Zimbabue : Mugabe: de demócrata a tirano (Editorial 92)
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Zimbabue : Mugabe: de demócrata a tirano (Editorial 92)
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Robert Mugabe es hoy a sus 85 años in dictador empedernido, patriarca en feroz otoño, experto en concentración de poder, quien intimida a toda una población tras haberla arrasado en su anterior economía agrícola y minera. Había sido buen luchador por la independencia de su país que estaba en manos del dominio blanco. Fue primer presidente electo democráticamente. Hoy, un mal ejemplo pero que sigue teniendo seguidores.

Zimbabue
Hace novecientos años, en un lugar sobre una alta planicie al norte del río Limpopo llamada Gran Zimbabue, los reyes Shona construyeron grandes palacios en piedra, donde vivían en espléndido aislamiento de sus súbditos y con absoluto dominio sobre los rebaños de ganado, terrenos y el oro que extraían de la tierra.
En la década de 1960, miembros del Movimiento de Liberación en lo que era en ese momento Rhodesia del Sur (de fuerte minoría blanca gobernante), adoptaron el nombre de Gran Zimbabue para referirse al Estado nacional por el cual estaban luchando. Entre ellos figuraba Mugabe. Durante treinta y un años se ha mantenido en el poder, y es el único presidente que ha tenido Zimbabue desde que en 1980 finalizó el gobierno de las minorías blancas.

 
 

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Presidencias de Mugabe
En sus primeros años de gobierno buscó la cooperación con la China post-maoísta y alentó a los granjeros de origen británico a permanecer en el país, lo cual llevó a que Zimbabue se convirtiera en uno de los mayores productores agrícolas de toda África. Además, redujo drásticamente el analfabetismo hasta situarlo en menos del 10% y consiguió para su país un alto crecimiento económico. A finales de la década de 1990, la economía empezó a decaer. En 1998 se vio obligado a afrontar una situación social y económica sumamente deteriorada. En las elecciones de 2002 - comicios que fueron denunciados como fraudulentos por la oposición- resultó elegido de nuevo, esta vez con el 56,2% de los sufragios contra el 41,9% de su principal rival, Morgan Tsvangirai. En unas primeras elecciones presidenciales en el 2008, los datos de la Comisión Electoral de Zimbabue indican que el opositor Movimiento Democrático de Cambio superó al ZANU-PF, oficialista. El candidato opositor Morgan Tsvangirai obtuvo el 47,9% de los votos, frente al 43% del presidente Mugabe. Sin embargo esta diferencia no le pareció admisible al gobierno y convocó a una segunda contienda electoral, aumentando el clima de represión. La oposición se negó a participar y Tsvangirai se retiró, dejando el camino allanado para la reelección de Mugabe, quien fue investido como presidente por sexta vez el pasado 29 de junio de 2008.

El poder por el poder
¿Cuál es el factor que habría llevado a Robert Mugabe a destruir su país y su reputación? Parece ser la lógica del control total del poder en tiempo y espacio. La lógica de Lucifer y Prometeo. La concentración de poder en sus manos, por tiempo indefinido y sin aceptar controles ni limitaciones por ningún otro poder ni por la sociedad que controla.
“Por una parte, es el hombre que liberó al país del colonialismo blanco, pero también es el hombre que ha asesinado y reprimido a la población de manera dictatorial”, dijo Tsvangirai al reportero J.L. Anderson. Según el testimonio del periodista, "la ciudad para las elecciones estaba empapelada con afiches de Mugabe en posición desafiante, el puño en alto y su lema “La batalla final por el control total”. Eso lo explica todo. No importan las tácticas de terror para amedrentar los medios en el país, las prebendas a los adulantes, las dádivas a una población hambrienta. Todo es útil y ético mientras sea conducente para la victoria electoral. El estilo maula del gobierno tiene como efecto que la corrupción se filtre a todos los niveles. Para el 2008, Transparencia Internacional colocó a Zimbabue muy abajo en su índice de corrupción global, en el puesto 166 de 184 países evaluados. La corrupción ha sido la clave para la supervivencia del régimen, y el instrumento económico que lo sostiene. Y los hechos se acomodan con oportunismo a la verdad única del régimen: "El camarada Mugabe es el amado líder de todos los zimbabuenses, la violencia es producto del Movimiento Democrático, y la verdadera razón del sufrimiento económico del país son las sanciones impuestas por los países de occidente. Zimbabue va hacia la Tierra prometida y tiene su Moisés!", es el ritornello de su frecuente discurso.

Conclusión

Robert Mugabe es uno de los pocos “hombres fuertes” supérstites que quedan en África. Allí hubo una generación de líderes nacionalistas que surgieron después de la independencia, gobernaron durante décadas y, con muy contadas excepciones, permitieron que las alternativas democráticas tuvieran un espacio político. En los últimos años, Kenneth Kaunda entregó el poder en Zambia, al igual que Julius Nyerere en Tanzania y Nelson Mandela al finalizar su primer período en Sudáfrica.. En la actualidad, los tres hombres actúan en calidad de muy cotizaos consejeros de las Naciones Unidas. Mugabe, 'por ahora', se ha mostrado incapaz de retirarse. Y en comparación con lo que sucede en el resto de África, hace parte de una generación de dinosaurios, en un inevitable y envejecido "otoño del patriarca".

 

24/02/2012