Gobernabilidad
Nuestros países de América
Latina y del Caribe, asumidos globalmente,
y cada uno en particular, enfrentan dos
grandes retos. Por un lado, consolidar
el orden político democrático,
con instituciones cada vez más
representativas y participativas. Y por
el otro, avanzar en modernización,
con una acción gubernamental eficaz
y eficiente. Diríase que por todas
partes existe el reclamo de conciliar
la eficiencia con la
democracia. de modo tal
que haya una mayor capacidad y calidad
de los gobiernos de la región.
Se plantea la necesidad de lograr una
combinación óptima de elementos
democráticos y de eficiencia administrativa
en la acción gubernamental, lo
que debe redundar en una mayor aceptación
del régimen político adoptado
por cada país. Lo anterior equivale
a pedir para nuestros países modernización
y legitimidad. Son los dos rieles
por donde debe discurrir toda administración
democrática y moderna en nuestros
países de desarrollo limitado.
Se requiere una acción gubernamental
eficaz y eficiente, capaz de llevar a
cabo una readecuación y un desarrollo
sostenido de la economía nacional.
Y se requiere un orden político
democrático, que garantice la representación
y la participación ciudadana. Para
poder gobernar hoy en nuestros países
se requiere que el Estado: 1) recupere
el monopolio de la eficacia y 2) que dicho
monopolio sea democrático es decir
legítimo. No basta la simple estabilidad
política del sistema. Se requiere
que los procesos de cambio social y de
control de la economía estén
enmarcados por un propósito democrático.
Todo
ello puede resumirse en el concepto clave
de gobernabilidad. El término
deriva de la capacidad con que un antiguo
lobo de mar y su tripulación (o
un moderno comandante de nave aérea
con su instrumental y equipo humano hoy),
van conduciendo exitosamente la nave y
los pasajeros hasta su puerto (aeropuerto)
de arribo. Referido a la conducción
del Estado, significa la capacidad
y la calidad del desempeño gubernamental,
habida cuenta de los requerimientos y
voluntad de los gobernados. La gobernabilidad
hace referencia no sólo a la institucionalidad
estatal, sino a las relaciones entre el
Estado y la sociedad civil. Se refiere
no solo al manejo de las instancias de
gobierno, sino también a las demandas
sociales, a los mecanismos de legitimación
política y a la estabilidad del
sistema. Podemos definir la gobernabilidad
como buena gobernanza, es decir como "la
capacidad del sistema político
y de la sociedad en su conjunto de introducir
ajustes e innovaciones para darle viabilidad
estratégica a un proyecto nacional
y de procesar y responder adecuadamente
a las demandas de gobernabilidad"
La gobernabilidad debe, pues, entenderse
como la necesidad que tienen los gobiernos
de lograr una adecuada combinación
de eficiencia administrativo-económica
y de elementos democráticos
que respondan a la voluntad mayoritaria
del pueblo.
El
caso del Ecuador y su presidente Correa
¿Para dónde va Ecuador?
Preguntaba yo en mi ‘Observatorio
de Política Internacional’de
fecha 18 enero 2007 coincidente con la
toma de posesión del nuevo presidente
Rafael Correa.
Decía allí: “Ecuador
con sus 13 millones de habitantes sufre
con cierta periodicidad convulsiones o
erupciones de sus volcanes Guagua Pichincha
y Tungurahua. Y desde su Independencia
como República (1822), es escenario
de sacudimientos políticos que
incluyen dictaduras, golpes militares,
revueltas. Viene mostrando un cuadro clínico
de grandes retos económicos, grave
disfunción social y crónica
debilidad institucional con inevitable
falla de gobernanza. Situación
a la que el nuevo gobernante a partir
de hoy, cuando toma posesión, tendrá
que hacer frente con visión, coraje
y respaldo popular”. Reconocía
allí que “La economía
va bien, pero la política mal.
Lo curioso en el Ecuador reciente es el
divorcio entre la economía y la
política. Si nos atenemos a los
indicadores económicos, el país
ha venido mejorando y avanzando desde
el gobierno sensato de Gustavo Noboa.
Pero en política, las encuestas
y conflictividad recurrente vienen expresando
de atrás muy baja confianza de
los ecuatorianos hacia instituciones políticas
claves como el Congreso unicameral, los
Partidos, la Justicia, y el mismo Ejecutivo.
Es muy sintomático el hecho de
que en 9 años han pasado en rápido
relevo 8 gobernantes, algunos muy transitorios
y anodinos”.
Datos
básicos del nuevo presidente.
Nacido en Guayaquil y próximo a
cumplir 44 años, Rafael Correa
Delgado, de contextura deportiva y talante
exultante, es un economista de profesión,
graduado en la Universidad Católica
de Guayaquil, con estudios de postgrado
en las universidades de Illinois (EUA)
y de Lovaina (Bélgica, en donde
quizás incubó sus ideas
de una avanzada izquierda cristiana).
Sólo se le conoce como cargo público
su desempeño de cuatro meses como
Ministro de Economía, al comienzo
del gobierno de Palacio (abril-agosto
2005). Llega a la presidencia de la mano
del movimiento político "Alianza
PAIS" (Patria Altiva y Soberana)
y del Partido Socialista-Frente Amplio
(PS-FA). Se autodefine como un humanista
cristiano de izquierda y no ha ocultado
sus afinidades ideológicas con
recientes gobernantes de
izquierda como Lula da Silva, Kirchner,
Morales, Ortega. Es admirador y amigo
de Chávez.
