| Perfil
de Bolívar *
Como hombre
Su
perfil resulta variado, rico en matices,
desconcertante y que rompe los moldes de
los caudillos a los que los pueblos suelen
estar acostumbrados. Es un hombre de recia
personalidad, temperamento expansivo, carácter
optimista, con aptitud innata de líder
y vocación de mando, voluntad de
dominio, cultura variada, magnetismo personal,
presencia carismática, facilidad
oratoria, brillantez y contenidos literarios.
Tiene poder de convicción, autodominio,
sentido de la realidad, poderosa imaginación,
profundidad de pensamiento, gran capacidad
de análisis y de síntesis,
rapidez de decisión, sentido de la
improvisación, arrojo y temeridad,
planes con vastas proyecciones, visión
futurista, intuición desarrollada,
vehemencia en la expresión.
Lo acompaña inagotable capacidad
de acción, memoria sorprendente,
talento militar, visión política,
capacidad administrativa y de estadista,
atracción por la gloria, fe en un
destino superior, pasión por la patria,
sentido de la justicia y gran humanitarismo,
amor por la libertad y la igualdad; y todo
lo anterior, respaldado por una excepcional
resistencia física y sometido a una
inteligencia superior. |
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Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
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Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy. |
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Como ideólogo político
Para
evaluarlo bajo esta faceta, debemos tener
en cuenta sus antecedentes ideológicos
en el mundo de entonces, en varias etapas
fundamentales de su vida. En concreto, se
resumen en cuatro,a saber:
1)
Su periodo de formación intelectual
e ideológica, en el que se adhiere
al republicanismo demoliberal independentista
en su lucha contra el absolutismo monárquico
colonialista;
2) luego, su etapa como combatiente y caudillo
que alcanza la emancipación, en su
doble papel de Libertador y Presidente,
o circunstancialmente Dictador;
3) paralelamente su protagonismo como lúcido
pensador, realista y visionario, al que
las circunstancias le exigen actuar como
conductor de pueblos y creador de repúblicas
y naciones, constituyéndose en vocero
de un importante sector en una comunidad
hispanoamericana y nacional incipiente,
que aspira a la estabilidad y equilibrio
entre las clases sociales;
4) y finalmente como el ideólogo
y el hombre que se siente en la obligación
moral de defender sus proyectos e ideales
sociopoliticos y aun su honor, su reputación
y su gloria.
A
Bolívar se lo puede catalogar, con
propiedad, como liberal, progresista y moderado
puesto que se mueve dentro de una ideología
liberal-progresista y a la vez conservadora-moderada.
Cuando lo ubicamos como liberal-progresista,
nos referimos sobre todo a sus principios
sociales. Y cuando lo definimos como moderado
o conservador, estamos tomando como referente
a los sistemas políticos. Bien lo
expresó el mismo Bolívar en
carta a O'Higgins (29 agosto1822) cuando
le dice: «Chile constituye un gobierno
fuerte por su estructura y liberal por sus
principios".
Democracia
liberal republicana
Estas tres palabras expresan un tipo de
régimen político y también
una forma de vida. Caracterizan un complejo
orgánico sociopolítico que
trata de realizar tres valores o ideales,
bien formulados por Bolívar como
son: “Libertad- Igualdad-Justicia”
(Discurso en Santafé de Bogotá,
13 enero 1815).
•
Democracia
Para Bolívar, la auténtica
democracia implica que la autoridad es derivada
del Pueblo, de la suprema voluntad popular.
Lo afirma con frecuencia y fue siempre su
hilo conductor: "la voluntad general
del Pueblo será para mí siempre
la suprema Ley» (Ante la Municipalidad
de Caracas, 2 enero de 1814). Pero esa democracia
política tiene que ser también,
para Bolívar, una democracia social.
Debe tener un contenido de equidad y justicia
social, que propenda por el mejoramiento
de las mayorías, tanto en el plano
material como en el de la autorrealización
personal. El elemento de progresismo social
es inherente a su concepción de democracia,
ya que esta atañe no sólo
al plano político, sino también
al socioeconómico, pues es una aproximación
a la equidad como aspiración de la
justicia.
•
Liberal
Bolívar se identifica con la corriente
de pensamiento opuesta al absolutismo monárquico,
al tradicionalismo, al sistema totalitario.
Busca establecer un régimen político
respetuoso de un marco Constitucional y
Legal, que adopta la división de
las Ramas del Poder, que garantiza los derechos
fundamentales y la igualdad legal de los
ciudadanos, que se fundamenta legítimamente
en la soberanía popular expresada
a través de una cierta representación
electoral. ¡Pero Bolívar busca
un equilibrio entre el liberalismo individualista
-tan en boga en su época- y el interés
colectivo, el progresismo social!
•
Republicana
El liberalismo de Bolívar no es el
liberalismo idealista y romántico
de muchos de sus contemporáneos,
sino el atemperado por un realismo político,
contextuado histórica y sociológicamente
en nuestras endebles e incipientes repúblicas.
