En
los años 90, la narcoguerrilla enredó a
Colombia con los Estados Unidos. Las FARC
(Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)
y el ELN (Ejército de Liberación Nacional)
con sus secuestros, “pescas tenebrosas”
por las principales carreteras y sus múltiples
atrocidades terroristas volvieron invivible
al país. La nación hermana vino a sentirse
como enjaulada en su propio territorio,
rehén de unas minorías violentas y armadas.
El electorado colombiano en el 2000 otorgó,
por ello, un mandato contundente a Alvaro
Uribe Vélez para que acabara con ésta pesadilla
de la narco-guerrilla terrorista, a las
malas o a las buenas o con una efectiva
combinación de garrote y zanahoria. Y Uribe
le viene cumpliendo al país. Conserva intacta
su legitimidad de origen, su credibilidad
de desempeño y una extraña popularidad del
70% en las encuestas de opinión nacional.
Colombia sigue enamorada de su presidente
tras 22 meses de gestión. Y ello explica
el que un proyecto de reforma constitucional,
permitiendo su reelección inmediata, haya
cursado ya favorablemente una primera legislatura,
tanto en el Senado como en la Cámara.
El estilo es el hombre
La suerte y la talla de los mandatarios
no se definen en tiempos de tranquilidad
sino de crisis. Uribe ha mostrado que tiene
puño fuerte y corazón grande, y que el país
le cabe tanto en su mente como en su corazón.
Hace mucho y habla poco. Está resultando
un “fenómeno” de gobernante y de líder que
trasciende sus propias fronteras, por su
gran seriedad de propósitos y enorme capacidad
de trabajo. Su estilo personal (sencillo,
práctico, espontáneo) ha revolucionado la
forma de hacer política. |
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& Opinión
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| Francisco
Santos, actual Vicepresidente, en entrevista
concedida a “El Tiempo” (enero 24, 2004)
es preguntado: ¿Cuando oye hablar al Presidente,
cuando lo lee sobre temas económicos, políticos,
militares, lo sitúa como de centro, izquierda,
derecha? Responde: “Se lo voy a describir:
es un hombre de autoridad, pero en materia
económica es de centroizquierda. Es un tipo
que quiere un Estado que le sirva a la gente,
comunitario, con gestión a través de organizaciones
sociales, es abierto al diálogo, pero diálogo
con resultados, lo único que quiere son
resultados y apoyar a los más pobres. ¿Con
sensibilidad social? ¡Uyyy! ¡Es más sensible!,
pero sin carreta. Sensibilidad social sin
carreta”.
Logros de Uribe
El país nacional bajo su batuta está enfrentando
los grandes problemas con ánimo y confianza.
Está renaciendo la esperanza en la gente
después de haber tenido la moral por el
suelo. Los logros de su programa de gobierno
(“Hacia un Estado comunitario”) comienzan
ya a verse en sus tres áreas principales:
1) recuperación de la economía, 2) consolidación
del orden democrático y 3) puesta en práctica
de una ética pública.
Un artículo reciente de la prestigiosa revista
empresarial “Forbes” destaca cómo todos
los indicadores económicos del país han
mejorado sustancialmente, con un crecimiento
del PIB de 3.6% en el 2003 y se calcula
para este año del 4.5%. Hay un crecimiento
de la inversión de 21%. Y el país productivo
está reacomodándose con decisión para ingresar
en un año al TLC (Tratado de Libre Comercio),
modernizando instituciones, impulsando agresivamente
el comercio exterior, capacitando personal,
atrayendo capitales externos, apoyando nuevas
industrias competitivas, reforzando los
sectores débiles (agroindustria, farmaceútica,
patentes de invención, infraestructura vial
y portuaria). Simultáneamente ha habido
un esfuerzo fiscal sin precedentes. El gobierno
muestra avances significativos en lo que
se refiere a la seguridad ciudadana, gracias
a su programa moderno y bien articulado
de estrategias y tácticas. La modernización
de cada una de las fuerzas armadas con buena
ayuda de EUA, el endurecimiento de las leyes
y la colaboración de la ciudadanía han puesto
a los grupos armados irregulares a la defensiva,
con resultados sorprendentes. En un año
se han reducido las masacres en 35%, los
secuestros en 34%, los homicidios en 22%,
las demandas por hurtos de carros en 29%
según Suramericana de Seguros. Ha regresado
la Policía a 151 municipios de donde había
salido y las fuerzas legítimas del orden
están hoy en todos los 1.095 municipios
del país. Las caravanas de autos han recuperado
con plena seguridad las carreteras del país
para su turismo interno.
Son cientos los guerrilleros muertos en
combate, tomados prisioneros o que han desertado
ante la fuerte presión de las FFAA. El Ministerio
de Defensa ha financiado, creado e instalado
tres batallones bien entrenados de Alta
Montaña que taponan corredores claves que
tenían las Farc y sigue con la política
exitosa de ubicar pelotones de soldados
campesinos en sus propias localidades, que
ayudan a garantizar una presencia permanente
de la Fuerza Pública en todo el territorio.
Siguen las operaciones de gran envergadura
y permanencia en el tiempo como Libertad
I, dirigidas a capturar jefes de frente
(ya lo han sido ‘Simón Trinidad’, extraditado
a EUA, Sonia jefe importante de finanzas
y varios comandantes sectoriales en Cundinamarca)
y se sigue desmantelando estructuras completas
de la guerrilla en varias zonas del país.
Si el año pasado, gran parte del esfuerzo
se concentró en el noroccidente (Antioquia,
Urabá), este año se ha montado en el sur
(Caquetá, Putumayo) la mayor operación militar
hecha por el ejército colombiano en su historia,
con 15.000 hombres en pequeños comandos
móviles y entrenados en supervivencia, para
ir a cazar las raposas en sus guaridas de
la tupida selva. Analistas serios comienzan
a reconocer que sí podría haber un próximo
final del conflicto armado en Colombia.
Un violentólogo francés como Daniel Pecaut
afirma en su reciente libro “Midiendo fuerzas”
que “las guerrillas pasan por una fase difícil.
El Ejército puede obtener éxitos contundentes
en 18 meses, de tal modo que las guerrillas
no tengan otra opción que negociar”. El
conflicto comienza a verse como callejón
con salida!
21-06-04 |