En el escenario internacional
Logo Enrique Neira

 

 

     

A 15 días de las elecciones presidenciales en Colombia, y dado el panorama confuso y turbulento que se está presentando en América Latina, muchos se preguntan cómo se está alinderando Colombia, y si la posición del presidente Uribe tiene alguna relevancia en los países del área. Nuestro subcontinente está en ebullición con un mosaico de izquierdas en varios países, que no puede asumirse como un paradigma político de seguimiento obligatorio para los demás. Hay un 'todos contra todos'. Y detrás, la omnificente figura del nuevo armador del tablero, el presidente Chávez

Se mueve el tablero de la geopolítica

Hace mucho tiempo no se agitaba tanto como ahora este mundo -a veces de calma chicha y a veces turbulento- de nuestra geopolítica. En un mes ha cambiado el escenario. No hay certeza ni seguridad sobre el futuro de la CAN (Comunidad Andina de Naciones), del Mercosur, del G-3 (Grupo de los Tres, Venezuela, México, Colombia), de cómo negociará la UE (Unión Europea) algún tratado de libre comercio con países de AL, como quedó planteado el pasado 12 en la IVª Cumbre de Viena (Austria). Mientras tanto Chávez sigue metiéndole combustible al jet presidencial para su plan de alto contenido estratégico como el megasoducto (de 8.000 kms. y un costo inicial de 20.000 millones de dólares), que empatará a Venezuela con la Patagonia y a través de Colombia con el Pacífico y Centroamérica.

 

Análisis & Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor

Biografia del autor
CV, trayectoria, principales obras y publicaciones y personajes de la historia que lo han inspirado

Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy.

 

Si se incluyen las dos elecciones presidenciales realizadas a fines de 2005, doce países de la región habrán cambiado o ratificado su gobierno a fines del 2006. Son ellos Honduras, Bolivia, Chile, Costa Rica, Haití, Colombia, Perú, México, Brasil, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Se especula mucho sobre si el péndulo electoral acabará privilegiando algún tipo de izquierda en el poder o de centro moderado o de derechas. Pero lo que sí es cierto y advertible por la opinión pública es que el presidente Chávez está detrás de algunos procesos sensibles, no sólo con su corazoncito sino también con su chequera de petrodólares. Y entre los países que confusamente se están metiendo en el mismo saco de "izquierdistas" o "socialistas", se están dando fuertes discrepancias de intereses nacionales y de política internacional, como ocurre en el Mercosur (Brasil-Bolivia, Uruguay-Argentina) y fuera de él (Chile-Bolivia-Perú, México-Venezuela). Las patadas del comandante Chávez al actual tablero geopolítico (CAN, Mercosur, G3, Centroamérica) parecieran indicar que está buscando cambiar no sólo las fichas sino el mismo tablero, en el que todas las fichas fueran del mismo color: no al ALCA sino al ALBA, no al Norte sino al Sur. ¿Son tan excluyentes que no se les puede permitir a ciertos países ni siquiera entrar al juego?

Colombia ¿el llanero solitario?

Una apreciada intelectual y colega mía en el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Universidad Nacional de Colombia, acaba de publicar en el último número de "Revista Javeriana" (Bogotá, nº 722, p. 22-29) un artículo con dicho título. En él le hace el juego a la polarización ideológica que se quisiera poner de moda en nuestra región, contra una sana política internacional más pragmática y de resultados reales (más que de conflictos) para nuestros pueblos. De entrada, la articulista maneja un concepto de "izquierda" poco exigente, pero que le permite meter mayor número de sujetos en el mismo saco. Define "izquierda" como "un estado de ánimo" que se caracteriza por:
1) "hastío con los políticos tradicionales y sus partidos";
2) rechazo a la corrupción";
3) "sentimiento antiestadounidense", y
4) "protesta contra las políticas del llamado Consenso de Washington, impulsadas por el FMI y el Banco Mundial".

No es acertado ni científico definir "izquierda" por estados de ánimo (tan volubles y a veces dispares, positivos y negativos respecto del mismo sujeto). Ni siquiera deberíamos definirla por los discursos o publicidad pagada por la administración de un régimen. Es algo más sustancial como pueden ser las posiciones claves doctrinarias a favor de la libertad y la igualdad (en el caso de la "izquierda") o del orden jerárquico tradicional y la inequidad (en el caso de la "derecha"). Posiciones que se hacen manifiestas a través de decisiones importantes y actos de gobierno. Si aplicáramos las características de "izquierda" arriba mencionadas, tendríamos que decir, más bien, que el actual y próximo gobierno de Uribe en Colombia es 50% de izquierda, 25% de derecha y 25% de centro. Uribe llegó al poder con un movimiento político por sobre los partidos tradicionales, impulsó una reforma de la clase política y de los partidos que cuajó en la Ley del Congreso 01 de 2003 y se aplicó a las elecciones parlamentarias del pasado 5 de marzo, que han configurado un nuevo mapa político en Colombia (véase nuestro comentario, 6 marzo 2006). Los éxitos de la política anticorrupción que ha aplicado con eficacia y constancia el gobierno de Uribe han sido reconocidos por Transparencia Mundial y por el último estudio del Banco Mundial sobre gobernabilidad de los países. En la calidad de los controles a la corrupción Colombia figura allí por sobre el 52.2% de los países, la mayoría latinoamericanos. El sentimiento antiestadounidense está hoy de moda, como lo ha sido en toda la historia humana, cuando grandes sectores de población se resienten frente a la Potencia o Imperio de turno, cualquiera que sea su signo. La política exterior de Colombia fue, a partir del presidente Suárez (1918-1922) la de "réspice Polum" (mira a la Estrella Polar del Norte), hasta el gobierno de Lleras Restrepo (1966-1970). A partir del cual, Colombia adoptó la política complementaria de "respice Similia" (mira a tus semejantes) ampliando progresivamente relaciones políticas, económicas y culturales con bloques y países de todo el mundo. Política que mantiene en estos momentos. Colombia ha tenido buenas relaciones con el FMI y el BM porque nunca ha caído en 'default' ni ha sido moroso en cumplir sus obligaciones. Es un país, desde hace años (Constitución 1991) que no aplica el Estatismo sino el de fuerte Intervención del Estado ("tanto mercado cuanto sea posible y tanto Estado cuanto sea necesario"). Eso es política de "izquierda" moderada. Practica algunas políticas económicas neo-liberales, pero con un fuerte sentido de justicia social y justa distribución de riqueza, que viene descontando terreno al problema de larga data de la pobreza. Es prejuiciada y no acorde con la realidad actual la afirmación escrita de que "Uribe marcha a contrapelo de las tendencias regionales y su reelección arriesga con aislar a Colombia de algunos de sus vecinos más importantes". No se puede pensar que un país como Colombia, al reelegir a Uribe y sus políticas, en una primera vuelta (28 mayo), con un 70% del electorado a su favor, esté eligiendo el aislacionismo y equivocándose tan gravemente. Todo lo contrario, muchos vecinos también importantes, miran con algo de envidia, una pequeña pero brillante " estrella en ascenso".

Y mientras tanto, ¿qué pasa con Estados Unidos? Pareciera que se le está quemando el rancho de atrás; y no se inmuta. Se le están corriendo las placas tectónicas políticas de América Latina y el Caribe; pero su atención sigue fijada en Afganistán, Irak y ahora Irán. Frente a la hegemonía, no solo regional sino mundial, que está buscando afanosamente el presidente de Venezuela, por sobre Brasil y Estados Unidos: o no tiene Bush una estrategia o si la tiene es errática, a pesar de su inteligente Secretaria de Estado.

22 mayo 2006