La
última semana de Mayo, Lionel Jospin,
primer ministro de Francia, nos sorprendió
con una bien pensada propuesta de organización
política de la Unión Europea,
de claro corte federalista, pero diferente
a la hecha anteriormente por Gerhard Schroeder,
primer ministro alemán.
¿Cómo
se ha venido modelando la actual Europa?
En
los últimos 185 años, podemos
hablar de 4 modelos que han configurado
a Europa.
•
1) LA EUROPA DE LAS DINASTIAS (hasta 1815)
Al final de las guerras napoleónicas,
se construye Europa sobre el principio
de los derechos dinásticos de las coronas
reinantes. Los Habsburgos, austriacos,
el zar, la corona inglesa y la Confederación
Germánica se reparten el mundo. El Congreso
de Viena (1815), en nombre de la Santa
Alianza de los soberanos reinantes, consagra
la legalidad del poder de los reyes sobre
el derecho de los pueblos. De allí salen
5 grandes potencias: Inglaterra, Rusia,
Francia, Prusia, Austria. Habría que añadir
también el imperio Otomano, ya en decadencia
pero que dura hasta 1914.
|
|
Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
Biografia
del autor
CV, trayectoria, principales
obras y publicaciones y personajes
de la historia que lo han
inspirado
Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy. |
|
|
| •
2) LA EUROPA DE LAS NACIONES (1815–1939)
El edificio levantado en Viena por la diplomacia
de la Santa Alianza se fue tumbando por
la acción de tres piquetas: – los nacionalimos
nacientes; –la resistencia de la burguesía
y de la clase trabajadora a las imposiciones
del poder absoluto de los reyes; y –la rivalidad
entre Inglaterra y Rusia por el control
de los estrechos, que dió lugar a la guerra
de Crimea (1854– 1856). Italia comienza
a existir, liberándose del dominio austriaco
y consolidando su territorio a partir del
reino de Piamonte, con Victor Manuel IIº
(1830–1860). A su vez, se afianza la Confederación
Alemana, que abarca 38 Estados soberanos
(un galimatías de territorios independientes)
e integra un imperio (Austria) y cinco reinos.
Bismarck lleva a cabo la unidad alemana
bajo la dirección de Prusia, y en contra
de los Habsburgo y de Francia (1864–1871).
El Imperio Otomano se desmembra y da lugar,
en los Balkanes, a varios nacionalismos
y guerras. La primera guerra mundial (1914–1918)
cambia el tablero del ajedrez europeo, sobre
bases totalmente diferentes. Los tres grandes
imperios de Europa central pierden su fuerza
y su protagonismo: Austria–Hungría desaparece
(y con ellas su Mercado Común), Rusia y
Alemania pierden muchos de sus territorios.
Se crean desde el centro hacia el Este 9
Estados nuevos, con nacionalismo exacerbado
y fuerte proteccionismo económico. Todo
ello favorece la aparición del nazismo y
del fascismo, y la debacle de la segunda
guerra mundial.
•
3) LA EUROPA DE LOS BLOQUES (1945–1990)
Dos grandes imperios, cada uno con su ideología
salvadora, se distribuyen el mundo. Las
naciones europeas se reagrupan como satélites
de las dos grandes potencias.
•
4) LA UNION EUROPEA (1990– ) Con el derrumbe
del muro de Berlín (símbolo del imperio
soviético), una nueva Europa emerge, sin
voluntad imperialista ni ambiciones geopolíticas,
tratando de lograr un equilibrio regional
y anhelando una entidad política común,
superior al concepto de nación. La soberanía
la pauta el libre mercado común de bienes
y servicios. De los 6 Estados que inicialmente
conformaron la Comunidad Europea del Carbón
y el Acero (1952), se ha pasado en 1986
a 12 miembros y actualmente a 15, con lista
de espera para otros 12. Se armonizan finanzas,
aranceles, relaciones exteriores, fuerzas
de seguridad. Sus grandes instituciones
son: – la Comisión de la Comunidad Europea
(que propone leyes y políticas, con sede
en Bruselas), – el Consejo de Ministros
de los países miembros; – El Parlamento
Europeo, que suele sesionar en Estrasburgo;
– la Corte de Justicia, con sede en Luxemburgo;
y una serie de instituciones colaterales
como el Comité Económico y Social, la Cooperación
Política Europea, la Conferencia sobre Seguridad
y Cooperación, el Concejo Europeo.
Federalismo
Es
una forma de gobierno en el cual el poder
está dividido entre un gobierno central
y varios gobiernos regionales anteriormente
independientes. Los gobiernos regionales
mantienen una autonomía parcial tras haber
sido subsumidos por el gobierno central
más amplio. Este es responsable de los asuntos
de mutuo interés para todas las regiones
(como relaciones exteriores, defensa, moneda),
mientras los gobiernos regionales quedan
con autoridad sobre otras materias (como
educación). Una Federación difiere de una
Confederación. En ésta, la autoridad central
de ordinario tiene poco poder sobre los
Estados miembros y casi nunca sobre los
individuos dentro de esos Estados. Antiguos
ejemplos de Federalismo los encontramos
en la organización que se dieron las Doce
tribus de Israel (varios siglos antes de
Cristo), en las Ciudades– estado griegas
del 3º y 2º siglos antes de Cristo; en los
Cantones suizos del siglo 13 de nuestra
era; en las Provincias Unidas de los Países
Bajos de lo siglos 17 y 18. La forma elaborada
de Federalismo, adoptada por Estados Unidos
en su Constitución de 1787, fue la concreción
de las ideas de Hamilton, Madison y Jay.
Y ha servido de modelo para modernos gobiernos
federales como los de Australia, Canadá,
Alemania, India, México, Nigeria, Suiza
y la antigua URSS.
¿Qué
tipo de federalismo para Europa?
Todos
están de acuerdo en que Europa es algo más
que un mercado libre. Es hoy también una
comunidad de valores. La propuesta de Francia
(Jospin) descarta la de Alemania, que quisiera
una Europa federal más centralizada con
un Ejecutivo fuerte. Favorece un sistema
federal que deje más poder en manos de los
Estados miembros (“hacer a Europa sin deshacer
a Francia, u otra nación europea”). Jospin
piensa que no se debe cambiar mucho la actual
estructura de la Unión Europea. Propone
que se mantenga la Comisión, el Parlamento
y el Consejo de Ministros, pero con más
poder y más frecuencia de reuniones (cada
dos meses) y con capacidad para disolver
el Parlamento a petición de la Comisión
(algo que no puede actualmente). Sugiere
una especie de Secretaría estable de la
Unión Europea (con los viceministros de
cada Estado miembro) y reunión semanal.
Pide que el Presidente de la Comisión Europea
se elija más democráticamente, en función
de las mayorías emanadas de cada elección
al Parlamento Europeo.
Conclusión
Tras varios años de un exitoso
proceso de integración, hay conciencia
en Europa de que es tiempo de cuajar no
en un super–Estado (avasallador e
imperialista de mala recordación),
pero sí en un flexible Estado Federal.
En el nuevo tablero geopolítico del
mundo y frente a grandes bloques que se
están configurando, él podrá
garantizar a Europa una audiencia más
respetuosa, una acción más
eficaz, un mayor peso en las decisiones
del mundo
11 junio 2001 |