La licuadora del "Eje del Mal"
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La amenaza nuclear de Corea del Norte, tras el relativo éxito de sus recientes pruebas, ha recibido un rechazo unánime por el resto de la Noosfera. Se han disparado las alarmas no sólo de sus vecinos más próximos (Corea del Sur, Japón, China), sino también de Estados Unidos (a pesar de lo protegido que se sienta bajo su paraguas antimisiles) y del resto del mundo. La humanidad se percibe, de nuevo, apresada en medio de una "guerra fría", que puede llegar a calentarse con altas temperaturas de uranio desde cualquier parte del globo.

El mal denominado "Eje del Mal"

El 29 de enero de 2002, el presidente George W. Bush, en su discurso sobre el estado de la Unión, utilizó la expresión para denunciar la amenaza mundial que significaban entonces Irak, Irán y Corea del Sur. Utilizó una expresión que tiene algún sentido en el campo filosófico y religioso, pero ninguno en geopolítica. En geometría, "eje" es una recta alrededor de la cual gira una línea o una superficie para engendrar un sólido. Es un elemento que se constituye en principio generador de mayor volumen. En este caso, el Mal centrifugado y esparcido por la superficie del planeta. En sus labios, el señalamiento era prepotente e intimidatorio, al definir como "amo del mundo" por dónde pasan las fronteras diplomáticas del Mal. Y hoy se aprecia que el juicio de los "halcones" norteamericanos era equivocado. Empezaron por Irak, que era el menos peligroso, pues no tenía las armas de destrucción masiva que se le achacaron. Y no dieron importancia, -dada su pobreza y subdesarrollo como país- a Corea del Sur, que resultó ahora el 'gallo peleón'.

 

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La hermana pobre y la hermana rica

La nación coreana, actualmente de 70 millones, que ocupa toda la península de su mismo nombre, poseía hace 50 años la más alta homogeneidad entre los pueblos de la tierra. Misma lengua, religión, etnia, cultura, tradiciones, luchas por liberar su península de conquistadores de turno. A partir de 1948, quedó dividida en dos Estados disímiles y duramente enfrentados, separados por el famoso paralelo 38. La hermana del Norte, a la que le ha tocado vivir medio siglo bajo un sistema comunista, rígido y totalitario, de partido único (bajo la férula del dictador Kim Il Sung desde 1953 hasta 1994 cuando muere y luégo la de su hijo el actual Kim Jong Il) no ha resultado favorecida. El contraste es enorme en comparación con su hermana del Sur, en sistema democrático y con buen nivel de vida. Algo parecido a lo que ocurrió por 41 años con la suerte de Alemania popular o comunista (al oriente) y Alemania federal democrática (al occidente) hasta su reunificación en 1989. El sistema de partido único -inicialmente con mucha mística, disciplina y movilización- prometíe un paraíso igualitario. Pero mientras construye un aparato bélico impresionante (exagerado ejército, misiles de largo alcance, armas nucleares, carrera espacial), descuida la alimentación y vivienda de su gente, la producción industrial de bienes de consumo, las facilidades y estímulos para su población también muy trabajadora y empresarial.

Los desvaríos del "juche"

"Juche" es un vocablo coreano de dos caracteres, que significa el sistema político socialista, de fuerte cerradura, autosuficiente y de poder concentrado, que define la filosofía (que es casi una religión) de la dinastía Kim Il, impuesta en Corea del Norte desde hace 53 años. Filosofía política que desde la plataforma de un país pobre amenaza con misiles y ojivas nucleares a las grandes potencias. Asume que puede chantajear impunemente para sobrevivir y hacerse respetar, pues a ningún poder militar le interesa ocupar un país pobre. Y sigue los pasos exitosos de Pakistán, que detonó el primer artefacto nuclear en 1998, aguantó tres años de sanciones, es el primer país islámico con armamento nuclear reconocido y es hoy importante aliado de Estados Unidos (fuera de la OTAN). Irán se ha hecho ahora a un lado. Observa cómo reaccionará el mundo ante la bravuconada de Corea del Norte. Y haciendo cola, miran de reojo y calculan posibles riesgos, otros países como Egipto, Siria, y quizás también la Venezuela socialista de Chávez.

Moraleja
En política, sería preferible alimentarnos con un socialismo de "arroz" chino y no con un socialismo de "juche" coreano.

30 octubre 2006