Ecuador : Una democracia a correazos (Editorial 101)
Editoriales > Ecuador : Una democracia a correazos (Editorial 101)
Análisis & Opinión > Ecuador > Ecuador : Una democracia a correazos (Editorial 101)
Logo Enrique Neira

 

 

     
     

Así tituló un prestante diario en su edición del 24 de abril 2012, el comentario que dedicó a la criticable decisión del presidente Rafael Correa de no asistir a la VI Cumbre de las Américas y que el diario calificó de vanidosa y altanera por el estilo que viene Correa imponiendo en su gobierno y que lo está convirtiendo en el “jinete solitario” del continente. Ecuador no es una excepción frente a los dos grandes retos de gobernabilidad que se exige hoy a todas nuestras democracias en Latinoamérica y que no se pueden superar sino a través de una real eficacia y legitimidad de cada gobierno elegido democráticamente. Pero además ha venido en aumento una mayor sensibilidad popular, aupada por los medios de comunicación, que exige un talante democrático en el gobernante legítimo de turno para poder catalogarlo como “buen gobierno”.

 

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

Gobernabilidad

Nuestros países de América Latina y del Caribe, asumidos globalmente, y cada uno en particular, enfrentan dos grandes retos. Por un lado, consolidar el orden político democrático, con instituciones cada vez más representativas y participativas. Y por el otro, avanzar en modernización, con una acción gubernamental eficaz y eficiente. Diríase que por todas partes existe el reclamo de conciliar la eficiencia con la democracia. de modo tal que haya una mayor capacidad y calidad de los gobiernos de la región. Se plantea la necesidad de lograr una combinación óptima de elementos democráticos y de eficiencia administrativa en la acción gubernamental, lo que debe redundar en una mayor aceptación del régimen político adoptado por cada país. Lo anterior equivale a pedir para nuestros países modernización y legitimidad. Son los dos rieles por donde debe discurrir toda administración democrática y moderna en nuestros países de desarrollo limitado. Se requiere una acción gubernamental eficaz y eficiente, capaz de llevar a cabo una readecuación y un desarrollo sostenido de la economía nacional. Y se requiere un orden político democrático, que garantice la representación y la participación ciudadana. Para poder gobernar hoy en nuestros países se requiere que el Estado: 1) recupere el monopolio de la eficacia y 2) que dicho monopolio sea democrático es decir legítimo. No basta la simple estabilidad política del sistema. Se requiere que los procesos de cambio social y de control de la economía estén enmarcados por un propósito democrático.

Todo ello puede resumirse en el concepto clave de gobernabilidad. El término deriva de la capacidad con que un antiguo lobo de mar y su tripulación (o un moderno comandante de nave aérea con su instrumental y equipo humano hoy), van conduciendo exitosamente la nave y los pasajeros hasta su puerto (aeropuerto) de arribo. Referido a la conducción del Estado, significa la capacidad y la calidad del desempeño gubernamental, habida cuenta de los requerimientos y voluntad de los gobernados. La gobernabilidad hace referencia no sólo a la institucionalidad estatal, sino a las relaciones entre el Estado y la sociedad civil. Se refiere no solo al manejo de las instancias de gobierno, sino también a las demandas sociales, a los mecanismos de legitimación política y a la estabilidad del sistema. Podemos definir la gobernabilidad como buena gobernanza, es decir como "la capacidad del sistema político y de la sociedad en su conjunto de introducir ajustes e innovaciones para darle viabilidad estratégica a un proyecto nacional y de procesar y responder adecuadamente a las demandas de gobernabilidad" La gobernabilidad debe, pues, entenderse como la necesidad que tienen los gobiernos de lograr una adecuada combinación de eficiencia administrativo-económica y de elementos democráticos que respondan a la voluntad mayoritaria del pueblo.

El caso del Ecuador y su presidente Correa

¿Para dónde va Ecuador? Preguntaba yo en mi ‘Observatorio de Política Internacional’de fecha 18 enero 2007 coincidente con la toma de posesión del nuevo presidente Rafael Correa.
Decía allí: “Ecuador con sus 13 millones de habitantes sufre con cierta periodicidad convulsiones o erupciones de sus volcanes Guagua Pichincha y Tungurahua. Y desde su Independencia como República (1822), es escenario de sacudimientos políticos que incluyen dictaduras, golpes militares, revueltas. Viene mostrando un cuadro clínico de grandes retos económicos, grave disfunción social y crónica debilidad institucional con inevitable falla de gobernanza. Situación a la que el nuevo gobernante a partir de hoy, cuando toma posesión, tendrá que hacer frente con visión, coraje y respaldo popular”. Reconocía allí que “La economía va bien, pero la política mal. Lo curioso en el Ecuador reciente es el divorcio entre la economía y la política. Si nos atenemos a los indicadores económicos, el país ha venido mejorando y avanzando desde el gobierno sensato de Gustavo Noboa. Pero en política, las encuestas y conflictividad recurrente vienen expresando de atrás muy baja confianza de los ecuatorianos hacia instituciones políticas claves como el Congreso unicameral, los Partidos, la Justicia, y el mismo Ejecutivo. Es muy sintomático el hecho de que en 9 años han pasado en rápido relevo 8 gobernantes, algunos muy transitorios y anodinos”.

