Futuro borrascoso
Logo Enrique Neira

 

 

     

Estos artículos son extractos aactualizados de varias páginas del libro de Enrique Neira Fernández "Venezuela IVª y Vª Repúblicas", edición del Vicerrectorado Académico de la Universidad de Los Andes, Mérida 2006.-

• Los materiales fenomenológicos, más los elementos de reflexión que consignamos en páginas anteriores, nos dejan ante un umbral de incertidumbre frente a los acontecimientos que puedan ocurrir en próximos años. Dejamos melancólicamente el ayer y todavía no avanzamos confiadamente hacia el futuro.

A juicio de muchos observadores, estamos ante una olla de presión. “Nadie sabe cuál puede ser la salida a la actual crisis que afronta el país porque todo, en buena parte, depende del imprevisible presidente Hugo Chávez [..] Este es un país muy débil con un Gobierno muy débil, cuya fuerza depende de la debilidad de la sociedad…Yo no le veo salida a la crisis política si no se cambian los poderes públicos”(Ramón Piñango, El Nacional 21 abril 2002). Esta realidad de una sociedad civil débil, cada día más secuestrada por un proyecto ‘revolucionario’ de dominación autocrática que sigue avanzando en zigzags, ha sido bien advertida por uno de los más serios analistas que tiene el país (S.A. Consalvi, El Nacional , 18 mayo 2003):

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

"Frente a un proyecto de dominación autocrática, que avanza de manera sostenida, contra viento y marea, y que va ocupando todas las instancias del Estado, tenemos una sociedad civil endeble y unos partidos que parecen incapaces de superar sus crisis. Tenemos factores de poder que han confundido sus papeles. Frente a un Gobierno todopoderoso, que maneja los recursos del Estado sin escrúpulos de ninguna naturaleza, que actúa sin los controles y los balances de los regímenes democráticos, que cultiva el secreto y avanza en la consolidación de su proyecto, la dispersión de los otros factores nacionales es notable. El Gobierno ‘revolucionario’ utiliza todos los recursos del Estado para secuestrar al propio Estado y para mantener a raya a la sociedad civil".

Realidad venezolana que no puede menos que proyectar hacia delante fantasmas y tormentas. ‘Por ahora’ no se ve una solución próxima a la profunda crisis que está planteada en el país. De todos modos, será enorme el costo de la salida, cualquiera que ella sea. Pero sigue siendo acertada y aplicable a la actual Venezuela la descarnada observación del estadista israelí Abba Eban (25 julio 1955): “Los hombres y las naciones se conducen sabiamente, una vez que ellos y ellas han agotado todas las otras alternativas”.

Planteamos, en las páginas siguientes, cuatro posibles escenarios sobre lo que puede ser el futuro borrascoso de un país en el que se van gestando diferentes opciones de solución, todas condicionadas a un fluctuante devenir de actores internos y externos, de factores nacionales e internacionales, de coyunturas impredecibles. Asomaremos las fortalezas y debilidades de cada escenario, apuntando a su mayor o menor viabilidad en la práctica, desde nuestro actual momento de observación (2010).

1. ¿Endurecimiento del proceso?

La victoria del NO contra el SI en el referéndum revocatorio presidencial del 15 de agosto 2004; el resultado de las elecciones regionales para gobernadores y alcaldes del pasado 31 de octubre 2004, y más todavía para los diputados a la Asamblea Nacional (4 diciembre 2005, con una gigantesca abstención del 76%), dejó pintado de rojo todo el mapa de Venezuela - a excepción de dos islas, la petrolera del Zulia y la parcial de Margarita (Nueva Esparta). Y el referendum a favor de la enmienda constitucional para la reelección indefinida de Chávez, ganado por el régimen el pasado 15 de Febrero 2009, son resultados que propiciarían un endurecimiento del proceso ‘bolivariano’ y ‘revolucionario’ en marcha. Sectores radicales del ‘chavismo’ abogan por una mayor represión, por una mayor hegemonía de la ya existente y una agudización de la acción de los Poderes Legislativo, Judicial, Ciudadano y Electoral a favor del Ejecutivo para que acabe de eliminar los reductos supérstites enemigos y los sobrevivientes de la pasada ‘oligarquía’ que tanto mal hizo a Venezuela. “Avizoro más hegemonía, más sectarismo; y luego, bastante descomposición y desmoralización en la clientela chavista”(Ibsen Matínez, El Nacional, 10 octubre 2004)..

