Siguen
todavía en Colombia los nervios crispados,
en una carrera contra reloj y unos esfuerzos
del delegado de la ONU y diez países facilitadores
por recomponer "un proceso de paz ya fracasado"
(era el título de nuestro anterior comentario).
Si el 20 de enero (ayer) no hubieren resultados
concretos y satisfactorios que comprometieran
a las FARC en un real y confiable alto al
fuego y a las hostilidades contra la población
civil, el presidente Pastrana podría estar
ordenando ya el despeje de la zona del Caguán.
Un agente principal e inevitable del conflicto
armado en Colombia -no tenido en cuenta
por los negociadores- es Carlos Castaño
Gil. A pesar de su aparente renuncia a favor
de Salvatore Mancuso, Castaño sigue siendo
la autoridad máxima de las AUC (Autodefensas
Unidas de Colombia), con sus cinco organizaciones
regionales que mantienen una cobertura activa
sobre casi todo el territorio nacional.
Mi confesión
Su reciente libro Mi Confesión
son entrevistas directas concedidas por
Castaño al periodista Mauricio Aranguren
(Bogotá, Oveja Negra 2001). En él hay suficientes
elementos como para que Castaño pueda ser
considerado un interlocutor válido e indispensable
en la actual mesa de negociaciones. Encarna
razones que justifican una posición dura
de grandes sectores de la sociedad colombiana
en su enfrentamiento contra la subversión
terrorista. Pero, al revelar sus secretos,
no puede ocultar las sin-razones de su actuar
"paramilitarista", en clara contravía de
una ética de derechos humanos que deben
respetar aun los que invocan defensa de
legítimas causas. Mi Confesión
es un libro franco y descarnado, que se
lee con interés y aun embeleso por sus aspectos
humanos, pero perturbador y terrífico porque
no le tiembla el pulso a su autor cuando
se trata de disparar. |
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| Contexto
No puede hoy negarse que la conformación
de grupos de autodefensas contra el accionar
guerrillero se dio en Colombia durante la
administración del presidente conservador
Belisario Betancur (1982-1986), que era
considerada por varios sectores de opinión
como entreguista frente a la subversión
marxista. "El acelerado crecimiento de las
FARC en ese período, así como el resurgimiento
del ELN y la consolidaciòn del EPL (Ejército
Popular de Liberación) en determinadas áreas,
condujo a una extendida percepción por parte
de latifundistas y ganaderos de que dichos
acuerdos (de paz) eran desventajosos, y
que sólo convenían a la guerrilla", afirma
el erudito estudioso Fernando Cubides. Aunque
de carácter episódico, la conformación del
llamado MAS (Muerte A Secuestradores), por
223 jefes del narcotráfico, un 3 de diciembre
en Cali, marca por esa época una tendencia
que ha sido determinante en el escalamiento
del paramilitarismo como organización de
grupos de justicia privada, allí donde no
llega la mano ni la justicia del Estado.
Muestra además la vinculación del paramilitarismo
con los narcotraficantes y nó con el Estado
colombiano, como suele equivocadamente afirmarse
y pensarse. De las simples autodefensas
iniciales -en zonas desprotegidas de la
acción del Estado- se fue pasando en Colombia
-por un proceso degenerativo- a los llamados
paramilitares, grupos mercenarios de una
lucha antiguerrillera, bien pagados por
hacendados, empresarios y capos de la droga,
que han resultado ser tan ilegales, arrasadores
y violadores de derechos humanos como las
FARC y el ELN. Los tres, como las tres cabezas
del mismo monstruo canino del filme Harry
Potter, son tipificados actualmente como
"terroristas" por todo su accionar.
