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| Estos
artículos son extractos aactualizados de
varias páginas del libro de Enrique Neira
Fernández "Venezuela IVª y Vª Repúblicas",
edición del Vicerrectorado Académico de
la Universidad de Los Andes, Mérida 2006.-
La
IVª República no fue derrocada
a la fuerza; solo hubo un par de intentos
de golpe, que fueron debelados militarmente
en 1992. La IVª República se
cayó por sí misma, se erosionó,
al permitir que la crisis arriba señalada
se agravara y engendrara como una némesis
el “fenómeno” Chávez.
Con miopía y muy divididas entre
sí, las categorías dirigentes
del país pensaron que podrían
facilitar la aparición de un “mesías
salvador” que arreglara las cosas.
Y las masas, ingenuas y presas fáciles
de utopías de oropel, no tardaron
en aclamarlo (Aníbal Romero). Fueron
varios los momentos emblemáticos
de dicha coyuntura: 1) la irresponsable
ofensiva de Acción Democrática
contra el programa de ajustes de CAP (Carlos
Andrés Pérez) entre 1989-1992.
2) el fatídico discurso de Caldera
el 4 de febrero del 92. 3) la conspiración
de los “notables” y la debilidad
de Pérez ante sus enemigos. 4) el
nefasto intento de restauración entre
1994 y 1999. 5) y como corolario de todo
lo anterior, la subestimación con
respecto a las implicaciones de la figura
emergente de Hugo Chávez Frías.
Los
acontecimientos fueron sucediéndose
en una secuencia avasalladora, que podría
hoy entenderse -en clara alusión
al pensamiento de Antonio Gramsci- como
una habilidosa estrategia de toma pacífica
del poder y progresivo afianzamiento de
la hegemonía sobre unas bases legitimadoras
de la sociedad civil. El 6 de diciembre
de 1998, Chávez gana ampliamente
las elecciones presidenciales. El 2 de febrero
de 1999 presta juramento como jefe del Estado
frente a Caldera (presidente saliente) y
declarando sin empacho que lo hace ante
una “Constitución moribunda”
(la de 1961). El 25 de julio, el chavismo
gana 127 de los 133 escaños de la
Asamblea Nacional Constituyente, la cual
produce apresuradamente una nueva Constitución
que recogía los dictámenes
de! nuevo líder. El 15 de diciembre
de 1999, un referendum acoge por mayoría
del pueblo la nueva Carta Magna que rige
hoy. En consecuencia, no puede negarse que
Chávez tiene -en el origen de su
mandato- una clara legalidad y legitimidad
democrática. |
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| "Un
sueño se levantaba, maravillosamente,
sobre un sentimiento generalizado que unía
el rechazo de lo pasado con una profunda
voluntad de cambio. La sociedad se mostraba
decidida a transformarlo todo: sus leyes,
sus instituciones, sus líderes y
sus partidos. No se discutía la necesidad
de empezar de cero y reconstruir la nación
con paciencia, esfuerzo y sacrificio, sin
olvidar los errores cometidos pero sin dejar
de buscar en ellos las referencias válidas
para salir adelante" (Miguel Henrique
Otero).
En el serio y acucioso estudio que tiene
Carlos Blanco sobre la Venezuela de Hugo
Chávez (Revolución y desilusión,
Caracas 2002) , recoge en forma sucinta
lo que fueron los principales factores que
prepararon el advenimiento del Comandante
al mando del Estado:
"La
idea de que el país tenía
que cambiar se extendió hacia muchos
sectores de la sociedad. El deterioro
de los partidos políticos, la sensación
de que las instituciones públicas
no funcionaban (como en el caso del Congreso)
o estaban terriblemente corrompidas (como
en el del Poder Judicial), la convicción
del crecimiento desmedido de la pobreza
y del empobrecimiento dramático
de la clase media, la noción de
que el centralismo del Estado había
llegado a un límite insoportable,
la necesidad de que el sistema electoral
cambiara y que se establecieran mecanismos
que permitieran reflejar pulcramente la
voluntad del electorado, la evidencia
de que el modelo de funcionamiento rentista
de la economía y de la sociedad
estaba llegando a un agotamiento insuperable,
junto a campañas comunicativas
del llamado ‘periodismo de denuncia’,
fueron factores que plantearon la necesidad
del cambio como una demanda inaplazable
de la sociedad venezolana, especialmente
de sus élites y de sectores influyentes
de la sociedad en los ámbitos empresarial,
comunicacional, político, intelectual
y gremial […] Chávez se montó
en la ola de descontento que se generó
como efecto de la incapacidad de las élites
de comprender el tipo de cambio que la
sociedad y el Estado necesitaban, recogió
la frustración por el fracaso de
los cambios emprendidos y reclamó
la realización de las tareas urgentes
que el colapso de la era rentista conllevaba".
En síntesis, se generaron demasiadas
expectativas y esperanzas que, de no ser
satisfechas debidamente, se podrían
–con el paso del tiempo- llegar a
revertir contra quien se convirtió
en aquella coyuntura en “el caudillo
providencial” de Venezuela para el
siglo XXI.
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