Bien consignaba un editorial de El País (Madrid, 1º mayo 2005) que “Hugo Chávez ha acumulado, a través de sucesivas elecciones o consultas populares, más poder del que hubiera podido soñar. Este dominio sin contrapesos es lo que impulsa la alarmante deriva autoritaria del caudillo populista”.

Y como confirmación de esta línea de radical endurecimiento, viene señalándose con aprehensión justificada, por varios países de la región, la apresurada y costosa carrera armamentista en que se ha embarcado el régimen de Chávez con compras a Rusia (100.000 fusiles modelo AK 103, 10 helicópteros y varios submarinos, 70 tanques, misiles de vario tipo), a España (10 aviones de transporte militar, 8 embarcaciones patrulleras de altura), a Brasil (aviones Super Tucano), a China (3 radares tridimensionales de largo alcance), a Irán (diversos misiles).

Pero como bien advierte un prestigioso académico ( Heinz Sonntag, en la mejor línea de pensamiento de ese gran estratega marxista que fue Antonio Gramsci) las hegemonías son estables sólo cuando hay contrapoderes con los cuales luchar, porque así se mantienen con retos y vivas. Pero cuando la hegemonía toma todas las instituciones y controla todo el poder, éste se petrifica, se atrofia y finalmente colapsa. “Al chavismo puede pasarle como a la URSS, que su hegemonía se petrificó y se rompió al conquistar todas las instituciones”.

El derrumbe del mundo comunista es un acontecimiento histórico muy aleccionador. Por su larga permanencia (70 años); su organización económica, social y militar; su férreo sistema político de Partido Único altamente concientizado y a cuyo control no escapaba ningún factor de la vida nacional, podría pensarse que estaba destinado a perdurar. Y sin embargo colapsó desde dentro, como otros regímenes autoritarios (sobre todo los de corte populista), en los que las bases económicas se desmoronan cuando menos se piensa. Primero suele ser el colapso económico y después el colapso político. “No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”.

Afortunadamente en la década de los 80, no cuajó la trágica admonición que el novelista inglés George Orwell había hecho en su obra titulada 1984, en la que predecía que para dicho año el "Big Brother" habría implantado un dominio totalitario y deshumanizante en todo el globo. Ocurrió todo lo contrario. El totalitarismo comunista y ateo, que parecía inexpugnable desde dentro (dado su control total de la sociedad) e imbatible desde fuera (dado su poderío militar y nuclear), comenzó a tambalear desde 1985 y se derrumbó estrepitosamente en el 89. La gigantesca estatua de Stalin, que presidió por años la plaza central de Tirania, capital de Albania, y uno de los países más estridentemente comunistas, se parecía mucho a la famosa estatua avasalladora de Nabucodonosor, que nos describe el libro del Apocalipsis de Daniel. La gigantesca estatua, a pesar de su cabeza de oro, pecho de plata y muslos de acero, comenzó a caer al desmoronarse su pie de cerámica. Ese pie sobre el que debe apoyarse todo sistema político, que llamamos pueblo o voluntad popular de los obligados a obedecer.

Huracanes de libertad comenzaron a recorrer desde 1989 los países comunistas que giraban alrededor del sistema político soviético. Y se inició una 'revolución de la mente', como la llamó Gorbachov hablando con Juan Pablo II el 1º diciembre de 1990, que produjo acontecimientos en velocidad progresivamente creciente. En 10 años, en Polonia, el sindicato Solidaridad acabó remplazando el régimen comunista. En 10 meses, en Hungría, el Partido Comunista cambió su nombre y sus símbolos y adoptó los de un partido socialista democrático. En 10 semanas, en Alemania, se tumbó el muro de Berlin, se abrió la puerta de Brandeburgo y pudieron circular libremente los ciudadanos de ambas Alemanias, cambiando el régimen. En sólo 10 días, en la antigua Checoeslovaquia, volvió a florecer la "Primavera de Praga", que había sido aplastada en 1968 por los tanques soviéticos. Y en 10 horas, en Rumania, fue fusilado expeditamente el déspota Ceaucescu, bien asentado por años sobre la fuerza de la represiva Securitate.


