| La
historia política de Nicaragua, en
los últimos 29 años, ha tenido
fuertes altibajos. Se sacudió una
de las más largas dictaduras de familia,
la de los Somozas (1937-1979). Emprendió
con dificultades una de las más llamativas
revoluciones del Tercer Mundo, la sandinista,
la cual amalgamó ingredientes nacionalistas
y populistas, cristianos y marxistas. Pero
el binomio sandinista en el poder, Pueblo-Ejército,
a los 10 años colapsó en las
urnas frente a Violeta Chamorro, una desvalida
mujer sin ideología, sin partido,
sin armas. Fueron dos los principales factores
del entonces fracaso del Frente Sandinista
de Liberación Nacional (FSLN): los
gigantescos errores en el manejo de la economía,
y el persistente camorrismo con que acosó
a todo el mundo, a enemigos reales y a molinos
de viento, tanto internos como del entorno
internacional.
Los
últimos 12 años
El
gobierno de Violeta Chamorro (1991-1996)
tras su victoria sobre el candidato Daniel
Ortega, fue de paz, cierta recuperación
económica, reconciliación y democracia.
En 1996, el excomandante Ortega se enfrenta
como candidato (segunda vez) al candidato
del Partido Liberal Constitucionalista,
Arnaldo Alemán, quien gana por un apretado
10% de diferencia en los votos. El mandato
de Alemán estuvo salpicado de graves denuncias
de corrupción y lavado de dólares, tanto
que sigue pagando suave condena en su amplia
y confortable hacienda El Chile. Para las
elecciones de noviembre 2001, Ortega vuelve
a la palestra presidencial (tercera vez),
y pierde frente al ingeniero industrial
y propietario agroindustrial, Enrique Bolaños
(presidente 2001-2006). |
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| Un
pacto obsceno o contubernio rosado (no ya
rojo y negro) entre el excomandante Ortega
y el expresidente Alemán conforma
un curioso ejemplo de trasvestismo político.
Una resabiada izquierda (Ortega FSLN) y
una derecha oligárquica y desvergonzada
(Alemán, PLC) se alían y controlan
los poderes legislativo, judicial, electoral
y fiscal del país. Sólo les
quedó por fuera el ejecutivo de Bolaños
a quien hicieron imposible la gobernabilidad
e intentaron que renunciara. Y haciendo
cuentas para adelante, de común acuerdo,
pasaron una enmienda constitucional que
permitiría al puntero de las siguientes
elecciones presidenciales ser declarado
Presidente, con sólo un 35% de los
votos emitidos en primera vuelta y siquiera
una ventaja del 10% sobre el siguiente corredor.
Sobre esta base, Ortega "el revolucionario"
se presentó (por cuarta vez) a los
comicios del 5 de noviembre de 2006, que
ganó con apenas lo suficiente, pero
a quien el pueblo nica -de buena condición
pero de mala memoria y exagerado conformismo-
lo tiene de nuevo como Presidente.
Un
expediente incestuoso
Un
largo y reciente reportaje de J.J. Aznárez,
aparecido en el diario "El País"
de Madrid (28-06-08) con el título
"La violación de Zoiloamérica",
pone de nuevo sobre el tapete de la opinión
pública el grave y prolongado caso
de la violación e incesto perpetrado
por el actual presidente de Nicaragua, Daniel
Ortega, con su hijastra Zoiloamérica
Narváez, desde 1982 cuando él
tenía 34 años y ella los 15
años cumplidos. Según el pliego
de acusación que reposa ya en el
CIDH (Comité Internacional de Derechos
Humanos), ella afirma: "Realmente llegué
a creer que mi sacrificio aportaba a la
revolución [..] El poder estrenó
en mí todos los instrumentos posibles
de dominación: físicos, psicológicos,
políticos, familiares y militares".
Zoiloamérica sintió sobre
sí todo el peso de la revolución
sandinista cuando su jefe, Daniel Ortega,
le hizo creer que la estabilidad emocional
de él, así como el cumplimiento
de sus deberes de líder, el destino
de la revolución y de la patria pasaban
por la satisfacción de los apetitos
sexuales con ella.
Hoy se piensa que el temor de Ortega a perder
la inmunidad parlamentaria y ser procesado
entonces por las afrentas cometidas, explica
en parte el deshonesto contubernio a que
llegó con el Presidente Alemán
quien estaba procesado por desfalcos y robo
de dineros públicos por 250.000 dólares.
Ambos, Ortega y Alemán, se adueñaron
de la Legislatura y de la Justicia, porque
las temían: el primero por violación
e incesto, el segundo sepultado por la corrupción.
Impunidad a cambio de impunidad, y hegemonía
política entre ambos. "En nuestro
país existe la percepción
de que estamos controlados por dos grupos
de mafiosos" (Mónica Baltodano,
ex guerrillera). Y la madre de Zoiloamérica
y esposa de Ortega, Rosario Murillo, ¿qué
ha tenido que ver en todo esto? Al comienzo,
cuando su esposo estaba en la gloria, la
Primera Dama temía que su hija influyera
más que ella y llegara a eclipsarla.
En marzo 2004, tras una aparente y pública
reconciliación entre madre e hija
en Radio Mujeres, comenzó el ascenso
y las prerrogativas para Dña. Rosario
por parte del actual presidente. Ella es
Coordinadora de los Consejos del Poder Ciudadano,
Jefa de Comunicaciones y Ciudadanía
de la Presidencia, y mucho más. "De
hecho ella es la presidenta de Nicaragua.
No se mueve una hoja en el Gobierno sin
que ella lo apruebe", dice la gente.
Un miembro del partido FSLN preguntó
por qué ella mandaba tanto, que él
había votado a favor de Daniel y
no a favor de ella. Le respondieron que
"la señora lo tiene chantajeado.
En el momento en que la deje de lado, ella
convocará una rueda de prensa para
confirmar la violación. Eso destruiría
al presidente". Mientras tanto, el
oficialismo sigue acusando a Zoiloamérica
de ser una herramienta de la CIA, un peón
del imperialismo. Otro episodio del remedo
revolucionario de que sigue dando muestras
Nicaragua.
18 septiembre 2008 |