El
espíritu de la ciudad de Quebec
Así
tituló Jean Chrétien, actual Primer Ministro
de Canadá y generoso anfitrión de la reciente
Cumbre, los que pudieran llamarse lineamientos
para la cita en Quebec (Time, april 16,
2001). "En la cumbre de la ciudad de Quebec
-previó- los líderes adoptarán medidas
prácticas para mejorar la calidad de vida
para todos los ciudadanos a lo largo de
las Américas y para profundizar la cooperación
acerca de una agenda coherente política,
económica y social...Ello requiere visión
y compromiso, y un espíritu de confianza
(el de la ciudad de Quebec) en nuestra
capacidad para modelar juntos un mejor,
más brillante futuro". Dos fueron los
temas dominantes de la reciente Cumbre.
Son como los dos puntos de apoyo o de
movilización corporea del espíritu de
Quebec. Ambos se interrelacionan y se
condicionan el uno al otro.
1)
La "Cláusula Democrática",
que fue recogida en la Declaración de
la Ciudad de Quebec por todos los países
miembros (con ausencia de Cuba y una cierta
reserva por parte de Venezuela). Ella
establece "el mantenimiento y fortalecimiento
del Estado de derecho y el respeto estricto
al sistema democrático", como una "condición
esencial" para participar en la nueva
Asociación de las Américas y recibir sus
beneficios económicos, entre ellos los
del BID (Banco Interamericano de Desarrollo).
"Cualquier alteración o ruptura inconstitucional
del orden democrático en un Estado del
hemisferio, constituye un obstáculo insuperable"
para formar parte de la familia panamericana.
Queda, así, vetada Cuba (mientras persista
el régimen castrista). Y se precluyen
de antemano eventuales experimentos de
reingeniería política, al estilo del que
montaron Fujimori y Montesinos en Perú,
tras las bambalinas de dos comicios aparentemente
legitimadores.
2)
El proyecto del ALCA
(Asociación de Libre Comercio de las Américas).
En la era republicana de Reagan (1980-1988),
América Latina poco o nada contó. La nueva
administración republicana de George W.
Bush ha reconocido -con pragmatismo- que
el resto de las Américas es y debe ser
su aliado natural. Tiene al frente la
competencia de la Unión Europea (que comercia
cada vez más con el Mercosur), y en el
lejano oriente tiene la amenaza de la
gigantesca China que comienza a acercarse,
negociando fuerte con países de nuestro
continente. No cabe duda que es política
clara del actual gobierno de EUA tomar
más en cuenta los paises al sur de Rio
Grande y liderar un rápido proceso de
integración económica, que vaya desde
Alaska hasta el Cabo de Hornos en la Patagonia.
Proceso que podrá abarcar 800 millones
de habitantes y constituir el bloque más
fuerte del mundo con un PIB anual de 1
millón 400 mil millardos de dólares. Ese
nuevo sueño americano del presidente Bush
ha pautado sus primeras visitas como Jefe
de Estado (México, Canadá), sus reuniones
cálidas con presidentes del área (Fox,
Pastrana, Cardoso, De la Rúa, Lagos, Noboa,
Flores, Aristide...), su trazo firme y
decidido hacia la conformación de un bloque
para el 2005, sin que ello obste a que
algunos países puedan ingresar antes -
por convenios trilaterales-, como lo intentarán
Chile primero y tras él, Colombia.
Una
golondrina no hace verano
¿Qué
está pasando con Venezuela? No
se puede achacar a mala prensa de las
"oligarquías" ni a falta
de patriotismo de los analistas criollos.
Los comentarios extranjeros, en diferentes
lenguas, acerca del desempeño de
nuestro presidente Chávez en la
reciente Cumbre, señalan que Venezuela
asumió bizarramente una posición
de "sordina" frente a los principales
temas continentales, algo que pudiera
llevarla al "aislacionismo"
y que, a juicio de expertos, no le conviene
internacionalmente. Su reserva a la "cláusula
democrática" da pié
para que injustificadamente se presuman
intenciones autoritarias a mediano o largo
plazo. Y su manifiesto rechazo verbal
a la fecha del 2005 como inicio de la
integración continental ha sido
percibido como señal que ubica
a Venezuela más cerca de Cuba,
de China, de Irak y de Libia que de Estados
Unidos y sus otros 32 hermanos menores
de las Américas. Brasil -en su
legítimo intento de liderar una
América del Sur menos arrodillada
ante el coloso del Norte- al menos supo
guardar mejor las apariencias.
Conclusión
"Como
ocurre con los miembros de una familia,
los pueblos y países del hemisferio
enfrentan retos que seguramente nos probarán.
Y como a miembros de una verdadera familia,
es la profundidad de nuestro compromiso
para con valores y propósitos comunes
lo que nos da fuerza y hace posible para
nosotros el ir conjuntamente hacia delante
y el desarrollar y el prosperar"
(Jean Chrétien). Esperemos cuál
será el balance en la próxima
IVª Cumbre en la acogedora Argentina,
ojalá sin necesidad de la presencia
de los contestatarios estridentes que
se dieron cita en Davos, Seattle y Quebec
-como lo expresó el presidente
De la Rúa en su excelente discurso
de clausura de la IIIa. Cumbre.
30
abril 2001