2. ¿Apelación al cielo?

El clásico Segundo Ensayo de John Locke sobre “La verdadera extensión original y final del Gobierno civil”(Britannica Great Books, London, vol. 35, pages 25-81), sigue constituyendo un breviario confiable para juzgar de la dependencia mutua que existe entre poder político y sociedad civil, así como de las relaciones que debe haber entre los poderes públicos. Es aplicable a una democracia actual. El capítulo 19 y último lo dedica a la Disolución del Gobierno, y allí reflexiona sobre tres posibles alternativas. Hablando de la última, un caso extremo “en el que el mandatario o quien esté a cargo de la administración, decline la vía de someter las graves diferencias al árbitro apropiado que es el cuerpo del pueblo, entonces no queda otro recurso que apelar al Cielo”(the appeal then lies nowhere but to Heaven). Forma eufemística o metafórica que utiliza Locke para dejar la puerta abierta a lo que el sentido común y una larga jurisprudencia reconocen como el “derecho de resistencia civil” a la opresión de los gobernantes, el derecho a la insurrección popular como último recurso ante el despotismo de un gobierno que quebrante grave y continuadamente el contrato constitucional pactado con su pueblo. Expresamente lo reconoce así el artículo 350 de la actual Constitución política de la República Bolivariana de Venezuela:

"El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos".


Este intento de convocar a una desobediencia civil masiva contra el régimen de Chávez, confiscándole así su ‘revolución’, puede parecer bizarro, valiente y patriótico. Pero tiene poco de realismo político y de viabilidad. La enorme debilidad y fragmentación de la sociedad civil actual no permite augurar éxito a un desafío de este tipo en Venezuela. No basta evocar el gesto de independencia de la India frente al colosal imperio británico, bajo la guía de un pequeño hombre casi desnudo (Gandhi) y su victoriosa política de “no-violencia armada”, Ni la gesta de Mandela conquistando para los negros todos sus derechos en Sudáfrica, frente al “apartheid” impuesto por sectores blancos dominantes.

El fracaso de las acciones intentadas hasta ahora, no garantiza un éxito venidero. Y da, en cambio, pié para que el régimen apriete las tuercas de una represión institucional y armada. El paro nacional de 65 días (2001-2002), los ‘cacerolazos’ con mucho ruido y pocas nueces, las gigantescas manifestaciones de calle, el episodio que llevó a aparente renuncia del Presidente (11 abril 2002), la llevada a cabo del referendo revocatorio del mandato presidencial (15 agosto 2004) y muchas otras acciones fallidas constituyen un precedente aleccionador para las fuerzas de oposición.

La Fuerza Armada Nacional (FAN) está cada vez más controlada por el Jefe y ganada con ascensos, cargos y beneficios materiales para el proceso, de modo que por ahí no hay resquicio con el que pudiera contar algún movimiento insurreccional opositor.

Los antiguos partidos políticos no acaban de renovarse y reorganizarse, no tienen agarre popular y parecen unos zombies trasnochados. Sus dirigentes siguen con los mismos vicios de personalismos y búsqueda de intereses individuales, que impidió en casi todos los Estados que fueran con candidatos unificados y listas únicas para enfrentar a los del oficialismo en las pasadas elecciones regionales y municipales (31 octubre 2004). Y muchos analistas consideran fue un error garrafal de la oposición no haber ido con listas unificadas a las elecciones para diputados a la Asamblea Nacional (4 diciembre 2005), dejando toda la mesa servida al oficialismo, tras el llamado a última hora al abstencionismo.

El apelar a acciones de violencia criminal es iniciar una escalada de violencia armada, que se sabe dónde comienza pero no dónde pueda llegar en una infernal espiral de violencia. Hasta una guerra civil podría prospectarse a la larga en el horizonte político de este país altamente polarizado. Y una guerra civil implica pagar el precio de millones de muertos, lo que nadie desea.

3. ¿ Revolución en la revolución?

