Colombia
no es ajena al clima antibelicista que recorre
hoy el mundo. Tanto el tiempo internacional
como el nacional corren actualmente en contravía
de los actores armados no estatales. Tras
los atentados terroristas de Al Qaeda el
11S - 01 y la guerra de EUA y resistencia
armada en Irak, existe a nivel mundial un
clima de "cero tolerancia" hacia la violencia
armada como recurso de acción política.
"La muerte como argumento para imponer un
proyecto de sociedad ya no tiene cabida
en un planeta que exige tolerancia, aceptación
de las diferencias y método de resolución
pacífica de los conflictos. George Bush
y Osama Ben Laden son dos antihéroes en
un mundo sediento de paz. Ante este nuevo
panorama internacional, los riesgos para
los grupos guerrilleros colombianos son
simple y llanamente dramáticos" (Eduardo
Pizarro Leongómez: 'El antibelicismo mundial').
Dos movimientos en armas por fuera de la
Ley están en una aproximación al diálogo
con el gobierno de Uribe Vélez. Algo que
podría desembocar en una negociación seria
de paz. Cada uno ocupa una vertiente opuesta
(ultra derecha el uno y ultra izquierda
el otro) y se mueven por caminos diferentes.
El primero acepta dejación de armas y concentrarse
en una zona garantizada por el gobierno
para el diálogo. El segundo se comprometería
a suspender acciones armadas, pero como
resultado final de la negociación. Pero
ambos deben recorrer dos etapas que conduzcan
necesariamente (y sin subterfugios) hacia
la dejación de las armas y una plena reincorporación
a la normalidad democrática en Colombia.
Autodefensas Unidas de Colombia
(AUC)
Con sorpresiva audacia y asumiendo riesgos
-sobre todo ante la opinión internacional-
el presidente Uribe Vélez abrió contactos
formales con las AUC, las cuales han sido
desde 1983 agentes activos del conflicto
armado colombiano. Son fuerzas privadas
irregulares (por fuera del Estado pero no
contra el Estado) en una guerra a muerte
-por lo general financiadas con dineros
calientes- contra las guerrillas de inspiración
marxista de más larga data. |
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| De
los grupos irregulares en Colombia, éste
es el primero que da señales de algún entendimiento
con el gobierno. El próximo 1º de julio,
el gobierno iniciará negociaciones con los
10 jefes del estado mayor de los "paras"
que están ya concentrados -junto con 400
hombres de los suyos desarmados y 100 policías-
en la Zona de Ubicación de Santafé de Ralito,
municipio de Tierralta, departamento de
Córdoba.
Un ELN elusivo
Durante el gobierno del presidente Uribe,
sólo ahora se presenta la posibilidad de
enganchar al ELN (Ejército de Liberación
Nacional) en unos diálogos nacionales con
miras a una negociación de paz. Uribe sabe
que, supuesta la contundencia de su accionar
militar y dado el diálogo que iniciará con
las AUC, se podría forzar al ELN a que abriera
un espacio de conversaciones para romper
el aislamiento en que está. El historial
anterior de 'diálogos' con el ELN es un
rosario de engaños. Cuando la mano abierta
del presidente Betancur, la inflexible vocación
revolucionaria de los 'elenos' los llevó
a afirmar (en palabras del cura Camilo Torres)
que "irían hasta las últimas consecuencias".
Como parte de la Coordinadora Nacional Guerrillera,
lo de Tlaxcala fue una comedia que México
no puede olvidar. Maguncia -en Alemania-
con el auspicio de la Iglesia Católica,
fue otra farsa. Y Madrid -con la generosa
intermediación del gobierno español- fue
también una frustración.
Pero su situación actual no lo favorece:
el horizonte se le ha cerrado. No hay cohesión
en su cúpula, ni dominio sobre los díscolos
comandantes de los frentes. La capacidad
de combate de sus 4.000 hombres es mínima.
Secuestros y terrorismo es lo único que
les ha quedado para mostrar su existencia
y financiar la lucha.
Negociar antes de seguir debilitándose o
terminar como apéndice insignificante de
las FARC, es la única solución lógica y
sensata que le queda. Uribe lo captó con
intuición y actuó rápidamente. En su reunión
con el presidente Fox en México (Guadalajara),
le solicitó colaboración de su gobierno
como facilitador para unos diálogos con
el ELN. Lo cual ya se concretó en la designación
de un avezado negociador, Francisco Valencia,
quien fuera embajador en Colombia. Y el
gobierno de Uribe expidió salvoconducto
para que Francisco Galán (uno de los principales
ideólogos de la guerrilla, preso en la cárcel
de Itagüí) se trasladara a Bogotá, hiciera
contactos con varios personajes de la izquierda
colombiana y hablara en el Congreso de la
República. El diplomático Valencia ya se
reunió en Itagüí con Galán y Francisco Caraballo
(exlider del EPL, Ejército Popular de Liberación
ya extinguido) el pasado miércoles 23.
Un ELN disminuido
Dos son los indicadores de una situación
ya insostenible para este movimiento guerrillero.
1) Su profunda debilidad
cuando alardea el 29 de mayo pasado de secuestrar
a 10 paupérrimos campesinos de Chocó, bajándolos
de un bus y llevándolos a la manigua para
"mostrar que aquí seguimos siendo fuertes".
Si se compara el mapa de la influencia de
este grupo guerrillero hace 10 años con
el de hoy, es evidente que ha perdido mucho
terreno frente al Ejército, frente a las
AUC y frente a las FARC. Ya no son suyos
ni el Oriente antioqueño, ni el Macizo colombiano,
ni la Sierra Nevada de Santa Marta, ni el
Catatumbo. Y ya poco cuentan en Arauca,
en Bolívar (su santuario por 20 años) y
en el Magdalena Medio santandereano. Según
el comandante del Gaula Antioquia, mayor
Hernando Garzón, de los 200 secuestros que
hizo el ELN en 2001, en la importante autopista
Medellín-Bogotá, se pasó a un solo plagio
en lo corrido del 2004.
2) La actual dinámica
del conflicto está llevando al ELN a una
compleja encrucijada: o dejarse absorber
por las FARC o seguir debilitándose o negociar
seriamente con el gobierno de "mano fuerte
y corazón grande" de Uribe. "Cuando estos
bandoleros definitivamente entiendan que
no tienen espacio en Colombia, ese día se
tendrán que reconciliar con el país. Cuando
entiendan que el Ejército de la patria es
victorioso en todas las esquinas del territorio
nacional, ese día renunciarán a su acción
armada y terrorista" (Uribe Vélez, 18 de
junio).
08-07-04 |