Estados Unidos : El amor en los tiempos del Poder (Editorial 116)

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Logo Enrique Neira

 

 

     
 

"El amor en los tiempos del cólera" tituló el Nobel de Literatura García Márquez su séptima novela en 1985. En ella narra el amor y la pasión intensa que los protagonistas Florentino Ariza y Fermina Daza se profesan -tras muchos años de haberse conocido previamente- mientras se mueven por el ambiente aristocrático de Cartagena de Indias y recorren en luna de miel -corriente arriba y corriente abajo- el gran Río Magdalena, columna vertebral de Colombia. "El amor en los tiempos del poder" me atrevo a parodiar como título esta especie de novela con ribetes de escándalo político que acaba de protagonizarse en EUA entre David Petraeus y Paula Broadwell. Él de 60 años, general de cuatro estrellas, con una muy brillante trayectoria de servicio público como comandante en jefe militar en Irak (bajo administración republicana de Bush) y luego en Afganistán y desde 2011 como Jefe de la CIA (bajo administración demócrata de Obama). Ella también vinculada a West Point y reciente biógrafa del General Petraeus sobre quien publicó en el 2011 el libro "All In. La educación del Gral. Petraeus" muy laudatorio de sus cualidades y métodos de liderazgo. Ambos casados (él con 37 años de matrimonio) y cada uno con dos hijos. La larga ausencia de los dos de sus hogares en el distante Afganistán y los cientos de horas de entrevistas personales de ella como biógrafa con su admirado General, llevó a la pareja a estrechar sus relaciones y convertirse en amantes.

 
 

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El imán del poder

Dado que el hombre es por naturaleza un animal político (zoón politikón), el Poder acompaña siempre al grupo zoológico humano en cuanto capacidad legítima de mando sobre la comunidad. Y el Sexo, dimensión honda e inseparable del ser humano, va también con el Poder. El poder es el gran imán atractivo que atrae a muchos varones a buscarlo a toda costa y retenerlo más allá de lo razonable. Pero los hace trastabillar a veces cuando interfiere el Amor. Pero también el Poder tiene un encanto para algunas mujeres que no dudan en seducir a quienes lo poseen, aunque estén faltos de otras cualidades.

La historia está, así, llena de hombres con poder, que son presa de los atractivos y encantos del sexo o hacen de él uno de los goznes que aceitan su diario ejercicio del mando.
El affaire extramarital del rey David con la Sra. Betsabée, esposa de su valiente general Urías, el heteo, es en la Biblia juzgado severamente por boca del profeta Natán. Pero ello no impide que más tarde, la opinión pública de Israel y las arcas reales faciliten al rey Salomón mantener muchas esposas y muchas concubinas. La historia de relaciones de amor y política, es a partir de Marco Antonio y Cleopatra, larga y a veces trágica en sus desenlaces. Fue sobretodo en las monarquías europeas de los siglos XVI y XVII donde se tejieron las grandes leyendas amorosas y se practicaron orgías palaciegas, como aquellas memorables en las que hacía de anfitrión el mismo monarca francés, Enrique IV (1553-1610). En la Corte española de Felipe IV (105-15) las intrigas amorosas fueron también frecuentes. La esposa de Carlos IV (1748-1819), María Luisa, tenía como amante al todopoderoso Primer ministro Manuel Godoy, por cuya alcoba pasaban muchas otras bellas damas. Los líos amorosos, infidelidades y consecuentes divorcios de personajes de varias casas reales europeas (Windsor en Inglaterra, Grimaldo en Mónaco) no son noticia lejana.
Por su extraordinaria personalidad y perfil mundial político, John F.Kennedy fue objeto especial de varios libros. Tal el best-seller del periodista Seymour Hersh: El lado oscuro de Camelot (The Dark Side of Camelot). Más minucioso y picante que el anterior resultó ser el de Laurence Leamer: Las mujeres de Kennedy (The Kennedy Women). Por sus páginas desfilan mujeres célebres y otras no tanto, tales como Ellen Rometsch, Judith Exner, Pamela Turnure, Alicia Dart, Marylin Monroe, que confirman la apreciación de que Kennedy además de ser un gran presidente de EUA y estadista mundial, fue "una muy saludable y magnética máquina sexual". Vino después el turno de Bill Clinton -cuyo buen gobierno sigue siendo reconocido por el país "imperio" y ayudó a la victoria reciente demócrata de reelección de Obama-. a pesar del escándalo de su relación con la joven pasante Mónica que casi le costó la presidencia. Los norteamericanos se preguntan ahora si la vida sexual del Presidente deba seguir siendo objeto de pública discusión y debate. Y parecen inclinarse a manejar sin timidez estos asuntos como lo hacen en otras culturas.

