¿Paramilitares o terroristas?
Logo Enrique Neira

 

 

     

Las AUC no pueden ya justificar el apelativo de "Autodefensas" de la vida, bienes y libertad de ciudadanos indefensos, amenazados en varias localidades del país por las guerrillas de izquierda marxista y su accionar armado. Han adoptado una metodología de acción agresiva que traspasa criminalmente los linderos de la ley. Y se han constituido en fuerzas incontroladas de choque, que violan derechos humanos y asesinan ciudadanos inermes. Accionar que ha hecho que los Estados Unidos las catalogue ante la opinión internacional como "organización terrorista", al mismo nivel que las FARC y el ELN.

Crecimiento de los Paras

En 1987 el entonces Ministro de Gobierno(o del Interior), César Gaviria (después Presidente de Colombia y Secretario General de la OEA), admitió ante el Congreso de la República la existencia de 128 grupos irregulares o "grupos de exterminio" que -por fuera del Estado y en varias regiones- intentaban hacer justicia por sus propios medios. Estaban financiados, entrenados y organizados por el Cartel de Medellín, en combinación con esmeralderos y algunos ricos terratenientes. En 1989, el gobierno logró desmantelar muchas de estas bandas y allanar varias fincas en Puerto López (Meta), Puerto Boyacá y Envigado (Antioquia), Pacho (Cundinamarca), las cuales servían como escuela de entrenamiento de sicarios, caletas de armas, cárceles de tortura y fosas comunes. Desde entonces, paralelamente a la expansión territorial buscada por las guerrillas de las FARC y el ELN, se ha venido dando un constante crecimiento con mayor afinamiento de la estrategia, por parte de los paramilitares. Un estudio serio del Centro de Estudios Sociales de la Universidad Nacional de Colombia sobre la presencia y acción de los paramilitares en 272 municipios de Colombia, entre los años 1985 y 1993, da un resultado global para 1994 de 48% de los municipios con predominio de latifundio donde está presente la guerrilla y de 43.9% de municipios con debilidad institucional y precaria presencia del Estado, De 1994 para acá, el crecimiento del fenómeno paramilitar antiguerrillero es exponencial (Semana, marzo 26, 2001). En 1994 se contaban 2.150 paras, hoy se cuentan 8.150. En los dos últimos años de Pastrana y su proceso de paz, los paras vienen creciendo proporcionalmente 5 veces más que las FARC.

 

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Estrategia adoptada por las AUC

Es clave para entender el fenómeno, aclarar su significado y trazar una política gubernamental para su manejo y eventual extinción. Hay que partir del hecho de que el paramilitarismo no es sino un efecto "espejo" del accionar guerrillero. Su éxito proviene de la falta de presencia del Estado colombiano. "Raúl" (uno de los comandantes de las AUC de Córdoba y Urabá) tiene una declaración enfática: "No es como dice el ministro de Gobierno que nosotros estamos suplantando al Estado, lo que estamos pidiendo es que venga el Estado a remplazarnos a nosotros, que estamos aquí precisamente porque no hay Estado" (Semana, 28-02-95). El actual jefe de las AUC, Carlos Castaño, en entrevista concedida a Castro Caicedo lo afirma claramente: "Somos una organización contrainsurgente y aspiramos a que donde haya un frente guerrillero, haya un frente de autodefensa. Y como se van perfilando las cosas en este país, así va a ser, porque cada día el Estado, a través de las Fuerzas Armadas se muestra más incapaz de controlar el avance de la guerrilla. Entonces nosotros tenemos que ir marchando paralelo a como se vaya perfilando nuestro enemigo" (En secreto, Bogotá, Planeta 1996, p. 226-227).

Las AUC es una organización que baila al son que toque la guerrilla. Su presencia en el escenario colombiano, su crecimiento, su estrategia están en función directa de los de la guerrilla. Las AUC consideran que su acción contra ella es más efectiva que la del Ejército regular colombiano, pues replica "los mismos métodos, las mismas técnicas organizativas, las mismas marrullas que las de la guerrilla" (en frase de Castaño), algo que no puede hacer la Fuerza Pública. Y, con la misma lógica, vienen tratando de emular con las FARC y el ELN en acciones terroristas. No han incurrido sistemáticamente -como ellas- en la industria del secuestro ni en producir daños a la infraestructura del país (voladuras de oleoductos, de torres trasmisoras de energía, de transporte pesado). Pero su dialéctica de exterminio frente a la guerrilla, las ha llevado a tomar como objetivo prioritario (so pretexto de colaboradores de la guerrilla) a sectores de población indefensa -campesina o sindicalista o académica. Y ello las hace merecedoras del mismo baldón de "terroristas".

El terrorismo de los "paras", que sustituye la lucha política (legal o no) por el atentado criminal, por el asesinato indiscriminado, hace dudar seriamente de la autenticidad de los intereses políticos e ideológicos que las AUC dicen defender, sin que sean excusa sus motivaciones legitimadoras y el tinte ideológico que alegan.

07-05-01