|
El
paciente inglés
El
inopinado embrollo en que la justicia internacional
(encabezada por Espáña, Francia y Suiza)
ha puesto al Gral. Augusto Pinochet a raíz
de su imprudente visita a Inglaterra como
paciente de la London Clinic, ha vuelto
a poner de relieve mundialmente lo que es
la realidad de las dictaduras en Latinoamérica.
Realidad fea y protuberante como la "potra"
-en lenguaje del nobel García Márquez-,
como ese testículo mostruosamente grande
que caracterizaba al personaje de su novela
"El otoño del patriarca". Personaje violento,
déspota, egocéntrico, atrabiliario, perverso,
astuto, cínico...constituído en el arquetipo
final de todo poder dictatorial. En el caso
de Pinochet podemos también hablar del otoño
de un patriarca. Dentro de tres días sabremos
el veredicto que la Cámara de los Lores
emitirá sobre el caso en cuestión. O le
confirmará la inmunidad, dando la razón
a los intereses diplomáticos y comerciales
que han apostado fuertemente a favor del
General. O dejará abierta la puerta para
su extradición, solicitada por España, dando
mayor valor a los recientes tratados internacionales,
que no reconocen ya frontera para perseguir
y juzgar los delitos contra la humanidad.
Londres, sede de Amnistía Internacional,
estaría entonces enviando al mundo una muy
positiva señal a favor de la democracia
y los derechos humanos.
El
patriarca acorralado
|
|
Análisis
& Opinión
Más de 550 artículos que combinan la actualidad política mundial y la reflexión académica y conocimientos del autor
Biografia
del autor
CV, trayectoria, principales
obras y publicaciones y personajes
de la historia que lo han
inspirado
Editoriales
Más de 120 Editoriales publicados sobre la actualidad política del Mundo : análisis de opinión de situaciones complejas y de gran impacto sobre el mundo de hoy. |
|
|
| Pase
lo que pase, Pinochet no será ya
el mismo, ni siquiera en su propia patria,
si regresa a ella. Gracias a su imprudencia
y arrogancia, alimentada por 25 años
de impunidad airosa que lo hacía
sentir ya seguro en cualquier parte del
mundo, el Gral. Pinochet ha reabierto expedientes
y capítulos de la historia chilena
que quizás nunca se debieron haber
cerrado.
Las
3.014 personas que -según el Informe
de la Comisión Chilena de Verdad
y Reconciliación- fueron víctimas
inocentes durante sus 17 años de
dictadura militar, emergen de sus tumbas
(Pisagua y otras), levantando el dedo acusador
contra el dictador longevo. Las graves heridas
causadas durante su régimen, para
bien o para mal, han sido definitivamente
abiertas. Con justa razón, las familias
de las víctimas de Pinochet declararon
en Santiago, al conocerse su detención
domiciliaria en Londres, que "el ciclo
de la impunidad había quedado al
fin roto", después de 25 años
de espera.
El escritor chileno Luis Sepúlveda,
en reciente artículo titulado "La
bestia acorralada", afirma descarnadamente
que "mientras Pinochet ocupe su sillón
de senador vitalicio, mientras continúe
como protagonista de la vida política
en su papel de recuerdo vivo del horror,
como garante de la permanencia del modelo
económico y freno de cualquier iniciativa
de participación social, en Chile
no existirá la menor estabilidad
política y su democracia no será
más que una triste farsa".
Dos
lecciones protuberantes
•
Potra 1. Como bien ha comentado
Jorge Castañeda, el expediente europeo
del Gral. Pinochet ha venido a borrar las
ilusiones que muchos chilenos se habían
hecho de haber enterrado para siempre el
legado represor de Pinochet, como precio
alto que el país debía pagar
para vivir con estabilidad democrática
y reconciliación nacional. Ha quedado
al descubierto que las heridas de la sociedad
chilena no han cicatrizado y que la polarización
de antaño no ha menguado. Los chilenos
siguen profundamente divididos sobre el
golpe militar de 1.973, que tronchó
el experimento socialista democrático
de Allende. Siguen sin reconciliarse acerca
de la larga noche de terror que se abatió
sobre su bello y pujante país, acerca
de las reformas económicas y sociales
que el régimen aplicó (algunas
vigentes todavía) y acerca del dilema
esquizofrénico de cómo saldar
cuentas con el pasado.
•
Potra 2. Para una transición
o consolidación democrática
en Chile (así como en Argentina,
El Salvador, Guatemala, Irlanda del Norte
y próximamente en Colombia), se ha
aplicado la tesis del indulto como puente
de plata para el enemigo que huye o que
acepta jubilarse o reintegrarse al sistema,
después de muchas fechorías
y crímenes cometidos. En la mayoría
de los pactos alcanzados ( o por alcanzar
como será el caso en Colombia), se
incluye una cláusula de amnistía
jurídica y política, que puede
comprender el saber mucho de las felonías
cometidas, pero sin castigarlas. Borrón
y cuenta nueva. Se considera que se está
pagando un precio alto contra los grandes
principios éticos y jurídicos
que cimentan la civilidad y la nación,
pero que es un trago amargo inevitable,
si se quiere tener de nuevo una convivencia
pacífica. Pero, ¿es ésto
justo con los grupos y personas agraviadas?
Y los dirigentes que formalizan los pactos
¿cuentan con el debido respaldo de
las víctimas y de la población
mayoritaria inocente ? Se fragua sólidamente
una paz futura, ¿ amasándola
con la sangre y exterminio de inocentes
? Es bueno y recomendable no mirar atrás
con ira ni con odio. Pero, ¿debe
hacerse también con impunidad ? Democracia
sí, ¿pero a cambio de olvido
y borrón de la memoria histórica
de un pueblo ? ¿Se está legitimando
la imposición forzosa de la amnesia
como nueva razón de Estado para lograr
la gobernabilidad ?
Conclusión.
Bien ha dicho Arturo Valenzuela de la Georgetown
University que "este caso de Pinochet
podría cambiar drásticamente
la línea que separa la soberanía
nacional legal y la jurisprudencia supranacional
sobre los derechos humanos".
23
de noviembre1998 |