Asombro
y expectativa se están dando en Colombia
y países amigos (como Venezuela) mientras
corren las 48 horas adicionales otorgadas
por el Gobierno de Pastrana para permitir
un último intento de negociaciones con las
FARC. Hora Cero. De no haber resultados
concretos y satisfactorios con los facilitadores
de 10 países, se aplicará la orden de despeje
de la gigantesca Zona de Distensión que
había el Gobierno otorgado el 7 noviembre
1998 para los diálogos del proceso.de paz.
Nuestro comentario político del 3 de diciembre
("Viraje antiterrorista"), avizoraba claramente
que la guerra mundial contra el terrorismo
emprendida por Estados Unidos e Inglaterra,
más temprano que tarde tendría sus correspondientes
efectos en Colombia. En la actual coyuntura
global antiterrorista, Colombia no podía
menos que redefinir lo que significa el
terrorismo en su territorio y debería alistar
las nuevas herramientas legales para una
lucha eficaz contra él. El gobierno del
presidente Pastrana (o el próximo) debería
dar un viraje en su metodología de tratamiento
del fenómeno "guerrillero", por esa detonante
mezcla que se ha producido en Colombia entre
subversión, terrorismo y narcotráfico.
¿Qué pasó?
Fracaso reconocido. Pasó lo que tenía que
pasar. Tres años y medio de un proceso guabinoso
de paz en el que hubo mucha buena voluntad
(para algunos debilidad) de parte del presidente
Pastrana y poca firmeza en la ejecución.
El proceso de paz llegó a un callejón sin
salida. La búsqueda de paz resultó un acto
fallido. Ni fue proceso, porque no hubo
una estrategia planeada seriamente sino
una improvisación inmediatista. Ni fue de
paz porque condujo al desbordamiento de
la violencia armada, a una degradación y
aterradora deshumanización del conflicto
armado, iniciado hace 40 años. |
|
Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
Biografia
del autor
CV, trayectoria, principales
obras y publicaciones y personajes
de la historia que lo han
inspirado
Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy. |
|
|
| •
No hubo una verdadera Estrategia de Paz
o una política de Estado en la conducción
del proceso, sino mucha improvisación y
manguareo a medida que se presentaban las
cosas. Y el Gobierno y sus voceros cedieron
demasiado. Cuatro errores graves se cometieron.
Primero, intentar una negociación de paz
en medio de la guerra y entre el fuego cruzado.
Cuando se requería un previo cese al fuego
y a las hostilidades. La experiencia positiva
en Irlanda del Norte en la Semana Santa
del 99 y la experiencia negativa del proceso
entre palestinos e israelíes lo avala. Segundo,
se emprendió el proceso de paz sin previo
acuerdo político del gobierno Pastrana con
el Partido Liberal y otras fuerzas vivas
del país; y ni siquiera hubo acuerdo de
Estado, pues medidas como el despeje se
impusieron contra el sentir razonado y unánime
de la Fuerzas Armadas y otros sectores oficiales.
Tercero, no se acordó un mínimo de reglas
de juego y árbitros que aseguraran el avance
serio de las negociaciones. Cuarto, no se
sinceró un punto decisivo de la agenda,
como es el problema de las drogas tan entreverado
con la guerrilla y el inevitable papel que
en tal asunto tendría, por lo mismo, Estados
Unidos.
• El presidente Pastrana ha reconocido con
franqueza y dolor esta realidad, en su alocución
televisada del pasado 10 de enero. "He trabajado
por alcanzar la paz aun a costa de mi popularidad,
jugándome todo mi capital político…Se me
ha criticado por exceso, pero nunca por
falta de generosidad…Mi Gobierno ha cumplido
y honrado su palabra, sin excepciones, ante
el país y ante los interlocutores de la
subversión. Ofrecimos unas garantías que
desde el principio de la Zona han estado
y siempre las hemos mantenido sin alteración
alguna…Las FARC sólo han pedido que se quiten
los controles por fuera de la Zona y no
han aceptado las propuestas del Gobierno
para avanzar en la negociación de los asuntos
sustanciales del proceso como la tregua,
el cese al fuego y las hostilidades, del
secuestro, y los temas de la agenda". El
periodista y fundador del movimiento cívico
"País Libre", Francisco Santos, ha ilustrado
gráficamente lo que fue el proceso, comparándolo
con el juego de la perinola. Se redujo a
"toma todo" para la guerrilla y "pon todo"
para el Gobierno, que resultó a la postre
birlado. Seguir así era algo insostenible
para la Administración y para la Nación.
No más blá, blá, blá sin negociaciones concretas.
• Los observadores políticos seguimos evidenciando
que hubo una arrogancia fundamentalista
(estilo talibán) en las posiciones a ultranza
de las Farc. Y damos la razón a quienes
advierten que el Estado colombiano no puede,
en la actual coyuntura mundial, seguir configurando
en su territorio un santuario legal para
el accionar de grupos que son ya reconocidamente
terroristas y narcotraficantes. "El narcotráfico,
el terrorismo y el crimen organizado han
llegado a ser indistinguibles en la lista
de los males que amenazan a la sociedad
civilizada"(Arab News).
¿Qué pasará?
Si quieres la paz, prepara la guerra
El avezado analista político, humanista
y exministro de Defensa, Gral (r) Alvaro
Valencia Tovar, plantea tres escenarios
posibles en su columna "El fin de un proceso".
Uno primero, quizás el más deseable, sería
el que las Naciones Unidas y los Países
facilitadores lograran acordar a las partes
en un arreglo pacífico en asuntos concretos
y pertinentes como el cese de hostilidades
y el cumplimiento de los acuerdos de octubre
en Los Pozos y en San Francisco de la Sombra.
El presidente Pastrana sigue abierto a esta
posibilidad.
Un segundo, poco oportuno y viable que giraría
alrededor de nueva reunión cumbre Pastrana-
Marulanda.
Y un tercero, que asusta a muchos, pero
quizás el más realista. Podría llevar a
una intensificación temporal de operaciones
armadas. No se trata de desatar una "guerra
total", sino de invertir los términos de
la actual a favor de las Fuerzas Armadas
que se encuentran ahora en uno de sus mejores
momentos y la economía del país está en
capacidad de apoyarlas. "A mediano plazo
se llegaría a una solución negociada, única
salida racional para el conflicto. Pero
con la guerrilla mermada en su poder y su
arrogancia" (Valencia). Es asumir una posición
más de fuerza frente a la guerrilla terrorista,
que la obligue a negociar de buena fe y
en términos realistas. Se trata de una terapia
intensiva, bien coordinada por un liderazgo
fuerte y respaldada por la nación ya harta
del accionar guerrillero-terrorista, conducente
a recuperar para el Estado su legítima soberanía
y debido control de territorios, de imposición
de tributos, de uso exclusivo de las armas.
La máxima de los latinos sigue recogiendo
la experiencia de muchos pueblos y épocas
cuando se enfrentan a grupos violentos que
no reconocen otra lógica que la de la fuerza.
Con ellos, "si vis pacem, para bellum":
si con ellos quieres ganar la paz, prepárate
bien para hacerles la guerra !
14-01-02 |