Contundente triunfo de Uribe
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Colombia confirmó ayer que es un caso singular e inédito en nuestro continente. Viene debatiéndose por años en medio de carencias y problemas que agobiarían a cualquier otro país. Y sin embargo, sigue avanzando en democracia y desarrollo. Gracias a un liderazgo personal muy efectivo y aplicado sin desfallecimiento -durante cuatro años- por el presidente Uribe, Colombia volvió a recuperar la esperanza. Más de un 60% de los votantes decidió reelegirlo, en primera vuelta, arrollando cómodamente a la suma de todos los otros candidatos: el de las varias corrientes unificadas de Izquierda (Carlos Gaviria), el del Partido Liberal (Horacio Serpa), a un excelente exalcalde de Bogotá (Antanas Mockus), y otros dos.

 

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Éxitos de su primer gobierno

En su libro 'Así gobierna Uribe', la periodista María Jimena Duzán no puede menos de reconocer que, en comparación con otros presidentes y mandatarios, Uribe Vélez es de otra estirpe; de aquella que concibe la política como un ejercicio personal que requiere su entera dedicación y que debe ejercerse como si se tratara de una misión de lo alto, de una cruzada. Cuando a Malcolm Deas, el autorizado colombianólogo profesor de Oxford, le preguntan cómo define a Uribe, ésta es su respuesta: "Es un hombre con 'destino'". Uribe cree honradamente que su misión es salvar a Colombia. Es su "misión imposible".Esta certeza íntima es la raíz de sus ideas fijas, su inverosímil consagración al trabajo y su manía de hacer todo en persona, esa microgerencia que desemboca en un buen gobierno. Es "un hombre con destino", "un hombre providencial": el hombre apropiado, en el momento apropiado, para la tarea apropiada que requería el país que lo eligió.

LA POPULARIDAD de Uribe Presidente se debe a dos razones: a que recoge el clamor nacional y a que le está cumpliendo al electorado. A que está sintonizado con el país y puede mostrar resultados. Uribe recibió en el 2002, del pueblo, el mandato inequívoco de acabar con la guerrilla y demás agentes de la violencia armada. Y Uribe le viene cumpliendo al país. La Seguridad Democrática ha devuelto la confianza al país, -con alicientes para los inversores nacionales e internacionales. La gente se siente más segura y toma conciencia de que hay mejores condiciones para un desarrollo sostenible. Todo ello ha reforzado un evidente crecimiento económico, ya del 5% anual desde 2005. Macro crecimiento que ha sabido distribuir con gran sentido de justicia social, sobre todo en las áreas de educación, salud y seguridad social- aumentando cubrimiento y calidad. Y gracias al efecto "teflón", la gente excusa errores y equivocaciones de su ídolo, que él por lo demás sabe corregir. "No habíamos tenido un gobierno más coherente ni más firme", reconoce el afamado analista liberal Hernando Gómez Buendía.

EL ESTILO PERSONAL adoba bien, para la mayoría de los paladares, la efectividad y legitimidad de sus actos de gobierno. Uribe Vélez es un buen exponente de las cualidades y virtudes de la región "paisa" (Antioquia). Hogareño, sencillo, trabajador, auténtico y frentero, pragmático, ejecutivo, excelente comunicador, accesible en su trato y lenguaje a los estamentos populares, alguien que sabe despertar entusiasmo, emociones y conciliar voluntades. "Duro en el combate y generoso en la victoria" (cómo él mismo se define), ha resultado ser para los colombianos un gobernante creíble, carismático, a quien la gente quiso reelegir porque "tiene el entendimiento y la fuerza para guiarlos y la compasión para no olvidarlos".

LA CAMPAÑA ELECTORAL la diseñó Uribe como debía ser. Dado que por primera vez en la historia, el presidente en ejercicio quedó convertido en candidato para un segundo ejercicio inmediato, y sabiendo que el gran respaldo popular se debía a su buen desempeño administrativo, Uribe resolvió seguir gobernando bien y no empeñarse mucho en una campaña electoral costosa, fastidiosa y riesgosa. Hizo prevalecer su título de mandatario sobre el de candidato. No aceptó debates. Se concentró en medios electrónicos (radio y televisión) donde sus respuestas no fueran editadas. Sorprendió a los periodistas, pasando de entrevistado a entrevistador en varias ocasiones. Desplegó en sus charlas e intervenciones el fabuloso dominio que tiene de cifras y estadísticas, con memoria de elefante, que deja poco espacio de refutación a los adversarios. Y definitivamente puso su agenda de la Patria por encima del Gobierno, sobrevolando a todos los demás candidatos.

En conclusión, Colombia ha tomado la ruta correcta. Y va adelante con la conducción firme y pragmática de un buen timonel que repite en la cabina de mando.

29 mayo 2006