Fascismo
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El Fascismo denota tanto el movimiento que llevó a Mussolini al poder en Italia (1922-1945), como la ideología política que inspiró dicho movimiento y partidos semejantes de otros países.


Deliberadamente vago y pragmático, el Fascismo no aspira a tener la coherencia ideológica y la rigidez dialéctica del Marxismo, frente al cual reclama ser una alternativa válida. Los fascistas miran la destrucción del comunismo como uno de sus principales objetivos, pero comparten con los socialistas la hostilidad contra el sistema burgués liberal.

Los fascistas denigran de la democracia liberal como algo pusilánime, ineficaz y pasado de moda. La democracia decadente debe ser remplazada por un sistema de gobierno inspirado por los principios de "orden, obediencia, justicia", más bien que por los principios de "libertad, fraternidad, igualdad”, de la Revolución Francesa. Entre los varios influjos intelectuales que han moldeado al fascismo, los más importantes han sido: el sindicalismo de Sorel, con su creencia en la violenta derrota de la burguesía; la glorificación que hace Hegel del Estado; y el desprecio que sentía Nietzche por los ideales y valores cristianos de la civilización occidental.

El término fascista deriva de la palabra latina fasces, que fue un emblema de los lictores o magistrados de la antigua Roma, símbolo de su fuerte autoridad. Dicho emblema consistía en un haz de ramas amarradas entre sí y que remataban en un hacha romana. Eso quisiera ser la ideología de los fascistas: una combinación de muchos individuos juntos, con miras a generar poder físico del Estado y autoridad moral para conducirlo.

 

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El partido fascista emergió en Italia a partir de 1919, al mismo tiempo que los nazis en Alemania. Pero el Estado fascista de Mussolini cuajó 10 años antes que el Estado nazi de Hitler. Los fascistas se adueñaron del poder en Italia en Octubre de 1922, y lo dejaron cuando los Aliados invadieron a Italia por Sicilia, en Julio de 1943. Mussolini fue ejecutado por bandas campesinas el 28 de Abril de 1945.

Algunos elementos ideológicos

El Fascismo es un totalitarismo de derecha. Tiene los elementos institucionales de todo sistema totalitario y algunos elementos ideológicos propios, que permiten ubicarlo como una ideología de derecha, extrema y reaccionaria.

Los componentes de todo totalitarismo, que son de orden institucional, ciertamente los tuvo el fascismo como sistema de gobierno. El otro elemento (el primero en la lista) es de orden ideológico, y también lo tuvo el fascismo, a pesar de que Mussolini asegurara en 1942 que el fascismo no necesitaba dogmas sino disciplina, y que su único punto de referencia doctrinal era la Nación.

Ideológicamente, se puede definir mejor el fascismo por sus temas negativos. Es un anti muchas cosas: anti-liberal, anti-individualista, anti-igualitarista, anti-parlamentarista, anti-comunista, anti-burgués, anti-democrático. Pero lo podemos definir también por varias referencias o raíces ideológicas como son:

1) El elitismo o la afirmación de que un país se gobierna mejor con base en una minoría de marcada superioridad intelectual, física, moral y política, que sobre la base de una masa mediocre y bastarda. La historia del mundo está hecha por las minorías excelentes. La democracia "gobierno del pueblo" es una "morbocracia" (gobierno de los enfermizos y adocenados) y una "mobocracia" (gobierno de la masa voluble).

2) El darwinismo social o la afirmación de que quienes logran sobrevivir o tener éxito son superiores o mejores que quienes no tienen éxito o perecen. El conflicto entre individuos, grupos y especialmente razas o naciones, es un proceso natural y necesario para seleccionar al mejor y eliminar al débil e incompetente. Sólo los más fuertes sobreviven.

3) El grupismo o la afirmación de que los individuos desean siempre pertenecer a grupos y ser incorporados en jerarquías que tomen por ellos las decisiones. El totalitarismo, al revés del liberalismo, pretende ser -en esencia- un retorno a los valores de grupo y a la autoridad. Presume ser la respuesta a la necesidad que sienten los individuos de "pertenecer definidamente a un todo".

4) El estatismo o la afirmación de que las instituciones y funciones, no sólo del cuerpo político sino también del cuerpo social de un país, deben estar todas organizadas por el Estado y actuar bajo el control del Estado. Como decía Mussolini: " Todo dentro del Estado; todo para el Estado; nada fuera del Estado".


Valoración

El fascismo, en su forma extrema o en sus formas moderadas, es totalmente rechazable. Si lo juzgamos no por sus motivaciones, sino por sus hechos y métodos, el fascismo como movimiento y como ideología política merece un franco rechazo. No importa que sea de derecha o de izquierda.

No olvidemos que aunque el Fascismo italiano dejó de existir en 1945, otros movimientos fascistas semejantes llegaron también al poder. Son más conocidos los casos de la Heimwehr en Austria, de la Ustaska en Croacia, de la Guardia de hierro en Rumania, de la Falange en la España de Franco y el Corporativismo en el Portugal de Oliveira Salazar. La tentación fascista sigue insinuándose permanentemente en nuestras débiles democracias latinoamericanas.

En años recientes (cuando los republicanos han gobernado en Estados Unidos) se habla de la existencia de un fascismo amistoso, de un "fascismo de rostro humano", de un "fascismo estilo Madison Avenue", que correspondió a la tendencia de poder en los EUA durante la era Reagan (1981-1989) y toma cuerpo de nuevo en la era de George W. Bush[2] . Su primera raiz es la vinculación íntima entre Capitalismo y Estado. Su segunda raiz es el poderío avasallador y la cohesión de la "élite del poder" a que aludía Wright Mills. Su tercera raíz es la voluntad de muchos de detener el proceso de ruina de la familia, de decadencia de la comunidad, de pérdida de sentido del trabajo. Este tipo de "fascismo benévolo" adopta la forma de un autoritarismo de rostro democrático. En frase del Gral. Maxwell Taylor: "Nosotros [los americanos] debemos progresar simultáneamente en el frente interno y en el frente externo, gracias a un poder nacional integrado, que responda a una voluntad nacional unificada".

Debemos subrayar que la mejor manera de alejar el espectro amenazador de las dictaduras y de los totalitarismos, de izquierda o de derecha, es hacer de nuestra democracia representativa, a veces muy formal, una democracia más efectiva y real, una democracia más integral y participativa. No permitir que un vaciamiento gradual de las instituciones democráticas vaya sustituyendo nuestra democracia -siguiendo caminos aparentemente legales- por un régimen autoritario.

Según Oswald Spengler, en su obra La decadencia de Occidente, entre las causas que motivaron el ascenso del totalitarismo en Europa, después de la Primera Guerra Mundial, están las siguientes que actualmente tienen presencia y se mueven agitadoras en nuestro escenario tropical:

-la falta de confianza en la democracia;

-la fuerza violenta de las masas;

-la necesidad de nuevos líderes o césares;

-el miedo al socialismo;

-la convicción falsamente difundida de que sólo un régimen autoritario es capaz de solucionar las crisis del Estado y de la sociedad civil.

 
[2] B. Gross (1980): Friendly Fascism: The New Power in America, New York Evans.