Después
del discurso del presidente Bush, anunciando
el inicio de la nueva cruzada contra el
terrorismo, fue evidente que ésta tendría
su coletazo en Colombia. En efecto, pocos
días después, dos discursos seguidos de
la embajadora de EUA en Colombia, Anne Patterson,
confirmaron que la lucha mundial antiterrorista
tiene dientes y que los mostraba amenazantes
en Colombia. Con sus palabras cortó de un
tajo la diferencia que se manejaba entre
la lucha antinarcóticos y la antisurgente.
Expresó que "su gobierno está bastante preocupado
por el uso de la zona de distensión como
base para actos terroristas". Y anunció
que EUA podrá solicitar en extradición a
los jefes de los grupos guerrilleros terroristas.
En términos conminatorios, Francis Taylor,
coordinador contra el terrorismo del Departamento
de Estado, afirmó que el panorama internacional
se iba a enrarecer aún más para tales organizaciones:
"Las FARC, el ELN y las AUC están involucradas
en actividades terroristas y recibirán el
mismo tratamiento que cualquier otro grupo
terrorista del mundo, incluyendo donde sea
apropiado, el uso de la fuerza militar".
En la actual coyuntura global antiterrorista,
Colombia debe redefinir ahora lo que significa
el terrorismo en su territorio y las nuevas
herramientas legales para una lucha eficaz
contra él. Debe adoptar una nueva política
de Estado y su gobierno debe dar un viraje
en su metodología de tratamiento del fenómeno
"guerrillero", por su detonante mezcla con
el terrorismo y el narcotráfico. |
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| Una
propuesta realista y audaz
• El 27 de setiembre pasado, el país conoció
una propuesta para la tregua y la paz de
la que fue llamada Comisión de Notables.
Propuesta que la opinión pública calificó
como digna de ser considerada y que pudo
haber insuflado algo de oxígeno a unas negociaciones
entre el Gobierno y las Farc ahogadas ya
en monóxido de carbono. El informe de dicha
Comisión de Notables tiene valor por su
origen (el Acuerdo de Los Pozos) y por su
composición (un exmagistrado de trayectoria,
el Dr. Vladimiro Naranjo, y dos personajes
cercanos a las Farc, el médico Alberto Pinzón
y el director del semanario de izquierda
comunista "Voz", Carlos Lozano).
• La propuesta que ha hecho dicha Comisión
es realista porque reconoce con franqueza
el fracaso del esquema de negociar en medio
de la guerra, lo que ha llevado a una degradación
máxima del conflicto y a su total deshumanización.
Y es audaz, porque logra integrar fórmulas
que parecían impensables como el que la
guerrilla se obligue a suspender los secuestros,
las extorsiones, los atentados contra la
estructura energética y vial del país y
otras violaciones al Derecho Internacional
Humanitario como reclutamiento de niños,
uso de cilindros explosivos y minas antipersonales
en los poblados. De acogerse a los términos
del acuerdo, la guerrilla aceptaría llegar
a un final del proceso con deposición de
las armas y luégo participación política
legal.
• Se advierte que la propuesta se mueve
dentro de la Constitución del 91. Se acepta
la autoridad indiscutible de la Corte Constitucional
en temas sensibles. Se vigoriza al papel
de la Fiscalía. Se respetará el próximo
proceso electoral. Se reconocen las funciones
de las Fuerzas Armadas. Se invoca el artículo
22 para que la paz se considere como una
política de Estado.
El fundamentalismo arrogante de
las Farc
• El 5 de octubre, las FARC se avinieron
a firmar con el Delegado presidencial, Camilo
Gómez, en San Francisco de la Sombra, un
compromiso que recogía en 9 puntos mucho
de la propuesta de los Notables (especialmente
el punto de una tregua temporal). Era obvio
que las FARC facilitaban, así, que el presidente
Pastrana les prorrogara el otorgamiento
hecho del gigantesco territorio Caguán con
sus 42.000 km2. Lo cual hizo efectivamente
el gobierno, el 8 de octubre, con prórroga
hasta el 20 enero del 2002.
• Pero, de nuevo, las Farc mostraron que
están más interesadas en la posesión del
territorio del Caguán que en tregua alguna.
El objetivo final de paz es un simple distractor.
