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15 días de las elecciones presidenciales
en Colombia, y dado el panorama confuso
y turbulento que se está presentando en
América Latina, muchos se preguntan cómo
se está alinderando Colombia, y si la posición
del presidente Uribe tiene alguna relevancia
en los países del área. Nuestro subcontinente
está en ebullición con un mosaico de izquierdas
en varios países, que no puede asumirse
como un paradigma político de seguimiento
obligatorio para los demás. Hay un 'todos
contra todos'. Y detrás, la omnificente
figura del nuevo armador del tablero, el
presidente Chávez
Se
mueve el tablero de la geopolítica
Hace
mucho tiempo no se agitaba tanto como ahora
este mundo -a veces de calma chicha y a
veces turbulento- de nuestra geopolítica.
En un mes ha cambiado el escenario. No hay
certeza ni seguridad sobre el futuro de
la CAN (Comunidad Andina de Naciones), del
Mercosur, del G-3 (Grupo de los Tres, Venezuela,
México, Colombia), de cómo
negociará la UE (Unión Europea)
algún tratado de libre comercio con
países de AL, como quedó planteado
el pasado 12 en la IVª Cumbre de Viena
(Austria). Mientras tanto Chávez
sigue metiéndole combustible al jet
presidencial para su plan de alto contenido
estratégico como el megasoducto (de
8.000 kms. y un costo inicial de 20.000
millones de dólares), que empatará
a Venezuela con la Patagonia y a través
de Colombia con el Pacífico y Centroamérica.
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| Si
se incluyen las dos elecciones presidenciales
realizadas a fines de 2005, doce países
de la región habrán cambiado
o ratificado su gobierno a fines del 2006.
Son ellos Honduras, Bolivia, Chile, Costa
Rica, Haití, Colombia, Perú,
México, Brasil, Ecuador, Nicaragua
y Venezuela. Se especula mucho sobre si
el péndulo electoral acabará
privilegiando algún tipo de izquierda
en el poder o de centro moderado o de derechas.
Pero lo que sí es cierto y advertible
por la opinión pública es
que el presidente Chávez está
detrás de algunos procesos sensibles,
no sólo con su corazoncito sino también
con su chequera de petrodólares.
Y entre los países que confusamente
se están metiendo en el mismo saco
de "izquierdistas" o "socialistas",
se están dando fuertes discrepancias
de intereses nacionales y de política
internacional, como ocurre en el Mercosur
(Brasil-Bolivia, Uruguay-Argentina) y fuera
de él (Chile-Bolivia-Perú,
México-Venezuela). Las patadas del
comandante Chávez al actual tablero
geopolítico (CAN, Mercosur, G3, Centroamérica)
parecieran indicar que está buscando
cambiar no sólo las fichas sino el
mismo tablero, en el que todas las fichas
fueran del mismo color: no al ALCA sino
al ALBA, no al Norte sino al Sur. ¿Son
tan excluyentes que no se les puede permitir
a ciertos países ni siquiera entrar
al juego?
Colombia
¿el llanero solitario?
Una
apreciada intelectual y colega mía
en el Instituto de Estudios Políticos
y Relaciones Internacionales (Iepri) de
la Universidad Nacional de Colombia, acaba
de publicar en el último número
de "Revista Javeriana" (Bogotá,
nº 722, p. 22-29) un artículo
con dicho título. En él le
hace el juego a la polarización ideológica
que se quisiera poner de moda en nuestra
región, contra una sana política
internacional más pragmática
y de resultados reales (más que de
conflictos) para nuestros pueblos. De entrada,
la articulista maneja un concepto de "izquierda"
poco exigente, pero que le permite meter
mayor número de sujetos en el mismo
saco. Define "izquierda" como
"un estado de ánimo" que
se caracteriza por:
1) "hastío con los políticos
tradicionales y sus partidos";
2) rechazo a la corrupción";
3) "sentimiento antiestadounidense",
y
4) "protesta contra las políticas
del llamado Consenso de Washington, impulsadas
por el FMI y el Banco Mundial".
