Definiciones
Llamamos
grupos de interés: las agrupaciones
de individuos en torno a intereses particulares
comunes. Y podemos definir los grupos de
presión los grupos de interés
cuando influyen desde fuera (del esquema
Estado) sobre los poderes públicos,
con miras a la defensa de sus intereses.
Esta
definición requiere la conjunción
de 3 elementos: 1) la existencia de un grupo
organizado, 2) la defensa de intereses,
y 3) el ejercicio de una presión
política[2].
Un grupo de presión es un grupo de
interés que ejerce una presión
política[3]
. Todo grupo de interés es virtualmente
un grupo de presión. Los elementos
de esta definición nos permiten diferenciar
los grupos de presión respecto de
otros grupos que tienen alguna similitud.
a)
Los grupos de presión no son partidos
políticos, aunque puedan llegar a
serlo. Los partidos tienen una vocación
política definida: pretenden tener
el poder. Los grupos de presión no
buscan directamente la conquista del poder
ni su ejercicio, sino solamente influir
en él.
b) Los grupos de presión los definimos
aquí como agrupaciones privadas y
no oficiales. Su propósito es influir
en las ramas del poder desde fuera del mismo
Estado. Por ello, aunque dentro del mismo
Estado existen instituciones y grupos muy
fuertes que ejercen presión e influjo
innegables (como pueden serlo la Fuerzas
Armadas, la administración pública,
los organismos de seguridad, el Parlamento...),
no llamamos a estas agrupaciones grupos
de presión, en el sentido técnico
que le estamos dando a esta expresión.
Las designamos mejor con el calificativo
de “grupos de poder”.
c) Tampoco son grupos de presión
propiamente hablando, sino simples instrumentos
al servicio de los grupos poderosos de presión
nacional e internacional, ciertas oficinas
técnicas, oficinas de información
y propaganda o el famoso Lobby de los pasillos
del Parlamento norteamericano[4].
Allí se dan cita los grandes intereses
y los más poderosos grupos de presión,
alrededor de los bufetes de los representantes
y senadores. Los datos y estudios que aportan,
las motivaciones que representan, las soluciones
que sugieren y demás, intentan influir
en la toma de decisiones del Parlamento
a la hora de elaboración o reformas
de leyes. Es un medio típico de participación
política, que la sociedad norteamericana
ha institucionalizado.
Clasificación
Según
el criterio que se adopte, se dan diferentes
clasificaciones de los grupos de presión.
Señalamos unas pocas:
a) Los grupos de presión no-asociativos
o latentes, aparecen en escena solamente
cuando hay algunas demandas o reivindicaciones
que en un momento dado interesan a cierto
sector: de padres de familia, de una región,
de una confesión religiosa, de una
minoría étnica, o algo semejante.
Los grupos de presión institucionalizados
son aquellos que existen como verdaderas
instituciones o estructuras sumamente organizadas,
pero creadas para otros fines, y que en
algunas ocasiones actúan como grupos
de presión. El ejemplo típico
es el de la Iglesia Católica en un
país católico, el de los Empresarios,
el de los Sindicatos.
Los
grupos de presión anónimos
son las turbamultas o manifestaciones que
se hacen para solicitar algo concreto (ad
hoc). Aunque algunas veces pueden estar
minuciosamente organizados y preparados,
derivan su nombre de su carácter
desordenado y potencialmente destructor.
Suelen producirse allí donde no existen
canales eficientes para elevar quejas. Su
acción es esporádica por naturaleza,
pero su efecto inmediato puede, en ocasiones,
ser lo bastante fuerte como para derrocar
un gobierno o hacerlo vacilar.
b) Subordinados a partidos y mandando sobre
partidos.
Si
nos fijamos en las relaciones que existen
entre los grupos de presión organizados
y los partidos políticos, encontramos
que dichas relaciones se parecen a las que
existen entre los grupos y el gobierno.
Un partido descentralizado deja que sus
candidatos sean presa fácil de los
grupos de presión poderosos, en el
momento de la designación y después,
en el momento de las elecciones. Un partido
fuerte y centralizado suele tener relaciones
estables con los grupos de presión,
únicamente en el centro de la organización
estatal o nacional del partido.
Hay
grupos de presión subordinados a
los partidos. Tal el caso de aquellos grupos
paralelos que crea el partido único
(PC) en un país totalitario. También
el caso de una central sindicalista creada
por un partido y que sigue bastante dependiente
de él, como fue el caso de la CTV
respecto del partido Acción Democrática
en Venezuela.
Existen
partidos subordinados a grupos de presión.
El caso más típico es el partido
laborista inglés respecto de las
trade unions. Los sindicatos británicos
crearon en 1900 un Comité de Representación
Laborista, para promocionar candidatos obreros
al Parlamento. En 1906 dicho Comité
se transformó en el Partido Laborista,
el cual siguió por años atado
y condicionado a dichos grandes sindicatos.
Y hoy gobierna en Inglaterra con el primer
ministro Tony Blair.
Hay
grupos de presión en cooperación
igualitaria con partidos políticos.
Esto se da especialmente en las elecciones
y cuando se presentan luchas especiales.
El sindicato favorece a determinado partido,
y posteriormente se beneficia de él
si llega al gobierno. En los Estados Unidos,
en general, los grandes sindicatos obreros
han favorecido electoralmente al Partido
Demócrata.
c) Más comúnmente se cataloga
a los grupos de presión según
los grupos de interés y organizaciones
profesionales que los constituyen. Organizaciones
agrarias o campesinas. Organizaciones patronales
de la industria y el comercio. Organizaciones
de asalariados. Colegios de agremiados,
Asociaciones cívicas, Asociaciones
altruistas (científicas, académicas,
Cruz Roja...).
