Venezuela : De mal en peor… (Editorial 123)
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"La peor economía" titula el diario "Talcualdigital" del 21 de febrero, el editorial del autorizado analista y escritor Teodoro Petkoff. "El gobierno ha utilizado todos sus recursos comunicacionales, dentro y fuera del país, para transmitir la idea de que las cosas van de lo mejor. Se presenta un crecimiento basado en la inversión pública y un supuesto control de la inflación para que funcionarios gubernamentales escondan las realidades preocupantes de la política económica. La caradura del gobierno no tiene límites. Después de 14 años de deterioro económico, informa sobre una nueva devaluación del bolívar. La sexta desde 2003. Con el mismo discurso y con la misma desfachatez. Queriendo persistir en su decadente propaganda sobre las supuestas bondades de la economía venezolana. Todavía para millones de venezolanos los efectos de la propaganda siguen funcionando. La elevación del consumo experimentada en 2012 da paso a falsas creencias. En realidad, la economía venezolana marcha muy mal. No es capaz de generar bienestar para toda la población. Las evidencias de escasez de muchos productos de consumo masivo, así como el repunte de la inflación y la precariedad de los empleos, destacan claramente que nuestra economía lo que ha hecho es alejarnos de las posibilidades de un desarrollo sostenible y creciente [..] Pero no hay manera de que el gobierno pueda llegar a manipular tanto. La comparación de nuestras mediocres cifras con el desempeño de todas las economías en desarrollo deja las cosas en su lugar. De 151 países en desarrollo, Venezuela ocupa el lugar 110 en lo que respecta a crecimiento económico en el período 1999-2012 [..] En el mismo período la tasa de inflación en Venezuela fue la sexta más alta del mundo. Para el año 2012 la inflación venezolana solo es superada por Bielorrusia, Sudán, Sudán del Sur e Irán [..] Es una gestión económica de las peores del mundo. Que no queden dudas de ello".
 

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Desconcierto general

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo debe condenarse a la nación a la incertidumbre? Cada minuto que se pierda es un minuto que cuenta en la crisis general que va tomando cuerpo a lo largo y ancho del país. Presionados por una situación que nunca imaginaron, los jefes del Gobierno dan muestras de desconcierto, mientras algunos observadores llegan a la conclusión de que se trata, en efecto, de una crisis que comienza con ellos, y que ninguno está en condiciones de tomar las iniciativas conducentes. Esto explicaría la parálisis. El país está mal y los males crecen día a día.
Hay "Parálisis": así titula El Nacional de Caracas su oportuno y sensato Editorial del 20 de febrero, contrariando las voces del oficialismo pidiendo calma y más paciencia al pueblo. "El mandatario se juramentará cuando esté “bueno y sano”. La procuradora afirma que “el Gobierno no tiene prisa por juramentar al Presidente”. La doctora Flores -esposa del Sr. Maduro- razonó así la posición oficial: “El pueblo ha sabido esperar y sabrá esperar el tiempo necesario”. No son, evidentemente, razones jurídicas como serían las apropiadas para quien ejerce tal responsabilidad. “El pueblo sabrá esperar”, de modo que la responsabilidad de todo recaerá en el “pueblo” y no en quienes de manera bastante incomprensible eluden el problema y tratan de disimular las dimensiones de la crisis.


Volvió, volvió, volvió!

"Chávez volvió obligado" es el título del comentario escrito por Claudio J. Sandoval en 'El Universal' de Caracas, este 21 de febrero. En síntesis afirma: "El paciente no vino porque quiso sino porque lo trajeron anticipadamente ante el reto de gobernabilidad que atraviesa el chavismo cubano sin-Chávez. En otras palabras, su regreso no fue por motu propio sino que, a nuestro entender, obedece a la presión ejercida por el sector castrense y la sociedad civil venezolana, dentro de un contexto de conflictividad que le impide al interinato Maduro darse el lujo de acumular gotas que derramen el vaso de la violencia en su contra".

