Colombia-Venezuela: distanciamientos a la vista
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Es alta la probabilidad de que la Corte Constitucional de Colombia ( 9 miembros) en los próximos días declare la integridad del Acto Legislativo 02 de 2004, por el cual el Congreso de la República de Colombia (en sus dos Cámaras y en dos legislaciones) aprobó la Reforma Constitucional que permitirá la reelección inmediata del presidente en ejercicio, por otros cuatro años. Y en tal caso, todas las encuestas del país vecino dan por asegurada la reelección de Álvaro Uribe. Y como también está garantizada la reelección del presidente Hugo Chávez por otros seis años, las diferencias de contenidos y formas que desde el 2002 se han advertido entre los dos gobiernos, pueden llegar a pronunciarse a partir del 2006, y constituir rutas muy diversas, en dimensiones difíciles de medir hoy y de conciliar mañana.

Una pareja dispareja

Hay quienes subrayan los parecidos de perfil y afinidades de Chávez Frías y Uribe Vélez como líderes de sus respectivos países. Ambos son descomplicados, sencillos en su lenguaje directo y acceso cálido al pueblo, hábiles comunicadores mediáticos, incansables trabajadores, les gusta la autoridad; son frenteros y populares; como instrumento efectivo de gobernabilidad utilizan la radio y la tv acompañados por miembros de su gabinete y funcionarios (el uno los ‘Alós presidente’ los domingos y el otro los Consejos comunales los sábados o domingos por todo el país). A ambos les quema una visión del país y contagian con mística a sus colaboradores y ciudadanos para un logro efectivo de las metas nacionales que se han propuesto y en las que cada uno cree a pies juntillas. Esto quizás explica que en todas las reuniones públicas y privadas que han tenido, a ambos se los ve distendidos, cordiales, amistosos, cómodos en el dialogo o la discusión, y aun dicharacheros e inclinados al comentario picante y oportuno. No se puede negar que ambos son líderes en su país y muy populares para amplios sectores de su nación.

 

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Sin embargo el ideario que anima a cada uno y el movimiento político que encarna difieren mucho en contenidos y formas.

 

Proyecciones disparadas

1) Divergentes relaciones con Estados Unidos
Estados Unidos, desde hace mucho tiempo, ha llegado a ocupar un lugar central en las relaciones de Venezuela y Colombia con el mundo. Su influencia está presente en todos los aspectos de la vida de ambos países. Pero ni Venezuela con su petróleo y mucho menos Colombia, poseen una importancia significativa para Estados Unidos. COLOMBIA desde comienzos del siglo XX ha practicado una política exterior pragmática, de subordinación y alianza incondicional con EUA. Política que fue formulada por el presidente Marco Fidel Suárez (1918-1922) como la doctrina del “respice polum”, mira hacia la “Estrella Polar”. Dicha política fue complementada desde el gobierno de Lleras Restrepo (1966-1970) con la doctrina del “respice similia” o “mira a tus semejantes”, con miras a diversificar relaciones, comenzando por los vecinos de América Latina y prosiguiendo con Europa y Asia. Con las dos últimas administraciones colombianas, la una con un gobierno del partido Demócrata (Clinton) y la otra con un gobernante Republicano (Bush), las buenas relaciones han sido privilegiadas, más estrechas y aun amistosas. Estados Unidos considera actualmente a Colombia como una de sus más confiables aliados y ficha importante en el actual tablero latinoamericano. VENEZUELA, que traía de atrás una tradición parecida de colaboración y sometimiento a los EUA, ha iniciado un viraje fuerte bajo el gobierno del presidente Chávez. Tiene a su favor la producción petrolera, que abastece en un 17% la demanda norteamericana y que con sus altos precios le permite al régimen comprar apoyo de muchos países de América Latina y el Caribe. Su estilo, franco y en ocasiones desobligante, es de abierta confrontación con Estados Unidos y sus políticas mundiales y continentales.

2) Divergente integración regional
COLOMBIA viene funcionando dentro del marco de la Iniciativa para las Américas, y marcha decididamente hacia formalizar pronto su plena afiliación al TLC o ALCA, Tratado de Libre Comercio en comunidad con Estados Unidos, Canadá, México y Chile. Es evidente que su órbita económica y política girará cada día más alrededor del Norte que del Sur. VENEZUELA, en cambio, viene acelerando sus convenios energéticos, alianzas económicas y alineaciones políticas con bloques del Sur, Asia y Africa, y lo más distante posible con Norteamérica.

3) Diferente inserción en la globalización
COLOMBIA, como país de desarrollo limitado, aprecia lo que de positivo e inevitable tiene la Globalización en los aspectos comunicativos, tecnológicos y culturales. Aunque se resiente de los efectos negativos de injusticia social internacional y al interior mismo del país. Pero los achaca a la inequidad del Mercado y no a la realidad misma de la Mundialización. Por ello, su perspectiva es menos crítica y más abierta frente a la Globalización, que la de VENEZUELA.

4) Diferente modelo socio-económico y político
Para la opinión pública nacional e internacional, en este momento, es clara la discrepancia de los modelos que están adoptando los gobiernos de Colombia y Venezuela para el mejor desarrollo económico, social y político al que tienen derecho sus naciones. COLOMBIA ha superado claramente el antiguo dilema: o Capitalismo salvaje (por un lado) o Social comunismo (por el otro). Su consigna (desde 1990 a través de 4 gobiernos de centro-derecha), ha sido y es: “Tanto Mercado cuanto sea posible y tanto Estado como sea necesario”. VENEZUELA, con su nuevo régimen y al amparo de la Constitución de 1999, viene acelerando el paso y los actos de gobierno hacia un “socialismo siglo XXI” de corte estatista e inspiración de izquierda, no bien definido todavía.

5) Diferente presunción de liderazgo internacional
COLOMBIA, por más de un siglo, ha preferido deliberadamente tener en asuntos internacionales una posición de “low profile” (perfil bajo). Ello, debido no sólo a su condición de país muy dependiente, sino también para economizarse los altos costos y riesgos que suele conllevar una posición de liderazgo continental. Sus modelos han sido las discretas posiciones internacionales de Suiza, Suecia y Canadá, que no arriesgan mucho y casi nunca pierden en el concierto mundial. En VENEZUELA es claro, único e irrepetible el liderazgo que viene ejerciendo el presidente Chávez Frías. Ha logrado imponer ya una conducción fuerte no sólo al interior del país -con la conciencia de “hombre providencial”- sino que alimenta el sueño de convertirse en el “guión” que encabeza la bandada de los pueblos pobres, explotados, tercermundistas, con significativas referencias a Bolívar, San Martín y Sandino. Tiene conciencia viva de su misión como relevo de Fidel Castro en Latinoamérica y el Caribe, poniendo a su servicio una gran estamina, su verbo inflamado, sus viajes, y los inagotables recursos energéticos de Venezuela.

17 octubre 2005