La dura tarea de gobernar a Brasil
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Logo Enrique Neira

 

 

     

"Nunca había pensado que fuera tan fácil gobernar a Brasil", comentó Fernando Henrique Cardoso en un momento de euforia de su primera presidencia. Y con su alianza de centro ha tenido una holgada victoria sobre los candidatos de izquierda:, Lula da Silva y de centro-izquierda, Ciro Gómez. Tras las elecciones del 4 pasado, que le dieron el triunfo, Cardoso puede contar con una suficiente mayoría de quienes fueron elegidos: 27 gobernadores, 27 senadores nuevos, 513 diputados del Congreso, 1.059 diputados de las asambles legislativas de los Estados. Pero aun así, para Cardoso no va a ser fácil sino dura la tarea de empujar en democracia hacia el desarrollo éste gigante que es Brasil.

 

LAS VENAS ROTAS DE BRASIL

Una bomba a punto de estallar fue el ícono que Lula da Silva utilizó en su página web para mostrar la realidad actual del país. Dentro del círculo aparece la palabra "crisis". Basta un click para que figuren las trágicas cifras socio-económicas. Y otro click para ver lo que eran las propuestas de la izquierda. Y había base para ello. Cardoso recibe de sí mismo, en una difícil coyuntura de la economía mundial, un país de enormes recursos y posibilidades, pero con enormes carencias y problemas en este momento. Los cinco dedos de la mano advierten sobre los cinco enemigos a vencer, todos unidos:
1) un alegre y desmesurado gasto público,
2) un enorme déficit fiscal,
3) una vertiginosa deuda externa,
4) una masiva fuga de apitales,
5) una creciente desaceleración económica.

 

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De todos los factores, quizás el más negativo y que arrastra consigo la mayor parte del déficit fiscal acumulado, es el llamado "O Trem da Alegria" (el Tren de la Alegría o del Despilfarro): una nómina colectiva de funcionarios estatales que le cuesta al Estado brasileño un increíble 70% de los ingresos públicos y que se va alegremente por las venas rotas de una burocoracia parásita y de amplios beneficios de Seguridad Social para los empleados públicos y los oficiales del ejército, que se retiran a los 50 años de edad, con jugosos aumentos en la pensión antes de jubilarse. El Gobierno no está viviendo de acuerdo a sus ingresos. Hay Estados en Brasil que tienen más del 80% de su presupuesto comprometido con el pago de salarios y donde los poderes legislativo y judicial consumen recursos muy por arriba de lo razonable. El déficit presupuestario nacional pasó del 4.5% del PIB en 1997 al 7% en 1998. La deuda externa está superando con mucho los 200.000 millones de dólares. El desangre de las reservas internacionales, para evitar el desplome del real, fue de 500 millones de dólares diarios en los últimos dos meses.

 

EL CURANDERO Y SU PLAN

Para contener el desangre de dólares, 10 días antes de las elecciones, Cardoso ordenó que las tasas de interés se elevaran del 40% al 50%. Una medida que era prácticamente un suicidio electoral para cualquier otro candidato o para él mismo, en otra coyuntura. Pero el discurso valiente y honesto desde Brasilia ante las cámaras de TV, con el que reconocía la gravedad de la situación económica y la urgencia de "cortar cuanto antes", fue apreciado por el electorado, que confió en su capacidad para sacar adelante al país. Dados sus antecedentes y el trecho de camino ya recorrido con su plan de estabilización y reformas, la crisis económica -que en cualquier otro país hubiera pasado factura al presidente en ejercicio-, en Brasil sirvió para confirmar a Cardoso. Cuanto peor se vió que era la situación, mayor fue el grado de aceptación que los ciudadanos le expresaron. "Si la vida está difícil -expresó la mayoría del pueblo- es mejor entregar el poder a alguien que tenga competencia para dirigir este negocio". "Seré muy duro" ha dicho Cardoso. Y lo tiene que ser. Debe aplicar un electrochoque fiscal. Debe cortar privilegios de congresistas y miembros de la rama judicial; desacelerar el "tren de la alegría" de miles de funcionarios; recortar hasta un 20% el gasto público del gobierno federal para el nuevo año y reducir las aportaciones a los presupuestos de los 27 gobernadores y más de 5.000 alcaldes. Y ojalá no tenga que recurrir a imponer nuevos impuestos. Tiene la ventaja de que dado el peso con que la economía brasileña gravita internacionalmente, Estados Unidos, la Unión Europea y los países de Mercosur (que serían los primeros afectados con una hecatombe financiera de Brasil), están dispuestos a venir en ayuda del coloso. El Fondo Monetario Internacional (FMI) está ya preparando un pote de cerca de 25.000 millones de dólares de primeros auxilios. Visto desde Venezuela, Brasil se merece la mejor recuperación del mundo y pensamos que está asistido en su convalescencia por un doctor capacitado, valiente y experimentado, doblado además de curandero criollo con los cintillos de colores bien anudados en su muñeca.

26-10-98