Presión sindicalista, estudiantil y militar

Sectores de la sociedad civil venezolana (clase media y sindicalistas chavistas) si bien desarticulados, comienzan a reclamar activamente por sus intereses lesionados como consecuencia de las recientes medidas económicas que los golpean duro por todos lados (alza de precios más escasez y deterioro del poder adquisitivo de sueldos- salarios), en contravía de la afirmación del ministro Giordani de que la reciente devaluación monetaria 'se hizo para bien del pueblo'. El pasado jueves 14 de febrero un grupo de valientes estudiantes venezolanos se habían encadenado en Caracas ante la embajada cubana para rechazar la injerencia de los Castro en los asuntos internos del país, a causa del entreguismo del gobierno de Chávez, y para demandar el regreso inmediato del comandante al país. En Cuba no sabían cómo librarse de esta 'papa caliente' del comandante Chávez por más de 60 días aparentemente aislado y 'secuestrado' en La Habana, con sus grandes costos y riesgo de pérdida de buena fama que corre por el mundo sobre la bondad y eficacia de los tratamientos médicos cubanos. Y se presentó el desacato de los estudiantes en las calles de Venezuela -como acto de resistencia pacifica- que denunciaba nacional e internacionalmente la indebida injerencia de Cuba en el gobierno de otro país. A lo que se añadió algo muy peculiar y sensible. Los jóvenes recibieron un comunicado a nombre de oficiales de rango medio y generales activos donde exaltaban su defensa de la soberanía venezolana. El hecho es que en menos de 24 horas, el interinato Maduro mostró imágenes -con rostros sonrientes e inevitables rastros de fotomontaje- para dar fe de vida del mencionado líder; y, posteriormente, en menos de 72 horas, presentó la noticia de que ya se encontraba en Caracas, como por arte de magia. No se descarta el que para ayudar a calmar el recrudecido descontento popular, el retorno del comandante pudo haber tenido también una intencionalidad emocional dirigida a su gente, con el objetivo de anestesiar el impacto negativo generado en su calidad de vida por las decisiones financieras y pésimo manejo de la economía.


Inevitables comicios presidenciales

Puede que sea en tres meses, seis o dentro de un año, pero resulta inminente que vamos a un nuevo proceso electoral producto de lo que terminará siendo una falta absoluta del Presidente.
Mientras tanto el Gobierno de facto del Vice-presidente, que terminó el pasado 10 de diciembre , y es apenas el heredero del presidente ("in pectore" como se decía en el Vaticano para la designación oculta de ciertos cardenales de la diáspora), está tratando de dibujar lo mejor posible una transición que permita la continuidad. Será, entonces, el pueblo de Venezuela el que terminará avalando o no el intento de continuismo más allá de la falta del líder. Para lograr ese objetivo se están valiendo de todos los medios los actuales Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Poder Electoral para anular a la oposición antes de las elecciones.
Este Gobierno transitorio sabe que la Oposición representada en la MUD puso 6.5 millones de votos (45%) frente a los 8 de Chávez (55%) en la elección presidencial del 7 de octubre 2012. Que si persiste unida, movilizadora y activa puede rebasar electoralmente la pretensión de continuidad chavista. Por eso lo despiadado del ataque, lo continuo de su radicalismo, los sucesivos episodios de persecución y los niveles de represión a los que quiere llegar.
La inviabilidad económica del proyecto que abriga este Gobierno, por sí sólo no es suficiente para desatar cambios políticos. Pero si el principio de empatía con el pueblo se logra profundizar y no se pierde tiempo esperando que ocurran cosas "providenciales", la oportunidad de un nuevo gobierno está en la puerta.
Al ir a un proceso electoral adelantado, el camino de la oposición puede ser más difícil que el del pasado 7 de octubre. Un presidente retirado y sentenciado a muerte próxima- pero ejerciendo todavía influencia mesiánica y carismática en el pueblo-, y toda una maquinaria pesada del Estado petrolero en manos del vicepresidente-candidato -quien actúa ya sin ningún recato y raspa la olla con los réditos oficiales de la fuerte devaluación hecha para financiar una campaña electoral relámpago-, a la Oposición las cosas se presentan difíciles. Y más -por desgracia- si todavía tiene reflejos inhibitorios internos, si no arbitra más recursos y se le acaba el poco tiempo para contrarrestar la arremetida del Gobierno.
El futuro Chavismo sin-Chávez sigue mostrando que no tiene ni organización, ni generación de relevo bien formada y capacitada, ni suficiente imaginación política en sus líderes como para adoptar una estrategia que concilie legitimidad y eficacia para el caso de un mejor gobierno que enfrente los agudos problemas actuales y ofrezca al pueblo venezolano razones para creer y motivos para esperar un avance real en lugar de palabrería violenta y acciones de intimidación con miras a consagrar por continuidad errores pasados.
La campaña debe empezar ya y no esperar a que el CNE (también chavista) baje la bandera y haga sonar el pitazo de largada cuando más les convenga . Si la oposición quiere tener opción tiene que salir a reencontrarse pronto -confiada y arrechera- con sus casi 7 millones de electores ya contados y explicarles, nuevamente, que sí hay un camino.
Ante un desenlace final que va llegando -desesperado para unos y esperado por otros- tiene validez mi afirmación como Conclusión desde el lugar de los hechos.

