Un
país no cambia en 100 días. Pero la actual
percepción -entre asombro y esperanza- de
42 millones de colombianos es que los primeros
tres meses de gobierno de Alvaro Uribe Vélez
han hecho más que los cuatro años del anterior,
con miras a recuperar el Orden Democrático
y hacer transitable -desde una posición
de fuerza legítima- una proceso de Paz que
beneficie a toda una sociedad que había
sido secuestrada por una ínfima minoría
terrorista, pero bien apertrechada de dineros
calientes y métodos violentos.
Miedo y terrorismo
Terrorismo viene de terror. Porque su finalidad
es crear un terror incontrolable, amedrentar,
intimidar a individuos y a toda una colectividad
pretendiendo obtener determinados resultados
reales o imaginarios, por lo general políticos.
El terrorismo envuelve la idea, por una
parte, de golpear por sorpresa y sin miramiento,
lo que estima un objetivo político-militar,
y por otra parte, la idea de aterrorizar,
de provocar miedo e inseguridad, de paralizar,
entendiendo por adversario no sólo al gobierno
legítimo sino incluso a la sociedad misma.
André Malraux, en uno de sus trabajos políticos,
ubica el terrorismo dentro de una patología
entre la esperanza y la desesperación. El
grupo terrorista abriga la esperanza de
un éxito frente a su enemigo, que lo considera
demasiado poderoso como para luchar contra
él con armas convencionales. Y es el accionar
de unos desesperados que se encuentran acorralados
y buscan, aterrorizando, el desahogo de
la venganza con la destrucción de sectores
vitales de una sociedad.
No es el momento de analizar en este breve
espacio los orígenes y evolución de los
grupos violentos y terroristas en Colombia.
Lo acabamos de hacer en las tres últimas
sesiones del interesante IIº Seminario de
Historia de Colombia, llevado a cabo entre
el 4 y 9 de noviembre en Humanidades y Educación
de la Universidad de Los Andes. |
|
Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
Biografia
del autor
CV, trayectoria, principales
obras y publicaciones y personajes
de la historia que lo han
inspirado
Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy. |
|
|
| Las
guerrillas marxistas (ELN, FARC, EPL) en
Colombia, nacieron como tales por los años
60; una nueva generación de guerrilla -más
sofisticada pero no menos violenta (el M-19)-
actuó en los años 70 y depuso sus armas;
las autodefensas armadas convertidas en
"paramilitares" (AUC) aparecieron en los
años 80. Todos ellos, bien alimentados por
los ingentes dineros del narcotráfico, han
actuado en los últimos 20 años -frente a
un Estado colombiano fragmentado y débil-
como verdaderos grupos "terroristas", y
así están hoy catalogados mundialmente debido
a sus métodos y acciones. La sociedad colombiana,
por la acción de estos grupos, vino a quedar
paulatinamente secuestrada en todas las
formas; aherrojada en la intimidad de los
hogares; imposibilitada de salir por las
carreteras ante la amenaza de las "pescas
milagrosas"; sometida a la oscuridad por
las frecuentes voladuras de torres de trasmisión
eléctrica y oleoductos; expuesta a un inmisericorde
chantaje agrario, urbano, comercial, financiero
-gracias a la ley 02 (impuesto de guerra)
de las FARC en su confuso afán de arrodillar
al país y ponerlo al servicio de sus tenebrosos
(aunque no bien definidos) objetivos político-militares.
Un presidente-lider
La idea de que un pueblo pueda manejarse
a sí mismo y dirigir sus asuntos de una
manera anónima es el más tonto de los absurdos.
"La humanidad no hace nada sino siguiendo
a los inventores y a los conductores", consignó
sabiamente William James. Y esto sigue siendo
verdad en un pais con grandes retos y problemas
como es Colombia. El líder es aquel que
tiene por tarea llevar a su pueblo de donde
está a donde debe estar. "Es el conductor
que puede señalarle a un país otros derroteros
e iluminarlo con su acción y su prestancia,
poniendo en marcha fórmulas nuevas en el
quehacer social. Es el comadrón que vigila
el parto de un pueblo en camino", en frase
de Herrera Luque.
Pues bien, el joven gobernante que se ha
dado Colombia -por su visión y coraje, su
disciplina, sencillez y laboriosidad- está
mostrando condiciones de líder y de conductor,
en una coyuntura que lo estaba requiriendo
con urgencia. La última encuesta Gallup
(la semana pasada), al tomarle el pulso
al gobierno en sus primeros 100 días, ha
encontrado que su imagen inicial favorable
ha aumentado en lugar de disminuir. Actualmente
es del 74%. El 67% lo considera un buen
estadista; el 83% un ejecutivo eficaz y
el 74% un líder cercano a la gente. El país
siente que tiene presidente, presidente
con un increible conocimiento del Estado
y que manda. Sus objetivos claros, su personalidad
con un estilo llano y práctico y un endemoniado
ritmo de trabajo, su acercamiento atento
a las comunidades, está confirmando ante
la opinión pública que es un gobernante
que está haciendo lo posible por sacar al
país de su crisis.
Sus prioridades o tres ejes de acción son:
1º) la Seguridad, 2º) la Economía, 3º) la
Reforma. En los tres viene avanzando con
logros graduales pero evidentes. Hasta el
momento, Uribe Vélez está cumpliendo las
expectativas. Consecuencia de ello, el país
tiene un nuevo talante. El que impuso Churchill
a Inglaterra tras el complaciente gobierno
de Chamberlain. La austeridad ascética del
gobernante, su ética (ethos) paisa del trabajo,
su compromiso efectivo con la causa de los
sufridos (que son la mayoría) se están contagiando.
Y Colombia comienza a salir del terrífico
túnel. Comienza a romper las ataduras del
temor y el miedo que la habían aherrojado
por la acción de unas pocas bandas, pero
bien organizadas y financiadas, violentas,
corruptas y criminales. Bandas que pasarán
a la historia, pero por su estela rastrera,
viscosa, negra y de sangre, que han dejado
como caracoles terroristas arrastrándose
por los campos, poblados y ciudades de un
bello país.
18-11-02 |