Venezuela- Colombia. Una pareja dispareja
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Estos artículos son extractos aactualizados de varias páginas del libro de Enrique Neira Fernández "Venezuela IVª y Vª Repúblicas", edición del Vicerrectorado Académico de la Universidad de Los Andes, Mérida 2006.-

Un mismo destino
Ya en el Programa de gobierno de Hugo Chávez (1998), respecto de Colombia se reafirmaba su importancia como vecino y socio comercial, así como se establecía el papel que Venezuela ha jugado “para la búsqueda de una salida negociada al terrible conflicto que padece la hermana república desde hace varias décadas y respalda la ‘diplomacia para la paz’ que se impulsa en Colombia.

Liberadas por la misma espada y genio de Simón Bolívar, partícipes por muchos años del mismo sueño bolivariano de la Gran Colombia, las dos Repúblicas son casi hermanas gemelas o mellizas (‘morochas’), unidas por lazos, avatares y retos socio-económicos y políticos. Todo lo que ocurre a una de ellas afecta a la otra, para bien o para mal. Un golpe allá repercute en patada acá; un resfriado en el Palacio de Miraflores produce un estornudo en el Palacio de Nariño. Sus destinos están muy ligados, a pesar de las diferencias que se han acentuado con el correr del tiempo y los contrastes notables de idiosincrasia.

 

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Siempre ha habido, en 200 años de historia, acuerdos y desacuerdos sobre muchos puntos y temas de acercamiento o fricción entre ambos países y sus respectivos gobiernos: fronteras; plataforma submarina; inmigración ilegal e indocumentados colombianos en Venezuela; persecuciones en caliente e incursiones de fuerza militar de un territorio en otro por tierra, mar o aire; contrabando de gasolina o de productos y de armas y de implementos químicos para la elaboración de coca hacia Colombia; refugio en un país a delincuentes reclamados por la justicia del otro país; conatos de carrera armamentista; desborde de la lucha de los grupos armados delictivos y subversivos contra las autoridades legítimas colombianas; diferencias en posiciones de diplomacia internacional con terceros países o movimientos políticos; competencia a veces dura en asuntos de integración económica del Grupo Andino, Mercosur y Unión Suramericana de Naciones.

Pero una larga tradición entre los dos países hermanos ha llevado a buscar siempre la solución pacífica y diplomática a los conflictos, sin dejar que ellos desborden las buenas relaciones. Se han venido creando, de común acuerdo, instituciones y mecanismos que -además de las Cancillerías- ayuden a éste propósito binacional. “Hoy ya no queremos hablar más del sueño de Bolívar. Ahora Colombia y Venezuela queremos hacerlo realidad” (César Gaviria).
Para ello, en años anteriores se concretaron varias iniciativas:
1) interés común es “desgolfizar” las relaciones buscando no una relación “suma cero” sino una agenda integral que permita una negociación y concertación “suma variable” sobre puntos de interés común y de cooperación.
2) Se creó en Caracas en 1989 la COPAF (Comisión Presidencial de Asuntos Fronterizos), que ha tenido cerca de 30 reuniones.
3) Se oficializó desde 1990 la CONEG (Comisión Negociadora de grandes temas puntuales, como Emigraciones y Hoyas hidrográficas).
4) Se activó desde 1995 un Mecanismo de Vice-cancilleres con una Secretaría Ejecutiva.
5)Se puso a funcionar la COMBIFRON (Comisión Binacional Fronteriza).

6) Se adoptó un Manual de Procedimiento Común, para una acción conjunta y coordinada de solución rápida a eventuales imprevistos en la frontera, con participación de las fuerzas del orden de los dos países.

 

Hacia una agenda compartida

Varios de los mejores estudios binacionales, de factura reciente, se han presentado en cuatro foros binacionales - tenidos en Guajira, San Cristóbal, Caracas y Bogotá- cuyos resultados se han publicado en sendos libros. Todo ello obra del llamado Grupo Académico Binacional de la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad Central de Venezuela.
• Parte muy interesante del primer foro y libro (1999 Colombia-Venezuela: agenda común para el siglo XXI, Bogotá) trata sobre las visiones mutuas de venezolanos y colombianos y las representaciones de las relaciones en la prensa escrita de ambos países, durante la década de los años 90. El resto del primer estudio atiende en 7 capítulos a aspectos clave como Seguridad, Colombia y Venezuela frente al narcotráfico, Desarrollo fronterizo, Migración colombiana a Venezuela en las últimas décadas, Relaciones económicas y comerciales, la Educación como territorio para el encuentro y otros lugares para la cultura en las relaciones de ambos países.

