Los
retos y titubeos de Insulza
José
Miguel Insulza fue reelecto, en abril
2010, secretario general de la OEA tras
un ambiente enrarecido de controversia
y críticas a su primer mandato.
En este nuevo período deberá
demostrar que las críticas que
le fueron formuladas carecían de
validez, y deberá sanear las graves
falencias que le impiden a la OEA cumplir
su misión a cabalidad. Al agradecer
la reelección, Insulza insistió
en seguir “luchando por fortalecer
la democracia representativa que nos hemos
ganado con tanto esfuerzo”. En este
campo sus palabras deben traducirse en
más acciones concretas, preparándose
para asumir los nuevos retos que representa
el debilitamiento de la democracia en
países cuyos mandatarios, que llegaron
al poder mediante el voto, han terminado
por caer en regímenes autoritarios
que no pueden ser tolerados.
Refiriéndose a la situación
que se vivió en Honduras, Insulza
ha dicho que “nuestros instrumentos
jurídicos son los más poderosos
con que se cuenta hoy en la región;
[pero los mismos] no fueron invocados
a tiempo. Dependemos del requerimiento
del poder ejecutivo [de cada país]
para actuar”. Este es un aspecto
muy complejo y requiere una cirugía
mayor. Si se desea abordar una reforma
de la Carta Democrática, el debate
recaerá de nuevo sobre principios
sensibles como el de la no intervención.
Pero se tiene que encontrar una fórmula
que haga compatibles la observancia de
los derechos democráticos en cada
país y la no intervención
externa. De otro lado, Insulza ha manifestado
que quiere convertir a la OEA en un organismo
que se inserte dentro del concepto del
moderno multilateralismo. Otra tarea difícil,
pues muchos de los vicios estructurales
de la institución están
enquistados en sus propias filas, y, a
pesar de que hubiere buena voluntad del
Secretario General, no se percibe un gran
interés de los Estados miembros
por meterse en terrenos fangosos. Debemos
advertir como algo inusual pero en la
dirección correcta, que el pasado
12 de noviembre de 2010 el Consejo Permanente
de la OEA rompió una tradición
de 15 años de tomar todas sus decisiones
bajo consenso. Con una votación
de 21 votos a favor, 3 abstenciones y
2 en contra aprobó una resolución
conteniendo las recomendaciones del Secretario
General sobre el reciente conflicto Costa
Rica-Nicaragua .
Conclusión.
Y no es cualquier reto la relevancia
que la OEA debería tener en contraste
con el florecimiento de otros entes políticos
regionales que han venido surgiendo. Se
espera de la OEA acciones proactivas para
cambios profundos, con “procedimientos
más rápidos y más
flexibles, que permitan al Secretario
General traer los temas a la Organización
para actuar de manera preventiva”.
06/02/2011