Plan Colombia 10 años
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Cuando el Plan Colombia se forjó hace 10 años, el país atravesaba una coyuntura difícil en la que dos poderes paralelos (guerrilla y narcotráfico) afectaban gravemente la gobernabilidad y legítima autonomia del Estado colombiano. El Estado colombiano daba muestras de crisis de eficiencia, de derrumbe parcial, de debilidad. El Plan Colombia se concibió entonces (cuando estaba Andrés Pastrana de presidente) como oportuno remolque salvavidas, con ayuda extranjera, al rescate de la institucionalidad democrática del país que estaba haciendo agua y había que taponar las dos heridas que más afectaban sus órganos vitales, a saber, el narcotráfico y el terrorismo subversivo.

 

Componentes

Los componentes del Plan están orientados a enfrentar los 5 desafíos más apremiantes que tenía Colombia planteados (y los tiene todavía aunque en menor medida):
1) fortalecer las instituciones democráticas del país;
2) mejorar la capacidad de acción del gobierno en la lucha antinarcóticos y antiterrorista;
3) asegurar un mayor respeto de los derechos humanos;
4) propiciar la reactivación de la economía colombiana; y
5) un paquete de ayuda social que alivie el problema de los desplazados por la violencia armada y de los campesinos afectados por la eliminación drástica de cultivos de coca y amapola.
El Plan acordado era un compromiso estratégico de largo plazo entre Washington y Bogotá. Quería ser una solución integral y ambiciosa para un problema con múltiples causas.

 

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El Plan integral contemplaba una inversión de $ 7.500 millones de dólares. Colombia aportaría recursos propios del orden de $ 4.000 millones, un Grupo de Naciones de Apoyo a Colombia en reunión de Madrid donaba $ 2.181 millones y el resto el aporte de EUA, que se ha venido de año en año disminuyendo. El Plan expandía las operaciones antinarcóticos (especialmente al sur de Colombia donde tenían las FARC sus mejores asentamientos) y aumentaba la restricción del tráfico aéreo por la región. Asimismo atacaba en forma directa (en un 70%) la fuente de financiamiento de las guerrillas y las autodefensas, en su contubernio con el narcotráfico. El Plan excluye expresamente el uso de las fuerzas armadas de los Estados Unidos; contempla la presencia solamente de un máximo de 250 asesores militares y 100 empleados norteamericanos.

 

¿Guerrerista? ¿Desueto?

La galería revolucionarista criticó siempre desde el comienzo, que el Plan es "guerrerista". El mismo presidente Chávez ya en el 2000 anunció apocalípticamente que el Plan iba a convertir a Colombia en otro "Vietnam". El Plan, equilibradamente diseñado, sí iba a ayudar a fortalecer la posición negociadora del gobierno colombiano frente a la guerrilla, y más que dañar el incipiente e improvisado proceso de paz (que ya se había iniciado por entonces con el despeje del Caguán), le pondría dientes de metal para que avanzara como una oruga moderna y no quedara atascado en el lodo de la falta total de voluntad de paz de las Farc. La política de la guerrilla era, y continúa siendo la misma : "palabras de paz, hechos de guerra".

Hoy las criticas al Plan Colombia se concretan en dos principalmente: + su inutilidad en la guerra contra la producción y comercio de cocaína, que ha venido aumentando; + y la falta de contraprestación en la relación de estima de Estados Unidos por Colombia. Se subraya la inutilidad del Plan y se aconseja su discontinuidad. El mismo vicepresidente de la República, Francisco Santos, ha dicho que el país debería renunciar a esa ayuda, "porque es indigno el tratamiento que Estados Unidos le da a la nación". Pero los críticos de uno y otro lado olvidan que la política de Seguridad Democrática (tan exitosamente aplicada por el presidente Uribe en estos 6 años y que el país nacional aprecia en un 72% de opinión favorable), nunca hubiera sido posible sin los resultados previos del Plan Colombia. Las cifras señalan que las Fuerzas Armadas dieron un gran salto cualitativo y cuantitativo con la ayuda económica, tecnológica y estratégica del acuerdo binacional.

 

Plan Colombia para rato

Se equivocan quienes reducen el apoyo norteamericano a un simple tema de dinero más menos bien empleado en fumigaciones. Es todo un problema más hondo de estrategia binacional a mediano plazo el que está involucrado. De común acuerdo con Estados Unidos, es necesario revisar y reorientar lo que no haya funcionado en la estrategia, es decir, hay que hacer un ajuste general al Plan. Ahora el principal propósito debe ser consolidar los importantes avances logrados en la recuperación de la seguridad nacional. Colombia debe hacer valer en todos los terrenos su condición de aliado leal y firme en Suramérica.
Y en el mutante y riesgoso tablero actual del ajedrez geopolítico, "Colombia debe mantenerse como fuerte aliado, bajo la sombrilla protectora de los Estados Unidos. Colombia necesita fortalecer la cooperacción militar con Estados Unidos. Y para esto es necesario mantener por rato el Plan Colombia como imprescindible instrumento" (Alfredo Rangel).

07 abril 2009


Observatorio de Política Internacional, "Frontera". Dr. Enrique Neira Fernández
27 octubre 2009