La
semana pasada, el Departamento de Estado
de los Estados Unidos metió en la lista
negra de peligrosas organizaciones terroristas
del mundo a las AUC (Autodefensas Unidas
de Colombia),. algo que ya había hecho antes
con las FARC (Fuerzas Revolucionarias de
Colombia) y con ELN (Ejército de Liberación
Nacional),. organizaciones guerrilleras.
Paramilitares
Dentro de una concepción ortodoxa de Estado
nacional -como la que se maneja en Estados
Unidos y Europa-, y ceñidos o lo etimología
griego de "para" (que significa algo paralelo
a lo principal, como "parapléjico", "paranormal"...),
el término "paramilitar" corresponde a todo
grupo privado que se arma paralelamente
y al margen del monopolio oficial de las
armas (poder exclusivo y legítimo de la
fuerza) que detenta el Estado. Una autoridad
en semiótica, como es el novelista Umberto
Eco, habla sin escrúpulo de la "paramilitarización
de los edificios en Roma" (aplicable también
a nuestras ciudades grandes), aludiendo
a la proliferación de controles y de policía
interna con que cuentan hoy varios edificios
y conjuntos residenciales. Tan "paramilitares"
son, pues, los grupos armados de la subversión
en Colombia como los de contrainsurgencia.
Todos los días los vemos, por fotos o TV,
luciendo prendas y armas de uso exclusivo
de las Fuerzas Armadas de la nación.
Todos son "paramilitares": de izquierda,
de derecha o sin doctrina alguna. No importa
su ideología, su "modus operandi" o tipo
de armamento de que dispongan.
En una entrevista que concede Fidel Castaño
(por entonces jefe de las estructuras paramilitares)
al periodista Germán Castro Caycedo (abril
1991), apunta a la disquisición semántica
en los siguientes términos. "Yo diría que
el término paramilitar es mal aplicado:
se le aplica Indistintamente a las organizaciones
particulares de seguridad, cuyos practicantes
se han incrementado en este país; se le
aplica hasta a los faraones (narcos) de
Cali, y encima de eso nos lo aplican a nosotros
(...) Entonces no hay una definición exacta
de qué es un paramilitar. Yo sé muy bien
qué es una autodefensa, pero no sé qué es
un paramilitar". |
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| Origen
No puede hoy negarse que la conformación
de grupos de autodefensas contra el accionar
guerrillero se dio en Colombia durante la
administración del presidente conservador
Belisario Betancur (1982-1986), que era
considerada por varios sectores de opinión
como entreguista frente a la subversión
marxista. "El acelerado crecimiento de las
FARC en ese período, así como el resurgimiento
del ELN y lo consolidación del EPL (Ejército
Popular de Liberación) en determinadas áreas,
condujo a una extendida percepción por parte
de latifundistas y ganaderos de que dichos
acuerdos (de paz) eran desventajosos, y
que sólo convenían a la guerrilla"'(Fernando
Cubides). Aunque de carácter episódico,
la conformación del llamado MAS (Muerte
A Secuestradores), marca por esa época una
tendencia que ha sido determinante en el
escalamiento del paramilitarísmo como organización
de grupos de justicia privada, allí donde
no llega la mano ni la justicia del Estado.
Muestra, además, la vinculación del paramilitarísmo
con los narcotraficantes y no con el Estado
colombiano, como suele pensarse. En su reunión
en Cali, un 3 de diciembre, 223 jefes del
narcotráfico acordaron garantizar su seguridad
y suprimir los secuestros chantajistas de
que comenzaban a ser víctimas por obra de
las guerrillas y de la delincuencia común.
Cada uno de ellos aportó 10 hombres y 2
millones de pesos. De entrada se conformó
allí un ejército particular con 2.000 hombres
y una financiación de 400 millones de pesos,
que comenzó a utilizarse para dotarlos de
sofisticadas armas y un entrenamiento, en
sus haciendas del Magdalena Medio, a cargo
de ex-militares y especialistas extranjeros
(especialmente de Israel e Inglaterra).
Se comenzó a pasar, así, de las simples
autodefensas -en zonas
desprotegidas de la acción del Estado- a
los llamados paramilitares
-mercenarios de la lucha antiguerrillera-,
bien pagados por hacendados, empresarios
y capos de la droga.
Existe en Colombia una zona, que puede designarse
como la vitrina o modelo de lo que ha sido
este proceso de organización y consolidación
de un tipo de paramilitarismo, que defiende
a toda una región del secuestro o la exacción
guerrillera, y termina limpiándola del otro
tipo de paramilitarismo (el marxista). Es
el escenario de PUERTO BOYACA, en el Magdalena
Medio, con grandes y ricas dehesas para
lo ganadería, que fueron adquiridas por
los capos del cartel de Medellín. Allí está
todavía la famosa hacienda de "Nápoles",
con un arco a su entrada sobre el que reposa
la avioneta con la que Pablo Escobar coronó
el primer envío de coca a EUA. En sólo 6
años, dicha región controlada por la guerrilla
marxista, se convirtió en un bastión anticomunista,
"configurando el cambio de adhesiones más
drástico que se haya presentado en una región
colombiana" (F.Cubides). La historia de
esta relación entre las autodefensas (paramilitares)
y los narcos del cartel de Medellín, fue
contada por Ariel Otero, el último de sus
jefes, en diciembre del 91 -cuando se entregó
con sus hombres y armas al gobierno de Gaviria.
"Nosotros teníamos los hombres y la mística,
pero no teníamos plata. El entrenamiento
implica gastos, entonces él (Rodríguez Gacha,
alias El Mexicano) nos pudo ayudar en eso.
Ud. sabe que el que da espera recibir...
El Mexicano había comprado unas tierras
en Puerto Boyacá y necesitaba que se las
cuidaran de la guerrilla. Aquí ya existían
grupos de campesinos armados, que junto
con el Ejército, estaban combatiendo a las
FARC. El Mexicano ofreció dinero y armas
a cambio de que nosotros le brindáramos
protección a él, a su familia y a sus tierras.
El Mexicano siempre nos ayudó económicamente.
Las autodefensas sí recibimos armas de El
Mexicano y entrenamiento de mercenarios
Israelíes como Yair Klein".
Conclusión parcial
Lo anterior permite apreciar la metamorfosis
que se ha venido dando -dentro de la espiral
de violencia colombiana-, desde un estadio
inicial de simples autodefensas
-como legítimos grupos de protección de
vidas y bienes de los ciudadanos en zonas
abandonadas de la acción del Estado- hasta
los actuales ilegales y arrasadores paramilitares
-mercenarios de una lucha anti guerrillera,
tan violadores como las FARC y el ELN, de
todo tipo de Derechos Humanos. Como bien
advierte recientemente el analista colombiano.
Mayor General J. Salcedo Lora (catedrático
de la Escuela Superior de Guerra), "no se
le puede atribuir el calificativo de autodefensa
a algo que está en permanente acción agresiva
y que con ello traspasa violentamente los
linderos de la ley. Si los supuestos individuos
delinquen actuando como 'autodefensas' y
en realidad actúan como fuerzas incontroladas
de choque, cometiendo todo tipo de depredaciones,
deben recibir del Estado el peso y rigor
de la ley" (Revista Javeriana, Bogotá, marzo
2001, p. 147).
07-05-01 |