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Las
AUC no pueden ya justificar el apelativo
de "Autodefensas" de la vida, bienes y libertad
de ciudadanos indefensos, amenazados en
varias localidades del país por las guerrillas
de izquierda marxista y su accionar armado.
Han adoptado una metodología de acción agresiva
que traspasa criminalmente los linderos
de la ley. Y se han constituido en fuerzas
incontroladas de choque, que violan derechos
humanos y asesinan ciudadanos inermes. Accionar
que ha hecho que los Estados Unidos las
catalogue ante la opinión internacional
como "organización terrorista", al mismo
nivel que las FARC y el ELN.
Crecimiento de los Paras
En 1987 el entonces Ministro de Gobierno(o
del Interior), César Gaviria (después Presidente
de Colombia y Secretario General de la OEA),
admitió ante el Congreso de la República
la existencia de 128 grupos irregulares
o "grupos de exterminio" que -por fuera
del Estado y en varias regiones- intentaban
hacer justicia por sus propios medios. Estaban
financiados, entrenados y organizados por
el Cartel de Medellín, en combinación con
esmeralderos y algunos ricos terratenientes.
En 1989, el gobierno logró desmantelar muchas
de estas bandas y allanar varias fincas
en Puerto López (Meta), Puerto Boyacá y
Envigado (Antioquia), Pacho (Cundinamarca),
las cuales servían como escuela de entrenamiento
de sicarios, caletas de armas, cárceles
de tortura y fosas comunes. Desde entonces,
paralelamente a la expansión territorial
buscada por las guerrillas de las FARC y
el ELN, se ha venido dando un constante
crecimiento con mayor afinamiento de la
estrategia, por parte de los paramilitares.
Un estudio serio del Centro de Estudios
Sociales de la Universidad Nacional de Colombia
sobre la presencia y acción de los paramilitares
en 272 municipios de Colombia, entre los
años 1985 y 1993, da un resultado global
para 1994 de 48% de los municipios con predominio
de latifundio donde está presente la guerrilla
y de 43.9% de municipios con debilidad institucional
y precaria presencia del Estado, De 1994
para acá, el crecimiento del fenómeno paramilitar
antiguerrillero es exponencial (Semana,
marzo 26, 2001). En 1994 se contaban 2.150
paras, hoy se cuentan 8.150. En los dos
últimos años de Pastrana y su proceso de
paz, los paras vienen creciendo proporcionalmente
5 veces más que las FARC. |
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| Estrategia
adoptada por las AUC
Es clave para entender el fenómeno, aclarar
su significado y trazar una política gubernamental
para su manejo y eventual extinción. Hay
que partir del hecho de que el paramilitarismo
no es sino un efecto "espejo" del accionar
guerrillero. Su éxito proviene de la falta
de presencia del Estado colombiano. "Raúl"
(uno de los comandantes de las AUC de Córdoba
y Urabá) tiene una declaración enfática:
"No es como dice el ministro de Gobierno
que nosotros estamos suplantando al Estado,
lo que estamos pidiendo es que venga el
Estado a remplazarnos a nosotros, que estamos
aquí precisamente porque no hay Estado"
(Semana, 28-02-95). El actual jefe de las
AUC, Carlos Castaño, en entrevista concedida
a Castro Caicedo lo afirma claramente: "Somos
una organización contrainsurgente y aspiramos
a que donde haya un frente guerrillero,
haya un frente de autodefensa. Y como se
van perfilando las cosas en este país, así
va a ser, porque cada día el Estado, a través
de las Fuerzas Armadas se muestra más incapaz
de controlar el avance de la guerrilla.
Entonces nosotros tenemos que ir marchando
paralelo a como se vaya perfilando nuestro
enemigo" (En secreto, Bogotá, Planeta 1996,
p. 226-227).
Las AUC es una organización que baila al
son que toque la guerrilla. Su presencia
en el escenario colombiano, su crecimiento,
su estrategia están en función directa de
los de la guerrilla. Las AUC consideran
que su acción contra ella es más efectiva
que la del Ejército regular colombiano,
pues replica "los mismos métodos, las mismas
técnicas organizativas, las mismas marrullas
que las de la guerrilla" (en frase de Castaño),
algo que no puede hacer la Fuerza Pública.
Y, con la misma lógica, vienen tratando
de emular con las FARC y el ELN en acciones
terroristas. No han incurrido sistemáticamente
-como ellas- en la industria del secuestro
ni en producir daños a la infraestructura
del país (voladuras de oleoductos, de torres
trasmisoras de energía, de transporte pesado).
Pero su dialéctica de exterminio frente
a la guerrilla, las ha llevado a tomar como
objetivo prioritario (so pretexto de colaboradores
de la guerrilla) a sectores de población
indefensa -campesina o sindicalista o académica.
Y ello las hace merecedoras del mismo baldón
de "terroristas".
El terrorismo de los "paras", que sustituye
la lucha política (legal o no) por el atentado
criminal, por el asesinato indiscriminado,
hace dudar seriamente de la autenticidad
de los intereses políticos e ideológicos
que las AUC dicen defender, sin que sean
excusa sus motivaciones legitimadoras y
el tinte ideológico que alegan.
07-05-01 |
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