 

Retos comunes

Podríamos afirmar que Colombia y Venezuela, países tan cercanos y a la vez distantes, en estos últimos años se han convertido, cada uno por su lado, en los mejores laboratorios de política en América Latina. Ambos (como el resto de nuestro subcontinente) enfrentan el formidable reto de cómo tener Más y Mejor Democracia con Justicia Social. Es decir, cómo avanzar hacia un sistema político modernizado, más eficiente y efectivo en dar respuesta a las exigencias del bien colectivo. Sistema que, a la vez, sea legítimo en cuanto que la conducción correcta de la polis sea llevada a cabo teniendo en cuenta las necesidades y la voluntad de la población. Todo lo cual debe manifestarse en un positivo nivel de gobernabilidad o aceptación real de los gobernados. Ambos países han venido pasando, en los últimos 45 años, por una serie de “coyunturas” difíciles, que han desembocado casi inevitablemente en verdaderas “crisis”.

Hubo una cordial y amena reunión de los dos Presidentes, Chávez y Uribe, en Cartagena de Indias (9 de noviembre 2004), dentro de una especial coyuntura económica y política, que llevó a pensar que los dos gobiernos impulsarían, más efectivamente y con pragmatismo, las cosas que los unían, poniendo sordina a las que todavía los pudieren distanciar.
Después de un desplome en el comercio binacional, que llegó en 2001, a un intercambio de sólo 600 millones de dólares, y el duro golpe a los negocios binacionales que representó el drástico control por CADIVI del cambio de moneda (que ya va para diez años), las cifras indican que el intercambio económico se triplicó en 2005, alcanzado los $ 2.500 millones de dólares. Y para el 2008 llegó a los $ 8.000. Pero ya el presideente Chávez, en su reacción visceral contra el acuerdo Colombia-Estados Unidos que afianza y amplía el Plan Colombia (vigente desde hace 10 años), pemitiendo a Estados Unidos el uso de algunas bases colombianas ha prometido desmontar el comercio binacional hasta 0. Siendo así que con realismo y habría ventajas mutuas para los dos gobiernos en el campo energético y agroalimentario. Está en consstrucción el gasoducto desde Venezuela pasando por la Guajira hasta Panamá, que podría prolongarse por Centroamérica. La apertura del tapón del Darién que permitiría continuidad para una importante arteria vial Panamericana. Colombia ampliaría su oleoducto a Buenaventura, puerto de exportación para el Pacífico, poniéndolo a disposición de Venezuela para sus proyectados grandes envíos a China y Oriente.

 

Proyecciones opuestamente disparadas

• Hay quienes subrayan los parecidos de perfil y afinidades de Chávez Frías y Uribe Vélez como líderes de sus respectivos países. Ambos son descomplicados, sencillos en su lenguaje directo y acceso cálido al pueblo, hábiles comunicadores mediáticos, incansables trabajadores, les gusta la autoridad; son frenteros y populares; como instrumento efectivo de gobernabilidad utilizan la radio y la tv acompañados por miembros de su gabinete y funcionarios (el uno los ‘Alós presidente’ los domingos y el otro los Consejos comunales los sábados por todo el país). A ambos les quema una visión del país y contagian con mística a sus colaboradores y ciudadanos para un logro efectivo de las metas nacionales que se han propuesto y en las que cada uno cree a pies juntillas. Esto quizás explica que en todas las reuniones públicas y privadas que han tenido, a ambos se los ve distendidos, cordiales, amistosos, cómodos en el dialogo o la discusión, y aun dicharacheros e inclinados al comentario picante y oportuno. No se puede negar que ambos son líderes en su país y muy populares para amplios sectores de su nación.

