| La
llamada Concertación (de partidos
de centro izquierda) - con la que hizo un
excelente gobierno Michelle Bachelet-, venía
ganando todas las elecciones presidenciales
en Chile, desde 1989. Por ello, su derrota
el pasado 17 de enero (aunque por una leve
diferencia de 4% de los votos depositados
en la segunda vuelta), es un hecho digno
de destacarse pues corrige cierta tendencia
que venía publicitándose de
nuevos gobiernos latinoamericanos hacia
la izquierda y permite anunciar la existencia
de una nueva derecha (moderada, inteligente
y de cambio) así como un retroceso
o cansancio de una izquierda en coalición
con otros, que no tiene la misma fuerza
de antes.
Con
elementos frescos (que asumimos del excelente
analista político chileno Patricio
Navia) podemos plantearnos dos preguntas
y sus correspondientes respuestas sobre
el caso.
¿Favoreció
la izquierda a la derecha?
¿Cómo
se explica que haya habido votantes del
'díscolo' de izquierda Ominami (tercero
en la primera vuelta) en contra de Frei
(Concertación) y a favor del candidato
de la derecha (Coalición por el Cambio),
Piñera ? |
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Muchos de sus votos son de gente que se
identifica con la izquierda; también
hay muchos que pertenecen a generaciones
que no estuvieron marcadas por la dictadura
y que quieren consolidar una sociedad de
oportunidades y meritocracia. Esa gente
cree que el cambio es saludable y no le
tiene temor a la derecha pinochetista. Para
ellos importa mucho más que Piñera
haya prometido rostros nuevos y recambio
que la campaña del terror que usó
la Concertación contra la derecha.
Se desea un relevo generacional tras 20
años de lo mismo.
¿Qué
cambio puede traer Piñera?
Chile es ya un país de instituciones
muy serias y una democracia bien asentada,
de modo que los cambios no van a ser muy
llamativos ni ejemplarizantes. Va a ser
mucho más un cambio de énfasis
y de rostros que cambios profundos en la
dirección en la que avanza el país.
Después de todo, la Concertación
ha gobernado con un modelo que, en comparación
internacional, está bastante más
al centro que lo que usualmente hace la
izquierda en América Latina. El modelo
neoliberal con rostro humano, o la economía
social de mercado, que ha implementado la
Concertación en Chile es algo que
la derecha moderada encuentra muy aceptable.
Piñera viene de años atrás
liderando una escisión franca en
la tradicional y dura derecha chilena (de
marca Pinochet). Siempre ha tenido posturas
bastante más liberales y cercanas
a la Concertación. Si le diera por
realizar un Gobierno conservador en los
valores o autoritario y militarista en su
estilo, sería impensable y todo un
fracaso.
Tips
de un encuentro con la prensa extranjera
“Tengo
muchas diferencias con la forma en que se
están manejando los temas públicos
en Venezuela“. “Quiero decirlo
con mucha claridad: Esas diferencias son
profundas y tienen que ver con la forma
en que se concibe y practica la democracia,
con la forma en que se concibe el modelo
de desarrollo económico y muchas
más“. Y a modo de síntesis:
“Yo puedo visualizar dos grandes caminos:
uno es el que lideran países como
Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y tal
vez otros, y otro es el que lideran países
como México, Brasil, Colombia, Perú
y Chile.“Por supuesto, hay modos distintos
que uno puede vislumbrar en América
Latina, pero cada país tiene que
escoger su propio camino. Chile escogió
el suyo”. De todos modos, "su
gobierno va a buscar las mejores relaciones
con América Latina, incluyendo a
Venezuela”.
Moraleja
Al pueblo no se le pueden quitar las
libertades individuales una vez que ya las
tiene. En democracia, eso no resulta. Las
dudas que muchos expresan sobre Piñera
(por la colaboración posible de algunos
de mucha edad, con más de 60 años,
que vienen de la dictadura con sus resabios)
tienen que ver con el desafío de
enterrar de una vez por todas el pasado
pinochetista de la derecha chilena y crear
una nueva derecha democrática y renovadora,
con bases juveniles. Ese es su reto.
19
enero 2010 |