Datos básicos del nuevo presidente.
Nacido en Guayaquil y próximo a cumplir 44 años, Rafael Correa Delgado, de contextura deportiva y talante exultante, es un economista de profesión, graduado en la Universidad Católica de Guayaquil, con estudios de postgrado en las universidades de Illinois (EUA) y de Lovaina (Bélgica, en donde quizás incubó sus ideas de una avanzada izquierda cristiana). Sólo se le conoce como cargo público su desempeño de cuatro meses como Ministro de Economía, al comienzo del gobierno de Palacio (abril-agosto 2005). Llega a la presidencia de la mano del movimiento político "Alianza PAIS" (Patria Altiva y Soberana) y del Partido Socialista-Frente Amplio (PS-FA). Se autodefine como un humanista cristiano de izquierda y no ha ocultado sus afinidades ideológicas con recientes gobernantes de
izquierda como Lula da Silva, Kirchner, Morales, Ortega. Es admirador y amigo de Chávez.
De entonces acá, en estos 5 años, el presidente Correa se ha movido con coraje, con aciertos y errores, alabado por unos y criticado por otros, intentando reformas constitucionales y reformas sociales a través de dos referendos y dos elecciones, la última de las cuales le revalidó su mandato hasta el 2013. Bien describe en detalle el recorrido de Correa el periodista R. Ortiz de Zárate en su largo artículo “Líderes políticos en América Latina” (consultable en Google) con el siguiente contenido cuya lectura recomiendo: 1. Un economista sin partido, crítico con el neoliberalismo. 2. Efímero ministerio como trampolín para una ambición presidencial. 3. Perfil y programa de un candidato de izquierda. 4. Victoria electoral en 2006 frente al multimillonario Noboa. 5. La Revolución Ciudadana de Correa; la batalla del proceso constituyente. 6. La definición regional: el alineamiento con el eje bolivariano y la adhesión al ALBA. 7. Triunfal reelección en 2009

El talante democrático

El talante democrático del gobernante no es algo secundario, sino fundamental.para una buena gobernanza hoy en día. Enumero algunas cualidades que lo deben caracterizar.

1) El reconocimiento por parte del gobernante de que todos somos distintos, pero iguales -tanto individualmente como en grupos, con independencia de nuestros rasgos o aptitudes. Ello conlleva su confianza en todo ciudadano y grupo (en cuanto humano) y su apertura a las posibilidades que se dan cita en cada uno de ellos y con las que se puede y debe contar para una excelente gobernanza.

2) El rechazo de posturas dogmáticas. Y muy unido a ello el rechazo a posturas inflexibles y cerradas que no admiten crítica. Debe ser un experto en el diálogo bien entendido (con tolerancia de las ideas y propuestas de otros aunque no sean las suyas), como una llave maestra para abrir puertas de colaboración, debilitar resistencias y lograr una genuina participación política del pueblo que converja en una buena gobernanza para todos.

3) Ello no quiere decir que el buen gobernante –siendo eficaz en su gestión, teniendo el aval mayoritario legitimante de sus gobernados y aun gozando de un buen talante personal democrático- tenga que procurar la felicidad de todos y cada uno de los ciudadanos, tarea muy personal y que no atañe a ningún gobierno, a no ser que se quiera incurrir en la utopía totalitaria de intentar un Estado-clínica (que cura y sana a todos) o de un Estado-beneficencia (que defienda a cada ciudadano de cuanto peligro exista y lo lleve a la felicidad).

Conclusión
Aunque hubiera pleno consenso en la población ecuatoriana (que no lo hay) acerca de la eficiencia y legitimidad de la administración Correa, se le achaca públicamente su falta de talante democrático.
Los últimos meses han sido de gran agitación política en Ecuador debido a ello.
Tuvo mucho eco en toda la prensa mundial la desorbitada multa en dólares y expulsión arbitraria de dos periodistas de un prestigioso diario ecuatoriano por haber recogido las denuncias de grave apropiación de dinero público por parte de un hermano del presidente Correa.
Frente a la expresión democrática de manifestaciones populares, la respuesta de Correa no ha sido otra que recurrir a manifestaciones contrarias organizadas por el Gobierno. En tono desafiante, niega a los sectores populares el derecho al cuestionamiento de las políticas oficiales. Recientemente una "Marcha por al agua y por la vida" de indígenas, campesinos, obreros, estudiantes, ecuatorianos de diversos sectores que se originó el 8 de marzo en distantes regiones del país, llegó a Quito el 22 de marzo, Día del Agua. Fue escogido el día por su simbolismo y porque las luchas ciudadanas tienen que ver con el ambiente y la defensa de sus recursos naturales. Fue fuerte y desapacible el rechazo de Correa.
Con su estilo autocrático, (en Ecuador dicen que es "importado de Venezuela"), Correa se niega al diálogo, y de manera arrogante desconoce los planteamientos de las comunidades. Cerrado al diálogo, el presidente Correa acusa a todo el mundo de ocultar propósitos de desestabilización y desde el palacio dice que la derecha, la "izquierda radical", y los "medios corruptos", pro estadounidenses, se han aliado contra su Gobierno. Rafael Correa, sigue reiterando su estilo: no acepta discrepancias ni puntos de vista diferentes, aun cuando sean expresados, por tradicionales comunidades indígenas, por generaciones jóvenes o por modernos técnicos y estudiosos académicos.

En suma, Rafael Correa no entiende el papel de un presidente de talante democrático, y actúa de manera autocrática, comprometiendo los intereses de las comunidades e imponiendo contra todos sus políticas “a correazos”. Obviamente, el Presidente no actúa como un gobernante de talante democrático. Al Presidente ecuatoriano lo dominan la ambición personalista, la demagogia y el autoritarismo -al estilo de su gran amigo y modelo Chávez Frías a quien equivocadamente parece seguir con la devoción y lealtad que en buena ley demostró el perro Hachi a su dueño el profesor Parker (Richard Gere) a quien continuaba esperando fielmente, en la estación del tren, aun años después de ocurrida su muerte, tal como nos lo narra la bella película “SIEMPRE A TU LADO”.

17-05-12