Una paz costosa
Logo Enrique Neira

 

 

     

El terremoto que hace 8 días sacudió inmisericorde el eje cafetero de Colombia (Armenia, Pereira) complica para la administración Pastrana el manejo de sus dos problemas prioritarios. La recuperación económica del país, habida cuenta del grave déficit fiscal heredado y de los inevitables coletazos de la crisis brasileña, deberá esperar o contentarse con un simple crecimiento económico del 1.5% Y el proceso de paz, si logra destrabarse, se resentirá por las cuantiosas inversiones sociales que requiere y los todavía insuficientes recursos del Fondo para la Paz.

El costo de la "guerra"

• Hablando con propiedad, en Colombia no se puede hablar de Guerra interna sino de Conspiración de varias formas de violencia, algunas de ellas extremas. Según la nomenclatura de Gurr ("¿Por qué los hombres se rebelan ?"), se denomina Tumulto a un tipo de violencia política relativamente espontánea y desorganizada (el Bogotazo en 1948, el Caracazo en 1989). Guerra interna es el tipo de violencia organizada que intenta derrocar el sistema y que cuenta, a la vez, con un amplio apoyo popular. Por todas las características, la violencia subversiva en Colombia, que incluye formas múltiples y algunas muy organizadas (el asesinato planeado, el terrorismo, el genocidio, la guerra de guerrillas), sigue siendo de participación limitada y carece del amplio apoyo popular que caracteriza todo fenómeno de Guerra interna, aun de aquella que el Departamento de Estado Norteamericano llama hoy "guerra de baja intensidad", como fue el caso en El Salvador.

 

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• De todos modos, Colombia viene enfrentando desde 1958, a través de 11 gobiernos -todos ellos democráticos y republicanos, nacidos legítimamente de la voluntad popular-, una de las peleas más caras y largas del mundo con una subversión armada. Este accionar guerrillero y contraguerrillero (no "guerra interna") cuesta globalmente a Colombia cada año, 2.000 millardos de dólares (2.5 billones de pesos colombianos o su equivalente de 1 billón 140.000 millardos de bolívares).

• En 1997, según los cálculos de la Comisión de Racionalización del Gasto Público, el costo directo de la subversión armada fue de 3.700 millones de dólares. En ese año, el PIB colombiano sumó 94.000 millones de dólares. Por dicha violencia, cada año la economía del país deja de crecer alrededor de 3 puntos. Cada punto equivale a US$ 529 millones, lo que indica que por vigencia fiscal anual se desperdicia una riqueza equivalente a US$ 1.588 millones. El sector petrolero requiere cada año US$ 140 millones para reparar los daños cometidos por la guerrilla, incluidos los ecológicos. Los daños a la infraestructura pública del país se estiman en US$ 20 millones al año. De acuerdo con las cifras de Ecopetrol, en el 98, la guerrilla atentó 75 veces contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas. Las pérdidas se calcularon en US$ 79 millones. Y desde 1986, cuando se construyó el oleoducto, hasta hoy, los atentados terroristas le han costado al país US$ 706 millones.

• En los últimos años, los recursos para el sector defensa interna se han quintuplicado, llegando a US$ 920 millones, superando el 3% de la producción de bienes y servicios del país. El pie de fuerza se ha duplicado al pasar de 85.000 efectivos a los 160.000 de hoy. En el período 1992-1998, el gasto de la Fuerza Pública ha venido creciendo a un ritmo de casi el 15% real. Pasó del 2% del PIB al 3.5% actual.

• Cada año los grupos guerrilleros se fortalecen financieramente, generando una situación de desestabilización para el país. Según un informe del Ministerio de Defensa, en 1997 las Farc registraron ingresos por US$ 379 millones y en ingresos por US$ 279 millones, para un total de US$ 658 millones. Y según dicho informe, el 42% de tal ingreso lo reciben del narcotráfico.

• Según un estudio del Departamento Nacional de Planeación, durante el período 1990-1994, las pérdidas directas para el país generadas por la violencia armada se calculan en US$ 7.299 millones. Casi la mitad son pérdidas de recursos humanos; US$ 588 millones por ataques a la infraestructura petrolera y eléctrica; US$ 476 por secuestros y extorsiones. En dicho período, teniendo en cuenta los costos directos e indirectos, el valor anual del conflicto armado correspondió al 1.5% del Producto Interno Bruto, es decir, a US$ 1.100 millones de dólares .

El precio de la paz

• Razón tiene el presidente Pastrana en tratar de desmontar, como sea, el accionar armado de la guerrilla. Económicamente es la mejor inversión que pueda hacer el país. Según el documento de 1998 "Dividendos de Paz y Costos de la Guerra", la suma que se ahorraría Colombia, si viviera en paz, alcanzaría para pagar en 2 años la deuda pública del país. O podría con ella solucionar en un semestre el actual déficit fiscal. Y esto sin contar la capacidad con que el Estado colombiano quedaría para enfrentar, con éxito, la restante criminalidad (una de las más altas del mundo); para consolidar la infraestructura física del país; para acelerar los planes de desarrollo, con mayor atención al sector social (salud, educación, vivienda, deporte). En cualquier país del mundo no hay mejor negocio ni mejor inversión que la paz. Con más verdad lo es para Colombia.

• El costo anual de los desastres que provoca escalonada y planificadamente la subversión armada en Colombia, equivale al costo doloroso y repentino que está pagando el país con el desastre telúrico del pasado 25 de enero. Si la naturaleza es ciega en provocar desastres, se podría esperar que las organizaciones guerrilleras no lo sigan siendo.

01-02-99