En concreto los franceses tienen una larga trayectoria. El presidente francés Mitterrand escribió varias páginas amorosas al final de su vida, sin que la opinión pública se lo reclamara. Quienes seguimos por televisión las exequias de Mitterrand todavía recordamos la toma que enfocó a su hija natural mayorcita, al pie de la que fue legítima esposa del presidente por muchos años. Los periodistas franceses Deloire y Dubuis ventilan en su libro “Sexus politicus” (Paris 2006) historias de amor y pasión de políticos de su país. No alcanzan a entrar en dicho libro los episodios recientes de las relaciones matrimoniales de Ségoléne Royal, casada con el presidente del PSF, quien fuera candidata presidencial socialista. Ni las de Nicolás Sarkosy, hasta hace pocos meses presidente, quien emitió el 15 noviembre 2006 un escueto comunicado, anunciando que se separaba de Cecilia Albéniz por "consentimiento mutuo". Un romance que se había iniciado en 1984, cuando ella era una modelo de 26 años, quien lo había abandonado por un publicista; se habían luego reconciliado y lo acompañó como primera Dama en apenas tres de sus primeras apariciones en público. Después el espectáculo de la unión del poder y la belleza en Francia prosiguió en Francia con el romance, matrimonio incluido y llegada de la hija del presidente Sarkozy con la bello modelo y sofisticada cantante Carla Bruni, de origen italiano. Y el actual presidente socialista Hollande no tiene legalmente a su pareja -una muy famosa e influyente periodista- como 'Primera Dama'. "El historial de amantes y de concubinas enlaza nuestra República con la más promiscua tradición monárquica", explican los autores de "Sexus Politicus". Los periodistas franceses develan romances sentimentales de otros personajes, tras sus fachadas honorables, pues como afirman ellos se considera que "tener muchas mujeres es un atributo del poder, así como el saber hacerlo".

En nuestra querida Venezuela, desde tiempos de Simón Bolívar y una larga secuencia de caudillos hasta nuestros días -con las excepciones de los gobernantes social cristianos- ha habido una larga tradición de tolerancia y aun complicidad con los devaneos de alcoba y travesuras en pijama de sus gobernantes, aplicando el criterio (que no es el victoriano de los ingleses), de que un buen político debe ser juzgado por su accionar público y no por sus "affaires" privados. Criterio que la opinión pública ha aplicado también en el reciente Perú, con Alejandro Toledo y Alan García, quienes siendo ya presidentes reconocieron haber tenido una hija o un hijo en relación extramarital.

Poder del Gral. Petraeus

Petraeus estaba considerado como uno de los intelectuales más importantes del Ejército, con un PhD en la Universidad de Princeton en 1987 que completó su formación militar en West Point. Su tesis de doctorado tuvo como tema "El Ejército Estadounidense y las lecciones de Vietnam". A sus 54 años, tuvo bajo su mando a más de 168.000 soldados en un Irak, destrozado por las luchas sectarias. A los dos años allí , cree que aún es posible un Irak pacífico. Y presenta un atrevido proyecto de estrategia al presidente Bush de forzar inicialmente el incremento de la seguridad de lo iraquíes con un aumento de 30.000 soldados más en el despliegue americano para luego ir reduciendo sustancialmente las fuerzas de ocupación hasta una retirada total, pero con un cambio cuidadoso en las tácticas de manejo de la población de modo que las convirtieran de enemiga en amiga y colaboradora. El plan calmó las críticas de los demócratas y el gobierno republicano de Bush lo aplicó con buenos resultados bajo el eslogan de "surge". La 'guerra' de Bush había sido un desastre, pero quedaba bajo control y vendría el retiro final de tropas, tras una evaluación positiva que estuvo a cargo del mismo Paetrus sobre el cuándo y cómo hacerlo (El País,"El general que debe crear un ejército", 29 junio 2004).
El general Petraeus alcanzó, así, relevancia internacional como jefe de la última fase de la presencia de tropas norteamericanas en Irak. Al frente de esa operación, consiguió, en condiciones muy adversas, crear el terreno que hiciera posible la retirada sin favorecer la revitalización de la guerra. El nuevo presidente demócrata, Obama, intentó después aprovechar esa experiencia y le dio el mando de la misión de Jefe en Afganistán. Se comentó entonces que " posee un buen conjunto de habilidades para el nuevo puesto: el encanto de los Boy Scouts, su perspicacia y su feroz voluntad por tener éxito. Se entiende bien con la prensa y con la gente, es un negociador hábil y es probable que muestre su capacidad política para diferenciarse de McChrystal".
El presidente Obama lo mantuvo allí hasta su pase a retiro, en 2011. Y lo designó como Jefe de la todopoderosa CIA (2011) -ojos y oídos sobre toda la población norteamericana y sus delicados secretos- en reemplazo de León Panetta quien fue juramentado como Secretario de Defensa.
Cargo que venía desempeñando hasta que en forma sorpresiva, apenas tres días después de la reelección del presidente Obama (a quien parece no quiso perjudicar con su noticia del inevitable escándalo y posible sospecha de que por esa vía hubiera podido haber filtración de información clasificada que pudiera perjudicar a intereses del Estado) el Gral. Petraeus presentó por escrito su renuncia, en forma lacónica pero de gran hidalguía militar, confesando su error y grave falta de juicio como "conducta inaceptable tanto para un esposo como para el líder de una organización como la nuestra".

