¿Adiós a Lenin? (Editorial 12)
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¿Adiós a Lenin? (Editorial 12)
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¿Adiós a Lenin?  

85 años

Relegar a Lenin a la historia es como olvidar a Tolstoi o a Dostoyevski , entre los grandes personajes de que está llena la historia rusa. El pasado 23 de enero se cumplieron 85 años de la muerte de Vladimir Ilich Ulianov (alias Lenin). La rica y bella ciudad de San Petersburgo (fundada por el zar Pedro el Grande en 1703, tiene más de 300 años).

Llamada la “ventana de Rusia a Europa”, fue la que remplazó a Moscú durante dos siglos como el centro de la vida política e intelectual del país. Y habiendo sido hogar de Lenin, tuvo el honor hasta 2003 de apellidarse Leningrado. Asimismo la reapertura al público del famoso Mausoleo de Lenin en Moscú, tras los trabajos de mantenimiento de la momia de Lenin que –según los especialistas- perdurará por “más de 100 años”, es muy indicativo del influjo que sigue teniendo el que fuera gran estratega de la revolución e ideólogo del bolchevismo. No es fácil pensar que Rusia o el mundo entero superen del todo el leninismo. A 85 años de su desaparición física, y a 20 años del derrumbe del imperio comunista, hoy se pueden afirmar más objetivamente las luces y las sombras de quien dejó huella profunda en el mundo de las ideas y de los movimientos políticos. Su legado persiste, aunque para unos sea rojo y evolutivo; para otros negro e involutivo.

 

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Legado en positivo

No se puede negar hoy la claridad, pertinencia y oportunidad con que Lenin planeó y lideró una revolución político-social que cambió por 70 años muchos países. Su concepción del partido único (en su opúsculo “¿Was tun?¿Qué hacer? 1902) como una organización de revolucionarios de profesión, elitista, bien formada, fuertemente centralizada y disciplinada, vanguardia lúcida de la revolución y estado mayor para la lucha, es toda una pieza maestra en politología. Su postulación de la dictadura del proletariado como herramienta imprescindible para acabar con la opresión del capital y del zarismo, expuesta en “El Estado y la Revolución” (1917) es una doctrina y una praxis revolucionaria, que asume las grandes tesis marxistas, y se mostró ser eficaz en contraposición a las revoluciones de papel, a los “putchismos” fáciles, a las revoluciones “de saliva”-en frase de Manuel Caballero. A nuestro juicio, el mayor aporte de Lenin está en la importancia que dio a la organización política, a la voluntad política y al liderazgo como requisitos para una seria y verdadera revolución.

Legado en negativo

Evgeni Evtushenko, testigo de muchos de los acontecimientos de la antigua Unión Soviética y analista de los mismos, tiene un artículo de opinión, cuyo mismo título responsabiliza a Lenin de los graves excesos y extremismos a que sus premisas revolucionarias llevaron en un régimen comunista tan totalitario y feroz como el de su sucesor, Stalin (1924-1953). El artículo se titula “Lenin, el pecado original del comunismo”. Según dice, “los miembros de la generación de los años sesenta nos hacíamos la ilusión de que luchábamos contra las “doctrinas de Stalin, que según creíamos, había traicionado los ideales de Lenin. Pero había sido Lenin, tal vez sin darse cuenta, el primero que había traicionado sus propios ideales, porque no había hecho realidad ninguna de las tres primeras consignas del bolchevismo [paz para el pueblo, tierra para los campesinos, fábricas para los obreros], eran los lemas que habían engañado al pueblo y habían llevado al poder a un puñado de bolcheviques. Fue Lenin, y no Stalin, el que firmó el decreto para la creación del primer campo de concentración en Europa, en Solovki, en 1918, destinado a quienes no comulgaran con sus ideas. Stalin fue el padre del “Gulag”, pero Lenin fue su abuelo. Quien alimente todavía alguna ilusión sobre Lenin debería leer la pequeña selección de citas suyas reunida por Venedikt Eroféiev, “Mi pequeña leniniana”.

Con otro estilo menos ideológico y no carente de cierto humor negro, un original filme contrapone los resultados finales de la Alemania comunista (heredera de Lenin) y los de su contraparte Alemania federal (heredera de una socialdemocracia). Es la película “Goodbye, Lenin” (“Adiós a Lenin”), del director Wolfgang Becker, quien ganó el Premio del Cine Europeo. Cuenta la historia de una familia de la República Democrática Alemana (comunista) que, poco antes de la caída del muro de Berlín (noviembre 1989), cambia radicalmente su vida. Dos hermanos, un joven y una muchacha, educados en la pedagogía comunista, asisten al rápido deterioro de una sociedad fracasada. El padre se ha marchado al otro lado (a la Alemania capitalista) y la madre es una tenaz activista del Partido que todavía cree en el sueño igualitario. Unas semanas antes de la caída del muro, la madre entra en coma. Durante 8 meses permanece en el hospital, lejos del mundo. Mientras tanto, se inicia la reunificación y Alemania levanta, sobre los escombros del muro, uno de los más extraordinarios cambios. Cuando la señora vuelve en sí, los médicos recomiendan a los hijos que le eviten emociones fuertes. El hijo le construye de nuevo la inexistente Alemania que su madre conocía para que crea que nada ha cambiado. Las mentiras se acumulan hasta simular que los capitalistas de occidente, hartos de depravación moral, decidieron emigrar en masa al paraíso oriental comunista. Muerta la madre, su hijo, en una azotea de un edificio del Berlín alegre y bullicioso por la reunificación, prepara un cohete casero, ante la presencia de un grupo de familiares y vecinos, sobrevivientes no sólo del comunismo, sino también de su desaparición. Y lanza las cenizas de su madre al espacio, como un homenaje a quien de buena fe alimentó una gran esperanza. ¿Adiós también a Lenin?

Conclusión. Un comentarista del filme, Sergi Pámies, confiesa que la imagen más bella de la película es la de un helicóptero de la Fuerza Aérea unificada de Alemania llevándose por el cielo una gigantesca estatua de Lenin, con su dedo amenazador, como cuando en Petrogrado dijo (1917): “Queridos camaradas, soldados, marineros y trabajadores, me siento feliz al saludaros en nombre de la victoriosa revolución rusa, de saludar en vosotros a la vanguardia del ejército proletario internacional”.

05-12-09