Egipto
requiere un ‘Superman’
Sarah El Deeb comentó con cierta
ironía para el Time del 24 de mayo
que los egipcios lo que requieren para
ser bien gobernados es un Superman. Los
egipcios dicen que quieren que su próximo
líder sea honrado, inteligente,
un caballero, un hombre con corazón,
un militar, un hombre religioso, uno que
descienda del pueblo y se reúna
con él.. Lo que realmente están
buscando es un superhombre. "Queremos
un presidente perfecto. Queremos que sea
fuerte, justo y respetable, limpio, alguien
que esté del lado de los pobres”.
Básicamente, quiero un superhombre",
dijo Heba El-Sayed, un profesor de 42
años. "He vivido bajo Gamal
Abdel-Nasser, Anwar Sadat y Hosni Mubarak,
los últimos tres presidentes de
Egipto", dijo Mahmoud Ahmed, un empresario
de 70 años de edad. "Lo que
queremos es ver a alguien con la firmeza
de Nasser, la habilidad política
de Sadat", dijo. "Y sin nada
en absoluto de Mubarak".
Islamismo
De entrada, pongámonos de acuerdo
en el concepto de islamismo. Remito a
mi artículo “El Islam
político en el siglo XXI”
basado en un estudio serio del internacionalista
Ferran Izquierdo Brichs, de la Universidad
Autónoma de Barcelona (www.enrique-neira.com
Editorial nº 61 del 5 de julio de
2011).
Luz Gómez García (2009)
define el islamismo como el “conjunto
de proyectos ideológicos de carácter
político cuyo paradigma de legitimación
es islámico”. Según
Guilain Denoeux (2002), “el islamismo
es una forma de instrumentalización
del Islam por individuos, grupos y organizaciones
que persiguen objetivos políticos.
Proporciona respuestas políticas
a los desafíos de la sociedad actual
imaginando un futuro cuyas bases se apoyan
en la reapropiación y reinvención
de conceptos tomados de la tradición
islámica”.
Desde los años ochenta, el Islam
político o islamismo despierta
una enorme preocupación tanto en
los medios políticos como en los
medios informativos. La revolución
en Irán a finales de los años
setenta y la victoria electoral del FIS
en Argelia a finales de los ochenta del
siglo pasado marcaron dos momentos álgidos
de la movilización popular e ideológica
por parte de los grupos islamistas. Seguidamente,
la guerra civil argelina y la violencia
terrorista dejaron su huella en los años
noventa. Todavía existe el temor
contra el “yihadismo” (beligerancia
armada, yihad guerra) propuesta
a finales del siglo pasado por unos pocos
grupos fundamentalistas. Pero hay que
tener en cuenta que los grupos islamistas
mayoritarios han sufrido una gran evolución,
y que el contexto en el que se mueven
hoy también es muy distinto. Más
que por el yihadismo o la radicalidad
ideológica del siglo pasado, el
Islam político actual está
mucho mejor representado por la moderación
–tanto ideológica como en
la actividad política– del
AKP turco, del PJD marroquí, del
al-Nahdah en Túnez y de la mayoría
de los partidos o grupos grandes como
es el actual partido de los Hermanos Musulmanes
en Egipto. Esta dinámica de moderación
es fruto por una parte de la relación
que supo adoptar frente al gobierno de
Mubarak y, por la otra, la reivindicación
que viene haciendo de la democracia liberal
como estrategia en su lucha política
por llegar al poder.
La Hermandad Musulmana
La organización fue creada en 1928
por Hassan Al-Banna. Desde entonces ha
dado muestras como fuerza de oposición
al poder establecido pero lo ha hecho
siempre con gran habilidad en las estrategias
y flexibilidad para los acuerdos pragmáticos
con otras fuerzas.
Se unieron con los Militares libres en
1952 que destronaron al rey Farouk quien
gobernaba desde 1936. Se enfrentaron desde
1954 a Nasser quien los reprimió.
Lucharon contra El Sadat desde 1970 quien
los utilizó en su lucha contra
los nasseristas y la izquierda. En el
largo gobierno de 30 años de Mubarak,
desde 1981-sin ser reconocidos como fuerza
legal- los Hermanos sobrevivieron oscilando
entre el compromiso con el dictador, la
mutua tolerancia parcial y la represión
selectiva por parte de él. Pero
obtuvieron una llamativa e importante
victoria en las elecciones parlamentarias
de 2011-2012 (47% de los votos a favor),
que los ha dejado hasta hoy con 235 curules
sobre 498. Esto les representa hoy una
ventaja electoral sobre sus inmediatos
competidores.
