| Las
pasadas elecciones presidenciales del 31
de mayo ameritan una primera reflexión en
nuestra columna semanal.
Incremento
de la participacion politica
Viene
dándose un aumento en los volúmenes de votación.
La sociedad civil va tomando conciencia
de su protagonismo en los destinos del país
y recorta los índices del endémico abstencionismo
observable en la democracia colombiana.
En las elecciones del pasado 26 de octubre
para autoridades municipales y gobernaciones
se había dado ya una sorprendente votación
por LA PAZ, LA VIDA y LA LIBERTAD de más
de 10 millones de votos, a pesar del cerco
armado e intimidatorio con que la guerrilla
quiso ahorcar la democracia local. Fue todo
un referéndum masivo contra la violencia
subversiva. El pasado 8 de marzo el pueblo
colombiano volvió a votar para renovar el
Congreso, y lo hizo poniendo 16% más de
votos proporcionalmente a las mismas elecciones
de 1994. Y los 10.800.000 votos puestos
en las urnas en la pasada primera vuelta
presidencial corresponden a una participación
electoral del 63.5%, dado
que hay actualmente en Colombia 18 millones
de habitantes mayores de 18 años (potencial
electoral en teoría), pero de ellos hay
que descontar más de 1 millón por no tener
todavía cédula laminada y/o no haberse inscrito
previamente en la circunscripción electoral
para poder votar. |
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| Renovacion
y centrismo
El
país viene renovando parcialmente
su clase política. Así lo
hizo el 8 de marzo, relevando con nuevas
caras el 48% del Senado de la República
y el 54.6% de la Cámara respectivamente.
Y sigue confirmando su vocación "centrista"
en política. La extrema derecha y
la extrema izquierda no existen actualmente
en el espectro electoral colombiano. Hay
un centro-izquierda (que puede estar representado
ideológicamente por las candidaturas
liberal (Serpa-Mejía) e independiente
(Sanín-Mockus) y un centroderecha
al que puede adscribirse la candidatura
de Pastrana-Bell.
Ganadores,
perdedores y quemados
•NOEMI
SANIN: la gran ganadora. Sin partido, sin
maquinaria política, en una campaña
admirable de dos meses, logró por
primera vez abrir brecha grande en el férreo
bipartidismo colombiano, romperle el espinazo
al tradicional machismo criollo y crear
un movimiento arrollador de opinión
con sus 3.900.000 votos. Todo el país
acabó de descubrir en ella una persona
importante, inteligente, sensible, estudiosa,
alegre, agradable y bonita.
•ANDRES PASTRANA: perdedor. Las encuestas
le daban 7 puntos (700.000 votos) de ventaja
sobre Serpa. Llegó de 2º con
27.000 votos atrás de Serpa. Pero
este resultado equivale a un descalabro
del candidato conservador, quien vuelve
a quedar en la misma difícil posición
frente al candidato liberal que en 1994,
cuando fue aventajado por Samper por sólo
17.000 votos en la primera vuelta y perdió
en la segunda vuelta. Pastrana fue el más
afectado por el envió final de Noemí.
•HORACIO SERPA: ganador. Después
de 3 años de una profunda crisis
(desencadenada por el proceso 8.000), los
resultados no se presumían favorables
para el candidato liberal, quien fuera Ministro
del Interior y gran defensor de Samper.
Las tres grandes empresas encuestadoras
de Colombia (CNC- Franco- Gallup) daban
una ventaja suficiente a Pastrana y una
de ellas hasta pronosticó que Noemí
podría desalojar del segundo puesto
a Serpa. Sus 3.647.000 votos muestran que
la maquinaria del Liberalismo le funcionó
bien, que está aceitada y que puede
seguir dando sorpresas.
•Gral. HAROLD BEDOYA: perdedor. La
opción guerrerista como solución
a los problemas del país, su carencia
de programa socio-económico y su
poco arrastre carismático lo redujeron
a sólo 200.000 votos (1.85% de la
votación total).
•La REGISTRADURIA NACIONAL: triunfadora.
La organización de las elecciones
fue impecable en los 1.082 municipios del
país. No se presentaron reclamos
ni impugnaciones importantes. Y a las 8
p.m. del domingo ya la opinión pública
conoció los resultados finales.
•ERNESTO SAMPER: ganador y perdedor.
Presidió unas elecciones imparciales.
El 35% del electorado que votó a
favor de su Ministro de confianza, reafirmó
en las urnas el veredicto de "preclusión"
de incriminación que le otorgó
la Cámara de Representantes el 12
de junio de 1996. Pero es un perdedor en
cuanto esas 2/3 partes del país (que
resulta sumando los votos emitidos a favor
de Noemí, de Pastrana y de Bedoya),
puede pensarse que emitieron un voto de
opinión contrario al ingreso de dineros
del narcotráfico a su campaña,
y crítico de su gestión económica
y administrativa.
•El reciente proceso electoral deja
además "QUEMADOS" y prácticamente
"cadáveres" insepultos
a personajes que, en su momento, aspiraron
-con opción favorable- como precandidatos
presidenciales y cometieron graves errores.
Entre ellos : Humberto De la Calle (primer
vicepresidente de Samper); Alfonso Valdivieso
(incólume Fiscal General de la Nación),
que se quedó sin el queso y sin la
tostada; Antanas Mockus, quien renunció
a la Alcaldía Mayor de Bogotá
para ir como candidato independiente; Juan
Manuel Santos, primer Ministro de Comercio
Exterior, quien quiso pactar con la guerrilla
favoreciendo la renuncia de Samper y entró
a disputar a Serpa la candidatura del Partido
Liberal, y otros.
Condena
a la violencia
Con
buen criterio nacionalista y popular, las
centrales obreras del país han interpretado
el resultado de las elecciones del 31 de
mayo como la condena más profunda
del país a la violencia de los grupos
armados al margen de la Ley, grupos que
sólo representan el equivalente al
0.18% (18 milésimas) del pueblo que
se expresó en las urnas con votos
y no con balas.
La
"franja" independiente
El
hecho más sobresaliente es la conformación
en Colombia (por primera vez en su historia
política) de un gran sector de opinión
independiente, que insurge contra los dos
partidos tradicionales, gana un espacio
propio en la preferencia de los colombianos
y representa una impostergable exigencia
de honestidad pública, de justicia
social, de cambio y de efectividad democrática
para el próximo gobierno (ya sea
liberal o conservador). Constituye algo
más que una simple "franja"
de opinión o de "voto suelto",
y tiene un nombre propio, que se llama NOEMI.
8 de junio1998 |