Voces aisladas y grupos jóvenes con alta mística y honestidad proponen una “revolución en la revolución”, que permitiera decantar el oro de la escoria, separar los líderes y militantes genuinamente comprometidos de los miles de advenedizos y oportunistas que se han montado en el carro triunfante de la ‘revolución’, poniendo su mira en otros intereses.

Una “revolución en la revolución” –tanto en su expresión como en la realidad- se intentó dar en Irán, en 1997, con la conducción inteligente, persistente en sus objetivos y flexible en sus métodos, de Mohamed Jatami, a quien el presidente Chávez visitó el 27 de noviembre 2004. Pero el esfuerzo de 8 años en tal dirección se vino abajo con la elección (junio 2005) del laico radical y fundamentalista, Ahmadinejad, bien visto y respaldado por los poderosos Ayatolas islámicos de Irán. Este intento de apertura de una revolución fundamentalista en Irán, duró apenas 8 años. Las manecillas del reloj volvieron atrás.

¿Qué tan viable es para Venezuela este tipo de salida? Podría ser la mejor, y en todo caso, sería la más pacífica, democrática y republicana. Pero faltan piezas para armar el rompecabezas, sobre todo la necesidad del caudillo que –con visión y pulso fuerte- asuma el viraje en consonancia con la voluntad de la mayoría del pueblo. Y pesa la inercia de fuerzas radicales y fundamentalistas que regresan al escenario para quedarse (caso Irán).

* Podría pensarse que nadie mejor que el mismo Chávez, con todas las riendas del poder y los gigantescos recursos de petrodólares en sus manos, su amplia popularidad y la claridad que debe tener en este momento de que el país reclama un ‘timonazo’ que corrija graves errores y fracasos de la ‘revolución’ tal como se ha venido hasta ahora implementando. Un viraje económico, social, político e internacional encontraría gran respaldo en el interior y exterior del país. Y lo consagraría como el gran Caudillo del siglo XXI para Venezuela: 1) quien fue capaz de desmontar 40 años de un sistema corrupto, ineficiente e injusto; y 2) capaz de construir y poner a funcionar en democracia otro sistema transparente, eficiente y de gran justicia social, un tipo de socialismo democrático y libertario. Lo mismo, pero en grado superlativo, le hubiera acontecido a Castro en Cuba cuando el colapso en 1989 del “socialismo real” en las democracias populares de la Unión Soviética y Europa del Este. Si él hubiera entonces encabezado el retorno a la democracia y a una mezcla de Socialismo con Mercado, hubiera pasado a la historia doblemente: 1º) por su revolución en la isla y altiva lucha de pigmeo frente al colosal imperio norteamericano, y 2º) por la construcción de una nueva democracia social, reteniendo los logros de lo anterior y acorde con los nuevos tiempos, para beneficio de todos los cubanos (los de adentro y la otra mitad que está afuera). El excesivo apego a la ideología marxista-leninista, la mentalidad predominantemente militarista y el estilo personal hegemónico no permitieron a Fidel Castro en su momento, y parece no permiten ahora a Hugo Chávez (su gran discípulo y seguidor) intentar una “revolución en la revolución”.

* El petróleo, con un precio internacional de $70 barril promedio -y próximamente el gas natural, con sus grandes yacimientos-, aseguran ingentes ingresos fiscales al Gobierno. No se siente, pues, la necesidad de un ‘timonazo’, puesto que pueden seguir financiándose por años los errores, ineficiencia y venas rotas del país.

* Último argumento, pero no el de menor importancia, si no es el mismo Chávez Frías el timonel que imprima la corrección de rumbo, no se ve en el horizonte a mediano plazo, la alternativa de alguien que pueda hacerlo.


4. ¿Más de lo mismo pero mejor?

A nuestro juicio es quizás el escenario en el que vamos a tener que funcionar por varios años, que no satisface ni a los radicales de la ‘revolución bolivariana’ ni a los radicales de la oposición.


