Los secretos del liderazgo según Colin Powell
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Al igual que Gorbachov, Colin Powell a fines de la década de 1980, estaba percibiendo muchos signos que le indicaban que ocurrirían grandes cambios en el mundo. No sólo colapsaba el “Imperio del Mal” (URSS), también se venía abajo el Pacto de Varsovia, caía el Muro de Berlín y las ideologías del marxismo-leninismo se ahogaban en el desprestigio. Miles y millones de terrícolas comenzaron a conocer y adoptar la democracia y la economía de mercado. Por ello, Powell convertido ya en Jefe del Estado Mayor Conjunto no dudó en ir llevando a las fuerzas armadas norteamericanas hacia un nuevo curso que fuera paralelo a lo que estaba pasando en el mundo. Por ello, cuando George W. Bush arma su primer gabinete, acertadamente equilibra el exagerado peso del ala derecha representada en su vicepresidente, Dick Cheney, el secretario de Defensa, Donal Rumsfeld y tal vez la asesora de seguridad, Condolezza Rice, con un peso pesado centro izquierda de personalidad ecuménica e internacionalista como Powell. El 10 de septiembre de 2001, la revista “Time” dedica su portada y un reportaje crítico al ya Secretario de Estado Powell. Advierte que “las diferencias dentro del equipo del presidente Bush no se relacionan tanto con las metas como con la forma de alcanzarlas. Powell es de inclinación multilateralista y otros consejeros de Bush se inclinan por el unilateralismo. El es internacionalista, los otros piensan primero en Estados Unidos. La idea de Powell es que Estados Unidos podrá ser un mejor líder no mediante el uso de nuestra fortaleza y posición de poder para encerrarnos detrás de nuestras paredes, sino estando comprometidos con lo que sucede en el mundo”. Su fiel desempeño y mística como militar, las conjuga siempre con la moderación, con puntos de vista liberales y un manejo diplomático de los asuntos en Washington. Su transición de militar a diplomático no le ha sido difícil. Su buen talante político se ha expresado en una clara línea de no intervención de EUA en los asuntos mundiales, a no ser cuando se lesionen importantes intereses nacionales. “La guerra debe ser el ultimo recurso político”. No es partidario de que las tropas estadounidenses se involucren tanto en el extranjero. Y si lo hacen debe ser por corto tiempo y “sólo para alcanzar intereses nacionales estratégicos bien definidos”.

 

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Un liderazgo de servicio a la manera de Powell

Oren Harare, profesor de administración en la Universidad de San Francisco, tiene un interesante libro de 16 capítulos en los que recoge hechos y palabras de Powell que configuran lo que pueden llamarse sus “secretos para el liderazgo” (McGraw-Hill 2003). Recuerda que en cierta ocasión el Gral. Powell le facilitó una fotocopia de una hoja escrita a máquina con el título “The Powell Way” (A la manera de Powell,), que contenía las circunstancias favorables y los atributos personales que persuaden a la gente a aceptar al líder. Textualmente consigna: “Usted es un buen líder cuando las personas no lo siguen sólo por curiosidad, sino porque confían en usted. La confianza se basa en que crean en usted. Ello implica: competencia/ carácter/ coraje/ lealtad/ serenidad/ desinterés/ sacrificio/ y empatía”.

Hay un principio del liderazgo eficaz y es que los líderes son nada sin seguidores. Y por ello, “el mejor líder es el líder que sirve”. Si usted trabaja duro por su gente, la hace más fuerte y más competente, y eso se revierte para usted. Y el factor confianza es esencial para que usted tenga influencia y credibilidad. “¿Por qué seguiría a alguien al otro lado de la esquina?, pregunta Powell. ¿O por qué, siguiendo a alguien, subiría a una colina o entraría a un cuarto oscuro? La razón es la confianza”. Pero, ¿cómo se construye la confianza? La respuesta es sencilla: demuestre los atributos esenciales y los rasgos personales que probablemente le ayudarán a ganarse la confianza de la gente. ¿Cuáles? 1. Competencia, que incluye habilidades, experiencia y algo más. 2. Carácter, que implica defender algo: un valor, un ideal, una causa, una misión. 3. Coraje, que tiene que ver con la voluntad de cumplir con el deber. 4. Lealtad, que es una señal que apunta en tres direcciones: hacia arriba, los superiores, hacia abajo, los súbditos, hacia los lados, los iguales. 5. Desinterés, sacrificio compartido y empatía. “Si las tropas tienen frío, usted tiene frío. Pero asegúrese de no mostrar que tiene frío ni de actuar con frialdad”.

 

Las personas por sobre los planes

La organización sola no logra nada. Los planes tampoco logran nada. Las teorías de administración no son muy importantes. Las empresas tienen éxito o fracasan gracias a las personas involucradas”. Son las personas las que hacen que las victorias sean posibles. Un oficial del ejército precisó bien lo que definió la Guerra del Golfo Pérsico: “La tecnología no ganó esta guerra. Lo hicieron las personas altamente entrenadas y motivadas, que además estaban bien lideradas”. Al tratar de obtener lo máximo de las personas bajo su mando, Powell enfatiza dos premisas: las personas son competentes y cualquier tarea es importante. “Si me dan a las personas adecuadas no me importará mucho qué organización me asignen. Siempre sucederán cosas buenas. Si me dan a las personas equivocadas no importará lo que hagan con la organización, siempre sucederán cosas malas”. Powell recomienda mucho reclutar a las “mejores personas”, ubicarlas bien y estimular su ascenso. “Busque inteligencia y juicio, pero ante todo capacidad para anticipar, para prever qué habrá al volver la esquina. También busque lealtad, integridad, mucha energía, un ego balanceado y el empuje para hacer las cosas”. “Contrate personas que sean mejores que usted. Ése es el secreto de un buen liderazgo”.

 

El poder multiplicador del optimismo

El optimismo es un ingrediente necesario del liderazgo. “Nunca permita que el entusiasmo decaiga”. Ya lo decía Winston Churchill: “el éxito se mide por nuestra habilidad para mantener el entusiasmo a pesar de los fracasos”. El optimismo perpetuo es un multiplicador de fuerza. Powell, recién designado Secretario de Estado le expresó a un entrevistador de la India: “Soy una persona muy optimista respecto al mundo en el que vivimos. Aún tenemos nuestros Iraks, nuestros Iranes y nuestras Libias. Pero ninguno alcanza el nivel de la Guerra Fría. Ninguno amenaza nuestras vidas”. El mismo Powell ideó tres frases llenas de optimismo, las cuales suele tener debajo del vidrio de su escritorio. Si su espíritu comienza a flaquear, les echa un rápido vistazo: “*No es tan malo como piensas. Las cosas se verán mejor mañana temprano. * Eso se puede hacer. * No pidas consejos sobre tus temores o tus ideas negativas”.

29 marzo 2004