| Con
el derrumbe del muro de Berlín (símbolo
del imperio soviético), una nueva Europa
emerge, sin voluntad imperialista ni ambiciones
geopolíticas, tratando de lograr un equilibrio
regional y anhelando una entidad política
común, superior al concepto de nación. La
soberanía la pauta el libre mercado común
de bienes y servicios. De los 6 Estados
que inicialmente conformaron la Comunidad
Europea del Carbón y el Acero (1952), se
ha pasado en 1986 a 12 miembros y actualmente
a 15, con lista de espera para otros 12.
Las
propuestas para un ordenamiento globalizador
Tras
varios años de un exitoso proceso de integración
económica, hay conciencia de que Europa
puede avanzar más allá de un mercado libre
y una moneda común, y comenzar a regirse
por las normas sencillas de un ordenamiento
globalizador. Tratando de ordenarlas de
mayor a menor, encontramos propuestas que
favorecen una federación política con alto
grado de poder centralizado , mientras otras
preferirían ahondar las ventajas económicas
de la Unión y reducir al mínimo las competencias
políticas del poder federal .
1)
Alemania (Schroeder) favorece la idea de
una Europa federal más centralizada y un
Parlamento con verdadero poder legislativo.
2)
Francia (Jospin y Chirac, quienes compiten
en este momento por la presidencia de su
país), favorece un sistema federal que deje
más poder en manos de los Estados miembros
(“hacer a Europa sin deshacer a Francia
u otra nación europea”). No se debería cambiar
mucho la actual estructura de la Unión.
Ha asomado la sugerencia de conformar un
‘directorio’ de países grandes (Alemania
y Francia...), que serían los motores del
dinamismo europeo. España no ve con malos
ojos la idea, con tal de que ella figure
en ese núcleo duro.
3)
Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo)
verían bien la elección del Presidente de
la Comisión por el voto directo de los ciudadanos
y que se contemple la posibilidad de disolver
el Parlamento y convocar a nuevas elecciones.
4)
Italia (Amato anterior primer ministro y
algo Berlusconi hoy) ve aceptable una constitución
europea con un Gobierno económico que tenga
un poder efectivo.
5)
España (con matices según los socialistas
españoles o los del partido popular de gobierno)
ve bien una Constitución de corte federal,
con énfasis en un Gobierno económico europeo
y que se definan bien las competencias de
la Unión, no así las de los Estados miembros.
6)
Portugal (Guterres) está a favor de la Constitución,
pero nó de la Federación ni de un Gobierno
económico europeo.
7)
Suecia (Anna Lindh, ministra de Asuntos
Exteriores) no ve necesaria una Constitución
europea; prefiere una definición más nítida
de las competencias de la Unión y de los
países miembros.
8)
Inglaterra (Blair) no apoya una constitución
ni una federación. El Parlamento europeo
debería tener una segunda cámara, compuesta
por representantes de los parlamentos nacionales.
Se deben definir con nitidez las competencias
de la Unión y las de los Estados miembros.
La
convención
Los
líderes europeos (declaración
de Laeken, diciembre 2001) encargaron la
elaboración del modelo de la Europa
del futuro a una Convención (que
preside el expresidente francés Giscard
d’Estaing), inaugurada en Bruselas
el 28 de febrero pasado. Bajo la conducción
de un Presidium, la Comisión tiene
el encargo (con reunión quincenal
durante un año) de presentar en el
2003 el esbozo de un nuevo Tratado o quizás
de una Constitución Europea que favorezca
“más democracia, transparencia
y eficiencia en la Unión Europea”.
Es una tarea ciclópea para un tiempo
corto.
Conclusión
¿Qué
saldrá de todo ello? ¿ Una
Europa con la que pueda contar el mundo
por su rico aporte de “tolerancia
y moderación, de apertura hacia la
diferencia y de respeto de los derechos
humanos” (Giscard)? ¿O más
burocracia y menos democracia (euroescépticos)?
¿Quizásn”super Estado
europeo estalinista, la Unión Soviética
del Occidente” (Umberto Bossi) ?.
22 abril 2002 |