Dos
ganadores y un superganador
Todos
los candidatos ofrecen 'cambios'. Pero
lo que viene cambiando mucho en estos
años es el país. Por primera vez en su
historia, Estados Unidos acepta ser gobernado
o por una mujer o por un afrodescendiente.
•
Partido demócrata.- Pareciera
que se debate fuertemente entre su lóbulo
derecho y su lóbulo izquierdo. La senadora
por New York hereda de su esposo el expresidente
Bill Clinton una posición más bien centrista
y grandes simpatías pero también fuertes
pasiones en contra. La antigua Primera
Dama representa experiencia, cúmulo de
buenas relaciones, una apuesta por la
solución técnica de los problemas. Su
contrincante Obama, el joven senador por
Illinois, por otra parte, con porte atractivo
y desafiante, implica un nuevo aire en
la política, tiene carisma y representa
al visionario de discurso inspirado, que
a muchos recuerda al inolvidable John
F. Kennedy. Tiene genialidad y ha captado
bastante el anhelo de la opinión pública
por una renovación a partir de enero del
2009. Su problema radica en cómo ponerle
mecánica a su magia, cómo convertir su
poesía en prosa gobernante.
•
Partido republicano.-
Para el avezado senador McCain la coyuntura
electoral se le presenta fácil. Su prestigio
se conserva alto, pues supo desmarcarse
de George W. Bush en las primarias del
2000. Y como senador no ha sido salpicado
por el desprestigio del Ejecutivo republicano.
Poco a poco, frente a él, han ido abandonando
el ring fáciles contrincantes, aunque
tuvieran mucho dinero y arrastre. Porque
lo ven cercano a posiciones demócratas,
sus principales adversarios están en el
conservatismo de la tradicional ultraderecha.
¿Hacia
dónde marca la brújula?
Las
consultas que los dos grandes partidos
vienen haciendo en las regiones durante
varios meses (llamadas elecciones primarias
o caucus) y los apoyos locales son importantes.
A medida que un aspirante gana o pierde
Estados-clave, su candidatura toma o pierde
fuerza. Pero hay que subrayar que cuenta
menos el número de Estados pequeños
que se vaya anexando un candidato que
el número de delegatarios de los
grandes Estados que son los de mucha población
ciudadana. En este sentido, la candidata
Hillary pudiera tomar ventaja suficiente
tras las primarias del 4 de mazo en Texas
y Ohio y luéo en Pensilvania, así
como fue ya favorecida por New York y
California.
Los
errores y descalabros del gobierno de
Bush y su partido, apuntan a un final
de los 12 años de hegemonía
republicana. A lo cual se añade
un estilo de gobernar que para muchos
se antoja prepotente y dogmático,
que no rectifica equivocaciones ni acepta
opiniones distintas a las propias. La
táctica de Kart Rove, "eminencia
gris" de Bush, que funcionó
para las elecciones presidenciales del
2000 y la reelección del 2002 -consistente
en atemorizar al electorado con el tema
internacional del "terror"-
parece que es ya inoperante tras el rotundo
fracaso de Irak. El pueblo norteamericano
entre ganar y perder, siempre ha elegido
lo primero. Y ahora, a pesar de algunos
avances, un 63% de encuestados no cree
que Bush tenga realmente la fórmula
para ganar en un año la guerra
en Irak.
Cábala
Personalmente
vería interesante una cerrada lucha
electoral en noviembre entre un doble
ticket para presidente y vicepresidente,
conformado por McCain con Giuliani (el
popular y experimentado exalcalde de New
York) por el partido republicano y por
el partido demócrata Hillary Clinton
con John Edwards (ex senador joven, con
carisma y una impecable formulación
de plataforma que restaura para lo político
el ámbito de lo ético al
proponer una lucha sin cuartel contra
la pobreza, tanto en lo interno como en
lo internacional).
"La manera en que trabajemos
para mejorar la situación de nuestros
conciudadanos y de nuestro país
será fundamental para que Estados
Unidos restablezca su autoridad moral
y recupere la legitimidad de su liderazgo
en el mundo" (John Edwards).
25
febrero 2008