Por ello, propone reformas sociales (eliminación
de los títulos nobiliarios y sus
privilegios, abolición de la esclavitud
negra y de la servidumbre indígena);
reivindicaciones económicas (como
la reforma agraria con la entrega de tierras
a los indígenas y a los integrantes
del ejercito libertador); regeneración
cultural y moral (estimulando la educación
popular e impulsando la vigilancia de la
moralidad pública y ciudadana); y
las transformaciones políticas, con
un adecuado mecanismo electoral y sistema
de representación. Todo ello lo lleva
a formular su permanente reclamo por «unidad-solidez-energia»
(Cartagena 1812), como criterio para gobernar
nuestros nacientes sistemas políticos.
Un gobierno republicano lo entiende Bolívar
como un gobierno constitucional.legitimo,
justo y liberal (Jamaica 1815), pero no
«perfectamente representativo»
(como era el de EUA), ni «república
aérea» -apta para europeos
pero carente de realismo político
e inadecuada para nuestra situación.
Debería ser un «gobierno paternal»,
de tendencia humanitaria y de contenido
social. Hoy diríamos un Estado social
de derecho con un Ejecutivo fuerte y efectiva
justicia social.
Esta ideología política le
acarreó a Bolívar muchas incomprensiones
y enemistades, que provenían aun
de independentistas que también se
llamaban republicanos.
¿Cesarismo
bonapartista ?
Contemporáneos suyos y posteriores
autores (como Mitre, Madariaga, Masur) le
han querido achacar a Bolívar un
supuesto cesarismo democrático, jacobinismo
criollo, bonapartismo, monarquía
republicana, presidencia imperial. Más
que sobre prácticas suyas en las
que tuvo que actuar con autoridad y energía
o asumir transitoriamente, por fuerza de
las circunstancias anárquicas, un
papel de Dictador constitucional (según
el antiguo modelo romano), los críticos
se basan sobre el proyecto político
consignado en la Constitución Boliviana
y más en concreto sobre la propuesta
de una Presidencia vitalicia con cooptación,
que ciertamente representaba el riesgo de
monopolio del poder por un determinado sector,
ya fuera este una corriente política,
un grupo alrededor de Bolívar o un
estamento determinado. No podemos olvidar
que lo que Bolívar quería
era algo nuevo, algo adaptado a las condiciones
particulares de América meridional.
Algo queno podía ser ni el retorno
al monarquismo depuesto ni un liberalismo
ilimitado siguiendoel modelo del Presidencialismo
norteamericano o el del Parlamentarismo
británico.Tenía que ser un
término medio, algo que se moviera
entre las anarquías demagógicas
(alas que son proclives nuestros pueblos)
y lastiranías monócratas (a
las que tienden los mecanismos de poder
en una pendiente maquiavélica). No
se trataba de lo mejor idealmente, sino
de lo que fuera más asequibley adaptado
a nuestra condición. La propuesta
era, pues, la de una democracia temperada,
con un gobierno estable, fuerte y permanente,
que asegurara el logro de un progresismo
social. La profunda perspicacia política
de Bolívar, conciliando teoría
y praxis libertaria,y escrutando la realidad
histórica hispano-americana. lo indujo
a colocar al Ejecutivo como el eje capaz
de cohesionar las dispersas fuerzas sociales
de nuestros Estados nacionales en formación.
La
conclusión de Restrepo Vélez
, estudioso colombiano en su libro "Bolívar
y la democracia liberal republicana"
(Manizales 1992) es inobjetable y la hacemos
nuestra: «No compartimos el sentir
de quienes asimilan su autoridad y papel
de caudillo con un cesarismo democrático,
o un bonapartismo ambicioso, o una tendencia
monarquista y autocrática, o un anticipo
delas dictaduras totalitarias modernas,
o un preludio del fascismo. Estas exageradas
interpretaciones parten de una consideración
unilateral e insuficiente sobre la naturaleza
del Ejecutivo Bolivariano, con un exceso
de simplismo reduccionista que atiende más
a la forma externa que al contenido de losprincipios
de las instituciones bolivarianas»
(páginas.308-309).
Hay también en el pensamiento político
de Bolívar todo un Continentalismo
Democrático, como lo calificó
Indalecio Liévano Aguirre y que bien
leído y estudiado hace exclamar a
hombres de letras como el venezolano Uslar
Pietri que «el Libertador se anticipó
extraordinariamente a su tiempo».
Actualidad
del legado de Bolívar
Como bien decía en su momento Martí,
Bolívar sigue paseándose por
el cielo de América, vigilante y
ceñudo, calzadas aún las botas
de campaña, «porque lo que
él no dejó hecho, sin hacer
está hoy; porque Bolívar tiene
que hacer en América todavía
!». Como conclusión recogemos
lo que el estudioso venezolano Salcedo Bastardo
apunta en su trabajo «Un Hombre diáfano»
: «¿Por qué se recuerda
a Simón Bolívar? ¿Por
qué estudiarlo? ¿Por qué
conocerlo? ¿Para qué seguirlo?