• Sin embargo, el ideario que anima a cada uno y el movimiento político que encarna difieren mucho en contenidos y formas. Y las diferencias que ya se advertían desde 2002, han llegado a pronunciarse más y a convertirse en problemas enfrentados de Estado lo que no debería ser sino opciones coyunturales más adaptadas a las condiciones de cada país. Ambos, por un acompañamiento mayoritario del electorado, han obtenido la reelección inmediata para otro período presidencial a partir del 2007 (Chávez por otros seis años y Uribe por otros 4 años). Nos preguntamos: ¿las diversas rutas y direcciones que ambos han asumido e iniciado en su recorrido, pueden llegar a dispararse hasta dimensiones agigantadas, difíciles hoy de medir y de conciliar mañana?
Se vislumbran las siguientes.

1) Divergentes relaciones con Estados Unidos

Estados Unidos, desde hace mucho tiempo, ha llegado a ocupar un lugar central en las relaciones de Venezuela y Colombia con el mundo. Su influencia está presente en todos los aspectos de la vida de ambos países. Pero ni Venezuela con su petróleo y mucho menos Colombia, poseen una importancia significativa para Estados Unidos.

COLOMBIA desde comienzos del siglo XX ha practicado una política exterior pragmática, de subordinación y alianza incondicional con EUA. Política que fue formulada por el presidente Marco Fidel Suárez (1918-1922) como la doctrina del "respice polum", mira hacia la “Estrella Polar”. Dicha política fue complementada desde el gobierno de Lleras Restrepo (1966-1970) con la doctrina del “respice similia” o “mira a tus semejantes”, con miras a diversificar relaciones, comenzando por los vecinos de América Latina y prosiguiendo con Europa y Asia.. Desde la Guerra Mundial, Colombia ha sido una buena aliada de Estados Unidos, con algunas inflexiones, como fue el período de Samper (1994-1998) cuando su gobierno fue descertificado (marzo 1996) en su lucha contra el narcotráfico. Con las dos últimas administraciones colombianas, la una con un gobierno del partido Demócrata (Clinton) y la otra con un gobernante Republicano (Bush), las buenas relaciones han sido privilegiadas, más estrechas y aun amistosas. El Plan Colombia, en su lucha contra el narcotráfico y el terrorismo subversivo, ha sido apoyado por EUA con buena ayuda militar y económica. Asimismo la actual política de “seguridad democrática” del gobierno Uribe. Y se mantienen desde 1991 ciertas preferencias a las exportaciones colombianas por el ‘Andean Trade Preference Act” (ATPA), mientras se llega a una firma del Tratado binacional de Libre Comercio (TLC).. Estados Unidos considera actualmente a Colombia como una de sus más confiables aliados y ficha importante en el actual tablero latinoamericano.

VENEZUELA, que traía de atrás una tradición parecida de colaboración y sometimiento a los EUA, como vimos, inició un viraje fuerte bajo el gobierno del presidente Chávez. Tiene a su favor la producción petrolera, que abastece en un 17% la demanda norteamericana y que con sus altos precios le permite al régimen comprar apoyo de muchos países de América Latina y el Caribe. Su estilo, franco y en ocasiones desobligante, es de abierta confrontación con Estados Unidos y sus políticas mundiales y continentales.

 

2) Divergente integración regional

COLOMBIA viene funcionando dentro del marco de la Iniciativa para las Américas, y marcha decididamente hacia formalizar pronto su plena afiliación al TLC o ALCA, Tratado de Libre Comercio en comunidad con Estados Unidos, Canadá, México y Chile. Asume todos sus actuales y futuros compromisos con la Unión Andina, el Mercosur y la Unión Suramericana de Naciones, pero no le seduce la propuesta del presidente Chávez de la ALBA. Atiende a ampliar sus relaciones comerciales con Europa y Asia. Pero es evidente que su órbita económica y política girará cada día más alrededor del Norte que del Sur.
VENEZUELA, en cambio, viene acelerando sus convenios energéticos, alianzas económicas y alineaciones políticas con bloques del Sur, Asia y África, y lo más distante posible con Norteamérica.

