Bolivar
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Perfil de Bolívar

* Como hombre

Su perfil resulta variado, rico en matices, desconcertante y que rompe los moldes de los caudillos a los que los pueblos suelen estar acostumbrados. Es un hombre de recia personalidad, temperamento expansivo, carácter optimista, con aptitud innata de líder y vocación de mando, voluntad de dominio, cultura variada, magnetismo personal, presencia carismática, facilidad oratoria, brillantez y contenidos literarios.

Tiene poder de convicción, autodominio, sentido de la realidad, poderosa imaginación, profundidad de pensamiento, gran capacidad de análisis y de síntesis, rapidez de decisión, sentido de la improvisación, arrojo y temeridad, planes con vastas proyecciones, visión futurista, intuición desarrollada, vehemencia en la expresión.

Lo acompaña inagotable capacidad de acción, memoria sorprendente, talento militar, visión política, capacidad administrativa y de estadista, atracción por la gloria, fe en un destino superior, pasión por la patria, sentido de la justicia y gran humanitarismo, amor por la libertad y la igualdad; y todo lo anterior, respaldado por una excepcional resistencia física y sometido a una inteligencia superior.

 

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* Como ideólogo político

Para evaluarlo bajo esta faceta, debemos tener en cuenta sus antecedentes ideológicos en el mundo de entonces, en varias etapas fundamentales de su vida. En concreto, se resumen en cuatro,a saber:

1) Su periodo de formación intelectual e ideológica, en el que se adhiere al republicanismo demoliberal independentista en su lucha contra el absolutismo monárquico colonialista;
2) luego, su etapa como combatiente y caudillo que alcanza la emancipación, en su doble papel de Libertador y Presidente, o circunstancialmente Dictador;
3) paralelamente su protagonismo como lúcido pensador, realista y visionario, al que las circunstancias le exigen actuar como conductor de pueblos y creador de repúblicas y naciones, constituyéndose en vocero de un importante sector en una comunidad hispanoamericana y nacional incipiente, que aspira a la estabilidad y equilibrio entre las clases sociales;
4) y finalmente como el ideólogo y el hombre que se siente en la obligación moral de defender sus proyectos e ideales sociopoliticos y aun su honor, su reputación y su gloria.

A Bolívar se lo puede catalogar, con propiedad, como liberal, progresista y moderado puesto que se mueve dentro de una ideología liberal-progresista y a la vez conservadora-moderada. Cuando lo ubicamos como liberal-progresista, nos referimos sobre todo a sus principios sociales. Y cuando lo definimos como moderado o conservador, estamos tomando como referente a los sistemas políticos. Bien lo expresó el mismo Bolívar en carta a O'Higgins (29 agosto1822) cuando le dice: «Chile constituye un gobierno fuerte por su estructura y liberal por sus principios".

 

Democracia liberal republicana

Estas tres palabras expresan un tipo de régimen político y también una forma de vida. Caracterizan un complejo orgánico sociopolítico que trata de realizar tres valores o ideales, bien formulados por Bolívar como son: “Libertad- Igualdad-Justicia” (Discurso en Santafé de Bogotá, 13 enero 1815).

• Democracia
Para Bolívar, la auténtica democracia implica que la autoridad es derivada del Pueblo, de la suprema voluntad popular. Lo afirma con frecuencia y fue siempre su hilo conductor: "la voluntad general del Pueblo será para mí siempre la suprema Ley» (Ante la Municipalidad de Caracas, 2 enero de 1814). Pero esa democracia política tiene que ser también, para Bolívar, una democracia social. Debe tener un contenido de equidad y justicia social, que propenda por el mejoramiento de las mayorías, tanto en el plano material como en el de la autorrealización personal. El elemento de progresismo social es inherente a su concepción de democracia, ya que esta atañe no sólo al plano político, sino también al socioeconómico, pues es una aproximación a la equidad como aspiración de la justicia.

• Liberal
Bolívar se identifica con la corriente de pensamiento opuesta al absolutismo monárquico, al tradicionalismo, al sistema totalitario. Busca establecer un régimen político respetuoso de un marco Constitucional y Legal, que adopta la división de las Ramas del Poder, que garantiza los derechos fundamentales y la igualdad legal de los ciudadanos, que se fundamenta legítimamente en la soberanía popular expresada a través de una cierta representación electoral. ¡Pero Bolívar busca un equilibrio entre el liberalismo individualista -tan en boga en su época- y el interés colectivo, el progresismo social!