Sobrevivir sin gobernar

“El éxito de un gobernante puede basarse más en convencer a la sociedad de que los objetivos perseguidos son en el interés de la misma, que en el hecho mismo de que lo sean”. Esta observación sabia de un politólogo internacional que está de moda (Juan J. Linz), permite afirmar que lo que existe en Venezuela no es más que la permanencia de un líder en el gobierno, así como lo fue Fujimori por diez años en el Perú, sin que haya una administración moderna y eficiente del Estado para bien de la colectividad. Ambas experiencias latinoamericanas (la de Fujimori y la de Chávez) que se habían propuesto llevar a la práctica una “democracia participativa” como “fase superior” de una democracia representativa inconclusa, son consideradas hoy en día portadoras de promesas incumplidas y desengaños manifiestos, que alientan en la población actitudes antidemocráticas proclives al autoritarismo. Son regímenes que se mueven entre el desgobierno y el autoritarismo.

Para un excelente analista, esta situación de “más de lo mismo” que pudiera prolongarse con la actual ‘revolución bolivariana’ -en la que todos los poderes del Estado son controlados por el Presidente de la República- es la de un país bajo secuestro, y la de unos ciudadanos que son simples rehenes (M.H. Otero) Venezuela actualmente es un país bajo sospecha y secuestrado. Rescatarlo es el dilema que la sociedad democrática de Venezuela y del continente tendrá que afrontar tarde o temprano (S.A. Consalvi, El Nacional, 10 noviembre 2002).

“Más de lo mismo pero mejor”. Es seguir acompañando, con sacrificios y generosidad popular, sin todavía desesperar del todo, al ‘hombre de a caballo blanco” (Bolívar), en pos de un sueño, de una “irracionalidad romántica”, que promete mucho sin plasmarse en realidades.

El chavismo no tiene una voluntad arquitectónica sino heroica, y la derrota de Chávez no será la de un mero político, sino la de un aprendiz de héroe que intentó hacer de su lucha un acto escénico, un teatro (Aníbal Romero).

La navegación que viene haciendo la nave de la sociedad venezolana, con poca brújula y un soñador aferrado al timón, ha mostrado ser en 10 años muy azarosa. La nave se está exponiendo, con grave riesgo, de volverse añicos al golpearse contra uno de los dos acantilados por entre los que va cruzando: los clásicos Escila y Caribdis. Por un lado el extremismo radical (supuestamente de izquierda revolucionaria) del castro-comunismo y por otro lado el extremismo (supuestamente de derecha fascista) de la oposición. Poco antes de estallar la fatal Guerra Civil Española, un estadista moderado trató de calmar las pasiones sectarias que ya presagiaban el estallido que iba a costar más de un millón de vidas a hijos de la misma patria. Manuel Azaña previno :

"Ninguna política se puede fundar en la decisión de exterminar al adversario; no sólo –y ya es mucho- porque moralmente es una abominación, sino porque, además, es materialmente irrealizable; y la sangre injustamente vertida por el odio, con propósito de exterminio, renace y retoña y fructifica en frutos de maldición; maldición, no sobre los que la derramaron, desgraciadamente, sino sobre el propio país que la ha absorbido para colmo de la desventura" (Citado por Ricardo Combellas, El Nacional, 21 mayo 2002).

 

¿Seguiremos viendo pasar la “stultifera navis”?

Ante la polarización del país y el juego trancado –cuando todos conformamos la baraja y la mesa y los jugadores y nadie nos puede echar- parece a muchos que no queda ya sino el recurso ominoso de ver pasar las olas de los acontecimientos, con sus desmanes y disparates, y aguantar mientras ellos no nos toquen de cerca, corrigiendo los errores y descalabros presentes, en una espera fatalista o providencialista de mejores tiempos.
En el siglo XV, el alemán Sebastián Brant, escribió con mucha ironía una imaginativa alegoría que tituló “Stultifera navis” (la nave de los locos). Invitó a subir a bordo a unos cien personajes representativos de su época, famosos por sus excesos, equivocaciones y desvaríos que golpearon a muchos. Y fueron invitados a viajar al “paraíso de los locos”. Para un buen historiador (S.A. Consalvi, El Nacional, 10 diciembre 2000), esta alegoría ilustra bien la condena de Venezuela a ir y venir, tejer y destejer, hacer y deshacer de su historia, cuando los locos se turnan al timón de la nave:

