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El
fenómeno del paramilitarismo pasa
antes por las autodefensas. Y estas se explican
en su origen por ser la respuesta que localidades
del país y sectores de la sociedad
dieron al prolongado asedio chantajista
y penetración armada de los grupos
guerrilleros.
Orígenes
No puede hoy negarse que la conformación
de grupos de autodefensas contra el accionar
guerrillero se dio en Colombia durante la
administración del presidente conservador
Belisario Betancur (1982-1986), que era
considerada por varios sectores de opinión
como 'entreguista' frente a la subversión
marxista. "El acelerado crecimiento
de las FARC en ese período, así
como el resurgimiento del ELN (Ejército
de Liberación Nacional) y lo consolidación
del EPL (Ejército Popular de Liberación)
en determinadas áreas, condujo a
una extendida percepción por parte
de latifundistas y ganaderos de que dichos
acuerdos de paz eran desventajosos, y que
sólo convenían a la guerrilla",
consignó en su momento el analista
Fernando Cubides. Simultáneamente,
aunque de carácter episódico,
la conformación del llamado MAS (Muerte
A Secuestradores), marca por esa época
una tendencia que fue determinante en el
escalamiento del paramilitarismo como organización
de grupos de justicia privada, allí
donde no llegaba ni la presencia ni la mano
ni la justicia del Estado. Muestra, además
desde el comienzo, la vinculación
del paramilitarismo con los narcotraficantes
y no con el Estado colombiano, como suele
equivocadamente publicitarse. En efecto,
el 3 de diciembre de 1982, en una reunión
en lujoso hotel de Cali, 223 jefes del narcotráfico
acordaron garantizar su seguridad y suprimir
los secuestros chantajistas de que comenzaban
a ser víctimas por obra de las guerrillas
y de la delincuencia común. Cada
uno de ellos aportó 10 hombres y
2 millones de pesos. De entrada, se conformó
allí un ejército privado con
2.000 hombres y una financiación
de 400 millones de pesos, que comenzó
a utilizarse para dotarlos de sofisticadas
armas y un entrenamiento en sus haciendas
del Magdalena Medio, a cargo de ex-militares
y especialistas extranjeros (el más
famoso Yair Klein de Israel, actualmente
solicitado en extradición). Se comenzó
a pasar, así, de las simples autodefensas
(que estaban organizadas en Cooperativas
legales desde el gobierno de Gaviria, 1990-1994)
a los llamados paramilitares -mercenarios
de la lucha antiguerrillera- bien pagados
por hacendados, empresarios y capos de la
droga. De aquellos polvos estos lodos. |
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| Razón
de ser y métodos
Hay que creerle a Carlos Castaño,
destacado jefe paramilitar antes de Mancuso,
quien en 1994 convoca a la Iª Conferencia
Nacional de las Autodefensas y presenta
un proyecto militar y político -fábrica
mortal de combatientes- que comienza a construirse
desde 1996 como una especie de federación
de paramilitares (Autodefensas Unidas de
Colombia). Su libro "Mi confesión.
Carlos Castaño revela sus secretos"
(Bogotá, Oveja Negra 2001), recoge
varias entrevistas que le concedió
al periodista Mauricio Aranguren Molina.
Su razón de ser es la lucha antiguerrillera.
Y por ello reclama legitimidad en el escenario
colombiano, tan abandonado por el Estado.
"Solo me consuela que yo no empecé
esta guerra, y las Autodefensas somos hijas
legítimas de las guerrillas en Colombia…un
ejército ilegal que en pleno año
2001 no es paramilitar ni paragobiernos…es
una especie de grupo paraestatal" (p.90).
"¿Qué somos, para dónde
vamos, qué anhelamos?...Somos un
movimiento político militar de carácter
civil, anti-subversivo, respetuoso de las
instituciones legales… la realidad
es que somos una asociación de grupos
con orígenes e intereses disímiles,
que bajo un liderazgo, unen sus fuerzas
transitoriamente contra un solo objetivo:
la subversión" (p. 304). Para
Castaño, la fortaleza de las AUC
reside en que son una fuerza irregular,
ilícita. Que enfrenta la guerrilla
con igual tamaño y con sus mismos
métodos, pero el fin es opuesto (p.
113). "El Ejército siempre llevaba
las de perder, porque representaba lo legal,
¡pero nosotros actuábamos como
ilegales!" (p. 87). "Mire, debe
quedar claro que las características
de este conflicto las determinó la
guerrilla desde su origen; nosotros nunca
hemos inventado un arma o un método
distinto a los que ellos han utilizado en
esta guerra irregular. Lo único es
copiar los métodos de la guerrilla
para agredirnos" (p. 158).
Y en consecuencia, en 10 años esta
federación o máquina antiguerrillera
fue muy efectiva, tanto contra las FARC
como contra el ELN. Comenzó por el
Norte (departamentos de Cesár, Magdalena,
región de Urabá y Bolívar
norte), siguió para el Oriente (Meta,
Guaviare); entre 1998 y 1999 penetró
el sur de Bolívar, Catatumbo, Norte
de Santander y Valle; buscando más
hacia el sur, en el 2000 afectó el
Putumayo, Nariño, Cauca, el Eje Cafetero
y en el 2001 llega a Arauca en límites
con Venezuela. "No pretendíamos
crear este gigante, pero nos tocó
ponerlo de pie y a caminar", confiesa
Mancuso en julio del 2004. Lo que empezó
a mediados de los 80 como un proyecto contrainsurgente
para defender a la sociedad de las extorsiones
y los secuestros de la guerrilla en el Magdalena
Medio, terminó como la expresión
más sofisticada y ambiciosa políticamente
que ha tenido el narcotráfico en
toda su historia. El monstruo se creció
militar, económica y políticamente
abriendo sus fauces para devorar ('refundar')
la democracia colombiana.
11-06-07 |
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