Tras una reñida decisión
en la dirección de la Organización
de los Hermanos Musulmanes (56 votos a
favor contra 52 ) resolvieron escoger
como candidato presidencial no a su máximo
jefe, a quien le correspondía,
sino a Mohamed Mursi queriendo subrayar
así su pluralismo, su unidad como
partido y su rechazo a caer en individualidades
mesiánicas o eventual ‘culto
de personalidad’, para el líder,
lo que se les abona en esta coyuntura.
Mursi, ha convocado a 'candidatos y personalidades'
para tratar de abrir un diálogo
nacional con el objeto de "salvar
a la revolución de los 'fulul'
(remanentes del antiguo régimen)".
Un contrincante fuerte y avezado
El general retirado Ahmed Shafiq, último
primer ministro de Hosni Mubarak, se medirá
como candidato presidencial a Mohamed
Mursi el abanderado de los Hermanos Musulmanes.
Según
noticias de la agencia EFE (del 26 de
mayo), ante la prensa en El Cairo, Shafiq
dijo que "el pueblo eligió
a quien cree que cumplirá lo que
él desea”.El candidato prometió
a los jóvenes egipcios 'devolverles
la revolución', lo que fue recibido
con fuertes aplausos y gritos de 'Viva
Egipto' por los miembros de su equipo.
Shafiq volvió a destacar que su
programa "se centra en la recuperación
de la seguridad", y recordó
que los millones de votos que recibió
"rechazan que el país se hunda
en el caos".
Asimismo,
aseguró que su intención
es "la aplicación de la ley
dentro del respeto a los derechos humanos,
para reconstruir el país y la economía
y para instaurar la justicia social".
"Me comprometí a desarrollar
los servicios sanitarios y a resolver
el problema del paro, y todo eso se logra
a través de la estabilidad".
En
su intervención abogó también
por "mirar adelante y olvidar el
pasado", y pidió que se deje
a la Justicia seguir con su curso en los
procesos abiertos contra las autoridades
que trabajaron con Mubarak. Según
Shafiq, "no hay razón para
la enemistad o para enfrentamientos verbales,
ya que hemos llegado a una etapa en la
que los corazones están abiertos
y se debe ser más humilde en el
trato con todos", en aparente referencia
a sus contrincantes islamistas. "Prometo
un Estado moderno, una nueva república,
un nuevo Egipto que no excluya a nadie
y pertenezca a todos. Estoy orgulloso
de estar en la segunda ronda, y pido a
todos los que no participaron que lo hagan
en la segunda vuelta", añadió.
En una entrevista con el canal de televisión
'Al Hayat', Shafiq adelantó que
"no tendría inconveniente"
en designar a un primer ministro islamista,
si la futura Constitución establece
finalmente que el Ejecutivo salga del
Parlamento.
Conclusión
El pragmatismo ha sido tendencia visible
en los últimos años del
Islamismo en los países árabes.
Ha sido factor de éxito en Turquía
y promete serlo ahora también en
Egipto.
Lo practicaron por supervivencia y buen
olfato político, los “Hermanos
Musulmanes” en Egipto durante el
largo gobierno hegemónico de Mubarak
y hoy les permite liderar grandes sectores
de la población egipcia como alternativa
válida y confiable para regir los
destinos del país en los próximos
años. Como en todo el mundo, la
población de los países
de mayoría árabe o musulmana,
cuando puede escapar al control ideológico
de las elites y establecer sus propias
prioridades, prefiere más libertades,
derechos y la democracia. Así esperamos
ocurra en el caso actual de Egipto. Sin
olvidar que queda pendiente la elaboración
de una buena Constitución para
todos. Los poderes del presidente todavía
no se han definido. Los gobernantes militares,
el parlamento dominado por los islamistas
y los diversos grupos y partidos políticos
de los liberales y secularistas tienen
ahora por delante la difícil tarea
de escribir la Constitución que
definirá el sistema político
de Egipto, el papel de la religión
y el lugar de los militares en el futuro.
25-05-12