| Siempre
ha habido, en 200 años de historia,
acuerdos y desacuerdos sobre muchos puntos
y temas de acercamiento o fricción
entre ambos países y sus respectivos
gobiernos: fronteras; plataforma submarina;
inmigración ilegal e indocumentados
colombianos en Venezuela; persecuciones
en caliente e incursiones de fuerza militar
de un territorio en otro por tierra, mar
o aire; contrabando de gasolina o de productos
y de armas y de implementos químicos
para la elaboración de coca hacia
Colombia; refugio en un país a delincuentes
reclamados por la justicia del otro país;
conatos de carrera armamentista; desborde
de la lucha de los grupos armados delictivos
y subversivos contra las autoridades legítimas
colombianas; diferencias en posiciones de
diplomacia internacional con terceros países
o movimientos políticos; competencia
a veces dura en asuntos de integración
económica del Grupo Andino, Mercosur
y Unión Suramericana de Naciones.
Pero
una larga tradición entre los dos
países hermanos ha llevado a buscar
siempre la solución pacífica
y diplomática a los conflictos, sin
dejar que ellos desborden las buenas relaciones.
Se han venido creando, de común acuerdo,
instituciones y mecanismos que -además
de las Cancillerías- ayuden a éste
propósito binacional. “Hoy
ya no queremos hablar más del sueño
de Bolívar. Ahora Colombia y Venezuela
queremos hacerlo realidad” (César
Gaviria).
Para ello, en años anteriores se
concretaron varias iniciativas:
1) interés común es “desgolfizar”
las relaciones buscando no una relación
“suma cero” sino una agenda
integral que permita una negociación
y concertación “suma variable”
sobre puntos de interés común
y de cooperación.
2) Se creó en Caracas en 1989 la
COPAF (Comisión Presidencial de Asuntos
Fronterizos), que ha tenido cerca de 30
reuniones.
3) Se oficializó desde 1990 la CONEG
(Comisión Negociadora de grandes
temas puntuales, como Emigraciones y Hoyas
hidrográficas).
4) Se activó desde 1995 un Mecanismo
de Vice-cancilleres con una Secretaría
Ejecutiva.
5)Se puso a funcionar la COMBIFRON (Comisión
Binacional Fronteriza).
6) Se adoptó un Manual de Procedimiento
Común, para una acción conjunta
y coordinada de solución rápida
a eventuales imprevistos en la frontera,
con participación de las fuerzas
del orden de los dos países.
Hacia
una agenda compartida
Varios
de los mejores estudios binacionales, de
factura reciente, se han presentado en cuatro
foros binacionales - tenidos en Guajira,
San Cristóbal, Caracas y Bogotá-
cuyos resultados se han publicado en sendos
libros. Todo ello obra del llamado Grupo
Académico Binacional de la Universidad
Nacional de Colombia y la Universidad Central
de Venezuela.
• Parte muy interesante del primer
foro y libro (1999 Colombia-Venezuela: agenda
común para el siglo XXI, Bogotá)
trata sobre las visiones mutuas de venezolanos
y colombianos y las representaciones de
las relaciones en la prensa escrita de ambos
países, durante la década
de los años 90. El resto del primer
estudio atiende en 7 capítulos a
aspectos clave como Seguridad, Colombia
y Venezuela frente al narcotráfico,
Desarrollo fronterizo, Migración
colombiana a Venezuela en las últimas
décadas, Relaciones económicas
y comerciales, la Educación como
territorio para el encuentro y otros lugares
para la cultura en las relaciones de ambos
países.
Retos
comunes
Podríamos
afirmar que Colombia y Venezuela, países
tan cercanos y a la vez distantes, en estos
últimos años se han convertido,
cada uno por su lado, en los mejores laboratorios
de política en América Latina.
Ambos (como el resto de nuestro subcontinente)
enfrentan el formidable reto de cómo
tener Más y Mejor Democracia con
Justicia Social. Es decir, cómo avanzar
hacia un sistema político modernizado,
más eficiente y efectivo en dar respuesta
a las exigencias del bien colectivo. Sistema
que, a la vez, sea legítimo en cuanto
que la conducción correcta de la
polis sea llevada a cabo teniendo en cuenta
las necesidades y la voluntad de la población.