Funciones
En
el análisis que hace Meynaud de los
grupos de presión, señala
él tres funciones principales de
ellos. Implícitamente considera que
el “buen” grupo de presión
es el que contribuye a la integración
y a la adaptación del sistema existente:
-
Ante todo, el suministro de una información
completa y concreta, especialmente la que
manejan los dirigentes de las organizaciones
profesionales. Por falta de esta documentación
apropiada, los que toman las decisiones
administrativas o políticas pueden
incurrir en errores y medidas desacertadas.
-
En seguida, el consentimiento de los interesados
a las medidas dictadas. Esta función
de “acquiescencia participación”
consolida el consenso de la sociedad civil
y su apoyo al sistema político.
-
Finalmente, la canalización de las
reivindicaciones. Si los grupos de presión
no canalizan y “racionalizan”
las aspiraciones y los movimientos que las
vehiculan, los reclamos tomarían
con frecuencia una forma desordenada y violenta.
Este “papel moderador” previene
los excesos de la reivindicación
“salvaje”.
NOTA: Hay quienes advierten, con razón
-como lo hace Schwartzenberg- que los grupos
de presión pueden ser sustitutos
funcionales de los partidos políticos
en situaciones límite. Si los partidos
políticos se vuelven incapaces de
ejercer la función agregativa de
intereses de una sociedad global, son ciertos
grupos de presión (especialmente
las grandes centrales obreras) los que pueden
suplir esta carencia, sintetizando y jerarquizando
las exigencias de millones de adherentes.
Pueden así convertirse, en un momento
dado, en “interlocutores válidos”
para un gobierno, que puede pactar con ellos
una política de “concertación”.
Técnicas de presión
Los
grupos de presión actúan en
dos niveles.
Uno con presión directa sobre los
organismos del Estado (gobierno, Parlamento,
ministerios o secretarías, jueces).
Esto suelen hacerlo de dos maneras: en forma
manifiesta y pública, o en forma
oculta y disimulada (como financiando las
campañas electorales de un partido
y candidato, utilizando los contactos personales,
las “palancas”, las relaciones
públicas, etc.).
El otro medio de acción es la presión
indirecta sobre el gobierno, por medio de
la opinión pública. Y esto
también por una doble vía:
o a través de acciones violentas,
que impresionen la opinión pública,
o a través de acciones de persuasión,
por la propaganda o la información.
Directamente se actúa sobre dicha
opinión pública por medio
de la propaganda (campañas publicitarias,
publicaciones periódicas, programas
y cuñas radiales o televisadas),
o mediante acciones públicas notorias,
que llamen la atención, atraigan
publicidad y merezcan así la preocupación
del gobierno (huelgas, paros, huelgas de
hambre, ocupación de iglesias o de
edificios públicos, manifestaciones
callejeras, robos de emblemas patrios, tomas
de embajadas, de calles y avenidas..).
NOTA:
Debemos observar que no pueden considerarse
métodos legales propios de los grupos
de presión, aquellas acciones violentas
e ilegales que utilizan ciertos grupos terroristas
o guerrilleros con miras a subvertir el
orden constitucional, dar un golpe de Estado
o hacer una revolución. Estos no
son grupos de presión, sino grupos
armados revolucionarios o anárquicos.
Si utilizan métodos terroristas no
pueden ser catalogados sino como “grupos
terroristas” y merecen un tratamiento
diferente (nacional e internacional) del
que suele darse a los llamados grupos de
presión o grupos de interés.
Consideramos
a los grupos de presión como grupos
necesarios para el buen desenvolvimiento
de un régimen democrático.
Puesto que los gobiernos se eligen cada
tantos años (4,5,6) es obvio que
si no existiera un tipo de conexión
organizada con los intereses sociales del
país, el sistema estaría expuesto
a la frase sarcástica de Rousseau
de que se podría ser libre solo cada
tantos años (4,5,6). Planteándolo
en forma exagerada y simplista, diríamos
que los grupos de interés y de presión
constituyen una especie de mandato continuo
para los gobiernos democráticos.
Lo cual sin embargo tiene sus riesgos y
peligros.
Inconvenientes
Se
pueden advertir 4 inconvenientes que la
intervención de los grupos de presión
suele conllevar :
-
el proteccionismo social: tendencia a proteger
lo adquirido en el pasado, a defender derechos
consagrados y privilegios.
-el
inmovilismo gubernamental: a consecuencia
de lo anterior, la acción y las iniciativas
gubernamentales, especialmente las de cambio
o reformas, son con frecuencia bloqueadas
por la acción de los grupos de presión.
-
el rechazo a una disciplina social : cada
grupo trata de echar sobre los otros las
cargas nacionales y ser ventajista.
-
el rompimiento de un equilibrio de fuerzas:
no es fácil el equilibrio entre los
diversos intereses, y como las fuerzas son
desiguales, unas terminan imponiéndose
sobre las otras.
Pero el riesgo más grave es que los
grupos de presión controlen los aparatos
estatales y los pongan al servicio de sus
intereses particulares y no del bien común
de la nación. Puede llegarse al extremo
de que no sea el Estado el que gobierna,
sino los grandes intereses, por lo general
económicos y financieros, y a veces
transnacionales. De una democracia (el gobierno
soberano del pueblo) se caería así
en una plutocracia (el gobierno entreguista
de los grandes capitales).
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