 

3) Diferente inserción en la globalización

COLOMBIA, como país de desarrollo limitado, aprecia lo que de positivo e inevitable tiene la Globalización en los aspectos comunicativos, tecnológicos y culturales. Se resiente de los efectos negativos de injusticia social internacional y en el interior mismo del país. Pero los achaca a la inequidad del Mercado y no a la realidad misma de la Mundialización. Por ello, su perspectiva es menos crítica y más abierta frente a la Globalización, que la de VENEZUELA. Así lo deja ver el Proyecto de Colombia para los próximos años, elaborado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y puesto en ejecución por el presidente Uribe. Desde otro lado, se advierte por algunos analistas el grave riesgo que asume Venezuela al querer librar sola la gigantesca batalla contra el narcotráfico, tras el rompimiento de sus convenios con la DEA americana y subsiguiente ‘descertificación´ (aunque sin penalización) que hizo EUA de Venezuela:

"La narcoguerrilla colombiana, presionada por los efectos del Plan Colombia, muda a Venezuela parte de sus operaciones de narcotráfico y de distribución y blanqueo de dinero. De ese modo, la tolerancia, ineficiencia, corrupción o complicidad de las autoridades venezolanas, bajo la excusa de la amenaza golpista y de sus obsesiones antiimperialistas, le abre las puertas del país al más siniestro de los imperios globales: el del narcotráfico".
(M.H. Otero 1º octubre 2005)

 

4) Diferente modelo socio-económico y político

Para la opinión pública nacional e internacional, en este momento, es clara la discrepancia de los modelos que están adoptando los gobiernos de Colombia y Venezuela para el mejor desarrollo económico, social y político al que tienen derecho sus naciones. En COLOMBIA, se ha superado claramente el antiguo dilema: o Capitalismo salvaje (por un lado) o Social comunismo (por el otro). Su acontecer económico-político viene discurriendo desde la Constitución de 1991, a través de cuatro gobiernos republicanos y democráticos, por el cauce de un centrismo modernizador, con matices de derecha (cierto neoliberalismo y seguridad democrática con autoridad, exigidos por el asedio fuerte de una guerrilla de inspiración marxista, confabulada con el narcotráfico y el terrorismo). Su consigna ha sido y es: “Tanto Mercado cuanto sea posible y tanto Estado como sea necesario”. VENEZUELA, con su nuevo régimen, al amparo de la Constitución de 1999 y las reformas con la nueva Ley Habilitante, viene acelerando el paso y los actos de gobierno hacia un “socialismo siglo XXI” de corte estatista e inspiración cubana, no bien definido todavía, y que no se ve claro cómo vaya a superar las contradicciones del “socialismo real” que fracasó desde 1989 en tantos países y del que no queda como supérstite sino el modelo castro-comunista de Cuba.

 

5) Diferente presunción de liderazgo internacional

El líder, como ´aquel que tiene por tarea conducir a su pueblo de donde está a donde debe estar´ (H. Kissinger) o ‘el comadrón que vigila el parto de un pueblo en camino; quien acelera, congela o degrada los procesos sociales“(F. Herrera Luque), es alguien bien dotado, de una gran visión hacia dónde lleva y de una gran energía para conducir hacia allá. En COLOMBIA se comenta como algo excepcional, el favoritismo permanente en las encuestas nacionales registrado a favor del presidente Uribe ya entrado en su octavo año de gobierno, que sigue rondando el 70% en todos los estratos sociales y regiones que conforman el país. Colombia, por más de un siglo, ha preferido deliberadamente tener en asuntos internacionales una posición de “low profile” (perfil bajo). Ello, debido no sólo a su condición de país muy dependiente, sino también para economizarse los altos costos y riesgos que suele conllevar una posición de liderazgo continental. Sus modelos han sido las discretas posiciones internacionales de Suiza, Suecia y Canadá, que no arriesgan mucho y casi nunca pierden en el concierto mundial.
En VENEZUELA es claro, único e irrepetible el liderazgo que viene ejerciendo el presidente Chávez Frías. Ha logrado imponer ya una conducción hegemónica no sólo en el interior del país, con la conciencia de “hombre providencial”, sino que alimenta el sueño de convertirse en el “guión” que encabeza la bandada de los pueblos pobres, explotados, tercermundistas, con significativas referencias a Bolívar, San Martín y Sandino. Tiene conciencia viva de su misión como relevo de Fidel Castro en Latinoamérica y el Caribe, poniendo a su servicio una gran estamina, su verbo inflamado, sus viajes, y los inagotables recursos energéticos de Venezuela.