¿Qué pasa en la Unión Europea?
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Con una buena participación en las urnas (70%), el pasado 30 de mayo los ciudadanos franceses (en un 55,2%) expresaron su rechazo al texto de Constitución política propuesta para la UE, y tres días más tarde, los holandeses (en un 61,6%) dijeron también NO. Resultados que han sido calificados como dramáticos, sobre todo si presagian una desbandada de los países que todavía deben pronunciarse (ya hay 7 países por el SI y se requieren 20 votos favorables para su aprobación y entrada en vigencia de un total de 25 miembros actuales).

Una derrota aplastante deja la visión de la Unión Europea en el limbo” (The Guardian, London). “El NO holandés deja a la Constitución europea al borde del fracaso” (El País, Madrid).

 

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La actual UE

En los últimos dos siglos, se puede hablar de una Europa de dinastías (hasta 1815), de una Europa de naciones (hasta 1939), de una Europa en dos bloques enfrentados (1945-1990) y de una Europa nueva que emerge, tras la caída del muro de Berlín (1989), sin voluntad imperialista, buscando un equilibrio regional y cierta unidad económica y política. De los 6 Estados que inicialmente conformaron la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (1952), se ha pasado en 1986 a 12 miembros, más tarde a 15 y desde mayo 2002 a los 25 miembros actuales. Tras el exitoso proceso de integración económica y el Tratado de Niza (diciembre 2001), los líderes europeos acordaron en Laeken la ordenación de un ordenamiento jurídico común.

La Constitución en consulta

Su elaboración se encargó a una Convención, presidida por el expresidente francés Giscard d’Estaing. Dada la diversidad enorme entre los miembros de la Unión (en población, nivel de desarrollo, tradiciones culturales y ambiciones políticas), se barajaron varias propuestas como la de “una Europa de dos velocidades” (comandada por los 6 países fundadores, con especial papel para Alemania, Francia e Inglaterra, y el resto del pelotón los otros países). Se adoptó finalmente un texto de compromiso y equidad de 448 artículos, de cierto
consenso. No es el mejor texto de Constitución, pero es a lo que pudieron llegar, en difíciles negociaciones. La UE adopta un modelo federalista, intermedio entre una simple comunidad económica y una unión política. Los países conservarán su soberanía, leyes y jefes de Estado; pero ceden en algunas de sus leyes y derechos (como mercado interno, agricultura, comercio exterior) a un ente supranacional. La Unión tendrá una Presidencia fija y una Cancillería conjunta y normas comunes para el desarrollo de la libre empresa. La nueva Carta modifica las reglas actuales para la toma de decisiones (que requieren unanimidad), de modo que muchas decisiones su puedan tomar por mayoría cualificada, eliminando el derecho a veto que un país pudiera invocar, paralizando a toda la Comunidad.

Desencadenantes del NO

• En Francia convergieron cinco tipos de NOS:
1. El NO de los agricultores de la Francia profunda, que le temen a la competencia liberal. 2. El NO de los llamados soberanistas, que se sienten ante todo franceses y no están dispuestos a dejar de serlo. 3 El NO de los xenófobos, como Jean Marie Le Pen, que quieren expulsar a los inmigrantes. 4. El NO de los obreros que quieren una Europa más social. Y 5. el NO de quienes expresaron su rechazo al presidente Chirac y a su primer ministro Raffarin.
• * En Holanda el NO es muy diferente al francés y proviene de quienes creen en una Europa a la manera inglesa, es decir, más liberal y defensora del libre mercado.

Buscando algunas explicaciones del fenómeno, podemos sugerir estas:
1) Reacción a una b u r o c r a c i a lejana (la de Bruselas), que cada día domina más el acontecer diario de los europeos y responde a mandatos de unas mayorías de complicados arreglos políticos. 2) Reacción a la c l a s e p o l í t i c a tradicional que se percibe desfasada de los intereses reales del pueblo. 3) Temores al n e o l i b e r a l i s m o y a la competencia de unas minorías raciales que pueden desbancarlos de los puestos de empleo (gráficamente expresado en el llamado ‘plomero polaco’, dispuesto a trabajar más por menos paga). Hay también en varios sectores un temor al ingreso de Turquía en la UE como un primer paso de penetración islámica. 4) Ausencia actual de l í d e r e s fuertes, como en su momento lo fueron Helmut Köhl, Francois Mitterrand o Felipe González.

Efectos negativos

1. A corto plazo comienza a perder solidez el valor de la moneda (el euro).
2. Aleja la posibilidad de que Inglaterra tras un referendum (ya aplazado) se integre plenamente a la UE.
3. Debilita sobre manera la política exterior europea, que pierde unidad y contundencia. Con lo acaecido deben estar frotándose las manos Bush, Putin y Hu Jintao.
4. Permite que la balanza de poder se incline más hacia los Estados Unidos de América y despeja el camino para una Europa mucho más proamericana (como lo reclaman muchos de los países más pequeños). Tendencia que se reforzaría si Schroeder pierde en Alemania las elecciones frente a la Democracia Cristiana, liderada esta vez por una mujer de muchos kilates. No entendemos por qué la izquierda europea (cuyo único gran éxito, en muchos años, había sido la promoción de la unión europea) ha terminado aliado con la extrema derecha hirsuta, torpedeando la Constitución que sería la osamenta jurídica que le faltaba a la UE.

Conclusión

En resumen -y más si se produce la desbandada de los países que faltan por pronunciarse- el NO a la Constitución le hace perder a Europa una audiencia más respetuosa, una acción más eficaz y un mayor peso en las decisiones del mundo. Pero no todo está perdido. Hay un tiempo de ‘respiro’ (pues la Constitución no entraría en vigor sino a partir de noviembre 2007, y en algunas cosas en 2007 y en 2014). Si el texto no convence todos, hay un acervo enorme de 50 años que se mantiene y puede ser la plataforma para un exitoso relanzamiento de la UE.

13 junio 2005