Grupos de presión
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La asignación o distribución de valores a una sociedad global se hace mediante los procesos gubernamentales (acción del Estado) y mediante los procesos de grupo (acción política de cuerpos intermedios). Por ello, algunos autores (Bentley, Truman, Eckstein, Odegard y otros) han propuesto la teoría del grupo como una trama teórica que ayuda a abarcar toda la política y a fijar la atención en el papel que tienen en la política los grupos o asociaciones privadas, junto a las estructuras y grupos oficiales del poder público.

“La política es la política de los intereses” se dice con razón. Los grupos de interés están muy ligados a la política. Para Morgenthau[1], en relaciones internacionales también “el concepto de interés debe definirse en términos de poder”, pues sólo así podremos distinguir entre hechos políticos y no-políticos. Por ello, dice Bentley que cuando los grupos de interés están adecuadamente definidos, todo está definido en política.

Antes de estudiar los grupos llamados partidos políticos nos fijaremos en los llamados grupos de presión (pressure groups) o grupos de interés (interest groups). Todos ellos varían enormemente en su poder específico, en el ámbito de sus intereses particulares, en sus dimensiones y en su influencia política.

 

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Definiciones

Llamamos grupos de interés: las agrupaciones de individuos en torno a intereses particulares comunes. Y podemos definir los grupos de presión los grupos de interés cuando influyen desde fuera (del esquema Estado) sobre los poderes públicos, con miras a la defensa de sus intereses.

Esta definición requiere la conjunción de 3 elementos: 1) la existencia de un grupo organizado, 2) la defensa de intereses, y 3) el ejercicio de una presión política[2]. Un grupo de presión es un grupo de interés que ejerce una presión política[3] . Todo grupo de interés es virtualmente un grupo de presión. Los elementos de esta definición nos permiten diferenciar los grupos de presión respecto de otros grupos que tienen alguna similitud.

a) Los grupos de presión no son partidos políticos, aunque puedan llegar a serlo. Los partidos tienen una vocación política definida: pretenden tener el poder. Los grupos de presión no buscan directamente la conquista del poder ni su ejercicio, sino solamente influir en él.

b) Los grupos de presión los definimos aquí como agrupaciones privadas y no oficiales. Su propósito es influir en las ramas del poder desde fuera del mismo Estado. Por ello, aunque dentro del mismo Estado existen instituciones y grupos muy fuertes que ejercen presión e influjo innegables (como pueden serlo la Fuerzas Armadas, la administración pública, los organismos de seguridad, el Parlamento...), no llamamos a estas agrupaciones grupos de presión, en el sentido técnico que le estamos dando a esta expresión. Las designamos mejor con el calificativo de “grupos de poder”.

c) Tampoco son grupos de presión propiamente hablando, sino simples instrumentos al servicio de los grupos poderosos de presión nacional e internacional, ciertas oficinas técnicas, oficinas de información y propaganda o el famoso Lobby de los pasillos del Parlamento norteamericano[4]. Allí se dan cita los grandes intereses y los más poderosos grupos de presión, alrededor de los bufetes de los representantes y senadores. Los datos y estudios que aportan, las motivaciones que representan, las soluciones que sugieren y demás, intentan influir en la toma de decisiones del Parlamento a la hora de elaboración o reformas de leyes. Es un medio típico de participación política, que la sociedad norteamericana ha institucionalizado.


Clasificación

Según el criterio que se adopte, se dan diferentes clasificaciones de los grupos de presión. Señalamos unas pocas:

a) Los grupos de presión no-asociativos o latentes, aparecen en escena solamente cuando hay algunas demandas o reivindicaciones que en un momento dado interesan a cierto sector: de padres de familia, de una región, de una confesión religiosa, de una minoría étnica, o algo semejante. Los grupos de presión institucionalizados son aquellos que existen como verdaderas instituciones o estructuras sumamente organizadas, pero creadas para otros fines, y que en algunas ocasiones actúan como grupos de presión. El ejemplo típico es el de la Iglesia Católica en un país católico, el de los Empresarios, el de los Sindicatos.