De entonces acá, en estos 5 años,
el presidente Correa se ha movido con
coraje, con aciertos y errores, alabado
por unos y criticado por otros, intentando
reformas constitucionales y reformas sociales
a través de dos referendos y dos
elecciones, la última de las cuales
le revalidó su mandato hasta el
2013. Bien describe en detalle el recorrido
de Correa el periodista R. Ortiz de Zárate
en su largo artículo “Líderes
políticos en América Latina”
(consultable en Google) con el siguiente
contenido cuya lectura recomiendo: 1.
Un economista sin partido, crítico
con el neoliberalismo. 2. Efímero
ministerio como trampolín para
una ambición presidencial. 3. Perfil
y programa de un candidato de izquierda.
4. Victoria electoral en 2006 frente al
multimillonario Noboa. 5. La Revolución
Ciudadana de Correa; la batalla del proceso
constituyente. 6. La definición
regional: el alineamiento con el eje bolivariano
y la adhesión al ALBA. 7. Triunfal
reelección en 2009
El
talante democrático
El
talante democrático del gobernante
no es algo secundario, sino fundamental.para
una buena gobernanza hoy en día.
Enumero algunas cualidades que lo deben
caracterizar.
1)
El reconocimiento por parte del gobernante
de que todos somos distintos, pero iguales
-tanto individualmente como en grupos,
con independencia de nuestros rasgos o
aptitudes. Ello conlleva su confianza
en todo ciudadano y grupo (en cuanto humano)
y su apertura a las posibilidades que
se dan cita en cada uno de ellos y con
las que se puede y debe contar para una
excelente gobernanza.
2)
El rechazo de posturas dogmáticas.
Y muy unido a ello el rechazo a posturas
inflexibles y cerradas que no admiten
crítica. Debe ser un experto en
el diálogo bien entendido (con
tolerancia de las ideas y propuestas de
otros aunque no sean las suyas), como
una llave maestra para abrir puertas de
colaboración, debilitar resistencias
y lograr una genuina participación
política del pueblo que converja
en una buena gobernanza para todos.
3)
Ello no quiere decir que el buen gobernante
–siendo eficaz en su gestión,
teniendo el aval mayoritario legitimante
de sus gobernados y aun gozando de un
buen talante personal democrático-
tenga que procurar la felicidad de todos
y cada uno de los ciudadanos, tarea muy
personal y que no atañe a ningún
gobierno, a no ser que se quiera incurrir
en la utopía totalitaria de intentar
un Estado-clínica (que cura y sana
a todos) o de un Estado-beneficencia (que
defienda a cada ciudadano de cuanto peligro
exista y lo lleve a la felicidad).
Conclusión
Aunque hubiera pleno consenso en la población
ecuatoriana (que no lo hay) acerca de
la eficiencia y legitimidad de la administración
Correa, se le achaca públicamente
su falta de talante democrático.
Los últimos meses han sido de gran
agitación política en Ecuador
debido a ello.
Tuvo mucho eco en toda la prensa mundial
la desorbitada multa en dólares
y expulsión arbitraria de dos periodistas
de un prestigioso diario ecuatoriano por
haber recogido las denuncias de grave
apropiación de dinero público
por parte de un hermano del presidente
Correa.
Frente a la expresión democrática
de manifestaciones populares, la respuesta
de Correa no ha sido otra que recurrir
a manifestaciones contrarias organizadas
por el Gobierno. En tono desafiante, niega
a los sectores populares el derecho al
cuestionamiento de las políticas
oficiales. Recientemente una "Marcha
por al agua y por la vida" de indígenas,
campesinos, obreros, estudiantes, ecuatorianos
de diversos sectores que se originó
el 8 de marzo en distantes regiones del
país, llegó a Quito el 22
de marzo, Día del Agua. Fue escogido
el día por su simbolismo y porque
las luchas ciudadanas tienen que ver con
el ambiente y la defensa de sus recursos
naturales. Fue fuerte y desapacible el
rechazo de Correa.
Con su estilo autocrático, (en
Ecuador dicen que es "importado de
Venezuela"), Correa se niega al diálogo,
y de manera arrogante desconoce los planteamientos
de las comunidades. Cerrado al diálogo,
el presidente Correa acusa a todo el mundo
de ocultar propósitos de desestabilización
y desde el palacio dice que la derecha,
la "izquierda radical", y los
"medios corruptos", pro estadounidenses,
se han aliado contra su Gobierno. Rafael
Correa, sigue reiterando su estilo: no
acepta discrepancias ni puntos de vista
diferentes, aun cuando sean expresados,
por tradicionales comunidades indígenas,
por generaciones jóvenes o por
modernos técnicos y estudiosos
académicos.
En suma, Rafael Correa no entiende
el papel de un presidente de talante democrático,
y actúa de manera autocrática,
comprometiendo los intereses de las comunidades
e imponiendo contra todos sus políticas
“a correazos”. Obviamente,
el Presidente no actúa como un
gobernante de talante democrático.
Al Presidente ecuatoriano lo dominan la
ambición personalista, la demagogia
y el autoritarismo -al estilo de su gran
amigo y modelo Chávez Frías
a quien equivocadamente parece seguir
con la devoción y lealtad que en
buena ley demostró el perro Hachi
a su dueño el profesor Parker (Richard
Gere) a quien continuaba esperando fielmente,
en la estación del tren, aun años
después de ocurrida su muerte,
tal como nos lo narra la bella película
“SIEMPRE A TU LADO”.
17-05-12