"De ese modo, la historia se convierte en letanía, y de letanía en penitencia. Viajamos, así, en la nave de Sebastián Brant. Si ellos dicen que son federalistas, nosotros diremos que somos centralistas. Si yo privatizo, tú nacionalizas. Si ellos son de la IVª República, nosotros diremos que somos de la Vª. Si ellos son amigos de Cartago, nosotros diremos que somos amigos de Roma. Si ellos beben cerveza, nosotros beberemos ron. Si ellos son amigos de la Iglesia, nosotros seremos amigos del diablo. Si ellos postulan la democracia representativa, nosotros auparemos la democracia protagónica. La condena de ir y venir, de dar vueltas sobre un mismo punto creyendo que estamos conquistando la luna, no es otra cosa que la historia que se repite, pero no lo sabemos. Siempre creemos que estamos innovando, o descubriendo tierras desconocidas, a la conquista del paraíso".

 

Algo y mucho se puede mejorar

Gran Misión nacional contra la corrupción y la pobreza
Si hay voluntad política, mejores controles oficiales, administración pública eficiente y honesta de los ingentes recursos petroleros que está recibiendo el país, se puede avanzar mucho en la extirpación de la pobreza. Si no en seis años, al menos en veinte años, Venezuela podría llegar a ser no la “isla de la felicidad” caribeña, pero posiblemente una Suiza modelo continental.

Un CNE confiable
Con la Asamblea Nacional que sigue siendo totalmente obsecuente, una voluntad política sincera del régimen y sus dirigentes, podría sentar las bases legales para un nuevo Consejo Nacional Electoral, tal como lo contempla la Constitución vigente (artículos 294-296). De modo que el CNE garantice a todos los ciudadanos -sin exclusión- transparencia, imparcialidad, legitimidad y confianza para futuras elecciones de amplia representatividad y participación ciudadana. Y debería haber sinceramente una inclusión en el proceso de cambio de los siguientes importantes agentes nacionales e irremplazables actores populares, entre otros.

Inclusión de la Iglesia
La Iglesia Católica, con sus mil millones de fieles por todo el mundo y 20 siglos cumplidos de una acción pastoral y temporal innegable (que no ha sucumbido ante poderosos enemigos en diferentes épocas y países), representa hoy en Venezuela una de las instituciones más estables, benéficas y apreciadas por la sociedad. Además de su misión religiosa específica, viene cumpliendo una tarea como “maestra de humanidad”, en áreas sociales complementarias a las del Estado, como son las de educación, salud, promoción de la mujer, cuidado de la niñez, formación de líderes y voz de los que no tienen voz.
Superadas las graves crisis del siglo XIX, especialmente la persecución y despojo de que fue víctima en la era guzmancista (ver Hermann González Oropeza 1990: La Iglesia en la crisis del siglo XIX ) y liberada del Patronato que todavía arrastraba desde la Colonia (Hermann GONZÁLEZ 1988: La liberación de la Iglesia Venezolana del Patronato), la Iglesia venezolana inició hacia 1930 una época dinámica, impulsora de modernidad, sin intereses económicos ni políticos, de colaboración respetuosa del Estado venezolano. Al final de los años 60, entró de lleno en la renovación y cambio propugnado por el Concilio Vaticano IIº (con su pluralismo y mayor sintonía con el mundo contemporáneo), tal como fue aplicado a América Latina por la IIª Conferencia Episcopal del Episcopado Latinoamericano (Medellín 1968), con el énfasis que éste le dio a la promoción de la Justicia y al compromiso con los pobres. Algo que debería haber coadyuvado a fuertes cambios sociales en el continente. Difícilmente un régimen que afirma estar aplicando valores democráticos y socialistas podría encontrar una mejor, más seria, más desinteresada, más organizada y más experimentada colaboración para sus programas sociales y educativos que la Iglesia Católica (y lo que decimos de ella se aplica a otras confesiones religiosas). Pues tiene una envidiable red de diócesis, parroquias, sacerdotes, religiosas, laicos y jóvenes comprometidos en obras de índole popular. Recomendamos la lectura de la Exhortación hecha, en 22 puntos, a todos los venezolanos por la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana, el día 7 de julio del 2007.

