Crónica de un proceso de paz fracasado
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Logo Enrique Neira

 

 

     
Asombro y expectativa se están dando en Colombia y países amigos (como Venezuela) mientras corren las 48 horas adicionales otorgadas por el Gobierno de Pastrana para permitir un último intento de negociaciones con las FARC. Hora Cero. De no haber resultados concretos y satisfactorios con los facilitadores de 10 países, se aplicará la orden de despeje de la gigantesca Zona de Distensión que había el Gobierno otorgado el 7 noviembre 1998 para los diálogos del proceso.de paz. Nuestro comentario político del 3 de diciembre ("Viraje antiterrorista"), avizoraba claramente que la guerra mundial contra el terrorismo emprendida por Estados Unidos e Inglaterra, más temprano que tarde tendría sus correspondientes efectos en Colombia. En la actual coyuntura global antiterrorista, Colombia no podía menos que redefinir lo que significa el terrorismo en su territorio y debería alistar las nuevas herramientas legales para una lucha eficaz contra él. El gobierno del presidente Pastrana (o el próximo) debería dar un viraje en su metodología de tratamiento del fenómeno "guerrillero", por esa detonante mezcla que se ha producido en Colombia entre subversión, terrorismo y narcotráfico.

¿Qué pasó?

Fracaso reconocido. Pasó lo que tenía que pasar. Tres años y medio de un proceso guabinoso de paz en el que hubo mucha buena voluntad (para algunos debilidad) de parte del presidente Pastrana y poca firmeza en la ejecución. El proceso de paz llegó a un callejón sin salida. La búsqueda de paz resultó un acto fallido. Ni fue proceso, porque no hubo una estrategia planeada seriamente sino una improvisación inmediatista. Ni fue de paz porque condujo al desbordamiento de la violencia armada, a una degradación y aterradora deshumanización del conflicto armado, iniciado hace 40 años.
 

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• No hubo una verdadera Estrategia de Paz o una política de Estado en la conducción del proceso, sino mucha improvisación y manguareo a medida que se presentaban las cosas. Y el Gobierno y sus voceros cedieron demasiado. Cuatro errores graves se cometieron. Primero, intentar una negociación de paz en medio de la guerra y entre el fuego cruzado. Cuando se requería un previo cese al fuego y a las hostilidades. La experiencia positiva en Irlanda del Norte en la Semana Santa del 99 y la experiencia negativa del proceso entre palestinos e israelíes lo avala. Segundo, se emprendió el proceso de paz sin previo acuerdo político del gobierno Pastrana con el Partido Liberal y otras fuerzas vivas del país; y ni siquiera hubo acuerdo de Estado, pues medidas como el despeje se impusieron contra el sentir razonado y unánime de la Fuerzas Armadas y otros sectores oficiales. Tercero, no se acordó un mínimo de reglas de juego y árbitros que aseguraran el avance serio de las negociaciones. Cuarto, no se sinceró un punto decisivo de la agenda, como es el problema de las drogas tan entreverado con la guerrilla y el inevitable papel que en tal asunto tendría, por lo mismo, Estados Unidos.

• El presidente Pastrana ha reconocido con franqueza y dolor esta realidad, en su alocución televisada del pasado 10 de enero. "He trabajado por alcanzar la paz aun a costa de mi popularidad, jugándome todo mi capital político…Se me ha criticado por exceso, pero nunca por falta de generosidad…Mi Gobierno ha cumplido y honrado su palabra, sin excepciones, ante el país y ante los interlocutores de la subversión. Ofrecimos unas garantías que desde el principio de la Zona han estado y siempre las hemos mantenido sin alteración alguna…Las FARC sólo han pedido que se quiten los controles por fuera de la Zona y no han aceptado las propuestas del Gobierno para avanzar en la negociación de los asuntos sustanciales del proceso como la tregua, el cese al fuego y las hostilidades, del secuestro, y los temas de la agenda". El periodista y fundador del movimiento cívico "País Libre", Francisco Santos, ha ilustrado gráficamente lo que fue el proceso, comparándolo con el juego de la perinola. Se redujo a "toma todo" para la guerrilla y "pon todo" para el Gobierno, que resultó a la postre birlado. Seguir así era algo insostenible para la Administración y para la Nación. No más blá, blá, blá sin negociaciones concretas.

• Los observadores políticos seguimos evidenciando que hubo una arrogancia fundamentalista (estilo talibán) en las posiciones a ultranza de las Farc. Y damos la razón a quienes advierten que el Estado colombiano no puede, en la actual coyuntura mundial, seguir configurando en su territorio un santuario legal para el accionar de grupos que son ya reconocidamente terroristas y narcotraficantes. "El narcotráfico, el terrorismo y el crimen organizado han llegado a ser indistinguibles en la lista de los males que amenazan a la sociedad civilizada"(Arab News).

¿Qué pasará?

Si quieres la paz, prepara la guerra

El avezado analista político, humanista y exministro de Defensa, Gral (r) Alvaro Valencia Tovar, plantea tres escenarios posibles en su columna "El fin de un proceso".

Uno primero, quizás el más deseable, sería el que las Naciones Unidas y los Países facilitadores lograran acordar a las partes en un arreglo pacífico en asuntos concretos y pertinentes como el cese de hostilidades y el cumplimiento de los acuerdos de octubre en Los Pozos y en San Francisco de la Sombra. El presidente Pastrana sigue abierto a esta posibilidad.
Un segundo, poco oportuno y viable que giraría alrededor de nueva reunión cumbre Pastrana- Marulanda.
Y un tercero, que asusta a muchos, pero quizás el más realista. Podría llevar a una intensificación temporal de operaciones armadas. No se trata de desatar una "guerra total", sino de invertir los términos de la actual a favor de las Fuerzas Armadas que se encuentran ahora en uno de sus mejores momentos y la economía del país está en capacidad de apoyarlas. "A mediano plazo se llegaría a una solución negociada, única salida racional para el conflicto. Pero con la guerrilla mermada en su poder y su arrogancia" (Valencia). Es asumir una posición más de fuerza frente a la guerrilla terrorista, que la obligue a negociar de buena fe y en términos realistas. Se trata de una terapia intensiva, bien coordinada por un liderazgo fuerte y respaldada por la nación ya harta del accionar guerrillero-terrorista, conducente a recuperar para el Estado su legítima soberanía y debido control de territorios, de imposición de tributos, de uso exclusivo de las armas.

La máxima de los latinos sigue recogiendo la experiencia de muchos pueblos y épocas cuando se enfrentan a grupos violentos que no reconocen otra lógica que la de la fuerza. Con ellos, "si vis pacem, para bellum": si con ellos quieres ganar la paz, prepárate bien para hacerles la guerra !

14-01-02