja- lo mayoría del Congreso; y perdió la elección presidencial frente a Pastrana. Serpa ahora tiene ventaja en el Congreso; pero ello no le asegura su victoria frente al candidato liberal disidente, Alvaro Uribe Vélez.
- El 45% del congreso sigue en manos de lo vieja clase política, con sus secuelas de clientelismo y corrupción. Pero un 55% refleja sectores nuevos de opinión, transparentes
y pluralistas. Lo que permite pensar que pudiera, ahora sí, llegar a formalizarse una profunda reforma política, como la desea el país nacional y ha sido obstaculizada por el país político.
- En Colombia ya no da vergüenza ser “de derechas”. Las amenazas de las FARC de intensificar el conflicto ha llevado al país o perderle el miedo al marxismo armado y a su último recurso, el terrorismo.

 

Fenómenos electorales

• NAVARRO WOLF, dirigente del desaparecido M-19, posterior co-presidente de la Asamblea Nacional Constituyente en 1991, ex-alcalde de Pasto y senador, repite con una votación de más de 200.000 sufragios.
• VARGAS LLERAS, logra también más de 200.000 votos, cuadruplica su votación de 1998, gracias a su tarea seria y frentera en el Congreso y a su decidido apoyo, desde el comienzo, o la candidatura de Uribe Vélez.
• RAMOS Luis Alfredo, ex-alcalde de Medellín. proveniente del conservatismo, ronda asimismo los 200.000 votos paro el Senado, habiendo anunciado previamente su apoyo a Uribe Vélez.
• GAVIRIA Carlos, prestigioso expresidente de la Corte Constitucional, por sus posiciones de izquierda y con el aval del Frente Social Político, logra una fulgurante victoria.
• CANAL Jaime Ernesto (General retirado después de 37 años en el Ejército), Comandante que dirigió el rescate de los secuestrados por el ELN en la Iglesia de La María (Cali) recibió un apoyo masivo del electorado vallecaucano gracias a su rechazo al terrorismo, a la extorsión y el secuestro. .PARODY Gina, un rostro joven y atractiva militante de la candidatura de Uribe Vélez, logra una asombrosa votación para la Cámara con votos de Bogotá, la ciudad capital.
• URRUTIA María Isabel, pesista consagrada a nivel mundial con medalla de oro, apeló al voto de las negritudes y lo obtuvo suficientemente para su curul.

Otras nuevas caras ingresan al Parlamento, mientras antiguos barones de la política no lo logran. Asimismo se observa que estrellas provenientes de la “farándula” ya no consiguen convertir buen ‘rating’ en votos, como años atrás.

 

Política sin armas

La consolidación de Navarro para el Senado, por encima de la maquinaria de los partidos tradicionales, así como la de Gustavo Petro, su inmediato seguidor, para la Cámara de. representantes, portadores ambos de la camiseta amarilla de un movimiento de izquierda, ilustra bien el fenómeno político que se está dando en Colombia. Ambos dejaron el fusil por puro amor a la democracia e ingresaron a la política para hacer, desde dentro del sistema, los cambios que pregonaban en lo clandestinidad guerrillera. Hay un espacio político respetable en Colombia para ideas de izquierda, que repudie la lucha armada y propugne un fuerte cambio social-político.

 

Pasos en dirección correcta

Más de lo que traducen las simples cifras escuetas, se está produciendo en Colombia un verdadero “revolcón electoral”. El auge arrollador de Uribe Vélez no tiene nada que ver con ideologías y propuestas de izquierda o derecha. Sencillamente recogió mejor que los otros candidatos presidenciales la voluntad colectiva de repudio al juego guerrillero del mal llamado “proceso de paz” y está unificando el anhelo por orden moral, instituciones fuertes, y cambio social-político. Como observador por muchos años de la política de mi país, no me extrañaría que Uribe Vélez llegara a sumar un gran electorado a su favor, con votos de “derecha” e “izquierda”, como dos extremos de una balanza que “sube o baja”, que bascule sobre un centro que ha sido siempre la base preferida del electorado colombiano.

 

Los 20 congresistas de “derecha” (Vargas, Ramos, Enrique Gómez, Mario Uribe, Rafael Pardo, Gina Parodi, Sandra Cevallos, Gral. Canal ...) y los 15 de “izquierda” (Navarro, Samuel Moreno, Carlos Gaviria, Jesus Piñacüé, Jaime Dussán, Gil, Borja, Robledo, Avellaneda, Bernal, Rojas Birry, Jumí ...) pueden avenirse y complementarse en un futuro gobierno que oponga fuerte dique a la subversión terrorista y apoye medidas audaces de reforma social contra la pobreza y de reforma política contra le corrupción. Como ha afirmado, con lucidez y patriotismo, le candidata presidencial Noemí Sanín: “frente a la pobreza creciente, frente al terrorismo y frente a la inseguridad tenemos que cerrar filas todos”.

18 marzo 2002