Durante
siete meses el balserito ELIAN sirvió
de permanente entretenimiento a un público
mundial, con apetito insaciable de noticias
y novedades. ‘Entertainment’ que alimentó
la agenda política del exilio cubano,
del gobierno de la Isla, de los candidatos
presidenciales norteamericanos, de la
prensa, la televisión y los ávidos hogares
de la aldea global. El niño Elián ha vuelto
a su hogar natural y a su estatura normal,
como debía haber sido desde el comienzo
de todo el melodrama. Independientemente
de la decisión de la madre, al perecer
ella en el mar, la patria potestad recaía
en el padre, aunque residiera en Cuba
y dentro de un régimen aborrecido por
muchos. Es un derecho reconocido en la
legislación de todos los países civilizados.
Pero la experiencia de Elián, magnificada
por los medios, hizo del niño un héroe,
un milagro, un mito, un icono colosal.
LA
MAGNITUD DE LO PEQUEÑO
En
el marco del Caribe seductor y huracanado,
en sólo dos años, se han producido acontecimientos
con personajes de por sí insignificantes
(a los ojos de los poderosos del mundo):
• un guía espiritual, cascado de años,
inerme y casi inválido, el PAPA WOJTYLA;
y
• un niño, rescatado del mar, con la verdad
en sus ojos grandes y la pureza todavía
original en su sonrisa, ELIAN GONZALEZ.
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Análisis
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| Pero
ambos adquirieron una dimensión colosal
como catalizadores de energías dormidas,
como desencadenantes de procesos que son
ya indetenibles y que marcarán hitos en
la historia de Cuba. En el libro sagrado
de Daniel (capítulo 2, versos 31 a 36) se
lee la interpretación que el joven vidente
hace de un extraño sueño del rey asirio
Nabucodonosor. Éste veía una estatua enorme,
de extraordinario brillo y aspecto temible,
símbolo de un enorme poder terreno, hoy
diríamos de una superpotencia. La cabeza
de este imperio era de oro puro; el pecho
y los brazos de sus ministros eran de plata;
las caderas y el vientre de sus soldados
eran de bronce; las piernas de hierro, los
pies parte de hierro y parte de loza. De
repente una piedra se desprendió, sin haber
sido lanzada por ninguna mano, y vino a
chocar contra los pies de hierro y loza
de la estatua, haciéndola pedazos. En cuanto
a la piedra que chocó la estatua, se convirtió
en un cerro muy grande que llenó toda la
tierra. En síntesis, un pequeño guijarro,
desgajado de lo alto, puede hacer tambalear
y destruir un poderoso imperio ! Juan Pablo
IIº, en enero del 98, llegó a la isla de
Castro como una brisa del Espíritu y su
paso fue como un huracán que trastocó muchas
cosas para bien El niño Elián, tierno e
inerme, en su pequeñez ha conmocionado a
su vez al mundo, y su simple regreso a Cuba
puede inducir también grandes cambios.
LAS
DOS CUBAS
Desde
1959, cuando Fidel entra victorioso a La
Habana, Cuba está rota y fracturada
en dos. Es “un sueño descuartizado”,
para Nicolás Guillén.
•
LA CUBA DE CASTRO. Con un régimen
fuertemente estatizado, y demasiados costos
en libertades y sacrificios de la población,
Fidel no ha logrado crear riqueza, pero
sí erradicar la pobreza. Su socialismo
a la cubana tiene innegables logros en educación,
deporte, salud, vivienda. Ha hecho una buena
distribución del subdesarrollo. Pero
colapsada la Unión Soviética
y su imperio, desde 1989 el régimen
comunista de Castro quedó desamparado
de todo apoyo, colgado de la brocha roja
y padeciendo un injusto aislamiento internacional
y un agresivo bloqueo económico,
impuestos por Estados Unidos a través
de sus últimas 9 administraciones
(desde Eisenhower hasta Clinton). Pero el
viejo y aguerrido león de 73 años,
ante el caso del niño Elián,
ha rugido fuerte contra el vecino del norte
y ha vuelto a reunificar a su pueblo, el
de la Isla..
•
LA CUBA DE LOS ANTICASTRISTAS.
