Vulnerabilidad
al desnudo
Katrina
desnudó, sin respeto ni atenuantes,
la vulnerabilidad de Estados Unidos de
Norteamérica, primera potencia
mundial, emporio de riqueza y confort,
imperio económico, militar y político,
que parecía imbatible en su cómoda
seguridad nacional. Así como el
ataque terrorista del 11 septiembre de
2001 en Nueva York -contra emblemas de
la ciudad vitrina- desató una verdadera
crisis nacional, ahora también
el embate natural de Katrina ha desencadenado
una crisis de sobrevivencia, de techo,
sanitaria, de transporte y de seguridad
contra el vandalaje, que -aunque localizada
en tres estados sureños (Luisiana,
Alabama, Missisipi)- adquirió también
dimensión nacional. “Es una
vergüenza nacional. Somos capaces
de enviar ayuda masiva a las víctimas
de los tsunami, pero no de ayudar a Nueva
Orleans” (Terry Ebbert, jefe de
operaciones de emergencia de New Orleáns).
“Todos los niveles de gobierno fracasaron
en su respuesta oportuna a la emergencia”
(Presidente George W. Bush).
Pobreza
pero invisible
En
Estados Unidos, crece la economía
pero no el ingreso de los pobres. Hay
37 millones de personas pobres y 45 millones
sin seguro médico. Es decir, 12.7%
de los 297 millones de habitantes viven
por debajo del umbral de pobreza. La tesis
de Michael Harrington “La cultura
de la pobreza en Estados Unidos”
(1962) tiene hoy vigencia: “En la
década 1950-1960 existe una Norteamérica
que todos conocen...Que posee en masa
el más alto nivel de vida que el
mundo haya conocido nunca....y que se
llama a si misma una ‘sociedad opulenta’...Es
un país que piensa que ya ha resuelto
sus necesidades económicas básicas
y que lo que queda es aprender a vivir
decentemente en medio del lujo”.
El problema resaltado por Harrington es
que esta visión idílica
del país sólo es posible
cuando la mayoría del país
declara “invisibles” a los
millones de pobres que subsisten con enormes
dificultades económicas. Y Katrina
se encargó de descorrer el velo
que disimulaba al sur del país
más rico del mundo una inmensa
mancha negra y pobre.
Subdesarrollo
de la ‘otra América’
Los
indicadores que desde el Norte desarrollado
nos aplican a los del Sur para relevar
nuestro subdesarrollo, han puesto en evidencia
tras el huracán Katrina que también
en EUA las instituciones políticas
no responden oportuna y efectivamente
a las necesidades urgentes de la comunidad;
que hay exceso de burócratas incompetentes
ante el angustioso clamor del pueblo que
reclama soluciones; que ante las crisis
hay carencia de liderazgo arriba y falta
de solidaridad, de civismo y de cultura
política abajo.
El
coloso sobre un pie de barro
Aunque
ya se viene hablando de ello, el huracán
que afectó la producción
y distribución del sector petrolero
para satisfacer la voracidad energética
diaria de EUA, confirma que el gran gigante
cojea gravemente de un pié que
ni siquiera es de cerámica sino
de mene (fonema que nuestros aborígenes
del Lago utilizaban para designar la brea
o barro negro fosilizado). La famosa estatua
que entrevió en sueños Nabucodonosor,
poderoso rey de Babilonia (cabeza de oro,
pecho y brazos de plata, caderas y vientre
de bronce, piernas de hierro, pies parte
de hierro y parte de loza de cerámica)
tiene una interpretación dada por
el joven profeta Daniel (Apocalipsis de
Daniel, capítulo2, versos 31-35).
Simboliza los grandes imperios y poderes
terrenos, aparentemente invencibles, pero
que reposan sobre una base inferior, que
puede ser golpeada por un simple pedrusco
que hace colapsar al coloso.