¿El Vietnam de Obama?
Análisis & Opinión > Asia & África > Afganistán > ¿El Vietnam de Obama?
Logo Enrique Neira

 

 

     

Afganistán, con sus prominentes y áridas montañas, fue desde muy antiguo paso obligado de las caravanas de seda como lo es hoy del opio y de un gran contrabando de bienes consumibles. Con sus 32 millones de habitantes está encajonado entre cuatro gigantes: la antigua Unión Soviética, China, India e Irán. Objeto de apetencia para las potencias de turno y los poderes regionales, solamente logró ser sometido a la fuerza por los mongoles, bajo la férula legendaria de Gengis Khan (siglo XIII). Afganistán es una inaccesible tierra que por tres siglos ha sido yunque desgastador de imperios y fuerzas ocupantes. En ella encallaron impotentes el Imperio Británico en el siglo XIX y la Unión Soviética el siglo pasado (años 1979–1989). Hoy en día es escenario de un conflicto armado agravado y atizado por las oscuras fuerzas de Al Qaeda y los talibanes, que personifican el lado negro del Islam. En la coyuntura actual, Obama el nuevo presidente de Estados Unidos ha focalizando su atención en Afganistán e instó a la OTAN a asumir allí una tarea de largo aliento.

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

Los talibanes fusileros
En marzo del 2001, el mundo entero se conmovió y enfureció frente al fusilamiento, decretado por el régimen talibán de Afganistán, de dos gigantescas estatuas de Buda, en Baniyán, a 125 kms. de Kabul la capital. Las estatuas se encontraban en grandes nichos en las montañas, talladas en piedra arenisca, y formaban parte de un complejo de capillas y santuarios budistas excavados en las rocas, en los siglos III y IV de nuestra era, antes del Islam.
Los talibanes fueron estudiantes de las escuelas islámicas, dirigidos por mullahs casi analfabetas. Tuvieron su desarrollo en Pakistán, tras la división de la India (1947) y allí conformaron un partido político. Se adueñaron de un 90% de Afganistán en 1996. Y dieron muestras de no tener una concepción de Estado–nación, de ignorar la historia de su país y de manejar un conocimiento del Islam sumario, casi primitivo. Con razón se los ha tildado de oscurantistas, vándalos, extremistas fanáticos y fundamentalistas.
En el 2001, Estados Unidos con ayuda de una coalición internacional derribó en tres meses el régimen talibán e instaló en el poder al presidente Hamid Karsai. Pero esa victoria fue engañosa. El expresidente Bush por atender militarmente la guerra en Irak, desatendió Afganistán, y los talibanes resurgieron. El país no se ha podido estabilizar y el conflicto armado ha sido permanente por la presencia de Al Qaeda y los talibanes en la complicada frontera con Pakistán, donde tienen refugio.

Contendores en segunda vuelta
* Hamid Karzai actual presidente: en los años 80 fue militante contra los soviéticos, en los años 90 simpatizó con los talibanes a quienes luego rechazó. Tras la caída del régimen radical (2001) regresó del exilio en Pakistán, con buenos lazos con EUA y la CIA. Ganó las elecciones de 2004; su período terminó este mayo; se presentó para ser reelegido en las elecciones del pasado agosto. Pero aunque ganador, fue tal el cúmulo de acusaciones de fraude y corrupción, que tuvo que aceptar ir a segunda vuelta el próximo 11 de noviembre.
*Abdullah Abdullah líder de la oposición: fue ministro de Relaciones exteriores de Karzai entre 2001 y 2006. Tiene 49 años, es médico. Es partidario de aumentar las tropas extranjeras, pero sostiene que la seguridad no depende de ello sino de eliminar la corrupción. No acepta formar un gobierno de unidad nacional con Karsai.

Obama se implica
El nuevo presidente Obama, tan parco y mesurado en asuntos bélicos de otras regiones, y con el pesado rótulo de Nobel de Paz, ha manifestado que se implicará a fondo en un escenario crítico y crucial para las democracias occcidentales como es el de Afganistán-Pakistán. Para Obama, un objetivo estratégico de EUA sigue siendo la derrota de Al Qaeda y los talibanes. Y en eso no difiere de su antecesor. Pero quiere pragmatismo y resultados concretos. Obama -menos unidimensional que Bush- cree sin embargo que la solución no es exclusivamente militar (aunque está enviando nuevos 14.000 soldados profesionales con la mira puesta en que entrenen y capaciten las FF.AA. afganas para que ellas controlen el país). Enfatiza la necesidad de otorgar mayor papel a la reconstrucción civil, supuesto un gobierno afgano más honesto y eficiente que el actual. Promete más ayuda económica. Busca algún tipo de reconciliación de la población. Y sugiere la colaboración indispensable de los vecinos Irán e India. No puede caer -para salir del atolladero- en el grave error de cálculo de su predecesor el presidente Lindon B. Johnson que sacrificó sus buenos programass domésticos por atender una guerra prolongada por 16 años (1959-1975), enviando más y más tropas, que resultó costosísima en recursos y vidas. Y después fue todo un gigantesco fiasco.

Conclusión Como ha escrito Thomas Friedman del New York Times, si Obama logra encontrar la fórmula para un equilibrio preciso de las tropas que necesita para estabilizar Afganistán sin meter a su país en un nuevo Vietnam, merecería otro Premio Nobel, el de Física.

03 noviembre 2009