Todo lo cual debe manifestarse en un positivo
nivel de gobernabilidad o aceptación
real de los gobernados. Ambos países
han venido pasando, en los últimos
45 años, por una serie de “coyunturas”
difíciles, que han desembocado casi
inevitablemente en verdaderas “crisis”.
Hubo
una cordial y amena reunión de los
dos Presidentes, Chávez y Uribe,
en Cartagena de Indias (9 de noviembre 2004),
dentro de una especial coyuntura económica
y política, que llevó a pensar
que los dos gobiernos impulsarían,
más efectivamente y con pragmatismo,
las cosas que los unían, poniendo
sordina a las que todavía los pudieren
distanciar.
Después de un desplome en el comercio
binacional, que llegó en 2001, a
un intercambio de sólo 600 millones
de dólares, y el duro golpe a los
negocios binacionales que representó
el drástico control por CADIVI del
cambio de moneda (que ya va para diez años),
las cifras indican que el intercambio económico
se triplicó en 2005, alcanzado los
$ 2.500 millones de dólares. Y para
el 2008 llegó a los $ 8.000. Pero
ya el presideente Chávez, en su reacción
visceral contra el acuerdo Colombia-Estados
Unidos que afianza y amplía el Plan
Colombia (vigente desde hace 10 años),
pemitiendo a Estados Unidos el uso de algunas
bases colombianas ha prometido desmontar
el comercio binacional hasta 0. Siendo así
que con realismo y habría ventajas
mutuas para los dos gobiernos en el campo
energético y agroalimentario. Está
en consstrucción el gasoducto desde
Venezuela pasando por la Guajira hasta Panamá,
que podría prolongarse por Centroamérica.
La apertura del tapón del Darién
que permitiría continuidad para una
importante arteria vial Panamericana. Colombia
ampliaría su oleoducto a Buenaventura,
puerto de exportación para el Pacífico,
poniéndolo a disposición de
Venezuela para sus proyectados grandes envíos
a China y Oriente.
Proyecciones opuestamente disparadas
• Hay quienes subrayan los parecidos
de perfil y afinidades de Chávez
Frías y Uribe Vélez como líderes
de sus respectivos países. Ambos
son descomplicados, sencillos en su lenguaje
directo y acceso cálido al pueblo,
hábiles comunicadores mediáticos,
incansables trabajadores, les gusta la autoridad;
son frenteros y populares; como instrumento
efectivo de gobernabilidad utilizan la radio
y la tv acompañados por miembros
de su gabinete y funcionarios (el uno los
‘Alós presidente’ los
domingos y el otro los Consejos comunales
los sábados por todo el país).
A ambos les quema una visión del
país y contagian con mística
a sus colaboradores y ciudadanos para un
logro efectivo de las metas nacionales que
se han propuesto y en las que cada uno cree
a pies juntillas. Esto quizás explica
que en todas las reuniones públicas
y privadas que han tenido, a ambos se los
ve distendidos, cordiales, amistosos, cómodos
en el dialogo o la discusión, y aun
dicharacheros e inclinados al comentario
picante y oportuno. No se puede negar que
ambos son líderes en su país
y muy populares para amplios sectores de
su nación.
•
Sin embargo, el ideario que anima a cada
uno y el movimiento político que
encarna difieren mucho en contenidos y formas.
Y las diferencias que ya se advertían
desde 2002, han llegado a pronunciarse más
y a convertirse en problemas enfrentados
de Estado lo que no debería ser sino
opciones coyunturales más adaptadas
a las condiciones de cada país. Ambos,
por un acompañamiento mayoritario
del electorado, han obtenido la reelección
inmediata para otro período presidencial
a partir del 2007 (Chávez por otros
seis años y Uribe por otros 4 años).
Nos preguntamos: ¿las diversas rutas
y direcciones que ambos han asumido e iniciado
en su recorrido, pueden llegar a dispararse
hasta dimensiones agigantadas, difíciles
hoy de medir y de conciliar mañana?
Se vislumbran las siguientes.
