2º.
Debacle socialista mayor que la prevista.
La derrota de Felipe González (PSOE)
en 1996 fue calificada de “dulce”
porque apenas fueron 300.000 votos de
diferencia con el PP. La actual de Pérez
Rubalcaba debería ser calificada
de “amarga”, pues es el peor
resultado en la historia del PSOE: pierde
4,3 millones de votos, está a 76
escaños del PP, no llega al 30%
de los votos y no vence en ninguna comunidad,
ni siquiera en Andalucía que fue
su bastión por muchos años.
3º. Aumento de la coalición
de izquierdas (IU). Obtuvo un millón
de votos más que en 2008 pero un
millón menos que en 1996 cuando
logró con Anguita 2,6 millones
de votos. Acaba de convencer con grupo
propio a 1.680.810 electores y queda con
11 diputados.
4º. El CiU (Convergencia y Unió)
pasa también del millón
de votos. Las cuotas territoriales explican
que Convergència y Unió,
haya cosechado un millón catorce
mil votos (unos 200.000 más que
en 2008) y obtenga 16 diputados frente
a los 11 de Izquierda Unida que tuvo mucho
más votos.
5º. UPyD avanza. El partido
Unión, Progreso y Democracia (UPyD),
fundado por la exdirigente socialista
Rosa Díez, experimenta una notable
subida y obtiene ahora 4 diputados cuando
antes solo tenía uno.
6º.
Los casos de los partidos independentistas
(PNV y Amaiur). La coalición
independentista vasca Amaiur, creada para
concurrir a estos comicios, consiguió
un grupo propio en el Parlamento español
con 7 diputados. Y el Partido Nacionalista
Vasco (PNV) también tendrá
grupo propio en el Congreso al llegar
a 5 diputados. Se advierte que al salir,
por primera vez del escenario electoral
la organización terrorista ETA,
el electorado independentista repartió
sus efectivos en tres agrupaciones políticas
(PP, PSOE y PNV).
7º.
La abstención electoral. Con
una participación del 69,39% ,
hubo una abstención del 29,28 %,
mayor que la registrada en los comicios
del 2008 cuando acudió a votar
el 73,85 % del electorado.
Rajoy
“Soy Mariano Rajoy, español
y gallego, nacido en Santiago (de Compostela)
hace cincuenta y seis años”,
así comenzó su autobiografía,
publicada antes de las elecciones, este
hijo y nieto de juristas, educado en la
tradición católica y que
cultiva una imagen sobria, incluso aburridora
para algunos. “Rajoy, es la victoria
de la perseverancia”, afirma Antón
Losada, profesor de ciencias políticas
en la Universidad de Santiago de Compostela.
Logra, así (habiendo iniciado su
carrera política como diputado
regional con solo 27 años), llegar
a ser hombre de confianza del presidente
de gobierno José María Aznar
(1996-2004) y ahora reagrupar en torno
suyo al Partido Popular haciendo olvidar
sus dos duras derrotas en los comicios
de 2004 y 2008. Borrando poco a poco su
imagen de conservador puro y duro, tiene
hoy el perfil de un dirigente “previsible,
patriota, independiente, moderado”
en contraste con las supuestas “inconsistencia”
y “frivolidad” de Zapatero.
“De mi padre heredé un sentido
muy marcado por el respeto a las reglas,
el sentido de la justicia y el esfuerzo”,
destacó en su libro titulado “En
confianza”.
Pero a Rajoy le esperan años muy
difíciles para cualquier gobierno
en la nueva era democrática de
España. La opinión pública
nacional e internacional le exigirá
resultados rápidos y contundentes
económico-sociales, faena que supera
las posibilidades del más avezado
matador con la mejor de las cuadrillas
en su entorno. En efecto, con la solvencia
de España en su punto bajo y los
mercados reclamando más recortes
de gasto público, el líder
del PP deberá resolver en pocos
días el alza de 8,5 millones de
pensiones; decidir los salarios de 3,1
millones de funcionarios (recortados y
congelados desde hace año y medio)
y, con algo más de tiempo pero
no mucho (por la urgencia popular de medidas
concretas y una exagerada presión
internacional) tendrá que buscar
al menos 16.000 millones de euros el próximo
año para reducir el déficit
al 4,4% y cumplir así los compromisos
con Europa.
Conclusión
Lluis Bassets termina su excelente
comentario “La democracia soñada”
(El País 21 mayo 2011)
con un llamado a colaborar con los que
han quedado encargados de superar las
fallas, descalabros, retos y crisis de
la actual democracia española.
“Para que funcione y funcione bien,
a satisfacción, si no de todos,
de cuantos más mejor”. Para
que lo puedan hacer, hay que apoyar a
los que ganaron. Y no caer en sueños,
ensueños o espejismos ilusos, “pues
la democracia real es la que tenemos.
No hay otra”.
23-11-11