El es. sin duda, un modelo confiable para
la juventud. La grandeza de Bolívar
está en que se mantiene como un erguido
ejemplo de fidelidad inconmovible a ideales
supremos. Nadie lo ha sobrepasado en su
decisión categórica de darse
al sacrificio por la Patria, y de morir
en el servicio a la libertad, la justicia
y la democracia !».
El
culto a Bolívar
No de ahora sino de antes, en Venezuela
–cuna del Libertador– se han
levantado voces muy autorizadas previniendo
contra un exagerado culto a Bolívar
(convertido a veces en santería)
y la utilización perversa que se
hace de él para casi todo, especialmente
por los gobernantes de turno. Bolívar
se convierte para ellos en una figura especialmente
útil porque está implantada
como uno de los valores más esenciales
de los venezolanos. Ya lo preveía
el mismo Bolívar -cuando desde Popayán,
cercano a Cali, en carta del 6 diciembre
de 1829 a un joven político venezolano
, Antonio Leocadio Guzmán- intuía
que habría muy diferentes e interesadas
interpretaciones de su pensamiento: “Si
algunas personas interpretan siniestramente
mi modo de pensar y en él apoyan
sus errores, me es bien sensible, pero inevitable;
con mi nombre se quiere hacer el bien y
el mal, y muchos lo invocan como el texto
de sus disparates”.
El
autorizado historiador venezolano Germán
Carrera Damas tiene un libro
(El culto a Bolívar. Bogotá,
1987; Caracas, 5ª Edición 2003)
en el que
señala tres líneas fundamentales
que sustentan en Venezuela dicho culto
a Bolívar:
- 1) convertirlo en factor de unidad nacional,
con su principio del orden;
-2) convertirloen fuente de inspiración
política;
-3) convertirlo en factor de superación
nacional, como religión de la perfección
moral y cívica del pueblo.
Luis Castro Leiva (en Para
pensar a Bolívar) mostró
que el culto a Bolívar, tanto intelectual
como político, terminó convirtiéndose
en una religión que encierra muchos
peligros, entre ellos el de que si algún
venezolano cuestiona lo dicho por Bolívar,
se convierte casi en traidor a la patria.
Y es que Bolívar da para todo, en
palabras de Andrés Eloy Blanco, citadas
textualmente por Consalvi (“El pensamiento
político de Andrés Eloy Blanco”,
El Nacional, 5 junio 2005): “Como
quiera que un senador había tratado
de reforzar su tesis citando a Bolívar,
poniéndolo a favor de su causa, Andrés
Eloy Blanco le respondió: “Bolivar
no se puede citar sino con cuidado, porque
sirve para todo. Bolívar es oceánico.
Bolívar ‘tiene’ para
justificar un acto de democracia avanzadísima.
Bolívar ‘tiene’ para
justificar un acto de represión.
El Bolívar de 1828, llevando al arzobispo
de Bogotá como miembro del Consejo
de Estado, es un dictador en pleno ejercicio
de la dictadura; el Bolívar de 1830
ya no es sino el desprendimiento del creador
amargado por la creación. Pero Bolívar
esoceánico. Es el árbol: el
que quiera una fruta para darle que comer
a alguien, allí está Bolívar
frutal; el quequiera una estaca para darle
de golpes a un yangüés, allí
está Bolívar con ramazones;
el que quiera una cruz para clavar a alguien,
allí tiene a Bolívar con sus
ramas cruzadas; el que quiera una flor para
adornar la frente de la Patria: allí
está Bolívar florecido; y
el que quiera una sombra para esconderse
y ocultar una trampa o disparar un perdigón
sobre algún incauto pájaro
electoral allí está Bolívar
frondoso”.
Ello explica por qué gobernantes
como Guzmán Blanco, Juan Vicente
Gómez, López Contreras y ahora
Chávez Frías hayan reforzado
su culto.
Uso
y abuso de Bolívar
A pesar de que el culto a Bolívar
ha sido una constante en la historia venezolana,
en el régimen de Chávez la
ideología bolivariana adquirió
un triple énfasis: * programático:
lo que Bolívar habría hecho
en circunstancias similares; * ético:
la defensa de los valores esenciales de
la patria; y *simbólico: ser fieles
a Bolívar en el tiempo actual es
ser fieles a la revolución y a su
personificación directa, el presidente
Chávez. a quien esta función
inesperada del Libertador le ha permitido
llenar un vacío ideológico,
programático e intelectual, que existía
en su movimiento, así como prescindir
de definiciones y precisiones que requiere
toda revolución en marcha. El Libertador
se ha convertido en la inmensa coartada
del régimen.
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