Razón de ser de las AUC
• En el libro Las mujeres en la guerra (Bogotá,
Planeta 2000), la famosa periodista Patricia
Lara, recoge -entre otros - el testimonio
y las palabras de una mujer muy especial,
que caracteriza con propiedad el origen
de las Autodefensas. Isabel Bolaños ("La
Chave"), como muchos otros, tomó la opción
de la Autodefensa en contra del abigeato,
la extorsión, los secuestros y los abusos
de la guerrilla. Era una niña bien de Montería,
de familia pudiente, unida, religiosa, educada
en colegios privados. Estudió en la Universidad
de Antioquia; tomó parte en actividades
de la ANUC (movimiento de izquierda); estuvo
comprometida con la organización campesina
de Urrao; tuvo afinidad con el ELN, hasta
que le asesinaron a su novio Iván; fue amiga
del pintor Alejandro Obregón en Cartagena;
colaboró con los campesinos organizados
que lograron con ayuda del ejército expulsar
a los guerrilleros que se habían apoderado
de Cereté. Aparecen las AUC en 1994 y La
Chave se ubica en el entorno cercano de
Carlos Castaño como su secretaria y responsable
del área social de 1995 a 99. Justifica
así su elección : "El Estado no protege
a la gente ! Y al ver que la guerrilla estaba
otra vez ahí, secuestrando, extorsionando,
sin que el Ejército apareciera ni hiciera
nada, acabé metida en las Autodefensas"
(pg. 179). "Las Autodefensas no luchan por
el poder ni por ser un ejército permanente.
Luchan por la paz"(pg. 182).
• En su libro, Carlos Castaño es claro y
contundente al respecto. Reclama legitimidad
para las AUC, porque su razón de ser es
la lucha antiguerrillera. "Sólo me consuela
que yo no empecé esta guerra, y las Autodefensas
somos hijas legítimas de las guerrillas
en Colombia. Poco a poco he ido creando
un nuevo concepto universal. Un ejército
ilegal que en pleno año 2001 no es paramilitar,
ni paragobiernos. Que defiende el sistema
y el Estado con armas que le quita a la
autoridad porque lo reemplaza en varias
zonas, pero no lo enfrenta. Pide Justicia
y está a la vez al margen de la ley. Es
una especie de grupo 'paraestatal'. Esto
no me lo ha enseñado nadie y si ha ido prosperando
es porque es así!" (p. 90). "¿Qué somos,
para dónde vamos y qué anhelamos? Públicamente
sostenemos y lo seguiremos haciendo. Somos
un movimiento político militar de carácter
civil antisubversivo, respetuoso de las
instituciones legales. Luchamos por alcanzar
un verdadero estado social de derecho. En
mi concepto, la realidad es que somos una
asociación de grupos con orígenes e intereses
disímiles, que bajo un liderazgo, unen sus
fuerzas transitoriamente contra un sólo
objetivo: la subversión" (p. 304). La fortaleza
de las AUC, para Castaño, reside en que
son una fuerza irregular, ilícita, que enfrenta
la guerrilla con igual tamaño y con sus
mismos métodos, pero el fin es opuesto (p.
113). A su juicio, lo inesperado sucedió.
"La guerrilla nunca imaginó que le naciera
un enemigo irregular, en forma de resistencia
civil armada. De igual tamaño y con sus
mismos métodos irregulares para enfrentarlos.
El Ejército siempre llevaba las de perder,
porque representaba lo legal, ¡pero nosotros
actuábamos como ilegales!" (p. 87). "Mire,
debe quedar claro que las características
de este conflicto las determinó la guerrilla
desde su origen, nosotros nunca hemos inventado
un arma o un método distinto a los que ellos
han utilizado en esta guerra irregular.
Lo único es copiar los métodos de la guerrilla
para agredirnos" (p. 158). Castaño toca
el meollo de la cuestión armada en Colombia
al afirmar que "cuando no existe Estado,
la autoridad la ejerce el que controle la
metralleta más grande y más rápido dispare.
¡Autoridad primitiva!"(p. 188). "Las Autodefensas
podemos pasar a la historia, si actuamos
equivocadamente como una organización de
delincuentes comunes y criminales. Pero
también podríamos pasar a la historia como
los creadores de una nueva ideología, la
de los ciudadanos que reemplazan al Estado
y salvan su Nación" (p. 306). Es tajante
su definición antisubversiva; pero no así
su posición antinarcótica. Reconoce que
el narcotráfico es el que alimenta el conflicto
armado en Colombia, el que financia la violencia
de izquierda y de derecha. "Siempre he sostenido
y no me queda la menor duda, de que el narcotráfico
es el pilar que mantiene el conflicto armado
en Colombia, lo alimenta, degrada y multiplica"
(p. 210). "La autodefensa es antisubversiva
y no 'antinarca'" (p. 208).
21-01-02 |