• Republicana
El liberalismo de Bolívar no es el liberalismo idealista y romántico de muchos de sus contemporáneos, sino el atemperado por un realismo político, contextuado histórica y sociológicamente en nuestras endebles e incipientes repúblicas. Por ello, propone reformas sociales (eliminación de los títulos nobiliarios y sus privilegios, abolición de la esclavitud negra y de la servidumbre indígena); reivindicaciones económicas (como la reforma agraria con la entrega de tierras a los indígenas y a los integrantes del ejercito libertador); regeneración cultural y moral (estimulando la educación popular e impulsando la vigilancia de la moralidad pública y ciudadana); y las transformaciones políticas, con un adecuado mecanismo electoral y sistema de representación. Todo ello lo lleva a formular su permanente reclamo por «unidad-solidez-energia» (Cartagena 1812), como criterio para gobernar nuestros nacientes sistemas políticos. Un gobierno republicano lo entiende Bolívar como un gobierno constitucional.legitimo, justo y liberal (Jamaica 1815), pero no «perfectamente representativo» (como era el de EUA), ni «república aérea» -apta para europeos pero carente de realismo político e inadecuada para nuestra situación. Debería ser un «gobierno paternal», de tendencia humanitaria y de contenido social. Hoy diríamos un Estado social de derecho con un Ejecutivo fuerte y efectiva justicia social.
Esta ideología política le acarreó a Bolívar muchas incomprensiones y enemistades, que provenían aun de independentistas que también se llamaban republicanos.

 

¿Cesarismo bonapartista ?

Contemporáneos suyos y posteriores autores (como Mitre, Madariaga, Masur) le han querido achacar a Bolívar un supuesto cesarismo democrático, jacobinismo criollo, bonapartismo, monarquía republicana, presidencia imperial. Más que sobre prácticas suyas en las que tuvo que actuar con autoridad y energía o asumir transitoriamente, por fuerza de las circunstancias anárquicas, un papel de Dictador constitucional (según el antiguo modelo romano), los críticos se basan sobre el proyecto político consignado en la Constitución Boliviana y más en concreto sobre la propuesta de una Presidencia vitalicia con cooptación, que ciertamente representaba el riesgo de monopolio del poder por un determinado sector, ya fuera este una corriente política, un grupo alrededor de Bolívar o un estamento determinado. No podemos olvidar que lo que Bolívar quería era algo nuevo, algo adaptado a las condiciones particulares de América meridional. Algo queno podía ser ni el retorno al monarquismo depuesto ni un liberalismo ilimitado siguiendoel modelo del Presidencialismo norteamericano o el del Parlamentarismo británico.Tenía que ser un término medio, algo que se moviera entre las anarquías demagógicas (alas que son proclives nuestros pueblos) y lastiranías monócratas (a las que tienden los mecanismos de poder en una pendiente maquiavélica). No se trataba de lo mejor idealmente, sino de lo que fuera más asequibley adaptado a nuestra condición. La propuesta era, pues, la de una democracia temperada, con un gobierno estable, fuerte y permanente, que asegurara el logro de un progresismo social. La profunda perspicacia política de Bolívar, conciliando teoría y praxis libertaria,y escrutando la realidad histórica hispano-americana. lo indujo a colocar al Ejecutivo como el eje capaz de cohesionar las dispersas fuerzas sociales de nuestros Estados nacionales en formación.

La conclusión de Restrepo Vélez , estudioso colombiano en su libro "Bolívar y la democracia liberal republicana" (Manizales 1992) es inobjetable y la hacemos nuestra: «No compartimos el sentir de quienes asimilan su autoridad y papel de caudillo con un cesarismo democrático, o un bonapartismo ambicioso, o una tendencia monarquista y autocrática, o un anticipo delas dictaduras totalitarias modernas, o un preludio del fascismo. Estas exageradas interpretaciones parten de una consideración unilateral e insuficiente sobre la naturaleza del Ejecutivo Bolivariano, con un exceso de simplismo reduccionista que atiende más a la forma externa que al contenido de losprincipios de las instituciones bolivarianas» (páginas.308-309).
Hay también en el pensamiento político de Bolívar todo un Continentalismo Democrático, como lo calificó Indalecio Liévano Aguirre y que bien leído y estudiado hace exclamar a hombres de letras como el venezolano Uslar Pietri que «el Libertador se anticipó extraordinariamente a su tiempo».