Inclusión de sindicatos y gremios
La base sindicalista que se dio desde su origen Acción Democrática (AD), como instrumento de apoyo popular y movilización política, con el nombre de CTV (Confederación de Trabajadores de Venezuela) fue uno de los pilares (junto con la centrales trabajadoras de otros partidos) para el funcionamiento por 40 años del “sistema populista de conciliación de élites”, que caracterizó a la democracia rentista. El país está requiriendo de un manejo tolerante, plural y respetuoso de la voluntad mayoritaria de gremios, empresarios y trabajadores, de todas las asociaciones intermedias de la sociedad venezolana, como canales regulares de participación social y política para el manejo estatal del Bien común.

Inclusión de los medios de comunicación
El Estado venezolano tiene medios propios de información y comunicación, y los está utilizando al máximo de su cubrimiento y eficacia, gracias al poder mediático del Presidente Chávez. Pero el Ejecutivo debe respetar y aun apoyar los medios privados y mixtos de comunicación, sin intentar a toda costa instrumentalizarlos para su proceso. No puede haber real democracia sin ciudadanos bien informados. Los medios tienen que poder informar con veracidad y deben poder hacerlo con independencia. Va en contravía el cierre por vía administativa hecho por el Gobierno de un canal privado, popular y de larga data como RCTV y la espada de Damocles con la que amenaza a Globovisión, que explica la gran reacción al interior y al exterior de Venezuela.

Clara opción democrática para el socialismo siglo XXI
El proceso revolucionario, que intenta el Presidente Chávez consolidar en Venezuela y contagiar por los cuatro puntos cardinales del continente americano, se lo presenta actualmente como “Socialismo siglo XXI” en marcha. Algo que no está todavía bien definido ni en sus objetivos, ni en sus características, ni en sus pasos y procedimientos para su implantación. Cuando se promete un socialismo como ideal o utopía, se proyecta una posible sociedad en la que existan perfecta igualdad y justicia para todos los ciudadanos, sin que haya privilegiados por su nacimiento, su dinero o su clase social. Son los valores del socialismo, que todos anhelamos sinceramente, y que se aproximan mucho a los valores sociales del Cristianismo (Pio XI). Pero cuando se trata de establecer como sistema un socialismo concreto hay que definir muy bien qué tipo de socialismo se quiere y cómo se lo pretende construir, atendiendo a los varios tipos de socialismo existentes. Hay que optar por la combinación acertada -con su correspondiente dosificación- de dos factores fundamentales: el económico y el político. ¿Van los medios de producción a estar totalmente en manos del Estado? ¿y dentro de un sistema totalitario de partido único? O habrá una economía mixta entre el Estado y la Sociedad civil? ¿y todo dentro de una democracia pluralista? (Link a nuestro tema "Socialismo y socialismos").

 

Viaje al amanecer

”Entre la idiotez [de una dictadura] y la esperanza [de una democracia eficiente y legítima] espero que todos asistamos al compromiso de que en Venezuela sea posible seguir escogiendo la esperanza”(Joaquín Marta Sosa).
Escoger la esperanza de construir un mejor país es una gran tarea, más que la de "cambiar de piel", que implica la superación de tantas condiciones negativas acumuladas. Algo que "no puede alcanzarse con el trabajo de un sólo hombre, de un solo partido o movimiento, ni de un sólo sector de la sociedad". Atrás queda un tiempo (con sus indudables logros e inexcusables fallas) y se abren nuevos horizontes para Venezuela. Hay razones válidas para pensar que podemos dejar atrás un recorrido zigzagueante, con sus luces y sombras, de 50 largos años. Y que estamos ante la perspectiva de un Viaje al amanecer en este nuevo milenio. Viaje que no es al país de la remembranza y de la égloga (país del atraso en muchos aspectos), tal como lo descubriera en su tiempo Mariano Picón Salas a su regreso solariego. Sino viaje al país “que mana leche y miel”: tierra de libertad, de igualdad y de abundancia; tierra vaticinada a los herederos de la promesa bíblica, pero que no cae del cielo como el maná sino que éstos tienen que conquistar esforzadamente.

“No siéndonos posible lograr entre las repúblicas y monarquías lo más perfecto y acabado, evitemos caer en anarquías demagógicas o en tiranías monocráticas”
(SIMON BOLIVAR, Carta de Jamaica 1815).

“Un gobierno fuerte por su estructura y liberal por sus principios”
(SIMON BOLIVAR, Carta a O’Higgins, 29 agosto 1822).