Los grupos de presión anónimos son las turbamultas o manifestaciones que se hacen para solicitar algo concreto (ad hoc). Aunque algunas veces pueden estar minuciosamente organizados y preparados, derivan su nombre de su carácter desordenado y potencialmente destructor. Suelen producirse allí donde no existen canales eficientes para elevar quejas. Su acción es esporádica por naturaleza, pero su efecto inmediato puede, en ocasiones, ser lo bastante fuerte como para derrocar un gobierno o hacerlo vacilar.


b) Subordinados a partidos y mandando sobre partidos.

Si nos fijamos en las relaciones que existen entre los grupos de presión organizados y los partidos políticos, encontramos que dichas relaciones se parecen a las que existen entre los grupos y el gobierno. Un partido descentralizado deja que sus candidatos sean presa fácil de los grupos de presión poderosos, en el momento de la designación y después, en el momento de las elecciones. Un partido fuerte y centralizado suele tener relaciones estables con los grupos de presión, únicamente en el centro de la organización estatal o nacional del partido.

Hay grupos de presión subordinados a los partidos. Tal el caso de aquellos grupos paralelos que crea el partido único (PC) en un país totalitario. También el caso de una central sindicalista creada por un partido y que sigue bastante dependiente de él, como fue el caso de la CTV respecto del partido Acción Democrática en Venezuela.

Existen partidos subordinados a grupos de presión. El caso más típico es el partido laborista inglés respecto de las trade unions. Los sindicatos británicos crearon en 1900 un Comité de Representación Laborista, para promocionar candidatos obreros al Parlamento. En 1906 dicho Comité se transformó en el Partido Laborista, el cual siguió por años atado y condicionado a dichos grandes sindicatos. Y hoy gobierna en Inglaterra con el primer ministro Tony Blair.

Hay grupos de presión en cooperación igualitaria con partidos políticos. Esto se da especialmente en las elecciones y cuando se presentan luchas especiales. El sindicato favorece a determinado partido, y posteriormente se beneficia de él si llega al gobierno. En los Estados Unidos, en general, los grandes sindicatos obreros han favorecido electoralmente al Partido Demócrata.

c) Más comúnmente se cataloga a los grupos de presión según los grupos de interés y organizaciones profesionales que los constituyen. Organizaciones agrarias o campesinas. Organizaciones patronales de la industria y el comercio. Organizaciones de asalariados. Colegios de agremiados, Asociaciones cívicas, Asociaciones altruistas (científicas, académicas, Cruz Roja...).


Funciones

En el análisis que hace Meynaud de los grupos de presión, señala él tres funciones principales de ellos. Implícitamente considera que el “buen” grupo de presión es el que contribuye a la integración y a la adaptación del sistema existente:

- Ante todo, el suministro de una información completa y concreta, especialmente la que manejan los dirigentes de las organizaciones profesionales. Por falta de esta documentación apropiada, los que toman las decisiones administrativas o políticas pueden incurrir en errores y medidas desacertadas.

- En seguida, el consentimiento de los interesados a las medidas dictadas. Esta función de “acquiescencia participación” consolida el consenso de la sociedad civil y su apoyo al sistema político.

- Finalmente, la canalización de las reivindicaciones. Si los grupos de presión no canalizan y “racionalizan” las aspiraciones y los movimientos que las vehiculan, los reclamos tomarían con frecuencia una forma desordenada y violenta. Este “papel moderador” previene los excesos de la reivindicación “salvaje”.


NOTA: Hay quienes advierten, con razón -como lo hace Schwartzenberg- que los grupos de presión pueden ser sustitutos funcionales de los partidos políticos en situaciones límite. Si los partidos políticos se vuelven incapaces de ejercer la función agregativa de intereses de una sociedad global, son ciertos grupos de presión (especialmente las grandes centrales obreras) los que pueden suplir esta carencia, sintetizando y jerarquizando las exigencias de millones de adherentes. Pueden así convertirse, en un momento dado, en “interlocutores válidos” para un gobierno, que puede pactar con ellos una política de “concertación”.