Se derrumba el mito.

Este caso de lo que ocurre hoy en Venezuela puede ilustrar con tintes trágicos y fabulados lo que es la pesadilla inesperada que cae de repente sobre un hombre en la cúspide del poder, aparentemente invencible e inmortal. El Comandante Chávez, militar de carrera como paracaidista, llegado al poder en elecciones de 1989 y reelegido tres veces, muy locuaz por todos los medios oficiales y privados, con pleno control desde el Ejecutivo central sobre los demás cuatro poderes del Estado (Legislativo, Judicial, Electoral y Defensoría del Pueblo) logra en 14 años hacer suya la figura de Mesías -sabio, omnipresente, omnipotente y generoso- que encarna el mito del “gendarme necesario” al que es proclive el pueblo en nuestras oscilantes repúblicas. La necesidad de conseguir para la nación venezolana orden con progreso y estabilidad interna y que además llegara a liderar un proceso de integración continental como lo soñó Bolívar, lo condujo a proponer planes y políticas que requerían de su acción como un “hegemón”, como “buen tirano”, en fin como “un César democrático", representante y regulador de la soberanía popular. Todo estaba en sus manos y nada importante se venía haciendo en su país sin sus decisiones personales. Era un “Príncipe”, un “Caudillo” que se creía enviado por la Providencia (para unos) o por el Destino (para otros) como lo fuera en su época Simón Bolívar, aquel “hombre del momento”, bien montado en su caballo blanco. Pero su mundo mental grandioso, aupado por un entorno adulador y complaciente (del que ha sido vocero su propio partido) y su gran apego al poder (en el extremo opuesto de Benedicto XVI) lo llevó a vivir una falsa seguridad sobre su presunta invencibilidad electoral, la inmortalidad terrena y un irremplazable legado político hasta el 2.030 o más. Pero todo se vino abajo, para él y buena parte del pueblo venezolano, con la aparición del grave y silencioso cáncer que no perdona. El Presidente Chávez en aquella memorable noche del 8-9 de diciembre pasado, en la que sabiendo su estado grave de salud se despedía para una cuarta cirugía en La Habana, y pensando que era posible que no regresara, expresó enfáticamente su preferencia por Maduro para candidato presidencial. Pero a ciencia y conciencia plena en esa coyuntura, podía y debía haber renunciado a su cargo- evitándole al PSUV y al país esta larga agonía y desastre político-constitucional en que se ha convertido su relevo. El caso de Benedicto XVI es patético, siendo de mayor relevancia en cualquier modo como se lo mire. El Gabo podría enriquecer con los nuevos rasgos de este personaje la ya célebre figura de su “Otoño del patriarca”, que resume con mano maestra, la variada tipología de hombres de amañado poder suramericanos y caribeños.
A mi entender -con un poco de inspiración y sabor bíblico- el trágico filme sobre Chávez puede rematar como colofón con la visión espectacular consignada en el Apocalipsis de Daniel - siglo II antes de Cristo (capítulo 2, versos 31-37). En ella un joven pero sabio profeta interpreta a Nabucodonosor, poderoso rey de Babilonia, un curioso sueño que con razón lo atormentaba: “Tú veías una enorme estatua, de extraordinario brillo y aspecto terrible, que se levantaba delante de tí. La cabeza de esta estatua era de oro, el pecho y los brazos de plata, las caderas y el vientre de bronce, las piernas de hierro, los pies parte de hierro y parte de loza de cerámica. Tú estabas mirando la estatua cuando de repente una piedra se desprendió, sin haber sido lanzada por ninguna mano, y vino a chocar contra los pies de hierro y loza de la estatua, haciéndola pedazos”. Desde esa lejana época, la famosa estatua ha simbolizado los grandes imperios, poderes terrenos y personajes autoritarios aparentemente invencibles, pero que reposan sobre una base inferior deleznable, que puede ser golpeada repentinamente por un simple pedruzco (sin que se sepa la mano que lo lanzó) que hace colapsar al indomable coloso.

22-02-13