1)
Divergentes relaciones con Estados Unidos
Estados
Unidos, desde hace mucho tiempo, ha llegado
a ocupar un lugar central en las relaciones
de Venezuela y Colombia con el mundo. Su
influencia está presente en todos
los aspectos de la vida de ambos países.
Pero ni Venezuela con su petróleo
y mucho menos Colombia, poseen una importancia
significativa para Estados Unidos.
COLOMBIA
desde comienzos del siglo XX ha practicado
una política exterior pragmática,
de subordinación y alianza incondicional
con EUA. Política que fue formulada
por el presidente Marco Fidel Suárez
(1918-1922) como la doctrina del "respice
polum", mira hacia la “Estrella
Polar”. Dicha política fue
complementada desde el gobierno de Lleras
Restrepo (1966-1970) con la doctrina del
“respice similia” o “mira
a tus semejantes”, con miras a diversificar
relaciones, comenzando por los vecinos de
América Latina y prosiguiendo con
Europa y Asia.. Desde la Guerra Mundial,
Colombia ha sido una buena aliada de Estados
Unidos, con algunas inflexiones, como fue
el período de Samper (1994-1998)
cuando su gobierno fue descertificado (marzo
1996) en su lucha contra el narcotráfico.
Con las dos últimas administraciones
colombianas, la una con un gobierno del
partido Demócrata (Clinton) y la
otra con un gobernante Republicano (Bush),
las buenas relaciones han sido privilegiadas,
más estrechas y aun amistosas. El
Plan Colombia, en su lucha contra el narcotráfico
y el terrorismo subversivo, ha sido apoyado
por EUA con buena ayuda militar y económica.
Asimismo la actual política de “seguridad
democrática” del gobierno Uribe.
Y se mantienen desde 1991 ciertas preferencias
a las exportaciones colombianas por el ‘Andean
Trade Preference Act” (ATPA), mientras
se llega a una firma del Tratado binacional
de Libre Comercio (TLC).. Estados Unidos
considera actualmente a Colombia como una
de sus más confiables aliados y ficha
importante en el actual tablero latinoamericano.
VENEZUELA,
que traía de atrás una tradición
parecida de colaboración y sometimiento
a los EUA, como vimos, inició un
viraje fuerte bajo el gobierno del presidente
Chávez. Tiene a su favor la producción
petrolera, que abastece en un 17% la demanda
norteamericana y que con sus altos precios
le permite al régimen comprar apoyo
de muchos países de América
Latina y el Caribe. Su estilo, franco y
en ocasiones desobligante, es de abierta
confrontación con Estados Unidos
y sus políticas mundiales y continentales.
2)
Divergente integración regional
COLOMBIA
viene funcionando dentro del marco de la
Iniciativa para las Américas, y marcha
decididamente hacia formalizar pronto su
plena afiliación al TLC o ALCA, Tratado
de Libre Comercio en comunidad con Estados
Unidos, Canadá, México y Chile.
Asume todos sus actuales y futuros compromisos
con la Unión Andina, el Mercosur
y la Unión Suramericana de Naciones,
pero no le seduce la propuesta del presidente
Chávez de la ALBA. Atiende a ampliar
sus relaciones comerciales con Europa y
Asia. Pero es evidente que su órbita
económica y política girará
cada día más alrededor del
Norte que del Sur.
VENEZUELA, en cambio, viene acelerando sus
convenios energéticos, alianzas económicas
y alineaciones políticas con bloques
del Sur, Asia y África, y lo más
distante posible con Norteamérica.
3) Diferente inserción en la
globalización
COLOMBIA,
como país de desarrollo limitado,
aprecia lo que de positivo e inevitable
tiene la Globalización en los aspectos
comunicativos, tecnológicos y culturales.
Se resiente de los efectos negativos de
injusticia social internacional y en el
interior mismo del país. Pero los
achaca a la inequidad del Mercado y no a
la realidad misma de la Mundialización.
Por ello, su perspectiva es menos crítica
y más abierta frente a la Globalización,
que la de VENEZUELA. Así lo deja
ver el Proyecto de Colombia para los próximos
años, elaborado por el Departamento
Nacional de Planeación (DNP) y puesto
en ejecución por el presidente Uribe.
