La frágil seguridad del Imperio
Análisis & Opinión > Norteamérica > La frágil seguridad del Imperio
Logo Enrique Neira

 

 

     

La enorme tragedia de New Orleans, tras el embate del huracán Katrina, nos ha sobrecogido a todos, en su avalancha de imágenes reales y estadísticas sin censura ni manipulación.

A quienes vivimos en estos países de desarrollo limitado se nos han abierto cicatrices de tragedias similares como las sufridas por Armero (26.000 personas sepultadas en lodo y lava en una sóla noche) o Armenia, capital del Quindío (semidestruida en el 2000 por un terremoto) en Colombia. Y en Venezuela, la tragedia del litoral Vargas y recientemente el desmadre de pesares que trajo el desbordamiento de ríos en nuestro Estado Mérida. Sin hablar de esa tragedia diaria, que sufre gran parte de nuestra población, con carencias acumuladas de comida, vivienda, servicios de salud y transporte, seguridad callejera.

Pero al sobrecogimiento ante los excesos incontrolados de la Naturaleza –que pueden sobrevenir en cualquier lugar del mundo- se añade el sobrecogimiento que nos invade cuando advertimos que el embate natural desencadenó otras tragedias humanas, sociales y políticas que pensábamos eran herencia solamente de nuestros países pobres, desorganizados y atrasados.

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

Vulnerabilidad al desnudo

Katrina desnudó, sin respeto ni atenuantes, la vulnerabilidad de Estados Unidos de Norteamérica, primera potencia mundial, emporio de riqueza y confort, imperio económico, militar y político, que parecía imbatible en su cómoda seguridad nacional. Así como el ataque terrorista del 11 septiembre de 2001 en Nueva York -contra emblemas de la ciudad vitrina- desató una verdadera crisis nacional, ahora también el embate natural de Katrina ha desencadenado una crisis de sobrevivencia, de techo, sanitaria, de transporte y de seguridad contra el vandalaje, que -aunque localizada en tres estados sureños (Luisiana, Alabama, Missisipi)- adquirió también dimensión nacional. “Es una vergüenza nacional. Somos capaces de enviar ayuda masiva a las víctimas de los tsunami, pero no de ayudar a Nueva Orleans” (Terry Ebbert, jefe de operaciones de emergencia de New Orleáns). “Todos los niveles de gobierno fracasaron en su respuesta oportuna a la emergencia” (Presidente George W. Bush).

Pobreza pero invisible

En Estados Unidos, crece la economía pero no el ingreso de los pobres. Hay 37 millones de personas pobres y 45 millones sin seguro médico. Es decir, 12.7% de los 297 millones de habitantes viven por debajo del umbral de pobreza. La tesis de Michael Harrington “La cultura de la pobreza en Estados Unidos” (1962) tiene hoy vigencia: “En la década 1950-1960 existe una Norteamérica que todos conocen...Que posee en masa el más alto nivel de vida que el mundo haya conocido nunca....y que se llama a si misma una ‘sociedad opulenta’...Es un país que piensa que ya ha resuelto sus necesidades económicas básicas y que lo que queda es aprender a vivir decentemente en medio del lujo”. El problema resaltado por Harrington es que esta visión idílica del país sólo es posible cuando la mayoría del país declara “invisibles” a los millones de pobres que subsisten con enormes dificultades económicas. Y Katrina se encargó de descorrer el velo que disimulaba al sur del país más rico del mundo una inmensa mancha negra y pobre.

Subdesarrollo de la ‘otra América’

Los indicadores que desde el Norte desarrollado nos aplican a los del Sur para relevar nuestro subdesarrollo, han puesto en evidencia tras el huracán Katrina que también en EUA las instituciones políticas no responden oportuna y efectivamente a las necesidades urgentes de la comunidad; que hay exceso de burócratas incompetentes ante el angustioso clamor del pueblo que reclama soluciones; que ante las crisis hay carencia de liderazgo arriba y falta de solidaridad, de civismo y de cultura política abajo.

El coloso sobre un pie de barro

Aunque ya se viene hablando de ello, el huracán que afectó la producción y distribución del sector petrolero para satisfacer la voracidad energética diaria de EUA, confirma que el gran gigante cojea gravemente de un pié que ni siquiera es de cerámica sino de mene (fonema que nuestros aborígenes del Lago utilizaban para designar la brea o barro negro fosilizado). La famosa estatua que entrevió en sueños Nabucodonosor, poderoso rey de Babilonia (cabeza de oro, pecho y brazos de plata, caderas y vientre de bronce, piernas de hierro, pies parte de hierro y parte de loza de cerámica) tiene una interpretación dada por el joven profeta Daniel (Apocalipsis de Daniel, capítulo2, versos 31-35). Simboliza los grandes imperios y poderes terrenos, aparentemente invencibles, pero que reposan sobre una base inferior, que puede ser golpeada por un simple pedrusco que hace colapsar al coloso.