Técnicas de presión

Los grupos de presión actúan en dos niveles.
Uno con presión directa sobre los organismos del Estado (gobierno, Parlamento, ministerios o secretarías, jueces). Esto suelen hacerlo de dos maneras: en forma manifiesta y pública, o en forma oculta y disimulada (como financiando las campañas electorales de un partido y candidato, utilizando los contactos personales, las “palancas”, las relaciones públicas, etc.).
El otro medio de acción es la presión indirecta sobre el gobierno, por medio de la opinión pública. Y esto también por una doble vía: o a través de acciones violentas, que impresionen la opinión pública, o a través de acciones de persuasión, por la propaganda o la información. Directamente se actúa sobre dicha opinión pública por medio de la propaganda (campañas publicitarias, publicaciones periódicas, programas y cuñas radiales o televisadas), o mediante acciones públicas notorias, que llamen la atención, atraigan publicidad y merezcan así la preocupación del gobierno (huelgas, paros, huelgas de hambre, ocupación de iglesias o de edificios públicos, manifestaciones callejeras, robos de emblemas patrios, tomas de embajadas, de calles y avenidas..).

NOTA: Debemos observar que no pueden considerarse métodos legales propios de los grupos de presión, aquellas acciones violentas e ilegales que utilizan ciertos grupos terroristas o guerrilleros con miras a subvertir el orden constitucional, dar un golpe de Estado o hacer una revolución. Estos no son grupos de presión, sino grupos armados revolucionarios o anárquicos. Si utilizan métodos terroristas no pueden ser catalogados sino como “grupos terroristas” y merecen un tratamiento diferente (nacional e internacional) del que suele darse a los llamados grupos de presión o grupos de interés.

Consideramos a los grupos de presión como grupos necesarios para el buen desenvolvimiento de un régimen democrático. Puesto que los gobiernos se eligen cada tantos años (4,5,6) es obvio que si no existiera un tipo de conexión organizada con los intereses sociales del país, el sistema estaría expuesto a la frase sarcástica de Rousseau de que se podría ser libre solo cada tantos años (4,5,6). Planteándolo en forma exagerada y simplista, diríamos que los grupos de interés y de presión constituyen una especie de mandato continuo para los gobiernos democráticos. Lo cual sin embargo tiene sus riesgos y peligros.

Inconvenientes

Se pueden advertir 4 inconvenientes que la intervención de los grupos de presión suele conllevar :

- el proteccionismo social: tendencia a proteger lo adquirido en el pasado, a defender derechos consagrados y privilegios.

-el inmovilismo gubernamental: a consecuencia de lo anterior, la acción y las iniciativas gubernamentales, especialmente las de cambio o reformas, son con frecuencia bloqueadas por la acción de los grupos de presión.

- el rechazo a una disciplina social : cada grupo trata de echar sobre los otros las cargas nacionales y ser ventajista.

- el rompimiento de un equilibrio de fuerzas: no es fácil el equilibrio entre los diversos intereses, y como las fuerzas son desiguales, unas terminan imponiéndose sobre las otras.

Pero el riesgo más grave es que los grupos de presión controlen los aparatos estatales y los pongan al servicio de sus intereses particulares y no del bien común de la nación. Puede llegarse al extremo de que no sea el Estado el que gobierna, sino los grandes intereses, por lo general económicos y financieros, y a veces transnacionales. De una democracia (el gobierno soberano del pueblo) se caería así en una plutocracia (el gobierno entreguista de los grandes capitales).


 

[1] H.J. Morgenthau (1988): Política entre naciones, Buenos Aires GEL.

[2] Finer define “presión” como “la aplicación o la amenaza de aplicar una sanción cuando una solicitud no es acogida” (The Anonymous Empire, 1958).

[3] Bien observa G. Sola que la palabra interés se utiliza para indicar la motivación, la finalidad, el “porqué” un grupo se activa y opera. Mientras la palabra presión se refiere a la modalidad, al “cómo” son perseguidas tales finalidades (Storia della scienza política, 1998, p. 241).

[4] Lobbies que tienen ya buen desarrollo cuando el New Deal, pues K.G. Crawford en su trabajo The Pressure Boys (1939) contaba sólo en Washington 6.000 lobbistas fuera de 5.000 abogados empeñados en hacer aprobar del Congreso prácticas y providencias de naturaleza particular o sectorial. Hedrick Smith en su libro The Power Game (1989) consigna que los lobistas debidamente registrados pasan de 23.000 .