Desde otro lado, se advierte por algunos
analistas el grave riesgo que asume Venezuela
al querer librar sola la gigantesca batalla
contra el narcotráfico, tras el rompimiento
de sus convenios con la DEA americana y
subsiguiente ‘descertificación´
(aunque sin penalización) que hizo
EUA de Venezuela:
"La
narcoguerrilla colombiana, presionada
por los efectos del Plan Colombia, muda
a Venezuela parte de sus operaciones de
narcotráfico y de distribución
y blanqueo de dinero. De ese modo, la
tolerancia, ineficiencia, corrupción
o complicidad de las autoridades venezolanas,
bajo la excusa de la amenaza golpista
y de sus obsesiones antiimperialistas,
le abre las puertas del país al
más siniestro de los imperios globales:
el del narcotráfico".
(M.H. Otero 1º octubre 2005)
4)
Diferente modelo socio-económico
y político
Para
la opinión pública nacional
e internacional, en este momento, es clara
la discrepancia de los modelos que están
adoptando los gobiernos de Colombia y Venezuela
para el mejor desarrollo económico,
social y político al que tienen derecho
sus naciones. En COLOMBIA, se ha superado
claramente el antiguo dilema: o Capitalismo
salvaje (por un lado) o Social comunismo
(por el otro). Su acontecer económico-político
viene discurriendo desde la Constitución
de 1991, a través de cuatro gobiernos
republicanos y democráticos, por
el cauce de un centrismo modernizador, con
matices de derecha (cierto neoliberalismo
y seguridad democrática con autoridad,
exigidos por el asedio fuerte de una guerrilla
de inspiración marxista, confabulada
con el narcotráfico y el terrorismo).
Su consigna ha sido y es: “Tanto Mercado
cuanto sea posible y tanto Estado como sea
necesario”. VENEZUELA, con su nuevo
régimen, al amparo de la Constitución
de 1999 y las reformas con la nueva Ley
Habilitante, viene acelerando el paso y
los actos de gobierno hacia un “socialismo
siglo XXI” de corte estatista e inspiración
cubana, no bien definido todavía,
y que no se ve claro cómo vaya a
superar las contradicciones del “socialismo
real” que fracasó desde 1989
en tantos países y del que no queda
como supérstite sino el modelo castro-comunista
de Cuba.
5)
Diferente presunción de liderazgo
internacional
El
líder, como ´aquel que tiene
por tarea conducir a su pueblo de donde
está a donde debe estar´ (H.
Kissinger) o ‘el comadrón que
vigila el parto de un pueblo en camino;
quien acelera, congela o degrada los procesos
sociales“(F. Herrera Luque), es alguien
bien dotado, de una gran visión hacia
dónde lleva y de una gran energía
para conducir hacia allá. En COLOMBIA
se comenta como algo excepcional, el favoritismo
permanente en las encuestas nacionales registrado
a favor del presidente Uribe ya entrado
en su octavo año de gobierno, que
sigue rondando el 70% en todos los estratos
sociales y regiones que conforman el país.
Colombia, por más de un siglo, ha
preferido deliberadamente tener en asuntos
internacionales una posición de “low
profile” (perfil bajo). Ello, debido
no sólo a su condición de
país muy dependiente, sino también
para economizarse los altos costos y riesgos
que suele conllevar una posición
de liderazgo continental. Sus modelos han
sido las discretas posiciones internacionales
de Suiza, Suecia y Canadá, que no
arriesgan mucho y casi nunca pierden en
el concierto mundial.
En VENEZUELA es claro, único e irrepetible
el liderazgo que viene ejerciendo el presidente
Chávez Frías. Ha logrado imponer
ya una conducción hegemónica
no sólo en el interior del país,
con la conciencia de “hombre providencial”,
sino que alimenta el sueño de convertirse
en el “guión” que encabeza
la bandada de los pueblos pobres, explotados,
tercermundistas, con significativas referencias
a Bolívar, San Martín y Sandino.
Tiene conciencia viva de su misión
como relevo de Fidel Castro en Latinoamérica
y el Caribe, poniendo a su servicio una
gran estamina, su verbo inflamado, sus viajes,
y los inagotables recursos energéticos
de Venezuela. |