El espectro de las próximas elecciones
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"Espectro" es el conjunto de los 7 colores simples que produce un rayo luminoso al descomponerse por efecto de una refracción adecuada. Hay quienes llaman también "espectro" a un fantasma horrible e intimidante, como para una noche de brujas. Aquí el término lo tomamos en el primer sentido, sin que ofrezcamos un pronóstico de resultados. Solamente recogemos, en apretado haz, ciertas líneas de dispersión política que pueden advertirse para la elección de gobernadores, alcaldes y concejales en el vecino país, el próximo 28.

Larga tradición electoral de Colombia

Con cierta exageración, Rómulo Betancourt afirmó que "Colombia es la universidad electoral de América Latina". En realidad, uno de los rasgos de Colombia ha sido la continuidad de las elecciones como único medio legítimo para acceder al poder. Desde sus comienzos como República (1810), siempre se ha votado. No hay país, en todo el mundo occidental y oriental que, en el siglo XX y lo que llevamos de éste, haya tenido mayor número de comicios o elecciones generales que Colombia. La cifra es de 62 comicios, lo que da un promedio de más de una elección cada dos años. Si una democracia se midiera sólo por el número de elecciones a las que es convocado el pueblo soberano, Colombia ocuparía el primer puesto. Sabemos que no es así. Pero ella defiende esta tradición electoral que es vital para garantizar su estabilidad institucional.

 

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Actual coyuntura política

En años anteriores, las guerrillas (Farc y Eln) -cuando tenían cierto control de algunas regiones apartadas y habían acumulado capacidad de fuego- no pudieron impedir ni postponer uno solo de los comicios previstos (aunque lo intentaron). Ahora mucho menos, cuando el gobierno de "seguridad democrática" de Uribe Vélez las ha golpeado fuertemente en su capacidad militar, organización, estrategias. Sin embargo, se agita el espectro de los exparamilitares, quienes con su poder económico y de intimidación podrían afectar algo su legitimidad. El fenómeno de la "para política" se venía incubando desde 1990. Pero las grandes instituciones del país (Ejecutivo, Fiscalía, Cortes Suprema y Constitucional, Fuerza Publica, Iglesia) además de haberlo 'destapado' sin anestesia desde el 2006, lo vienen enfrentando eficazmente dentro del marco legal de "Justicia y Paz". Y todo parece indicar que más bien la "parapolítica" se va a convertir el próximo 28 en una oportunidad histórica para fortalecer la democracia en Colombia, a partir de la renovación de las élites locales, que en todas partes son la condición básica para mantener la vitalidad de una democracia. Esto en forma inmediata.

Posicionamiento hacia el 2010

Porque a mediano plazo, las elecciones de este 28 comienzan a configurar (y a contar) las fuerzas que a nivel nacional se moverán para las elecciones presidenciales del 2010, donde está el verdadero gran interés de los actuales 9 partidos políticos y sus eventuales alianzas. La puja por las Gobernaciones y por las Alcaldías de las principales ciudades (Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga) ofrecerá resultados sorpresivos y será un guiño para los caballos concursantes del futuro gran Derby nacional. El que más difícil la ve es el otrora gran Partido Liberal, venido a menos en las pasadas elecciones parlamentarias, pero que está empeñado en un inteligente proceso de reordenamiento bajo la conducción -como Jefe único- del expresidente y exsecretario general de la OEA, César Gaviria. El Partido Conservador, bajo la dirección de Carlos Holguín Sardi, está mejor posicionado pues acertadamente ha venido apoyando a Uribe en sus dos elecciones y en su gobierno. El nuevo Partido PDA, Polo Democrático Alternativo, viene pisando fuerte, pero siendo el resultado de una mezcla de izquierda resabiada y radical (PC, Moir y otros de Alternativa Democrática) con nueva izquierda moderada y modernizante (Polo Democrático Independiente) no acaba de definir posiciones, lo que origina confusión y resistencia en el electorado y favorece una eventual reincorporación de valiosos elementos del país al ala izquierda del Liberalismo. La elección del futuro alcalde de Bogotá (Peñaloza o Moreno) dejará varias lecciones y despejará incógnitas. Así como la de los alcaldes de Medellín, Cali, Bucaramanga. Las comentaremos en su momento.

Todos los partidos han tenido que lidiar con el problema de conceder, tras un difícil cernido, 61.949 avales a los candidatos que irán en sus listas y sobre los cuales la opinión pública y la justicia estarán muy vigilantes. Y se da el hecho de empresas electorales que se han creado para 'pescar' candidatos. Hay para-políticos encarcelados que mantienen fuerza regional, así como algunos grupos armados ilegales que retienen alguna capacidad de intimidación. Esto sin hablar de la cultura 'clientelista', tan arraigada todavía en Colombia, que ofrece votos por dinero o por favores posteriores desde cargos o contratos a los que se tendrá acceso.

 

Fin de una pesadilla

Estamos, sin duda, viviendo el "fin del paramilitarismo" (título del reciente libro de Rafael Pardo Rueda, Bogotá 2007) y de su eventual desmonte. El escándalo de la para-política en búsqueda de la verdad -tormentosa pero necesaria- era algo que requería Colombia para cerrar definitivamente un largo y cruento capítulo de su historia. El liderazgo clarividente, firme y hasta ahora confiable del presidente Uribe está conduciendo -con habilidad e imaginación- la gigantesca balsa que le ha tocado dirigir por entre rápidos, cataratas y peligrosas aguas contaminantes. El próximo 2008 debe ser el año de la suficiente verdad, y los dos siguientes de su mandato el de punto final al largo conflicto armado interno que por 40 años ha sufrido Colombia.

22 octubre 2007