No
es acertado ni científico definir
"izquierda" por estados de ánimo
(tan volubles y a veces dispares, positivos
y negativos respecto del mismo sujeto).
Ni siquiera deberíamos definirla
por los discursos o publicidad pagada por
la administración de un régimen.
Es algo más sustancial como pueden
ser las posiciones claves doctrinarias a
favor de la libertad y la igualdad (en el
caso de la "izquierda") o del
orden jerárquico tradicional y la
inequidad (en el caso de la "derecha").
Posiciones que se hacen manifiestas a través
de decisiones importantes y actos de gobierno.
Si aplicáramos las características
de "izquierda" arriba mencionadas,
tendríamos que decir, más
bien, que el actual y próximo gobierno
de Uribe en Colombia es 50% de izquierda,
25% de derecha y 25% de centro. Uribe llegó
al poder con un movimiento político
por sobre los partidos tradicionales, impulsó
una reforma de la clase política
y de los partidos que cuajó en la
Ley del Congreso 01 de 2003 y se aplicó
a las elecciones parlamentarias del pasado
5 de marzo, que han configurado un nuevo
mapa político en Colombia (véase
nuestro comentario, 6 marzo 2006). Los éxitos
de la política anticorrupción
que ha aplicado con eficacia y constancia
el gobierno de Uribe han sido reconocidos
por Transparencia Mundial y por el último
estudio del Banco Mundial sobre gobernabilidad
de los países. En la calidad de los
controles a la corrupción Colombia
figura allí por sobre el 52.2% de
los países, la mayoría latinoamericanos.
El sentimiento antiestadounidense está
hoy de moda, como lo ha sido en toda la
historia humana, cuando grandes sectores
de población se resienten frente
a la Potencia o Imperio de turno, cualquiera
que sea su signo. La política exterior
de Colombia fue, a partir del presidente
Suárez (1918-1922) la de "réspice
Polum" (mira a la Estrella Polar del
Norte), hasta el gobierno de Lleras Restrepo
(1966-1970). A partir del cual, Colombia
adoptó la política complementaria
de "respice Similia" (mira a tus
semejantes) ampliando progresivamente relaciones
políticas, económicas y culturales
con bloques y países de todo el mundo.
Política que mantiene en estos momentos.
Colombia ha tenido buenas relaciones con
el FMI y el BM porque nunca ha caído
en 'default' ni ha sido moroso en cumplir
sus obligaciones. Es un país, desde
hace años (Constitución 1991)
que no aplica el Estatismo sino el de fuerte
Intervención del Estado ("tanto
mercado cuanto sea posible y tanto Estado
cuanto sea necesario"). Eso es política
de "izquierda" moderada. Practica
algunas políticas económicas
neo-liberales, pero con un fuerte sentido
de justicia social y justa distribución
de riqueza, que viene descontando terreno
al problema de larga data de la pobreza.
Es prejuiciada y no acorde con la realidad
actual la afirmación escrita de que
"Uribe marcha a contrapelo de las tendencias
regionales y su reelección arriesga
con aislar a Colombia de algunos de sus
vecinos más importantes". No
se puede pensar que un país como
Colombia, al reelegir a Uribe y sus políticas,
en una primera vuelta (28 mayo), con un
70% del electorado a su favor, esté
eligiendo el aislacionismo y equivocándose
tan gravemente. Todo lo contrario, muchos
vecinos también importantes, miran
con algo de envidia, una pequeña
pero brillante " estrella en ascenso".
Y
mientras tanto, ¿qué pasa
con Estados Unidos? Pareciera que se le
está quemando el rancho de atrás;
y no se inmuta. Se le están corriendo
las placas tectónicas políticas
de América Latina y el Caribe; pero
su atención sigue fijada en Afganistán,
Irak y ahora Irán. Frente a la hegemonía,
no solo regional sino mundial, que está
buscando afanosamente el presidente de Venezuela,
por sobre Brasil y Estados Unidos: o no
tiene Bush una estrategia o si la tiene
es errática, a pesar de su inteligente
Secretaria de Estado.
22
mayo 2006 |