 

Actualidad del legado de Bolívar

Como bien decía en su momento Martí, Bolívar sigue paseándose por el cielo de América, vigilante y ceñudo, calzadas aún las botas de campaña, «porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hoy; porque Bolívar tiene que hacer en América todavía !». Como conclusión recogemos lo que el estudioso venezolano Salcedo Bastardo apunta en su trabajo «Un Hombre diáfano» : «¿Por qué se recuerda a Simón Bolívar? ¿Por qué estudiarlo? ¿Por qué conocerlo? ¿Para qué seguirlo? El es. sin duda, un modelo confiable para la juventud. La grandeza de Bolívar está en que se mantiene como un erguido ejemplo de fidelidad inconmovible a ideales supremos. Nadie lo ha sobrepasado en su decisión categórica de darse al sacrificio por la Patria, y de morir en el servicio a la libertad, la justicia y la democracia !».

 

El culto a Bolívar

No de ahora sino de antes, en Venezuela –cuna del Libertador– se han levantado voces muy autorizadas previniendo contra un exagerado culto a Bolívar (convertido a veces en santería) y la utilización perversa que se hace de él para casi todo, especialmente por los gobernantes de turno. Bolívar se convierte para ellos en una figura especialmente útil porque está implantada como uno de los valores más esenciales de los venezolanos. Ya lo preveía el mismo Bolívar -cuando desde Popayán, cercano a Cali, en carta del 6 diciembre de 1829 a un joven político venezolano , Antonio Leocadio Guzmán- intuía que habría muy diferentes e interesadas interpretaciones de su pensamiento: “Si algunas personas interpretan siniestramente mi modo de pensar y en él apoyan sus errores, me es bien sensible, pero inevitable; con mi nombre se quiere hacer el bien y el mal, y muchos lo invocan como el texto de sus disparates”.

El autorizado historiador venezolano Germán Carrera Damas tiene un libro
(El culto a Bolívar. Bogotá, 1987; Caracas, 5ª Edición 2003) en el que
señala tres líneas fundamentales que sustentan en Venezuela dicho culto
a Bolívar:
- 1) convertirlo en factor de unidad nacional, con su principio del orden;
-2) convertirloen fuente de inspiración política;
-3) convertirlo en factor de superación nacional, como religión de la perfección moral y cívica del pueblo.
Luis Castro Leiva (en Para pensar a Bolívar) mostró que el culto a Bolívar, tanto intelectual como político, terminó convirtiéndose en una religión que encierra muchos peligros, entre ellos el de que si algún venezolano cuestiona lo dicho por Bolívar, se convierte casi en traidor a la patria.

Y es que Bolívar da para todo, en palabras de Andrés Eloy Blanco, citadas textualmente por Consalvi (“El pensamiento político de Andrés Eloy Blanco”, El Nacional, 5 junio 2005): “Como quiera que un senador había tratado de reforzar su tesis citando a Bolívar, poniéndolo a favor de su causa, Andrés Eloy Blanco le respondió: “Bolivar no se puede citar sino con cuidado, porque sirve para todo. Bolívar es oceánico. Bolívar ‘tiene’ para justificar un acto de democracia avanzadísima. Bolívar ‘tiene’ para justificar un acto de represión. El Bolívar de 1828, llevando al arzobispo de Bogotá como miembro del Consejo de Estado, es un dictador en pleno ejercicio de la dictadura; el Bolívar de 1830 ya no es sino el desprendimiento del creador amargado por la creación. Pero Bolívar esoceánico. Es el árbol: el que quiera una fruta para darle que comer a alguien, allí está Bolívar frutal; el quequiera una estaca para darle de golpes a un yangüés, allí está Bolívar con ramazones; el que quiera una cruz para clavar a alguien, allí tiene a Bolívar con sus ramas cruzadas; el que quiera una flor para adornar la frente de la Patria: allí está Bolívar florecido; y el que quiera una sombra para esconderse y ocultar una trampa o disparar un perdigón sobre algún incauto pájaro electoral allí está Bolívar frondoso”.

Ello explica por qué gobernantes como Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez, López Contreras y ahora Chávez Frías hayan reforzado su culto.

 

Uso y abuso de Bolívar
A pesar de que el culto a Bolívar ha sido una constante en la historia venezolana, en el régimen de Chávez la ideología bolivariana adquirió un triple énfasis: * programático: lo que Bolívar habría hecho en circunstancias similares; * ético: la defensa de los valores esenciales de la patria; y *simbólico: ser fieles a Bolívar en el tiempo actual es ser fieles a la revolución y a su personificación directa, el presidente Chávez. a quien esta función inesperada del Libertador le ha permitido llenar un vacío ideológico, programático e intelectual, que existía en su movimiento, así como prescindir de definiciones y precisiones que requiere toda revolución en marcha. El Libertador se ha convertido en la inmensa coartada del régimen.