Casi un millón de exiliados, ya bien
instalados y contentos con los estándares
de la vida norteamericana, han hecho de
la Pequeña Habana en Miami un clamoroso
fortín anticomunista, aislado, impertinente
y extremista –como lo evidenció
su comportamiento reciente en el caso de
Elián. A este propósito, el
escritor cubano René Vásquez
Díaz (autor de la novela “Fredrika
en el paraíso”), ha desempolvado
de la Selecciones del Reader’s Digest
de 1947 un texto mordaz, que traza el perfil
de los cubanos. Lamentablemente, después
de 53 años, los de la Pequeña
Habana siguen siendo los mismos. “Se
le pregunta al Profeta: ‘Maestro,
háblanos de los cubanos’. Y
el Profeta respondió con agudeza:
‘Los cubanos están ante vosotros,
pero no son vuestros. No discutáis
nunca con un cubano; siempre tiene la razón.
Los cubanos no necesitan leer; ellos nacen
con sabiduría. Tampoco necesitan
viajar; ya lo han visto todo. Los cubanos
se caracterizan, en privado, por su simpatía
e inteligencia; en grupo, por su gritería
y apasionamiento. Cada uno de ellos lleva
la chispa del genio, y los genios no se
llevan bien entre sí. Por lo tanto,
reunir a los cubanos es fácil; unirlos,
imposible. No les habléis de lógica,
pues ésta implica razonamiento y
mesura, y los cubanos son hiperbólicos
y desmesurados. Cuando discuten jamás
dicen: ‘No estoy de acuerdo con usted’,
sino ‘Usted está completamente
equivocado’. Los cubanos ofrecen soluciones
geniales antes de conocer el problema. De
ahí que digan tan a menudo ‘Chico,
no hay problema’. Cuando los visité,
me admiró el hecho de que cualquier
cubano sabía cómo encauzar
a toda América Latina, cómo
eliminar el hambre en Africa y cómo
debía comportarse Estados Unidos
para que llegase a ser una verdadera potencia
mundial. Los cubanos son el pueblo elegido
de sí mismos. Así viven ellos
en cualquier parte del mundo. Y no acaban
de entender por qué todo el mundo
no habla ‘su español’”.
Es injusto generalizar. Pero la comunidad
cubana de Miami sigue con el convencimiento
exacerbado de que es “el pueblo elegido
de sí mismo”, poseedor de la
verdad y por lo mismo cerrado al diálogo,
que critica hoy al gran revolucionario Eloy
Gutiérrez Menoyo por no ser suficientemente
“radical”, que considera que
todo es válido con tal de infligir
alguna derrota a Castro (como es el actuar
en contra de las leyes e incluso de la lógica
y la decencia, en un país de leyes,
de lógica y de ‘fair play’).
Los extremistas cubanos del exilio siguen
creyendo que “su Miami” es el
mundo. Esta vez, su equivocación
tiene para ellos enormes costos políticos.
Deben reconocerlo.
ICONO
La tragedia de Elián ha sido hasta
ayer símbolo y cifra de la tragedia
cubana. Pero puede comenzar a ser también
símbolo y cifra de la nueva Cuba.
Cuando Juan Pablo IIº se despidió
emocionado de la Isla, resumió todo
su mensaje, cargado de sabiduría
y conciliador entre el régimen comunista
cubano y el mundo occidental capitalista,
con la frase: “EL MUNDO DEBE ABRIRSE
A CUBA. Y CUBA DEBE ABRIRSE AL MUNDO”.
No lo dijo el Papa, pero hoy es evidente
y urgente tras el caso de Elián,
que “CUBA DEBE ABRIRSE A CUBA”.
Las dos fracciones de Cuba deben abrirse
la una a la otra, comprenderse, compenetrarse,
habituarse a convivir y tratar de recomponer
‘el sueño descuartizado’
y realizarse para un futuro en ‘lo
esencial político’. Si otros
pueblos lo han podido hacer (España,
Alemania, Suráfrica, Irlanda), ¿
por qué no lo puede Cuba ?. El Niño
de Atocha ayudará a hacerlo.
3 julio 2000 |