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Después
de la euforia que suscitó la instalación
en Caguán de las mesas de diálogo por parte
del Presidente de Colombia con representantes
de las Farc, ha caído como un baldado de
agua fría, en la opinión nacional e internacional,
la declaración unilateral de la guerrilla
de "congelación" de las conversaciones que
apenas se iniciaba. En una semana, de la
cima alta de las expectativas de paz se
ha precipitado el proceso a la sima honda
del escepticismo.
En Cartagena de Indias, la semana pasada
coincidentalmente, concluyó un interesante
taller dirigido a altos ejecutivos de medios,
para tratar de mejorar el cubrimiento periodístico
del proceso de paz. El evento fue organizado
por la Fundación para el Nuevo Periodismo
de García Márquez y la Fundación Buen Gobierno,
y fue patrocinado por las Naciones Unidas,
la Embajada de Estados Unidos y la Fundación
Social. El taller estuvo dirigido por un
equipo de expertos en resolución de conflictos
de Harvard, que utilizaron el juego de simulación
con base en el actual conflicto guerrillagobierno
de Sri Lanka (antiguo Madagascar), conflicto
que tiene sus semejanzas con el colombiano.
El taller puso de manifiesto que los conflictos
suelen ser mucho más complejos de lo que
se percibe a primera vista. Y que para resolverlos,
hay que salirse de las posiciones de las
partes en conflicto, tratando de identificar
lo que en Psicología llaman las necesidades
básicas y explorar qué hay detrás de sus
posiciones y por qué las partes enfrentadas
las asumen y defienden con extremismo.
El actual proceso de paz en Colombia, que
apenas se iniciaba, lamentablemente va confirmando
lo que varios observadores y analistas políticos
ya preveíamos. Que la actitud abierta, sincera,
generosa con que el Presidente Pastrana
-personero legítimo del pueblo colombiano-
ha abordado el proceso de paz, no se corresponde
con la actitud calculadora, táctica, ventajista
y de fuerte cariz militarista con que las
Farc se aproximan al mismo. |
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| Agenda
de las Farc
• Previamente al inicio de diálogos (ni
siquiera de negociaciones), las Farc exigieron
dos cosas. Primero, el total despeje de
militares por parte del Estado colombiano,
en un territorio de 42.000 km2, incluidas
5 poblaciones. Lo que les fue acordado superando
fundados temores y contrariando la dignidad
de las Fuerzas Armadas. Y segundo, que no
se incluyeran en los temas de diálogo ni
el desarme, ni la desmovilización de los
guerrilleros y ni siquiera el problema de
canje de los 300 soldados y policías que
tienen ellos retenidos por los 480 guerrilleros
que el Estado tienen en cárceles, muchos
de ellos juzgados ya por horrendos crímenes
de matanzas de inocentes y secuestros de
civiles, donde se han violado todos los
derechos humanos. Parece que esta liberación
de sus principales cuadros organizacionales
le interesa hoy a la guerrilla más que lo
restante del proceso.
• La Agenda que han propuesto en documento
de 10 puntos para eventual diálogo es premeditadamente
vaga, prosaica, generalizada y "maximalista".
Temas como tierra para los que no la tienen,
acabar con la corrupción y la pobreza, solucionar
los problemas del país para vivir mejor,
son desiderata de todo el pueblo colombiano
y del mismo gobierno. Pero no se puede condicionar
a que todos estos problemas estén solucionados
para empezar a hablar de paz. Y el condicionar
ahora las mesas de diálogo a que el gobierno
tenga ya liquidado el problema de los paramilitares
es sencillamente otra táctica dilatoria
y cínica. Todos sabemos que el accionar
de las autodefensas en Colombia no es más
que el espejo automático del accionar chantajista
de la guerrilla, en regiones con evidente
ausencia del Estado para dar servicios e
impartir justicia. Y las AUC han declarado
repetidamente que se desmovilizan tan pronto
lo hagan las guerrillas. Además, al gobierno
actual no se le puede acusar de patrocinar
los paramilitares. Y fueron las mismas Farc
las que impusieron que los diálogos de paz
se adelantaran en medio del fragor de las
armas. Ellas mismas masacraron 30 civiles,
apenas hace 15 días, en el Nudo de Paramillo.
• ¿Qué pretenden las Farc con unas exigencias
que ellas mismas saben que son irreales?
¿Congelar momentáneamente el diálogo? ¿Enredarlo
sistemáticamente? ¿Aplazarlo definitivamente?
En todo caso, esto no es una muestra de
compromiso con el proceso de paz. Y su decisión
unilateral de pararlo es un error político.
Agenda del gobierno Pastrana
Manifiesta, por el contrario, una sincera
voluntad de paz, sin eludir previamente
los compromisos que ella requiera, y está
elaborada con realismo, sobre la base de
lo que quiere y puede el país. Está condensada
en 10 puntos también y constituye una estrategia
para ir logrando una paz sustentada en la
justicia social. En su intervención en Caguán,
el 7 de enero, el Presidente Pastrana expresó:
"sólo en paz crecerán la justicia social
y las oportunidades". Su discurso es el
de la "paz integral". Como lo subrayó en
la Universidad de La Habana, "la paz debe
ir más allá del silencio de las armas; debe
llegar hasta la consolidación de la justicia
social". Pastrana coincide con el "maximalismo"
de las guerrillas y con la opinión nacional
en que hay que realizar reformas estructurales
y superar las causas objetivas de la violencia
como un todo. Pero lograr ese ideal de porvenir
más justo no puede invocarse como punto
de partida para iniciar un proceso de paz
y menos puede justificar un proceso armado
de violencia que "secuestre" la paz y "castre"
el desarrollo integral del país. Los 10
puntos de la agenda gubernamental, tal como
fueron presentados a los voceros de las
Farc en La Machaca el pasado 11 de enero,
son los siguientes, en escueta enumeración.
El texto original los explica puntualmente.
1. Protección incondicional a los derechos
humanos y respeto al Derecho Internacional
Humanitario.
2. Estructura económica y social más justa.
3. Reforma política y del Estado.
4. Desarrollo alternativo y sustitución
de cultivos.
5. Protección del medio ambiente.
6. Fortalecimiento de la justicia y lucha
contra la corrupción.
7. Reforma agraria. 8. Paramilitarismo.
9. Apoyo de la comunidad internacional al
proceso.
10. Viabilización de instrumentos hacia
la paz.
Voluntad de paz y voluntad eficaz de
paz, con resultados concretos, es lo que
todos deseamos para que Colombia deje atrás
la "mala hora" de sus 50 años de “laberinto”.
26-01-99
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