So pretexto de que el gobierno ordenó una
vigilancia aérea de la zona y un control
militar de las vías de acceso alrededor
de ella (para evitar los innumerables abusos
que se venían cometiendo allí), la organización
subversiva terrorista - a través de dos
comunicados de su máximo jefe, Manuel Marulanda-
se descolgó con la amenaza altisonante de
no cumplimiento de lo recientemente pactado
y culpó al gobierno del eventual fracaso
del "proceso de paz", si no se avenía a
nuevas condiciones. Los observadores políticos
siguen evidenciando arrogancia fundamentalista
(estilo talibán) en esta última salida de
las Farc. Advierten que una sociedad civilizada
-como trata de ser Colombia- mal puede en
los actuales momentos negociar seriamente
la paz con una organización así. Y previenen
que el Estado colombiano no puede, en la
actual coyuntura, seguir configurando en
su territorio un santuario legal para el
accionar de grupos que son ya reconocidamente
terroristas y narcotraficantes. Bien ha
puntualizado al respecto, el periódico inglés
Arab News que "el narcotráfico, el terrorismo
y el crimen organizado han llegado a ser
indistinguibles en la lista de los males
que amenazan a la sociedad civilizada".
Ni guerra ni paz todavía. ¿Qué
viene ahora?
• El 22 de octubre el gobierno de Pastrana,
a través de su Ministro de Defensa (y a
la vez Vicepresidente de la República),
Dr. Gustavo Bell Lemus, presentó al Congreso
de la República, para su discusión y aprobación,
un Proyecto de Estatuto Antiterrorista ,
de 27 páginas, definido por el Director
de El Tiempo como "la más severa estrategia
militar, judicial, económica y de inteligencia
" que pueda darse para oponerse al terrorismo
de cualquier origen que sea. Dicho proyecto
oficial, de entrada consagra que las FARC,
el ELN y las AUC "son grupos que utilizan
el terrorismo como forma de atacar al Estado
y a la población civil....grupos que durante
las últimas décadas y de manera creciente
han apelado al uso indiscriminado de modalidades
de acción terrorista ".
• El 27 de octubre, el presidente del Partido
Conservador (al cual pertenece Pastrana),
senador Carlos Holguín Sardi, recogió bien
una opinión mayoritaria de los colombianos:
"las FARC han notificado al país que no
les interesa la negociación, que no quieren
avanzar en ello, y me parece que el país
tiene que prepararse para una ruptura y
para una época muy dura, probablemente con
una escalada terrorista todavía más fuerte
".
• Es nuestro deseo -como el de 42 millones
de colombianos y de países amigos como Venezuela-
que la Guerrilla, con sus ribetes de poder
intimidante financiado por el narcotráfico,
tome conciencia de que estará ante un futuro
difícil si opta por seguir con el enfrentamiento
armado y sus acciones terroristas en contra
de las instituciones democráticas y de la
sociedad colombiana. Y se requiere que el
Gobierno, a su vez, en acción concertada
con todos los agentes de paz y echando mano
de todos sus recursos, quiebre la dinámica
de crecimiento de las guerrillas. Debe enfrentarlas
mediante acciones y políticas claramente
definidas como único camino para llevarlas
a que opten por la solución política negociada.
La solución de paz no puede ser sino política.
Pero debe ser debidamente presionada con
las mismas cuatro grandes acciones con las
que EUA está lidiando su problema a nivel
mundial.
• A saber:
1) acción financiera que
corte el oxígeno económico y fuentes de
financiamiento a los grupos subversivos
narco-terroristas;
2) acción diplomática que
permita aislarlos y dejarlos sin apoyo internacional
de otros países y movimientos;
3) acción de los medios
de modo que la opinión nacional se unifique
aún más contra ellos y galvanice para una
acción común (estilo España); 4) y una acción
policial preventiva y de inteligencia avanzada,
junto con una eficaz acción militar de carácter
contundente y selectivo.
Toda otra acción es más de lo mismo.
Y ya se experimentaron amargamente los resultados.
Se debe reconocer que el "proceso de paz"
de estos tres años fue un acto fallido,
que en lugar de mejorar la situación de
orden público y búsqueda legítima de paz,
la empeoró. Se debe intentar una terapia
intensiva.
03-12-01 |