Cómo poner el poder a servir bien

Entre tanta tinta que ya ha corrido por el mundo sobre este caso, y dejando a un lado panfletos rosados con todo tipo de comentarios, descubrí en una entrevista que hizo a Petraeus la reportera Andrea Rizzi - resumiendo la Conferencia sobre Seguridad que él ofreció en Munich- lo que ella llama " El Decálogo del Gral. David Petraeus", publicado en Newsweek (12 febrero 2009). Lo transcribo a continuación como fruto de la inteligencia y atinada experiencia del Gral. que puede tener utilidad para quienes deban conducir procesos difíciles para hacer de enemigos amigos y aun colaboradores, en medio de escenarios desconfiados, apáticos y aun claramente hostiles.

- 1. Ganar el apoyo de la población. "En primer lugar, nuestras fuerzas tienen que esforzarse para proteger y servir a la población. Tenemos que reconocer que el pueblo es el terreno de batalla decisivo. Tenemos que protegerlo, respetarlo, ayudar a la reconstrucción, promover la economía y el establecimiento de una forma de gobierno que incluya relaciones con los líderes tradicionales de la sociedad".

- 2. Ubicaciones más inteligentes. "Hay que ser buenos vecinos. Es esencial elegir con cuidado donde ubicamos nuestras fuerzas, consultando con los líderes locales. Debemos desplegarnos con inteligencia para afectar lo menos posible la vida de la gente, no molestar a quienes van a trabajar, y a la vez de manera oportuna para entender a la población, comprender su cultura, tradiciones, y distinguir los buenos de los malos. Eso requiere escuchar. Requiere tomar muchas tazas de té".

- 3. Promover la reconciliación. "Habrá que hacerlo en el respeto de los valores de la Constitución del país. Junto con los socios, tenemos que identificar a los elementos reconciliables y separarlos de los irreconciliables. Tenemos que crear las condiciones para que los reconciliables se conviertan en parte de la solución, en lugar de perpetuar el problema. Hay que fracturar a la insurgencia e inducir a grupos a abandonar las armas".

- 4. Batalla de la información. "Debemos derrotar a la insurgencia en la batalla de los titulares. Sólo podremos conseguirlo recopilando información rigurosa, comunicándola a los mandos, a los socios y a la prensa en cuanto sea posible. La integridad es esencial en esta batalla. Por tanto, cuando tengamos malas noticias habrá que admitirlas y evitar la tentación de manipularlas. Al contrario, es oportuno describirlas y aprender de nuestros errores".

- 5. Policía eficaz. "Necesitamos una reformada y eficaz policía nativa. Es un imperativo".

- 6. Perseguir al enemigo con tenacidad. "Habrá que seguir capturando, matando y persiguiendo a los enemigos. No podremos retraernos de eso. Tendremos que limpiar áreas, pero también asegurarnos de poderlas mantener. Necesitamos que la población sepa que lo haremos, que no la abandonaremos. Y tenemos que asegurarnos que la población participe de los éxitos".

- 7. Legitimación de las autoridades locales. "Tenemos que asegurarnos que la población reconozca la legitimidad de las autoridades gubernamentales. Por eso, tenemos que respaldarlas para que den respuestas propias a problemas propios. Tenemos que dar a la población razones para apoyar al Gobierno".

- 8. Unidad de esfuerzos. "Necesitamos coordinarnos mejor, entre nosotros, con las fuerzas del país, pero también con las de los vecinos, las embajadas, los líderes locales, las ONG".

- 9. Fidelidad a los valores. "Tenemos que ser fieles a nuestros valores, que son lo que nos distingue de nuestros enemigos. No tendremos que dudar en enfrentarnos al enemigo pero reducir al máximo posible las víctimas civiles".

- 10. Adaptación constante. "Finalmente, tenemos que esforzarnos siempre por aprender y adaptarnos. Lo que funciona hoy en un área, puede no funcionar mañana, y lo que funciona en un área puede no funcionar en otra".

08-12-12