| Nos
complace registrar que la posición que adoptamos
en nuestra pasada columna ("la
comunidad andina en remolque" 31 mayo),
con argumentos que nos facilitó Beatriz
de Majo, quedó dos días después refrendada
por la decisión que asumió la Secretaría
General de la Comunidad Andina, señalando
que Venezuela ha incurrido en incumplimiento
de los compromisos adquiridos con dicho
organismo, al emitir una resolución unilateral
que obliga al trasbordo de cargas provenientes
de Colombia en las fronteras venezolanas
(El Nacional 3 junio).
Logros
de la integración
•
Entendemos la integración económica
-más allá de los instrumentos
empleados y de las escuelas de pensamiento
en boga- como esa interrelación material,
que enlaza íntimamente regiones y
sectores productivos de varios Estados entre
sí; esa unión en la cual las
economías de dos o más países
funcionan como un todo único, sin
llegar a la fusión política
de los Estados. La libre circulación
de mercancías, personas, capitales
y servicios no constituye un fin en sí
mismo, sino un medio para generar actividad
económica, capaz de engendrar interdependencias
materiales y solidaridades recíprocas.
|
|
Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
Biografia
del autor
CV, trayectoria, principales
obras y publicaciones y personajes
de la historia que lo han
inspirado
Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy. |
|
|
| •
Con ocasión de la reciente celebración de
los 30 años de la actual Comunidad Andina
de Naciones, su Secretario General, Sebastián
Alegrett, economista e historiador, quien
se desempeñó como Embajador de Venezuela
en Colombia, señaló positivamente que en
nuestros países "existe una intensidad de
relaciones que nunca habíamos tenido en
nuestra historia en el plano económico y
en el plano comercial y financiero. Nunca
habíamos tenido un Banco en común como tenemos
la Corporación Andina de Fomento. Nunca
habíamos tenido un Fondo de reserva común.
Son cosas que no existían antes. Y nuestro
comercio (que en 1970 era apenas de 111
millones de dólares) alcanzó los 5.600 millones
de dólares en 1997". No se puede negar que
la Unión Andina ha sobrevivido a pesar de
las crisis por las que todos sus miembros
han estado pasando y que conserva un cierto
dinamismo que debe acelerarse, hacia metas
concretas, para el año 2.005.
Persisten
las dudas
No
se pueden negar las realizaciones, pero
también es verdad que hay mucho escepticismo
sobre el actual desempeño de la CAN; falta
en nuestras poblaciones conciencia de la
necesidad de la integración, y muchos siguen
viendo a la Comunidad más como un foro decorativo
de reuniones y discursos que como una realidad
dinámica y actuante. Al que debiera ser
ya un joven ejecutivo de 30 años, algunos
impacientes lo comienzan a ver como un candidato
prematuro para el geriátrico. Y queda mal
parado si se lo compara con procesos mucho
más recientes de integración, como el Mercosur.
Hay quienes se preguntan: ¿Para qué la asociación
entre países pobres? ¿Acaso no sería preferible
hacer negocios con los centros más prósperos
del planeta? ¿No será la integración otra
forma de entregar los recursos naturales
a intereses extranjeros? ¿Para qué integrarnos
con una región con la cual el intercambio
es marginal y de desarrollo inferior al
de otras regiones? ¿Es que Japón, con su
experiencia ejemplar de desarrollo acelerado,
forma parte de algún esquema de integración?
¿Acaso Chile no mejoró su intercambio exterior
después de abandonar el Pacto Andino y actualmente
parece defenderse bien como "freelancer"?
¿No será mejor dejarnos absorber por la
iniciativa Bush o ALCA (Área de Libre Comercio
de las Américas), pactada en Miami en la
Cumbre de las Américas en 1994 y que liderada
por Estados Unidos, puede comenzar a ser
en 2.005 una buena opción de integración
hemisférica? ¿No nos convendría más dar
la espalda a la Comunidad Andina y echarnos
en brazos del Mercosur a través de Brasil
que nos mira tan coquetamente? Y en esta
acelerada era de globalización, ¿no será
más pertinente evadirnos de cualquier esquema
de integración o sistema de cuotas y aranceles,
y navegar por nuestra propia cuenta, concentrando
más bien los esfuerzos en la solución de
los múltiples y difíciles problemas internos
(primero la reforma política sobre el tamaño
del Estado y su papel en la economía, y
después nuestra propia inserción competitiva
en la economía global)? Son todas preguntas
legítimas, pertinentes y relevantes. Tiene
razón Simón Alberto Consalvi cuando al comentar
"La integración puesta a prueba" (El Nacional
16 mayo) afirma, con mucho realismo: "Si
los primeros pasos (indispensables) de la
integración sub-regional no se consolidan,
¿cómo y bajo qué perspectivas se puede continuar
pensando en la gran zona de libre comercio
del hemisferio?".
Voluntad
política
Frente
a estas y otras posibles contingencias,
Alegrett, Secretario y vocero autorizado
de la CAN, ha expresado que los cinco países
miembros han iniciado su cuarta década sin
miedo a los numerosos desafíos que plantea
el futuro. "Tenemos que hacer el mercado
común para antes del 2.005...Se están aligerando
las cosas… No sé si estoy tratando de cargar
un contenedor de 10 toneladas sobre un escarabajo…".
Con buen timón y pisando el acelerador,
se trata de profundizar e impulsar con políticas
concretas, la INTEGRACION no sólo como zona
de libre comercio, sino también como integración
industrial, financiera, de mano de obra,
de preferencia comunitaria frente a países
fuera del área, y de un sistema monetario
único, a más tardar para el año 2.010. "Estamos
apostando a la aproximación y no al distanciamiento…No
creemos que la integración sea un medio
para repartir pobreza, sino un instrumento
para construir conjuntamente riqueza y bienestar.
No queremos promover pesimismo, sino vender
esperanzas. Este es el propósito y el alcance
de todos aquellos que quieran seguir construyendo
la integración como camino para aumentar
el bienestar de nuestros pueblos" (Suárez
Melo).
7
de junio de 1998 |